Reconexión individual frente a la desconexión generalizada

Estamos en un momento en el que los medios de comunicación han sido devorados por las redes sociales. La globalización de las ideas ha cristalizado de tal manera que ha dejado poco espacio para el pensamiento individual. No solo es un momento que invita a la reflexión de los medios de comunicación para tratar de paliar la sangría del descrédito informativo, sino del propio público para desarrollar su pensamiento; un público que habla sin pensar demasiado —aunque más bien escriba en el móvil—. Es fácil dejarse llevar por la inercia de esta sociedad: muchas horas de trabajo, prisas, hastío y búsqueda de una desconexión, un descanso, que hemos identificado con tiempo para mirar titulares y chorradas en el móvil y ver series guays en la tele. «Quiero llegar a casa y desconectar, ponerme algo que me entretenga…». Quizás sea el momento de aprender a desconectar del trabajo, pero también de las redes y de la tele e Internet, algo que nos podría ayudar a reconectar con aquello que nos hace más humanos, que no solo pasa por disfrutar más de la familia, la naturaleza y los amigos, sino por cultivar nuestro pensamiento, por hacernos preguntas, por recuperar ese espíritu crítico, por leer… o por filosofar ¿por qué no? Ocurre también que en esa desconexión utilizamos más tiempo en cultivar el cuerpo que el cerebro.

Fotografía de Gerd Altmann en Pixabay

Tratamos de adaptarnos a la actualidad enlatando pensamientos en pocos caracteres; ideas sobre las que antaño habrían escrito libros enteros, nos los ventilamos en un hilo con tres tuits y dos memes. Es fácil dejarnos llevar, que piensen por nosotros, es cómodo pensar que lo que leemos en un minuto nos permite estar al día, informado y lo que es peor, con una base para generar una propia opinión, que volveremos a condensar en unas pocas líneas y a compartir. También nos gusta mucho copiar y pegar o retuitear zascas, que parecen más centrados en el golpe de efecto que en la argumentación, y que dan por zanjados los debates machacando a través de linchamientos en redes amplificados por los medios con secciones que ahondan en «lo más comentado en twitter hoy…».

Es evidente que los medios de comunicación no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos; hoy andan creando páginas para desmentir bulos y tal, pero igual sería bueno focalizar en no generarlos. Quizás sea más importante plantearse que igual que en la Ilustración, en el Siglo de las Luces (esas de las que carecemos hoy), hubo tiempo para pararse y explicar el mundo de otra manera a través de la razón, hoy tenemos la obligación de hacer lo mismo desde una reflexión individual que nos permita discernir y separar el grano de la paja dentro de esas redes y esta era de la sobreinformación.

Nuestro tiempo se estrecha, el cerebro también, ¿hasta dónde? Pensamos que somos más libres y que nuestra opinión es muy original y cuenta mucho en ese mundo que creemos compartido, pero no es así. A lo mejor influyen en nosotros mucho más de lo que pensamos y no sabemos identificar desde dónde lo hacen.

Emilio Lledó lo expresó muy bien en una charla que ofreció en el CBA, que reprodujimos en parte en la revista Minerva 32:

«En este mundo nuestro tenemos que saber quién nos engaña, quién nos manipula, quién nos enseña, quién nos abre el pensamiento y quién nos lo cierra. Tenemos que luchar, tenéis que luchar, vosotros, que sois más jóvenes, porque el tiempo nos come a todos. Eso también es maravilloso. Del río del tiempo no nos podemos escapar. El chrónos es una flecha que nos ensarta a todos.»

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MENTIRAS

El Círculo de Bellas Artes acogió esta temporada una de las citas dentro del ciclo de debates La Devastadora Velocidad de las Mentiras, en el que desde tres enfoques distintos se ofreció una mirada crítica y profesional alrededor de las conocidas como fake news. En esta última, bajo el título ¿Podemos fiarnos de la imagen?, participaron Miguel Mora, director de ctxt.es, como moderador; Marisa Flórez, editora y fotógrafa; Montserrat Domínguez, subdirectora de El País Semanal; y Clara Jiménez Cruz de maldita.es.

Tú apáñame las fotos, que yo pondré la guerra

Así se despachó William Randolph Hearst, uno de los mayores magnates de la comunicación a principios del siglo XX con uno de sus corresponsales en Cuba, cuando este le había llamado para comentarle que «aquí no hay guerra». Y es que la historia de las llamadas fake news es muy muy antigua, tanto como los primeros sistemas de comunicación. Los grandes oradores de la Grecia Antigua, por ejemplo, ya trataban estos dilemas morales acerca de la verdad y la mentira y su impacto en la polis. Y con la irrupción de los medios de comunicación las noticias directamente falsas, las medias verdades y los rumores eran capaces de moldear la opinión pública, como vemos en el ejemplo de Hearst, que llevó al gobierno estadounidense a embarcarse, ni más ni menos, en una guerra contra España.

De ese cuarto poder atribuido a los medios de comunicación tradicionales hoy habría que añadir un quinto poder del que ya se habla, formado por los mismos ciudadanos y ciudadanas que son los que moldean ahora esta opinión pública a través de Internet y más en concreto de redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Youtube o Whatsapp, por poner algunos ejemplos. Y como ya hemos comentado, hasta los medios de comunicación dedican un espacio importante a difundir esos contenidos sin filtro.

Sin embargo, ¿es tan poderoso el pueblo como para dominar esas redes sociales en las que siempre hay intereses económicos tras ellos? Decía Ignacio Ramonet en la presentación de su libro El imperio de la vigilancia que «el universo de la gratuidad en Internet debe pagarse de alguna manera. Si tú no eres el cliente, eres el producto: si no compras, eres la venta», y lo somos con nuestros propios datos personales que ofrecemos sin rechistar por lo general en Internet y las RRSS.

A priori, el hecho de que demos un like o compartamos una información no parece relevante, pero los dichosos algoritmos trabajan para trazar perfiles o para acondicionar una publicidad a tus gustos y, por qué no, un mensaje o una idea. Y eso precisamente es lo que se ha hecho en sucesivas campañas electorales en distintos países. Desde Obama para optimizar su campaña con las W’s: a quién dirigirse, qué decirle, cuándo, dónde… hasta el referéndum Brexit, pasando por las elecciones en España. Todas se han valido del uso de datos extraídos de ese quinto poder para alcanzar sus objetivos, ya que sí, somos más manipulables de lo que creemos.

LOS DATOS Y LAS MENTIRAS EN LA POLÍTICA

Obama usó esta optimización para no perder pasta, tiempo, ni recursos en personas y barrios en los que no merecía la pena propagar sus mensajes electorales, bien porque tenía el voto ganado, bien porque lo tenía perdido; por eso focalizó sus recursos en propaganda electoral en determinados canales o incluso puerta a puerta, donde ya sabía de antemano que podía ganar votos. ¿Cómo lo sabía? Por datos acumulados. Posteriormente, otros, como le ocurrió al PP en las elecciones de 2016, que se encontraba en horas bajas, acuciado por problemas internos y ahogado por la corrupción, apostaron por una campaña del miedo dirigida a movilizar a su propio electorado, ese que podría darle la espalda y quedarse en casa sin votar. Para ello, sus mensajes se centraron en el miedo a Podemos, que venía fuerte, a través de la viralización de vídeos un tanto manipulados y sacados de contexto, que movieron por Facebook, pero perfectamente dirigidos a esos votantes de siempre que podrían quedarse en casa, pero a los que consiguieron movilizar más de lo que creían en principio. En este caso, esa optimización fue posible por todos esos datos en forma de información abierta de nuestros perfiles, de los likes, los mensajes compartidos… las migas de pan son muchas gracias a que no cuidamos la privacidad en redes.

Trump y los partidarios de romper con Europa en el referéndum del Brexit, dieron un paso más lejano aún. Además de usar fraudulentamente datos personales —aún tienen hoy causas por este motivo—, viralizaron mensajes completamente falsos y tergiversados para polarizar y crispar, algo que le dio resultado y que movilizó a personas que antes no habrían votado. Las artimañas utilizadas fueron muchas y muchos medios de comunicación, por llamarlos de alguna manera, no solo no desmintieron dichos mensajes sino que les dieron difusión. Boris Johnson, uno de los líderes del Sí al Brexit llegó a afirmar en campaña que cerca de 80 millones de turcos —la población entera de Turquía— podrían emigrar a Reino Unido si estos entraban en la UE. Nigel Farage también arguyó en campaña que Reino Unido se ahorraría 350 millones de libras saliendo de la UE y que ese dinero se destinaría a sanidad y educación; algo que reconoció como un error un día después de ganar el referéndum de salida. Quizás si en lugar de preguntarle por esos millones tras las elecciones, lo hubieran hecho antes… Un mantra de mentiras que han calado en la sociedad y han despertado los miedos propios del fascismo. Lo mismo que Trump en EE.UU.

SOBRE LA OBJETIVIDAD, LA VERDAD Y LA VERACIDAD

Habría que diferenciar muy bien entre lo que son realmente las noticias falsas o fake news y es que, ¿podemos hablar realmente de noticias cuando son directamente mentiras? Tampoco podemos hablar de verdades al 100% porque la objetividad como tal no existe. Lo que un periodista destaque en una noticia sobre una comparecencia de un ministro, por ejemplo, puede diferir de lo que destaque otro. Aquí hay siempre un criterio profesional que hay que respetar, aunque el público tenga derecho a cuestionar la prioridad en los análisis.

También ha ocurrido que determinados periodistas se han hecho eco de noticias veraces. Estas son aquellas en las que el periodista ha podido contrastar las noticias y tiene fuentes que se suponen veraces y fidedignas, pero después resulta que la información ofrecida no trasluce una verdad completa. Lo hemos visto en algunas demandas recientes entre periodistas y políticos en España, como ocurrió con aquella entre Inda de OKdiario y Pablo Iglesias. El juez determinó que la información ofrecida era veraz porque se presumía que las fuentes del periodista eran buenas, aunque se demostrara que los hechos que se publicaron no eran verdaderos. En este caso, unos publicaron que Iglesias perdió el juicio, pero por detrás subyacía otra versión en la que entraba la controversia entre veracidad y verdad. Y entre medias, los retuits, las opiniones aceleradas, la viralización, los diálogos de besugos, las controversias absurdas que no son tal, el escarnio, los zascas, etc.

Foto de Susanne Jutzeler en Pixabay

Y es que hoy en día es muy fácil engañar o mostrar una verdad a medias. Esto exige un compromiso de los periodistas y de las redacciones que deberían apostar claramente por consejos internos que estudien estos casos. No puede ocurrir que, por ejemplo, en periódicos tan serios como El País se haya publicado en portada una fotografía falsa de Chávez muerto o que el «periodista» Claas Relotius durante años haya estado colando reportajes ficticios sin control en Der Spiegel hasta que el colaborador español Juan Moreno destapara el fraude. Hay muchas lecturas paralelas al respecto, en cuanto al marasmo mediático en el que los medios tradicionales han estado dando bandazos, la precariedad laboral de los periodistas, la mala transición tecnológica, etc., pero todas esas cosas nada tienen que ver con la mala praxis periodística y la falta de profesionalidad.

Psicológicamente los programas «de debate» han venido a reforzar la idea de que la opinión de cada uno tiene más valor o el mismo que la noticia cuando esta brilla por su ausencia porque no ha habido un trabajo periodístico riguroso. Los periodistas hemos ofrecido reportajes y noticias, plagados de opinión propia, ajena (replicando tuits o textos de redes sociales), hemos incluído interrogantes y conjeturas sin contrastar en cuerpos de noticia y textos copiados de notas de prensa oficiales. Los hechos, el contrastar, el llamar… el trabajo periodístico vaya, ya tal… El público ha decidido que para escuchar o leer lo que un periodista piensa, para eso cada uno también tiene una opinión válida. Pensar podemos pensar todos como nos venga en gana, pero las noticias no llegan, hay que buscarlas, encontrarlas y después hay que contrastarlas, fundamentarlas, escribirlas, releerlas y corregirlas.

Tampoco, como he apuntado al principio, el público está exento de culpa en esta era de la difusión de contenido a la velocidad de la luz. Es más fácil reenviar con un clic que comprobar si lo que hemos recibido es un bulo. Quizás, como se apuntó en la charla de la que hablábamos al principio, es hora de que en las universidades o en los colegios se muestren estos dilemas sobre la información y su consumo. Algo que también recalca el magnífico filósofo Emilio Lledó: «Vivimos en un mundo en el que estamos acosados por la información, pues entendámosla. Luchemos por entenderla, aunque nos equivoquemos, aunque la malinterpretemos. Esa es una de las cosas esenciales que se debe enseñar en las escuelas y los institutos».

LA ÚLTIMA AMENAZA

La tecnología va por delante y ya hemos visto lo que los poderosos son capaces de hacer por un puñado de votos o por hacer prevalecer unas ideas, unas zapatillas o un teléfono móvil. Lo último son las deepfakes, vídeos que se manipulan de tal manera que puedes poner en boca de cualquiera, famosos, políticos o tú mismo, otras palabras sin que apenas se note que es falso porque la boca se mueve para parecer que lo dice de verdad. Y esto no ha hecho más que comenzar. ¿Se imaginan la combinación de deepfakes con propaganda y publicidad online generada para crear confusión o directamente miedo como hemos hablado antes? ¿Deberían regularse este tipo de cosas?

Los deepfakes podrían llegar a generar una realidad paralela que reescribiera la Historia. Cuando la tecnología mejore mañana o pasado mañana, no será difícil encontrar vídeos adulterando por ejemplo, los Juicios de Nuremberg o los discursos o arengas de Hitler, Stalin o de cualquiera del pasado. Mientras existan vídeos y personas sin espíritu crítico ni cultura para tragárselos y difundirlos… Y el problema vendrá al regularlo. ¿Podremos diferenciar entre lo que es verdad y lo que no? ¿Se imaginan, por ejemplo, que se llegara a no admitir ningún vídeo en un juicio por la imposibilidad de que saber si está trucado o no?

Y ojo, que ya no hace falta un vídeo, a partir de una fotografía también se puede hacer…

¿Qué más nos deparará el mañana? ¿Tendremos el cerebro lo suficientemente activo para controlar nuestro propio pensamiento o para discernir o poner en duda todas estas amenazas? A parte de esto sería interesante que hubiera políticas educativas realmente disruptivas que ayudaran a fomentar la filosofía a través de proyectos que enseñaran más que a hacer, a pensar por qué se hace. Esto implicaría una verdadera revolución educativa. Se hablaría como ya se hace del manido «adoctrinamiento», pero, ¿no adoctrinamos también desde el mismo momento que pulsamos el botón de encendido de una tablet o una televisión delante de un niño?

Fallece Martín Chirino, el que marchó, pero nunca se fue

El Círculo de Bellas Artes está de luto. El escultor canario Martín Chirino falleció ayer a los 94 años de edad en Madrid. Chirino, miembro del grupo El Paso en pleno franquismo, uno de los colectivos de renovación artística más importantes de Europa, recibió todo tipo de premios y reconocimientos, como por ejemplo, el Premio Nacional de Artes Plásticas o la Medalla de Oro de Bellas Artes, ofrecidos por el Ministerio de Cultura, y, por primera y única vez en la historia historia del CBA, fue condecorado dos veces con la Medalla de Oro de la institución, que presidió de 1982 a 1992, en una de las épocas más difíciles. Martín Chirino, alma errante, deja tal recuerdo imborrable, que aunque marchó, nunca se fue, ni nunca se irá.

Fotografía de Alberto Schommer a Chirino en 1980. Incluída en el catálogo de la exposición «Obras para una colección» del CBA.

«Veníamos de la sequedad, la precariedad y la soledad del franquismo y vernos como «dueños» del Círculo para nosotros fue una gran experiencia, aunque solo dispusiéramos del contenedor porque la capacidad económica no la teníamos», dijo en el homenaje que el CBA le dio en 2014, después de que expusiera Obras para una colección. El Círculo, en el momento que llegó a presidirlo, se convirtió en el centro de la Movida. «Los viernes una multitud de gente polifacética iba de Malasaña a Huertas y hacía parada en el Círculo.», le contó al también canario Juan Cruz, quien conversó con él en este homenaje. Bajo su presidencia se recuperó el mítico Baile de Máscaras del Círculo en 1985, tras un parón de 30 años.

Su obra se distingue por la influencia de su tierra natal, las Islas Canarias: el hierro y el acero de la forja de herrero —su padre trabajaba en el astillero— y la arena y el viento de esas playas, que esculpen formas geométricas curvas. «Yo vivía en la arena de la playa —Las Canteras— y conocía ese viento que levantaba espirales de arena». La espiral fue una constante; siempre se interesó por aquellas que los antepasados canarios dejaron grabadas en la roca basáltica. «Me emocionaron como formas abstractas y comencé a utilizarlas. Aunque no está claro, me explicaron que los faycanes, antiguos príncipes guanches, subían a las montañas en el solsticio para contemplar y adorar al cielo. Y que la claridad debía ser tan formidable que trataban de reproducir el movimiento espiraliforme de las galaxias».

Con el tiempo, Chirino dejó de representar esculturas planas y trató de dibujar en el espacio, «que el hierro fuera menos importante que el concepto de cómo interviene éste en el espacio y cómo lo define».

Lady (16). Lady Harimaguada, 1996. Colección Ayto. de Las Palmas de Gran Canaria. ©Alfredo Delgado

En Las Palmas de Gran Canaria, Chirino forjó su carácter estoico en compañía de sus amigos, el artista Manolo Millares y el poeta Manuel Padorno. «No teníamos arrojo, por contra te volvías retraído y miedoso. La policía estaba alrededor, había censura y control. Pero nosotros aceptamos la realidad que nos tocó y a mí me imbuyó de un estoicismo que me ha hecho perseverar y hacer lo que he querido. Me altero poco. La capacidad de supervivencia es tanta que nos protegíamos como podíamos. Íbamos al Muelle Santa Catalina, que nos parecía nuestro Parnaso».

Chirino partió en barco hacia la península en 1955 acompañado de algunos de sus amigos. Quería llegar a Madrid. Con él estaban Millares y Padorno, quien solo llevó consigo, aquello que más necesitaba: «un baúl de su abuelo repleto de libros». El hambre de saber. Ya en Madrid, aprendió lo más importante: «Escuchar todo el tiempo ha sido mi escuela de verdad. La reflexión, la preocupación y la desmitificación. Ir más allá de los límites en lo que hacía. Saber prescindir para persistir en aquello que hace que tu obra tenga sentido».

Pese a haber llegado donde quería, sí que sintió siempre la llamada de su tierra. Y pudo regresar para dirigir el CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno de Canarias), donde la experiencia fue agridulce por los choques con la administración. «Conseguimos hacer de Canarias un referente cultural momentáneo. Pero la parte oscura vino del no entendimiento del entorno. Hay una razón cultural; la gente no tenía esa necesidad y entendimiento cultural que yo tenía y sentía. Aparecen los responsables de cultura políticos y con ellos el entendimiento de la cultura, que tiene su lugar reconocido, pasa a convertirse en una fiesta, algo que es un error.»

De su trayectoria en el Círculo solo podemos decir que, lidiando en unas condiciones muy complejas, lo devolvió a su sitio en Europa como referente cultural y de reflexión en torno a todas las disciplinas artísticas. Sin embargo, en su momento, no tuvo nada claro dirigirlo. «No sé por qué acepté presidir el Círculo de Bellas Artes. El Sr. Giráldez me convenció. Me vino bien ser un personaje público durante un tiempo porque me sirvió para conocerme mejor a mí mismo».

Terminamos con un consejo que ofreció a todos los jóvenes: «Creo que la necesidad de saber, de leer, de conocer hay que saciarla. Para mí Homero, Ulises, la vuelta a Ítaca, eran algo simbólico. Siempre hablaba con Padorno del nómada urbano y errante y escuchábamos con pasión y de forma obsesiva El Viajero de Wagner. Lo que sé es que si no sacias esa sed de conocimiento, te castras. Cuando regreso a Canarias me encuentro a muchos compañeros desesperados, pero el quid de la cuestión es que se quedaron; no iniciaron ningún viaje».

D.E.P. Martín Chirino.

El 4 de junio de 2019 celebramos un homenaje póstumo para recordar a Martín Chirino. Es en la Sala de Columnas de la que fue, es y será siempre su casa, el Círculo de Bellas Artes, y nos acompañan familiares y amigos. Estás invitado con entrada libre hasta completar aforo.

Textos de interés en relación al autor:
Revista Minerva 23. Dossier Martín Chirino.
Catálogo descargable de la exposición Obras para una colección.

Este post ha sido elaborado a partir del vídeo-homenaje del CBA al escultor canario:

Terminamos con un poema, Martin’s Song, dedicado por Juan Barja, actual director del CBA, al escultor e incluído en el catálogo de la exposición Obras para una colección:

Tierra y sombra, sal y viento.
En el erizo del aire
lentos caminos de fuego.

(…y el alma, que no se ve).

Huella de sombra de arco.
En el remanso del aire
luces de palmas y manos.

(…y el aura, que no se ve).

Cauce de mar y de sombra.
Desde el espejo del aire
desnudo cuerpo de forma.

(…y el agua, que no se ve).
El alma, el aura y el agua,
madura forma de sed.

Bases del concurso para el taller #AQuéHueleElQuijote

¿A qué huele el Quijote? Para la pasada edición de la lectura continuada de este clásico de la literatura universal, el equipo creativo de la perfumista Aitana López de Carrión creó un aroma inspirándose en un extracto del texto. En la XXIII edición de 2019 CPL Aromas en colaboración con Black Sense quiere que seas tú el/la que le ponga olor a la obra de Miguel de Cervantes a través de un taller exclusivo, restringido a 12 plazas, que rellenaremos con los participantes del concurso que abrimos.

Guiado por la perfumista, y usando las notas olfativas de las flores y plantas que aparecen en la novela, cada participante en este taller —valorado en 25€ cada plaza— podrá realizar su propia interpretación olfativa.

Para garantizar que cada uno de los asistentes recibe la atención necesaria hemos tenido que cerrar un número limitado de plazas a 12. Si quiere asegurarse la suya, tan sólo tiene que participar en el concurso #AQuéHueleElQuijote en los términos que se detallan a continuación.

El plazo para participar en el concurso acaba el viernes 19 de abril. Un día después confirmaremos los nombres de las 12 personas agraciadas.

El taller tendrá lugar el próximo 23 de abril a las 20h en el Círculo de Bellas Artes y es una de las actividades paralelas de la XXIII Lectura Continuada del Quijote.

1. ORGANIZADOR Y OBJETO DEL CONCURSO
El Círculo de Bellas Artes organiza este concurso dirigido a todos los interesados denominado #AQuéHueleElQuijote con la finalidad de fomentar la participación e interacción con los perfiles de Instagram, Facebook y Twitter del Círculo y de que los ganadores puedan disfrutar de un taller olfativo organizado por CPL Aromas en colaboración con Black Sense, en el que elaborarán su propio perfume de El Quijote.

2. ÁMBITO TERRITORIAL Y DE APLICACIÓN DE LA PROMOCIÓN
#AQuéHueleElQuijote se llevará a cabo dentro del Estado Español y será válido para cualquier usuario de Facebook Twitter e Instagram que:

A) siga la cuenta del CBA

B) mencione a otra cuenta de la misma red social con el hashtag #AQuéHueleElQuijote.

3. ÁMBITO TEMPORAL
El periodo de participación en #AQuéHueleElQuijote comenzará el día 10 de abril de 2019 y finalizará el 19 de abril de 2019, ambos días incluidos. El sábado 20 se contactará con los ganadores.

4. CARÁCTER GRATUITO DEL CONCURSO
#AQuéHueleElQuijote se llevará a cabo bajo la modalidad de concurso gratuito, es decir, la participación no implica ningún gasto para el participante.

5. COMUNICACIÓN DEL CONCURSO
El presente concurso se comunicará durante el período en el que se encuentre activo a través del perfil de Facebook del Círculo de Bellas Artes https://www.facebook.com/circulodebellasartes/ y en el perfil de Instagram www.instagram.com/cbamadrid.

6. PERSONAS LEGITIMADAS Y MECÁNICA DEL CONCURSO
Para concursar, los participantes deberán seguir las cuentas del Círculo de Bellas Artes en la red social a través de la que participe en el concurso y mencionar en la publicación correspondiente referida al concurso #AQuéHueleElQuijote a un posible acompañante con el que quiera vivir la experiencia de este taller olfativo. No se admitirá más que 1 participación por concursante desechándose las repetidas.

7. PREMIO
El usuario ganador obtendrá su plaza y la del acompañante. Habrá 6 ganadores con sus corresponientes acompañantes hasta completar el cupo de 12 participantes en el taller, que tiene lugar el martes 23 de abril a las 20h.

8. SORTEO
El sorteo se llevará a cabo mediante la aplicación online https://commentpicker.com que selecciona aleatoriamente un ganador entre los comentarios a la entrada en cada una de las redes sociales. Se realizará el sábado 20 de abril.

9. COMUNICACIÓN DE LOS GANADORES
Una vez finalizado el concurso, el mismo sábado 20 de abril, se informará a los ganadores mediante un mensaje privado en la red social correspondiente y comentando en el comentario en el que mencionaban a sus acompañantes. Si 24 horas después de dicha comunicación, alguno de los usuarios no es localizado, se pasará al sorteo de sus plazas.

10. RESERVAS Y LIMITACIONES
Círculo de Bellas Artes se reserva la posibilidad de rechazar el registro de aquellos participantes cuyos datos no estén completos (seguir + mención) o sus participaciones no cumplan los requisitos para poder entrar en el concurso (deben poder asistir físicamente).
Círculo de Bellas Artes se reserva el derecho a efectuar cambios que redunden en el buen fin del concurso, cuando concurra causa justa o motivos de fuerza mayor que impidan llevarlo a término en la forma descrita en estas bases.

11. ACEPTACIÓN
La participación en el concurso implica, por sí misma, la aceptación de las presentes bases. La falta de esta aceptación por parte del participante comportará la exclusión de su participación en el mismo.

Bonifacio. La cicatriz interior sigue sin curar.

El 19 de junio de 2018 haría 85 años el pintor y grabador Bonifacio Alfonso, Boni, que murió el 11 de diciembre de 2011. Fernando Castro Flórez nos recordaba recientemente la joya que tenemos guardada en la mediateca del CBA y en el canal de Youtube, Bonifacio. La cicatriz interior, un maravilloso documental elaborado por el equipo del Círculo en su propio taller de Lavapiés en 2007, que ahonda en la personalidad de este genial artista, uno de los más influyentes en España del siglo XX. Quizás con este visionado nos podamos quitar ese prejuicio a la hora de hablar de «alta cultura». Porque el trabajo de Bonifacio mereció el Premio Nacional de Grabado 1993 o el de las Artes de la Comunidad de Madrid en 2005, se expuso a lo largo y ancho de toda Europa y en México y sus obras forman hoy parte de colecciones en el Museo Reina Sofía, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Colección Testimonio de La Caixa, Fundación Juan March, Patrimonio Artístico de Kutxa Fundazioa, Museo Británico de Londres, Fundación Antonio Pérez… Sin embargo, nunca se le ha tomado en serio como pintor dentro de la profesión, ni ha sido un personaje especialmente conocido a nivel popular. Solía decir que «al pintor que se le ve demasiado, es que pasa poco tiempo en el estudio». A lo mejor esa sinceridad, le costó vivir, a él, no a su obra, de manera underground, sobre todo en Madrid, pero se le veía disfrutar con ello: «Yo nunca he sido un profesional de la pintura, sino un aficionado. Y continuaré siéndolo mientras viva».

 

Antes que pintor y grabador, Bonifacio fue novillero (le chiflaban los toros), músico de jazz y pintor de brocha gorda, trabajo que perdió porque dibujaba en exceso y un buen día le pillaron saliéndose del guion. Pero como no hay mal que por bien no venga, su jefe, que le vio dotes artísticas, le recolocó en un estudio haciendo carteles en comercios. Si bien no era la panacea, al menos tenía la posibilidad de explorar otros espacios cromáticos y más tiempo para desarrollar su don para el dibujo y la pintura.

En 1955 se presentó al Premio de Pintura de San Sebastián. «Un Cristo cubista estaba haciendo; ni yo me lo creía». Y lo ganó. «Así tiene que andar la pintura –le decía su abuelo con sorna– si a ti te han dado el 1er premio por eso». Se matriculó entonces en la Escuela de Artes y Oficios, donde por fin tuvo esa formación que siempre había venido de forma autodidacta.

Posteriormente, se hizo un nombre vendiendo cuadros a Chillida, conoce en París a Antonio Saura con el que Bonifacio mantendrá una excelente relación; los dos eran muy divertidos en la distancia corta y se llevaban estupendamente, como hermanos. Expuso aquí y allí y acabó por trasladarse a Cuenca con toda la pléyade de artistas no figurativos. Juana Mordó se convirtió en su mecenas para ayudarle a dar el salto a Europa. En los 90 se trasladó a Lavapiés, en Madrid, ya con un nombre en el mundo del arte, pero desconocido para el gran público. Le llamaron también para encargarle 26 vidrieras en la Catedral de Cuenca. «En invierno hacía un frío de la leche ahí colgado con una cuerda».

Una de las cosas que más llamó la atención de todo el mundo fue el uso que hacía del color. Miguel Galanda destacó «sus colores chirriantes y ácidos, esos verdes rarísimos». El mismo Bonifacio era más explicativo: «El verde lechuga ese asqueroso, a mí me gusta muchísimo». Lo cierto es que un hombre que vivió de niño la Guerra Civil, que perdió a su padre fusilado, que vivió en San Sebastián, una de las ciudades donde más llueve de España, lejos de adaptar en su pintura colores habitualmente vinculados a la tristeza o al horror, destacó por una policromía abundante, en algunos casos hasta excesiva. «A mi –decía Boni– me gustan los cuadros con colorines, no uniformes». Y apostillaba de forma muy concisa –siguiendo con un lenguaje no tan policromático–, blanco y en botella: «A mí la pintura tenebrosa, la negra, la goyesca, pues no sé, no me llama la atención. Pintar en negro es jodido».

Sus explicaciones sobre arte estaban lejos de esa corriente canónica moderna y, por contra, eran mucho más cercanas al lenguaje de la calle. Sobre Matisse y esa cromática tan potente que utilizaba y que tanto le gustaba decía: «Ves sus libros y dices, ¡joder este hijo de puta… hasta que he descubierto yo eso! Estos colores tipo azul ultramar y tal, los hace sobre blanco. Y es que, con blanco y amarillo, se saca brillo».

Siempre modesto con su trabajo, aseguraba que «los cuadros ni se terminan ni hostias: se abandonan. Si nunca sale lo que uno quiere… Yo me voy a la cama pensando siempre que no sale. Y si pienso que he acertado, lo borro, y a veces borrando por accidente, sale algo que más o menos me gusta; el accidente me interesa un huevo». Y añadía: «Algunos cuadros con los que no puedo más, los castigo y los pongo contra la pared; al cabo del tiempo los miro y digo, pues no están tan mal, parece que se terminan solos. ¡Esto de la pintura es más raro que la hostia!». Era un inconformista nato y eso le llevó a seguir interesándose por mejorar: «Tengo que estar aprendiendo hasta que la espiche», decía.

Boni, como lo llamaban los que le conocían mejor, era inclasificable, pero quizás sí tendría un hueco como maestro artístico de la sabia y universal Escuela de la calle, no en vano frecuentaba más el bar de menú de debajo de su casa en Lavapiés, que las reuniones artísticas. Terminamos con un grandioso colofón, válido para cualquier artista en ciernes. «Cuando me pongo a pintar lo hago por intuición, no sé por qué lo hago; por instinto, como la música de jazz, improvisas… Haciendo es como salen las cosas. La inspiración, como decía aquel, son 10 o 14 horas de trabajo […]. Pero tampoco soy de esos de ¡ains!, es que yo si no pinto me muero, ¡pero qué cojones te vas a morir! Si hay más cosas que hacer que la puñeta, hombre».

Si fuera todo tan fácil, ¿verdad?

AQUÍ puedes ver el maravilloso documental La cicatriz interior, que grabamos con Bonifacio en su estudio de Lavapiés en 2007. 
En el CBA tuvimos el honor de acoger una exposición de Bonifacio, En los campos de batalla, cuya información tienes aquí.
Además, publicamos un dossier especial en la revista #Minerva5 con varios artículos que hemos referido y enlazado a través de citas en este artículo.

 

Apertura de la nueva tienda del Círculo de Bellas Artes

El Círculo de Bellas Artes estrena nueva tienda. Un espacio donde pone a disposición de todos sus visitantes una selección de productos que destacan por su diseño y calidad. Complementos, artículos de oficina, moda y decoración pensados como objetos de arte en sí mismos que, a precios populares, se presentan como el regalo perfecto.

La tienda, que se encuentra en el Hall de entrada del edificio del CBA abre de martes a viernes de 16h a 20h y sábado y domingo de 11h a 15h y cuenta con un amplio catálogo en el que encontramos artículos de regalo que van desde postales del Círculo a 1€, a litografías y serigrafías de artistas como Nacho Criado, Eva Lootz, Bruce McLean, Ian Wallace o Juan Hidalgo a 450€. Y entre medias, bolsos grandes y pequeños con la imagen del cartel de Carnaval del CBA de 2006, hecha por Alberto García-Alix, los cutting cake de diseño, caleidoscopios, bolsos, cuelga-bolsos, carteras en cuero, agendas, marcapáginas de Minerva, camisetas del proyecto #4R Resistencia, Rebeldía, Rebelión, Revolución de la exposición El Gran Río, y así un largo etc. No son solo un bonito recuerdo, también son artículos de regalo con un diseño original de los que no se olvidan y de una gran utilidad.

Los socios del CBA disponen de un 10% de descuento en todos los productos.

 

 

 

El CBA acoge la Cena de Nochebuena de Mensajeros de la Paz con un menú de Martín Berasategui

Martín Berasategui, chef de uno de los cinco mejores restaurantes del mundo con ocho Estrellas Michelín, y el Padre Ángel, fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, presentaron el menú que se servirá a 200 personas sin recursos en la Cena Solidaria de Nochebuena, que este año tendrá como escenario el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes.

 

«Ha sido muy fácil; la cosa es preguntar», reconocía el Padre Ángel a la hora de organizar la cena solidaria de Nochebuena de este año junto a uno de los mejores chefs del mundo como Martín Berasategui y en un lugar como el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes. Y ya son tres años junto al grupo Tello Alimentación organizando cenas en Madrid, Canarias y Castilla-La Mancha que, sin embargo, no solo sirven para alegrar a unas cuantas personas necesitadas, sino para «visibilizar a los que no van a poder disfrutar de ella, ya que, aunque parezca increíble, sigue habiendo miles de personas viviendo en la calle hoy en día», puntualizaba el Padre Ángel, quien lleva al pie de la letra la frase del Papa de abrir las puertas de las iglesias a todos, como en su parroquia de San Antón de la calle Hortaleza en Chueca, que permanece abierta todo el día. Este 24 de diciembre también consigue que se abran las del mítico Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes, igual que el pasado año hizo con las del Ayuntamiento de Madrid. «Cuando pienso —apostilla— en los que van a venir a cenar y van a ver estos platos, se me caen las lágrimas de pensar que esto puede ser verdad».

Lo que se propone lo consigue y este año, como quería lo mejor para su gente, pues tiene a Martín Berasategui. «No puedo ser más feliz sabiendo que he podido elaborar este menú. El Padre Ángel me tiene como monaguillo o cocinero cuando quiera, aunque se me dará siempre mucho mejor lo segundo». Visiblemente emocionado, el chef vasco quiso recordarse a sí mismo y a todos «que esto es solo una noche y que el año tiene 365 días en los que mucha gente lo está pasando mal». Con ocho estrellas Michelín acumuladas en su carrera, Martín asegura que solo le falta esta estrella para que los 200 comensales lo disfruten. Como un «transportista de la felicidad» se compromete a principios de 2018 a enviar al grupo Tello y al Padre Ángel diversas recetas con productos de bajo coste, pero con sustancia, para que personas con pocos ingresos tengan acceso a ricos y accesibles menús.

De momento, para comenzar, ofrece las tres recetas que completan este rico menú del 24 de diciembre, que cocinará y servirá el grupo Hospress de La Pecera:

Primero: sopa de bocata de jamón.

Segundo: jarrete de cerdo asado con puré de patatas especial.

Postre: tiramisú Astigarraga.

 

Concurso B.S.O. #4R «El Gran Río: Resistencia, Rebeldía, Rebelión, Revolución»

Uno de los proyectos transversales estrella de esta temporada en el Círculo de Bellas Artes es El Gran Río: Resistencia, Rebeldía, Rebelión, Revolución #4R. Coincidiendo con la inauguración de la exposición audiovisual homónima y con las primeras conferencias del año relacionadas, queremos hacerte partícipe con un concurso en el que solo queremos que compartas con nosotros una canción cuya temática sea el conflicto con el hashtag #4R en twitter e instagram, y en Facebook a través de los comentarios al evento que crearemos a tal efecto. También puedes hacernos llegar un email a circulobellasartes@gmail.com. Aunque el concurso ya se cerró, estamos abiertos a tus sugerencias para ampliar la playlist de Spotify.

Se trata de una playlist de lo más revolucionaria. Hemos sorteado: libros, abonos de cine clásico, artículos de nuestra nueva tienda, catálogos…

OJO: Participar puede hacerlo todo el mundo, pero los premios otorgados deberán recogerse en el mismo Círculo de Bellas Artes, con lo que los premiados deben de ser de Madrid o alrededores. Las fechas para recogerlos serán determinadas en un periodo de tiempo concreto en el que se podrán retirar en la recepción del CBA.

¿Te animas? Pon la B.S.O. de #4R hasta el 2 de abril.

Recuerda que este proyecto 4R, que comenzó con la conferencia de junio de 2017 de Zizek, continuó con las obras de teatro Kohlhaas y Trinchera en octubre de 2017, con la trilogía de Dovchenko ese mismo mes, ahora con la conferencia de Vandana Shiva y próximamente cine 4R a partir de marzo, más conferencias como las de los Lunes al Círculo o las programadas con Mackenzie Wark en febrero y Didi-Huberman el 13 de marzo, y cómo no, la exposición homónima y su catálogo para reflexionar en torno a la idea de conflicto.

A continuación publicamos los ganadores del concurso B.S.O. #4R «El gran río. Resistencia, rebeldía, rebelión, revolución»:

CATÁLOGOS de la exposición valorados en 22€:

Lola Martínez

Bethbet @IsabelBettybeth

BGroupie @BGroupie

Juanma @juanmadopiera

Rudy Martínez @rudymartinez66

 

ABONOS CINE (valor 18€ cada uno)

Valentín Pérez Venzalá @minotaurodigita

Andrea Kiedis @AndreaKiedis_

Jazz Club Madrid @JazzClubMadrid

Margot Locksmith

Sergio Balbontín @BALBON2046

 

ENTRADAS DOBLES EXPOS + AZOTEA (10€ las dobles, 5€ por cada una)

Daniel Rodríguez @danir0d

Beatriz Bolaños

Marta San Vicente

Nat Bruno Amiconi

Susana @SuAbad

 

CAMISETAS #4R (18€).

Hache @_CASALONTANA

María Calaveras

La Sonrisa despeinada @sondespeinada

Cristina Puig García

CONCURSO 4R (2) PDF

FACEBOOK EVENTO

El edificio del CBA, una historia escrita en piedra

Imagen del diario ABC correspondiente a la inauguración del edificio del CBA en 1926.

Tras su fundación en 1880, el Círculo de Bellas Artes creció de manera exponencial y tuvo que cambiar de sede en innumerables ocasiones hasta encontrar su sitio definitivo. Esto no ocurrió hasta el lunes 8 de noviembre de 1926 a las 11:30 de la mañana con la inauguración de la sede en la esquina de Alcalá con la actual calle Marqués de Casa Riera. El rey por entonces, Alfonso XIII, acompañado por el mayordomo mayor de Palacio, el Duque de Miranda, fue recibido por la junta directiva del CBA, presidida por Juan Fernández Rodríguez, así como por el arquitecto Antonio Palacios y todos comenzaron el acto con la visita a la exposición de Ignacio Zuloaga, la primera que albergó el edificio, continuó por los distintos salones, espacios y terrazas, tuvo parada en la azotea y sus vistas a vista de pájaro sobre Madrid y, como curiosidad, acabó —cito textualmente de la página 423 de la publicación El año político de 1926— con un lunch.

Días después de la inauguración comenzaron a sucederse las actividades culturales, tales como el teatro, del que hemos encontrado este extracto de la primera función en el Teatro Fernando de Rojas.

«La Época de Madrid» del 9 de noviembre de 1926 adelantaba el primer programa teatral del nuevo edificio del CBA.

El edificio del Círculo de Bellas Artes, con más de 90 años de existencia, es quizás uno de los mejores ejemplos de arquitectura al servicio de su actividad, sin desdeñar las características ornamentales y estilísticas de la época. El proyecto de Antonio Palacios pretendía aunar la grandiosidad arquitectónica y ornamental con la función artística, cultural y —por entonces— lúdica de la institución.

La sede del CBA, que ya tenía 5.000 socios en 1927, contaba no solo con importantes espacios destinados a las artes, las exposiciones, conferencias, cine o teatro, sino que también incluía piscina, billares, barbería, salón de estudio, sala de baile para esas fiestas de largo entre las que estaba el mítico baile de máscaras, de esgrima, retransmisiones radiofónicas, fiestas, etc. Destacamos este carácter lúdico de entonces porque, por ejemplo, uno de los principales motivos que propició la construcción del inmueble fueron los beneficios reportados por el juego, algo que solo se vio interrumpido con la dictadura de Primo de Rivera desde 1923, que obligó en los años en los años 30 a pedir ayudas a los poderes públicos ante la imposibilidad de hacer frente a las deudas contraídas por los costes de construcción. Junto a estas ayudas y la posterior revitalización del juego se alivió la maltrecha economía de la institución. Y es que el juego, guste o no, siempre ha estado vinculado al CBA en sus comienzos —y por ende a la sociedad de la época— y hay muchas anécdotas relacionadas al respecto, como la que cuenta el vocal de la Junta Directiva hoy, el director de cine, José Luis Cuerda, que da fe de lo que se llegaba a apostar.

El espacio donde se asienta el CBA corresponde al antiguo jardín del Marqués de Casa Riera, adquirido el 13 de julio de 1918 por dos millones de pesetas, que contaba con 27’40 metros de lateral de la calle Alcalá y 62,70 metros al interior con 1.718 metros cuadrados. Tras diversas vicisitudes, el proyecto de Antonio Palacios es el elegido en 1920 y en octubre de 1922 se pone la primera piedra a una edificación que no se terminó hasta noviembre de 1926 y cuyo coste total se disparó a casi los 12 millones de pesetas.

«Palacios era consciente de sus dotes de ágil constructor, conocedor del oficio de los artesanos que determinaba en parte un modo de proyectar». De todos los edificios que construyó Palacios, como el del actual Instituto Cervantes, el Hospital de Maudes o el Palacio de Comunicaciones, actual Ayuntamiento de Madrid, entre otros, el Círculo de Bellas Artes es quizás el más modernista de todos sus edificios sin desdeñar el eclecticismo madrileño y su vínculo neoclasicista con ese remate con la columnata cúbica en piedra de la fachada. 1.

Sin embargo, tras ese exterior arquitectónico pétreo, depurado y sobrio en general, con esos ventanales de corte racionalista, encontramos un interior artístico con una escalera central y unos salones que constituyen un «festín barroco». Como Antonio Fernández-Alba escribía, «Palacios entendía el interior de los edificios como lugares que sus habitantes debían contemplar con una emoción espacial». Así, cobra significancia el yeso, el mármol, los espejos y los estucados de frisos, capiteles o columnas.

Leer másEl edificio del CBA, una historia escrita en piedra

Los orígenes del CBA: de tertulia de café a Casa de las Artes

A principios de 1880, resonando aún los ecos del Estado liberal disuelto en 1874 y ya en plena Restauración borbónica con Alfonso XII reinando y el liberal conservador Cánovas ejerciendo de presidente de un Gobierno turnista, se reúnen un grupo de artistas en el hoy desaparecido Café Suizo en la calle Alcalá, 16, esquina Sevilla, en el lugar donde está el edificio del Banco Bilbao (hoy una de las sedes de la Comunidad Autónoma de Madrid). Figuran los pintores Plácido Francés, Luis Taberner y Montalvo, o Casto Plasencia, entre otros, y lo hacen con el objetivo de crear una institución independiente, a modo de Casa de las Artes, en la que los propios artistas pudieran no solo conversar libremente de arte y de su repercusión social y cultural, sino también exponer y vender sus obras, teniendo un mayor control sobre estas operaciones y liberándose, a su vez, de impuestos oficiales. Este círculo de amigos se amplió tanto que se hizo necesario crear una sociedad cuya sede se situó en el número 5 de la calle Barquillo. Su primer socio fue Federico de Madrazo, en aquellos momentos Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En el edificio de la izquierda de la imagen se ubicaba con salida a Alcalá y Sevilla, el Café Suizo, de cuyas tertulias nace el Círculo de Bellas Artes. De 1913 a 1926 el Palacio de La Equitativa fue la última sede de alquiler del CBA. Imagen de www.viejo-madrid.es

Eran años en los que Madrid abrazaba la modernidad. Los nuevos proyectos urbanísticos, la expansión ferroviaria, la mejora de la industria, etc. vino secundada por la proliferación de ateneos, reales academias, la Institución de Libre Enseñanza… Madrid se convirtió en espacio urbano donde ejercer de verdad la vida urbanita y donde congregar las corrientes intelectuales y artísticas del país.

El 16 de abril de 1880, con 267 socios fundadores, nace finalmente el Círculo de Bellas Artes (Aprobación legal del primer reglamento social por el Gobierno de la Provincia de Madrid el 24 de noviembre). En sus orígenes se trataba de una sociedad bastante restringida, pero con difusión de ámbito cultural, lo que marca su futura condición privada, pero de utilidad pública, y referente artístico y cultural. Su primer presidente fue el pintor Juan Martínez de Espinosa.

El entusiasmo fue tal que la primera exposición con 129 obras se realizó en diciembre de ese mismo año de 1880 en la sede de Barquillo. La nota inaugural de la misma la hizo José Fernández Bremón, escritor, periodista, dramaturgo y vocal de la Sección de Exposiciones del CBA, que realizó un ensayo Protección á las artes (1), en la que encontramos un alegato por una mayor protección del gobierno hacia el arte y la cultura; entendiendo esto como un derecho del pueblo. En relación al recién fundado Círculo de Bellas Artes, Bremón se hacía esta pregunta:

¿Será el Círculo de Bellas Artes ya lleno de vida, aunque naciente, un centro que evite dispersiones y atraiga á Madrid los elementos que sin duda echan de menos al emigrar nuestros artistas?

A tenor del crecimiento posterior de la institución, el Círculo sí respondió a Bremón y cumplió con las expectativas creadas inicialmente. Entre 1880 y 1926, el Círculo cambió nueve veces de sede: Barquillo, 5; Madera, 8; Lobo, 10; Abada, 2; Libertad, 16; Barquillo, 11 (en esta sede, en 1898, Picasso a sus 17 años acudía a los talleres de dibujo del CBA); Alcalá, 7; Alcalá, 14 (salones del edificio de La Equitativa) y finalmente en la actual de la calle Alcalá, 42.

Aunque naciera como Casa de las Artes —en sus primeras secciones organizativas incluían únicamente: gobierno interno, contabilidad, exposiciones y clases de dibujo—, poco a poco fue desarrollando otras actividades relacionadas con el ocio: tertulias, conciertos, los míticos bailes de máscaras con sus concursos de carteles, se inauguró una biblioteca para lectura… A finales del XIX diversificó sus actividades artísticas añadiendo escultura, arquitectura, literatura, fotografía… Y en 1901 unió a estas la de local de juego, algo que potenció el político Alberto Aguilera, presidente del CBA en 1906. La bonanza económica que propició el juego la que permitió la edificación actual en la calle Alcalá, 42, así como la proyección más allá de sus paredes con un Pabellón en el Parque de El Retiro, las placas y esculturas dedicadas a distintas personalidades de la cultura en rincones de Madrid o los concursos en casi todas las disciplinas artísticas, algo que sirvió para que alcanzara los 2.300 socios en 1920. Sin embargo, durante la dictadura de Primo de Rivera, en 1923, el juego fue prohibido y con ello las actividades del Círculo se resintieron.

En el siguiente post, veremos cómo finalmente el Círculo de Bellas Artes levantó la sede que actualmente prevalece y contaremos algunos de sus secretos.

Otros enlaces de interés:

Visita guiada del Círculo de Bellas Artes

Packs gastroculturales del CBA y los restaurantes la Azotea del CBA y La Pecera.

 

Bibliografía:

(1) Protección á las artes. Incluído en los Apuntes de la Primera Exposición del Círculo de Bellas Artes. Archivo de la Biblioteca de Madrid.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid. 125 años de historia (1880-2005). Publicado en 2005 por el CBA. Dirigido y coordinado por Delfín Rodríguez Ruíz y Blanca Sánchez.

Concurso Carnaval 2019 del Círculo de Bellas Artes #CarnavalCBA19

BASES LEGALES CONCURSO #CarnavalCBA19

1. ORGANIZADOR Y OBJETO DEL CONCURSO

El Círculo de Bellas Artes llevará a cabo un concurso dirigido a todo potencial usuario mayor de edad (18 años) denominado #CarnavalCBA19 (en adelante, el CONCURSO), con la finalidad de fomentar la participación e interacción con el perfil de Instagram del Círculo por parte de sus usuarios.

2. ÁMBITO TERRITORIAL Y DE APLICACIÓN DE LA PROMOCIÓN

El CONCURSO se llevará a cabo dentro del Estado Español y será válido para cualquier usuario de Instagram que cumpla los requisitos solicitados.

3. ÁMBITO TEMPORAL

El periodo de participación en el CONCURSO comenzará el día 26 de febrero de 2019 y finalizará el día 27 de febrero de 2019 a las 18h.

4. CARÁCTER GRATUITO DEL CONCURSO

El CONCURSO se llevará a cabo bajo la modalidad de “CONCURSO gratuito”, es decir, la participación en este CONCURSO no implicará ningún gasto para el participante.

5. COMUNICACIÓN DEL CONCURSO

El presente concurso se comunicará durante el período en el que se encuentre activo a través del perfil de Instagram del Círculo de Bellas Artes (www.instagram.com/cbamadrid.

6. PERSONAS LEGITIMADAS Y MECÁNICA DEL CONCURSO

Para concursar, los participantes deberán seguir la cuenta de Instagram del Círculo de Bellas Artes. Además, el usuario tendrá que mencionar en la publicación que prefiera al acompañante con el que quiere venir al carnaval. Si alguna cuenta repite menciones con distintos acompañantes no se tendrá en cuenta más que la primera.

7. PREMIO

Los tres usuarios ganadores obtendrán entradas para él y su acompañante para asistir al Carnaval 2019, que tiene lugar el 2 de marzo. Es decir, se trata de 3 entradas dobles.

8. SORTEO

El sorteo se llevará a cabo mediante la aplicación online https://commentpicker.com que selecciona aleatoriamente un ganador entre los comentarios a la entrada de la red social.

9. COMUNICACIÓN DE LOS GANADORES

Una vez finalizado el concurso, el miércoles 27 de febrero, se informará a los ganadores mediante un mensaje privado en la red social correspondiente y comentando en el comentario en el que mencionaba a su acompañante.

10. RESERVAS Y LIMITACIONES

Círculo de Bellas Artes se reserva la posibilidad de rechazar el registro de aquellos participantes cuyos datos no estén completos o sus participaciones no cumplan los requisitos para poder entrar en el concurso. Es importante destacar que todos los participantes deben ser mayores de edad (más de 18 años) si no, no podrán acceder a la fiesta.

Círculo de Bellas Artes se reserva el derecho a efectuar cambios que redunden en el buen fin del CONCURSO, cuando concurra causa justa o motivos de fuerza mayor que impidan llevarlo a término en la forma descrita en estas bases.

11. ACEPTACIÓN

La participación en el CONCURSO implica, por sí misma, la aceptación de las presentes bases. La falta de esta aceptación por parte del participante comportará la exclusión de su participación en el CONCURSO.