prisión

Metían en la cueva a los hombres condenados a galeras hasta el día en que salían para ir a Toulon. Los empujaban bajo aquella viga a la que estaban sujetas sus argollas oscilando en mitad de las tinieblas [...]. Para comer, hacían subir con los talones a lo largo de la tibia hasta la mano el pan que les echaban en el barro [...] ¿Qué podían hacer en aquel sepulcro del infierno? Agonizar, lo propio del sepulcro, cantar, como se canta en el infierno [...]. En esa cueva es donde nacieron casi todas las canciones del argot.

Obra de los pasajes

Victor Hugo. Les Misérables, en Oeuvres complètes, París, 1881, pp. 297-298. Cit. en Obra de los pasajes, C 5 a, 1

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