el celuloide del odio

Cuando a finales de 1939 la Alemania nazi invade Polonia, cinco millones de judíos pasaron a depender de la administración del III Reich. Aunque el antisemitismo estaba en las mismas bases de la fundación del nacionalsocialismo, es en estos momentos, todavía previos a la ejecución de la Solución Final, cuando el problema judío pasa a ser un asunto de orden práctico.

Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi, lo ve claro: pese a que el antisemitismo era ya pieza central en todos los medios de comunicación de masas del Reich, el cine había vivido, en cierto modo, al margen de este problema. Algo intolerable para Goebbels y para Hitler: a finales de la década de los treinta el cine era, y con diferencia, el medio de comunicación de masas por excelencia, y sus enormes posibilidades propagandísticas estaban siendo utilizadas hasta la extenuación por todos los totalitarismos del momento.

El resultado es la trilogía que conforma este ciclo organizado por el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes y el Centro Sefarad-Israel que arranca esta misma tarde y que nos llevará hasta el viernes 20. Una trilogía compuesta por un documental (El judío eterno) y dos cintas de ficción (El judío Süss y Los Rothschild) que centran su desarrollo en la cuestión judía y que ponen en pantalla para el consumo popular todas las teorías antisemitas que llevaban siglos expandiéndose por todo el planeta.

Tres películas, todavía hoy en día prohibidas en la mayor parte de países del globo, que llevan a su punto límite los planteamientos de manipulación del montaje y la función propagandística del cine. Y que arrancan con cierta timidez con Los Rothschild, una supuesta narración del ascenso al poder de la famosa familia banquera a lo largo de los años de lucha antinapoleónica que no es sino la plasmación en pantalla de las teorías conspiratorias de la Internacional Judía que supuestamente intentaba hacerse con el poder mundial. Pero la cinta no funcionaría en taquilla por un problema de lógica política: cuando Inglaterra entra en guerra contra Alemania, la maquinaria nazi se ve obligada a elaborar un nuevo montaje de la película (el que se exhibe en el Cine Estudio) para purgar del metraje a los personajes británicos, todos ellos positivos en su origen como contraposición a los judíos, lo que retrasa la explotación de la película y hace que cuando llegue a las pantallas sea devorada por el inmenso éxito de la segunda cinta del bloque, El judío Süss.

El judío Süss, la obra capital de la campaña antisemita, toma como punto de partida unos hechos supuestamente históricos que siguen la carrera de Süss Openheimer, un judío ambicioso que va ascendiendo escalones en la sociedad gracias a su alianza con el poder. Süss, ambicioso y maligno, no duda en emplear la extorsión, la violencia y hasta la violación para conseguir sus fines, hasta que la población alemana decida tomar justicia contra él. Su excelente factura y sus planteamientos estéticos, muy cercanos al Expresionismo, convirtieron a El judío Süss en la película de mayor éxito tanto popular como crítico de la trilogía, refrendada por unas reseñas superlativas de los críticos de la época (entre ellos, un joven Michelangelo Antonioni), alcanzando unas cifras de recaudación de taquilla absolutamente inmensas y convirtiéndose en una de las cintas cuyo recuerdo marcó a fuego a toda una generación de espectadores. Hasta tal punto llegó su peso en el desarrollo de las teorías antisemitas en aquellos años que su realizador, Veit Harlan, sería juzgado por crímenes contra la Humanidad por el tribunal de Nuremberg al concluir la II Guerra Mundial.

El punto máximo de la propaganda cinematográfica antisemita lo supondrá, sin embargo, El judío eterno, un documental en el que se desarrollan sin ningún tipo de reparo ni ambaje y con una extrema crudeza las teorías antisemitas desplegadas en los libelos El judío internacional y Los protocolos de los Sabios de Sión, los dos escritos que forman la base antihebraica de Mein Kampf. Proyecto cuidado con mimo por Joseph Goebbels y supervisado en su montaje final por el mismo Hitler, El judío eterno estaba destinado a ser pieza de entrada a una exposición itinerante homónima en la que se volcó toda la maquinaria del III Reich. El enorme éxito de taquilla de El judío Süss hizo que todas las salas de cine alemanas se volcaran en la exhibición de la cinta: sólo en Berlín, setenta de ellas estrenaron la película, que llegaría a las pantallas en una doble versión. La primera, con el montaje íntegro de la película -la que se muestra en el ciclo-; la segunda, destinada al público femenino y al infantil, expurgada de las terribles escenas finales con imágenes del matadero de animales. Las famosas escenas en las que se mostraba en paralelo a los judíos con manadas de ratas portadoras de enfermedades se convirtieron en auténticos iconos del cine nacionalsocialista al ser empleadas obsesivamente en todo tipo de noticiarios. Sin embargo, El judío eterno resultaría un monumental fracaso cinematográfico, pues a la gélida acogida que le ofreció el público alemán se añadieron enormes problemas de distribución internacional para la cinta.

Con El celuloide del odio: la trilogía antisemita del cine nazi el Cine Estudio y el Centro Sefarad-Israel revisan una trilogía de difícil acceso para los interesados que ha encontrado numerosas dificultades para su materialización. Un cine retirado de la circulación por su contenido particularmente perverso que creemos necesario revisar y ofrecer a nuestros espectadores por su indudable interés como documento histórico que debe servirnos como espacio de reflexión. Para apoyar este planteamiento, la estructura del ciclo difiere de la habitual de proyección del Cine Estudio. Las sesiones de las 17:00 y 22:00 h. contarán con una presentación que pondrá en contexto la correspondiente película, y tanto hoy 18 como mañana 19 la segunda sesión, la de las 19:00 h., contará con una mesa redonda previa a la proyección de la película en la que se tratarán en detalle diversos puntos que enriquecen el visionado de las películas. La sesión del viernes 20 a las 19:00 h., de acceso gratuito hasta completar aforo, no contará con proyección sino que será una mesa redonda en la que dos expertos expondrán y debatirán en profundidad la trilogía.

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