ciclo: lubitsch en hollywood

Arranca mañana en el Cine Estudio un ciclo dedicado a uno de los grandes maestros de la comedia, Ernst Lubitsch. La retrospectiva, realizada con la inestimable colaboración de Centro Sefarad-Israel, revisa las mejores películas de la última etapa del realizador.

Nacido en el Berlín de finales del XIX de una familia judía askenazí, Lubitsch comenzó a trabajar en su juventud en el teatro y el cine, centrando su carrera con el paso del tiempo en la escritura y la dirección. Su temprano éxito lo convierte en uno de los realizadores más famosos del momento y no tarda en ser reclamado por Hollywood, donde desarrollaría una filmografía que llegará a su plenitud con la llegada del cine sonoro: el uso de la palabra hablada le permitirá desarrollar con plenitud unos guiones perfectamente estructurados que caracterizan ese “toque Lubitsch” que marcaría a fuego el cine mundial y que a su muerte tendría continuidad gracias a una larga lista de alumnos, entre los que destaca otro joven centroeuropeo emigrado a Estados Unidos: Billy Wilder.

Ésta es la etapa en la que se centra el ciclo Lubitsch en Hollywood que ocupará la programación navideña del Cine Estudio. Lo integran las que son posiblemente las seis comedias más brillantes de los últimos años de Hollywood, el momento en el que su monumental éxito lo convirtió en uno de los realizadores más famosos del planeta y Lubitsch pudo, por fin, realizar guiones con plena libertad y sin ninguna limitación de presupuesto. Son todas ellas obras de plena madurez de Lubitsch, películas auténticamente incontestables del Hollywood clásico.

El ciclo arranca con La viuda alegre (1934), brillante adaptación de una opereta (el musical fue siempre uno de los géneros preferidos de Lubitsch) protagonizada por Maurice Chevalier en la que el uso de la elipsis y el “toque Lubitsch” crean una historia cómica repleta de deslumbrantes situaciones humorísticas. El bazar de las sorpresas (1940) marca la colaboración de Lubitsch con otro guionista fundamental de la historia de Hollywood, Ben Hecht, en una comedia romántica interpretada por James Stewart y Margaret Sullivan. Y El diablo dijo no (1943) será una revisión humorística del mito de Fausto en lo que supondrá la única incursión en el color del realizador.

Pero por supuesto uno de los momentos clave de esta pequeña retrospectiva es la proyección de las que son posiblemente las dos películas más conocidas y admiradas de Lubitsch, sus dos sátiras políticas antitotalitaristas. La primera es Ninotchka (1937), una auténtica obra de madurez de Lubitsch que cuenta con la participación de Billy Wilder en el guión. La historia de una convencida militante soviética (Greta Garbo, en el primer papel que la vio reír en pantalla) que, enviada en misión especial al bloque occidental, termina cayendo rendida ante la vida de lujo y oropeles que encuentra en París es indiscutiblemente una de las cintas más inteligentes y uno de los puntos álgidos de la filmografía del realizador. Consideración que no difiere mucho de Ser o no ser (1942), la famosa sátira antinazi con la que Lubitsch ponía su objetivo en la sangría que estaba destrozando Europa a través de una historia romántica que supone uno de los mejores ejemplos de las cumbres alcanzadas por el sistema de estudios del Hollywood clásico.

La proyección de Ángel (1937) es, por otra parte, una de las apuestas más sentidas del ciclo: la película que permitió a Lubitsch trabajar con Marlene Dietrich, otra alemana exiliada a Hollywood por la contienda mundial, resultó un monumental fracaso de taquilla que llevó la cinta al más absoluto de los olvidos. Miopías del momento: la película no es sino una nueva y brillante muestra del “toque Lubitsch” que sólo sería tomada en consideración cuando, a mediados de los años 60, Billy Wilder la reivindicara como uno de los grandes pilares de la filmografía lubitschiana.

En el invierno de 1947 un grupo de amigos se encontró en el funeral de Ernst Lubitsch. El realizador acababa de fallecer a los 55 años al sufrir un ataque al corazón y después de recibir el reconocimiento de Hollywood a través de un Oscar honorífico que sería el único conseguido en su carrera. Billy Wilder, su alumno aventajado, se acercó al grupo y exclamó con tristeza: “Se acabó Lubitsch”. William Wyler, desolado, le respondió: “No, mucho peor. Se acabaron las películas de Lubitsch”. No hubo más, en efecto, pero esta Navidad el Cine Estudio rescata seis de sus mejores cintas, todas ellas en celuloide 35 mm. y en versión original subtitulada, tal y como fueron concebidas por su realizador.

Consulta aquí la lista completa de películas y el calendario de proyecciones.

BIBLIOGRAFÍA:

– Jean-Loup Bourget y Eithne O’Neil: Lubitsch o la sátira romántica. Festival Internacional de Cine de San Sebastián / Filmoteca Española, 1998.

– Scott Eyman: Ernst Lubitsch. Risas en el Paraíso. T&B, Madrid, 1999.