HEIDEGGER, TREINTA AÑOS DESPUÉS
 
    
La pregunta por Heidegger
Coloquio Leyte • Martínez Marzoa

LA ACTUALIDAD DE HEIDEGGER

FELIPE MARTÍNEZ MARZOA
Desde luego, la especial relación con la contemporaneidad nunca podría consistir en que cierto pensamiento sea «de actualidad» mientras que otros habrían pasado con su tiempo. Es verdad que todo pensamiento pertenece a un tiempo, pero esto es todo lo contrario de una limitación, porque es lo importante de cada «tiempo» lo que no «pasa» y ciertamente tampoco «permanece» en el sentido de que «siga valiendo», sino que, más bien –como he dicho en mi conferencia–, está por venir. Me refiero con esto a si realmente alguien cree que hemos entendido a Platón o a Kant, si se piensa que esos pensadores ya están ahí, alojados en la «historia». Lo que sí ocurre es que se han constituido los correspondientes clichés culturales; «todo el mundo» sabe (dependiendo sólo del nivel de cultura de cada uno) qué quiere decir «Kant» y qué quiere decir «Platón» (incluidas ciertas «diferencias de interpretación»); pero esto tiene muy poco que ver con que se haya entendido el pensamiento de Kant o el de Platón.

Así las cosas, la especificidad de lo contemporáneo (admitamos que Heidegger es un contemporáneo) tiene que consistir en alguna otra cosa. Por de pronto, desde luego, en que todavía no hay distancia suficiente para que podamos asegurar que se trata de uno de los grandes pensadores. Algunos creemos que en cierta manera sí, pero no hacemos de esto una tesis (y, de verdad, si alguien hace de algo así una tesis, es que la filosofía no es lo suyo). Por otra parte, la condición de contemporáneo significa que puedes hasta cierto punto, y sólo si lo sabes hacer bien, inmiscuirte en su propio discurso. Cuando lees a Platón, es esencial (y es parte esencial de su «actualidad» y de su importancia) el que tú entiendas cómo no podrías en ningún caso situarte allí donde él de manera natural está. Con Heidegger no es así, y por eso puedes (insisto: si sabes hacerlo) incluso discutirle su propio discurso.

ARTURO LEYTE
En la actualidad se está, y se está de tal modo que preguntar por ella como si se pudiera no estar presupone una falsedad original. Así, la pregunta por la actualidad de alguien se encuentra viciada de raíz: en realidad se pregunta por otra cosa, a saber, por la rentabilidad para una determinada «solución». La filosofía de Heidegger, su actualidad, también se pretende medir por ese criterio y deja de valer si no contribuye a la interpretación y el diagnóstico del presente. En todo caso, esa valoración ya se produce desde una idea previa de lo que tiene que ser ese presente, pero de modo que en realidad no hay tal «idea» del presente, sino su propia ejecución incondicional. Esto último es el sobreentendido que sumariamente define el significado de «contemporáneo».

En este sentido, yo enfatizaría la reserva que expresa Felipe sobre la contemporaneidad de Heidegger: creo que se podría decir que no es contemporáneo, pero porque pretende leer qué se esconde bajo ese incondicional sentido de «actualidad». En todo caso, esa lectura tiene su punto de partida en lo que hay, en su tiempo. Yo diría que en el marco de lo que tópicamente se reconoce como «pensamiento contemporáneo», Heidegger es el que piensa su tiempo y reconoce que éste es sólo actualidad, de lo que se infiere que propiamente no hay tiempo sino sólo actualidad (donde «actualidad» significa cierta indistinción de pasado y futuro, igualados bajo el horizonte de un presente continuo).

Lo realmente decisivo y peculiar de Heidegger es que reitera aquello que inicialmente constituyó la filosofía –la pregunta por el ser–, pero en el horizonte contemporáneo, que a su vez se autodefine refractariamente sobre esa pregunta. La extrañeza, así, se encuentra servida.


siguiente >>

Páginas: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6

Volver al sumario