Agentes forestales, la policía del medioambiente

Agentes forestales, la policía del medioambiente

La Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (AEAFMA) se reunió recientemente con motivo de la presentación en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes de una serie de vídeos en el que se muestra el trabajo que realizan los más de 6.000 agentes que cuidan y protegen nuestro entorno natural. Alberto Esteban, presidente de esta asociación, que lucha porque se equipare su estatus con las demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que pretende que se les reconozca como «policías medioambientales», nos atendió para contarnos en qué consiste su trabajo, que siempre va ligado a la defensa del medioambiente y que muchas veces pasa desapercibido frente a otros cuerpos como el SEPRONA, la UME o los bomberos. Esta entrevista se engloba dentro de #CírculoPorElClima, iniciativa que lanzamos coincidiendo con la celebración de la Cumbre por el Clima en Madrid, por la que haremos de altavoz de todas las actividades y citas ecologistas que albergamos cada año.

¿Por qué estos vídeos?
Intentamos visibilizar una profesión que, como otras muchas, están invisibilizadas y más en un momento en el que deberíamos estar “en la cresta de la ola” ante todos los problemas medioambientales por el clima y los recursos naturales, que se reflejan en los programas políticos o que también hemos visto en la Cumbre por el Medioambiente.

¿Qué es un agente medioambiental?
Los agentes medioambientales somos los antiguos guardas forestales, que la gente conoce en sus pueblos y territorios. Somos los ojos de la flora, la fauna, los que vemos si las aguas, las tierras o el aire están contaminados, etc. No solo nos movilizamos cuando existe un problema, como la reciente contaminación del río Besòs; también somos una herramienta educativa y preventiva que supervisa licencias, tratamientos de residuos, construcciones ilegales, persigue a furtivos…

¿Tenéis los recursos suficientes para abarcar tantos ámbitos de actuación?*
Creemos que tenemos los mejores recursos. De distintos colectivos somos todos funcionarios, pero 6.000 deberían ver más que 100. Es lógico que si puedo poner en un solo municipio cuatro patrullas por la mañana y tres por la tarde, podremos velar por el medioambiente mejor que si solo disponemos de una patrulla para quince municipios.

¿Cómo sufrís vosotros el cambio climático? Porque muchas veces no es fácil explicar a la gente cómo incide en nuestras vidas.
Lo que tengo claro es que los agentes medioambientales no estamos en el grupo de los negacionistas. Cuando pasamos por un terreno cada día que se quema en verano, imagínate si lo sentimos. Cuando el cambio climático, según nos dicen los científicos, nos trae veranos cada vez más calurosos, lo reconozco. Del territorio del que parto en Zaragoza, el peor incendio de nuestro monte local, que es nuestro gran cariño y gran pulmón, ha sido este verano… pero a finales de septiembre. En octubre las temperaturas han sido extraordinariamente elevadas, el cambio climático algo tiene que ver.

¿Y en la fauna y la flora cómo se percibe?
Los hábitats cambian por las altas temperaturas y la desertización del terreno y claro que lo vemos, está ahí. Hace años la pluviometría era mayor en muchas zonas y tras los incendios la capacidad para regenerarse es menor. Hay que seguir los datos objetivos que nos aportan los científicos.

En esta cumbre pasada, una de las cosas que pedían los Jóvenes por el Clima / Fridays For Future estaba enfocada en la educación; de hecho piden a los gobiernos fomentar que se impartan clases de ecologismo para concienciar a los niños desde bien pronto. En esa labor también ¿no sería interesante que se contara con un colectivo como el vuestro?
Sí, esa labor preventiva es fundamental. De hecho, un agente forestal debe ser alguien sociable y conocido en su entorno. Más que un número de identificación, somos Javier, Alberto, Fulanito…alguien a quien poder consultar porque lo conoces en un ámbito local. Nuestras pequeñas aportaciones deben redundar en lo global por la lucha contra el cambio climático y los desastres medioambientales.

En el aspecto político, ¿tenéis alguna petición a los gobernantes para mejorar vuestras condiciones laborales?
Como todos los colectivos somos pedigüeños. Hoy con este vídeo solo hemos puesto lo mejor de la profesión, pero ocurren cosas como este verano, que en plena guardia de incendios, se averió el vehículo, no había posibilidad de relevo y allí nos quedamos tirados. En ese momento nos preocupaba ya no el hecho de disponer de un todoterreno más nuevo, sino que mientras nos trasladaba otro vehículo de bomberos saltó otra alarma de incendio y no nos pudimos desplazar. Hay problemas materiales que siempre van ligados a recursos económicos, claro, pero hay más cosas que hemos reclamado. Desde 2003 con la Ley Básica de Montes estamos demandando una regulación normativa estatal que dé seguridad jurídica a las intervenciones de los agentes forestales y medioambientales. Queremos también que ante una dificultad en una intervención que al menos los agentes tengan esa defensa a modo de herramientas materiales y formativas. Por ejemplo, hemos conseguido que se nos impartan cursos como los de yudo verbal, que están haciendo algunos compañeros y que son muy útiles a la hora de intervenir ante infracciones.

En tus largos años de experiencia, ¿cuáles han sido las mayores burradas que te has encontrado?
Recuerdo en una ocasión, por ejemplo, una actuación por la contaminación en un río pirenaico, el Gállego. Fue justo antes del puente de la Constitución y resulta que en una instalación por un conducto que quedó abierto llegaba gasolina al río. Eso había que resolverlo rápido, pero lo complejo de la administración es que nosotros decíamos que lo importante antes de ese puente era cortar el conducto porque los peces estaban muriendo, pero nos decían que hasta después del puente no se podría resolver… A veces tenemos que coordinarnos mejor entre los operativos y las administraciones.
Por otra parte, no entiendes cosas que pasan. Recientemente observamos que una persona que trabajaba haciendo portes de escombros con su furgoneta, decidió que arrojarlos por un cortado al río era la mejor solución… Con una cámara de trampeo de fauna conseguimos saber quién era, pero cuando hablamos con él para explicarle que esos escombros los podía haber llevado de forma gratuita a un Punto Limpio y no causar ese daño tan vistoso, el tío no era capaz de explicar por qué lo había hecho; simplemente pensaba que todo el mundo lo hacía así. El compromiso de este infractor ha sido pagar una sanción mínima, pero entre él y un amigo suyo han llenado a mano cuarenta sacas de un metro cúbico con esos escombros, que han ido sacando de allí gracias a una grúa, y todo a su costa. Ese daño mediambiental se ha resuelto de esa manera, con mucha mano izquierda. En este caso creo que lo importante es que el infractor comprenda que el medioambiente sirve para algo, que hay que cuidarlo, que no se puede ir a un soto a tirar todo aquello y, por otra parte, la solución es más justa.

¿Cómo podemos hacer para venir ya de serie con esa conciencia?
La educación: no queda otra. La naturaleza atesora tal cantidad de valores que es atractiva por sí sola. Yo hago pequeñas jornadas ambientales en un pequeño pueblo de Teruel, donde nací, y te das cuenta de la gran capacidad de aprendizaje de los niños, son esponjas. Claro que tiene que formar parte de la educación cotidiana. ¿Por qué en las calles de otros países no hay residuos en el suelo? Imagino que en su educación se ha avanzado para que sea así.

En un caso como el de La Manga del Mar Menor, hemos escuchado a muchos políticos, muchos grupos ecologistas, a mucha población, pero pocos agentes de medioambiente.
He visto poco a los compañeros de Murcia, pero es un hecho constatado que por generar más puestos de trabajo y sobreexplotar la tierra con sistemas de regadío y desaladoras se ha acabado como hemos visto. Me llamó la atención que en el convenio de trasbase Tajo-Segura nunca había llegado a esos caudales que un día se firmaron, bien porque no había caudal suficiente, bien por lo que sea… Por ese motivo la administración facilitó desaladoras. Y es algo conocido que cuando empezaron con toda esa agricultura intensiva, esa salmuera llegaría al Mar Menor, pero cuando es la propia administración la que es conocedora de esas decisiones, a lo mejor los agentes de ese territorio, no digo que les inciten a que se callen, pero… Nosotros somos molestos porque cuando vemos este tipo de agresiones lo comunicamos, pero las administraciones no actúan en consecuencia cuando ven que “no toca”. Por eso queremos ser potentes y constituirnos como cuerpos más jerarquizados con el objetivo de que seamos capaces de «autodenunciarnos», aunque suene mal, pero sí, que seamos al menos capaces de corregir todas esas situaciones, aunque tu propia administración sea la responsable. No digo que todas sean potencialmente infractoras, porque normalmente lo que hay detrás es falta de recursos económicos también, pero los agentes sí que intentamos intervenir cada día más.

Parece por lo que me dices que el crecimiento económico está reñido con el medioambiente desde el momento que éste se prioriza, como en este caso, por delante de un vertido de salmuera que ya se conocía que iba a ser una bomba de relojería.
Sí, escuchamos muchas veces eso de que el modelo económico hay que cambiarlo… No sé si los humanos vamos a poder cambiar ese modelo, pero prefiero ser optimista. Cuando hablamos de las generaciones venideras, parece que nos preocupen nuestros hijos y nietos, pero realmente, más allá de eso, que ocupamos un tiempo minúsculo en la historia, no sé… Alguna generación lo va a tener realmente complicado. Espero que la tecnología y el buen hacer de la gente joven, como esta que hemos visto en la Cumbre del Clima con Greta Thunberg a la cabeza, se sume entre todos una mayor conciencia ambiental. En mi pueblo lo trato de transmitir día a día: «No vengáis en coche a traer a los chicos al cole, si vivís a 500 metros…», les digo. Pero bueno, aunque las alternativas menos contaminantes, también lo son, quizás haya que ir a eso, a que todo lo que consumamos sea lo menos contaminante posible.

 

*Los agentes forestales o policías medioambientales tienes diversas funciones que te explicamos a continuación.

POLICIALES:

– Policía, inspección y vigilancia para el cumplimiento de la legislación relativa a las siguientes materias: forestal, flora, fauna, caza, pesca, incendios forestales, ecosistemas, aguas continentales, vías pecuarias, espacios naturales protegidos, geomorfología, paisaje y en general de todo aquello que afecte al medio natural.
– Policía, inspección y vigilancia para el cumplimiento de la legislación relativa a evaluación de impacto ambiental, residuos, medio ambiente atmosférico y calidad ambiental en general.
– Investigación de incendios forestales y de otros delitos medioambientales (muertes de animales protegidos por ejemplo).
– Elevación de denuncias por infracciones administrativas en materia medioambiental (a furtivos, por ejemplo).
– Participación y colaboración en aquellos casos de emergencias y Protección Civil en el medio rural, tales como inundaciones, búsqueda y rescate de personas desaparecidas, nevadas, etc.

DE CARÁCTER TÉCNICO relacionadas con el apoyo y la colaboración en la gestión y conservación del patrimonio natural, tales como:

– Custodia y conservación de los montes públicos y áreas protegidas.
– Control de los aprovechamientos forestales en montes públicos y privados.
– Control de la flora y fauna silvestre, realización de censos, etc. (gripe aviar, natalidad y mortalidad…).
– Colaboración en la gestión cinegética y piscícola (se realiza por ejemplo pesca eléctrica para realizar censos ictícolas).
– Control de especies exóticas e invasoras.
– Plagas y enfermedades forestales y de la fauna silvestre.
– Prevención y extinción de incendios forestales.
– Educación ambiental.
– Atención y asesoramiento al ciudadano.