Mirar hacia delante a través del retrovisor
El net.art en la encrucijada, quince años después
Kamen Nedev

En diciembre de 1995, el artista yugoslavo Vuk Cosic recibió un mensaje que su cliente de correo electrónico no conseguía descifrar bien. El resultado en su pantalla era de «ruido» –algo así como J8~g#;Net.Art{-^s1–. A Cosic la coincidencia le resultó divertida: el fallo de comunicación le ofreció, al azar, un término –el de net.art– que empezó a utilizar para referirse a un tipo de práctica que, aunque ya compartía con otros creadores, aún no sabía definir bien.

Se suele decir que los militares siempre se están preparando no para la guerra que está por venir, sino para la última guerra vivida… Sin entrar a debatir lo certero de esta frase, resulta curioso fijarse en los diseños de los primeros ordenadores (los mainframes de los años cincuenta y sesenta y sus terminales), así como, unas décadas más tarde, de los primeros ordenadores personales, para darse cuenta de que la única manera que se tenía entonces de visualizar esta nueva herramienta era mirando hacia atrás: hacia la máquina de escribir. También el parecido de los primeros automóviles a unas calesas sin caballos resulta evidente. Quizás esta incapacidad de desprenderse totalmente del pasado –este mirar, simultáneamente, hacia delante y hacia atrás– sea un rasgo inherente al desarrollo tecnológico. O quizás cada paso hacia delante implique, necesariamente, una mirada melancólica hacia aquello que esa misma innovación va a desplazar.

No deberíamos, pues, sorprendernos por la dificultad a la hora de definir y comprender claramente corrientes culturales como el net.art: al fin y al cabo, estamos hablando de una tendencia con poco menos de dos décadas de edad, que además surge y se desarrolla dentro de un ámbito –el de la Red de Redes– cuyo vertiginoso desarrollo y efecto sobre nuestro entorno social escapa, a su vez, a nuestra capacidad de análisis y comprensión.


LAS RAÍCES DEL ARTE EN RED

Aunque es común considerar que comparte espacio y visibilidad con el amplio conjunto de manifestaciones artísticas multimedia, lo cierto es que lo que realmente distingue el net.art, según la temprana pero acertada definición de Joachim Blank1, es que se trata de «arte-en-red», no de arte «en la red». Son prácticas que, más que emplear la red como un canal de difusión y comunicación, se basan en esa misma comunicación: más que su espacio de recepción, las redes telemáticas son su material de trabajo y, por tanto, hacen imposible su comprensión fuera del contexto de las complejas relaciones sociales que se desarrollan en este ámbito.


1 «El arte en la red no es otra cosa que la documentación de un arte que no ha sido creado en la red […] y, en términos de contenido, no establece ninguna relación con la red. […] El arte.en.red [net.art] funciona sólo en la red y tiene la red o el "netmyth" como tema […]. Un grupo o una persona diseñan un sistema que puede ser expandido por otras personas […], los proyectos de arte.en.red sin la participación de personas externas pueden ser quizás conceptos interesantes, pero no se posicionan como creación colectiva en la red», Joachim Blank, What is net.art ;-)?, en http://einflinux1.uoc.edu/~netart/index.php/Qu%C3%A9_es_net.art/%22Arte-en-red%22_vs._%22arte-en-la-red%22


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