generación keaton

Buster Keaton

En esto del humor de tartazo, tortazo y batacazo que llamamos, por abreviar, slapstick, hay dos estrellas: Charles Chaplin y Buster Keaton. Y dos productores: Mack Sennett y Hal Roach. Pero estos se ocultan tras las presencias incontrovertibles de los Keystone Kops y de Laurel y Hardy. El resto es selva virgen que pocos se atreven a explorar. Salvo el Cine Estudio del CBA, claro, que en el ciclo Generación Keaton propone trece sesiones en las que amén de El maquinista de la General y Una mujer de París se pueden ver programas de películas de una y dos bobinas dedicados a los más excelsos cultivadores del género.

Sin duda, el gran descubrimiento del lote es Charley Chase, comediante de una imaginación desbordante, que pasó buena parte de su carrera tras la cámara y a las órdenes de Roach. Él es el artífice de la consolidación de la pareja formada por Stan Laurel y Oliver Hardy en las postrimerías del cine silente y el nacimiento del sonoro. Pero como comediante, él mismo muestra un talento excepcional y, como creador de gags, una inventiva inagotable. His Wooden Wedding (1925) y Mighty Like a Moose (1926), lo muestran como un tipo atildado, bajo la filiación del gran maestro Max Linder. Las dos historias parten de una premisa que nos instala sin previo en el absurdo cotidiano y derivan hacia lo surreal sin apenas forzar la máquina. Modelos de concisión y ritmo, cuentan con la presencia en papeles pequeños pero inolvidables de Gale Henry, comedianta a la que podremos ver en el programa Princesas del slapstick como estrella absoluta en una de las comedia de la serie que protagonizó para Model Comedy. En Long Fliv the King (1926), el título que completa la sesión Charley Chase y que parodia tanto El prisionero de Zenda como La viuda alegre, podemos deleitarnos también con el personalísimo estilo del cómico judío Max Davison y una intervención episódica de Oliver Hardy. La dirección corre a cargo del excelso Leo McCarey.

Harold Lloyd y Harry Langdon necesitan menos presentación. Lloyd creó un personaje inolvidable, el joven emprendedor y enamoradizo, con sus gafitas redondas, cuyo dinamismo sirve de metáfora a la década de los veinte. No es por ello extraño que en Get Out and Get Under (1920) comparta protagonismo con un automóvil… y con Mildred Davis, compañera en la pantalla y en la vida. Un romanticismo exacerbado hace que Harold ande siempre un poco en las nubes. Literalmente. Las arriesgadísimas piruetas en lo alto de rascacielos se convirtieron en su marca de fábrica y aquí podemos disfrutar de ellas en Never Weaken (1921), ejemplo perfecto de su método de construcción a base de escenas cómicas autónomas llevadas hasta sus últimas consecuencias, lo que le permitiría realizar la transición al largometraje sin demasiadas complicaciones.

Langdon, en cambio, es el bebé grande, el augusto torpe pero lleno de recursos. De The Hansom Cabman (1924) a Saturday Afternoon (1926) podemos apreciar su evolución en la elaboración de un personaje cuyas características ya están definidas desde el primer momento. No así las situaciones, que en primera instancia recurren a cuanto gag pueda provocar la risa –y a fe que lo hacen-, por fantástico que sea, para ir luego afinándose en la recreación de ambientes cotidianos en los que el humor sirve a la situación.

El programa dicado a Stan Laurel se centra en la parte menos conocida de su carrera como actor, anterior a su emparejamiento con Oliver Hardy aunque a menudo aparecieran juntos en la pantalla, como en The Lucky Dog (1921) o Why Girls Love Sailor (1927), la última película en la que coincidieron antes de encasquetarse los bombines que los convertirían en el Gordo y el Flaco. Además, en esta última encontramos una de las características habituales del género, tanto o más que las caídas y las tartas volantes: el travestismo. Volveremos a encontrárnoslo como argumento central de 45 Minutes from Hollywood (1926), en el segundo programa dedicado a Los olvidados, y en Know Thy Wife (1918), en el que repasa el trabajo de las Princesas del slapstick. (Nota: en el programa figuraba Smithy (1924) que ha sido perentorio sustituir por Scorching Sands (1923), parodia de Beau Geste de la misma duración).

De la celebridad de Larry Semon habla bien a las claras el que en España se reciclaran una y otra vez sus películas mudas con doblajes jocosos a cargo de Francisco Ramos de Castro y Pedro Llabrés. Semon, que había sido Tomasín en los estrenos de la década de los veinte, se convirtió como Jaimito en protagonista de festivales del humor dedicados a los más pequeños y a públicos de sesión doble. La cara enharinada, el sombrero hongo y el pantalón de peto eran su uniforme. Pero las principales características de sus películas son las persecuciones espectaculares y las proezas acrobáticas. En The Grocery Clerk (1920) hay oportunidad de verlo en acción en esta especialidad. The Show (1921) recurre a la clásica ambientación teatral y le permite, de paso, desdoblarse en atrezzista y en espectador iracundo, mostrando su versatilidad como actor.

Las sesiones dedicadas a Los olvidados rescatan trabajos de “Fatty” Arbuckle, al que una industria hipócrita relegó al anonimato después de un sonoro proceso, del enérgico Billy Bletcher, de James “Paul” Parrott, el hermano de Charley Chase, del postergado Glenn Tryon, de Clyde Cook y Jack Duffy, maestros de la acrobacia, y del genial Harry “Snub” Pollard, el hombre del bigote de morsa, una vez liberado de su tarea de portor de Harold Lloyd, en esa joyita breve del humor loco que lleva por título It’s a Gift (1923).

En el ya mencionado programa dedicado a las comediantas no podían faltar Mabel Normand y Louise Fazenda, dos auténticas pioneras en esto del humor físico. Mabel’s Dramatic Career (1913) puede resultar un tanto primitiva en cuanto a pantomima, pero a cambio nos permite ver a Mabel Normand interactuando con el propio Mack Sennett en el papel de un paleto tan cazurro como rijoso. Sennet no se corta y aprovecha para mostrar sus estudios y publicitar sus Keystone Comedies en la sala en el que se produce el reencuentro entre ambos, pantalla mediante. Louise Fazenda, la protagonista de Hearts and Flowers (1919), siguió la senda de muchos contratados por Sennett: buscarse un trabajo mejor pagado una vez su fama se lo permitió. Al contrario de lo que suele propalar el tópico, ella, como tantos comediantes, realizó la transición al sonoro sin problemas, dedicándose, eso sí, a los papeles de carácter.

Cierra el ciclo una selección de títulos producidos por Keystone Comedies. Los métodos expeditivos de Sennett quedan ejemplificados en A Muddy Romance (1913), una peliculita que el productor y director concibió cuando se enteró de que iban a vaciar el estanque del Echo Park, próximo al estudio. En un instante, Mabel Normand, Ford Sterling y los Keystone Kops están metidos en el barro hasta las cejas, así que no hemos tenido más remedio que titular genéricamente el programa como El loco mundo de Mack Sennett. Al timón de las demás piezas, Del Lord, el director en quien Sennett confiaba tan ciegamente que siempre era él quien lanzaba las tartas en el plató y quien conducía a cien por hora el coche policial en el cruce de las calles Figueroa y Octava… siempre que no hubiera policías de veras por allí. Comparecen aquí los Keystone Kops, el bizquísimo Ben Turpin y las Bellezas en Bañador, representantes de un universo desquiciado lanzado a toda velocidad contra el precipicio de la rutina.

La programación completa, aquí.