El cine underground y psicodélico de aquí: “Arrebato” de Iván Zulueta

Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes programa Arrebato de Iván Zulueta, una película que con el paso del tiempo ha adquirido un halo casi místico que la convierte, tirando de adjetivos manidos pero reconocibles, en uno de los más importantes exponentes del cine underground, maldito y de culto, producidos en España.

Fotograma de “Arrebato” de Iván Zulueta con Eusebio Poncela y Cecilia Roth.

Cine dentro del cine, vampiros, infancia, introspección, autodestrucción, terror psicológico y drogas son los ingredientes que encontramos en esta cinta inclasificable y experimental a la que rodean unas cuantas preguntas. Tan desconcertante es, que muchos pensaron que Iván Zulueta, que entonces no sabía que afrontaba el rodaje de su última película, no tenía un guion predefinido y que todo se hacía al azar. Lo cierto es que Zulueta sí tenía un guion. Sus problemas fueron más de tiempo como de presupuesto que, por inexperiencia, habían calculado con la siguiente cuenta de la vieja: Si Leo es pardo —corto previo que tuvo una buena acogida en el Festival de Berlín y que también se proyecta en Cine Estudio en sesión doble— costó X y su rodaje fue de X días, calculamos el dinero/día de rodaje y multiplicamos por los días que durará el rodaje de Arrebato. Vamos que les financiaron 4 millones de pesetas cuando la media para estas películas era de diez veces más. Tal cual… Y claro, la cosa se disparó con imprevistos y de 15 días de rodaje pasaron a varias semanas con lo que muchos técnicos, sobre todo los de sonido, abandonaron el barco por diversos compromisos.

Iván Zulueta incluyó muchos cortos e imágenes que guardaba grabadas en Super-8 y no tuvo más remedio que conformarse con muchas primeras tomas. En el rodaje aguantaron, como bien ha confirmado en ocasiones el productor Augusto Martínez Torres, «los amigos, entre los que estábamos nosotros y los actores, y algún profesional por el que se salvó la película, sobre todo, por el iluminador Ángel Luis Fernández y su equipo».

Entre esos amigos estaban los protagonistas Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Will More —tristemente fallecido en agosto de 2017, del que Zulueta decía que era «pura anarquía, pero un diamante en bruto»—, el mismo productor, así como Alaska, que aparece en uno de los cortos de la misma película, o un jovencísimo Pedro Almodóvar, que además de visitar frecuentemente el rodaje, ayudó a doblar una secuencia de Helena Fernán Gómez con un falsete.

«Un desastre total, tuvo muy malas críticas y nadie fue a verla a los cines Azul donde se estrenó. La rechazaban en los festivales. La razón era su forma de tratar la droga. Tiempo después la pusieron en las sesiones nocturnas del también desaparecido Alphaville y estuvo casi un año, pero al parecer iban a verla los mismos y aprovechaban para fumar cuanto querían», dijo Augusto Martínez Torres.

Iván Zulueta (izda) y Will More (dcha) en el rodaje de Arrebato.

Lo cierto es que 38 años después, esta película de culto recibe halagos allá donde se proyecta, e incluso el dvd que incluye los cortos previos del director, se ha convertido en pieza muy preciada entre freaks del cine. Uno de los que ha valorado con el tiempo esta película es nuestro programador de Cine Estudio, Manuel Asín, quien habla así de la cinta: «Arrebato es la ‘summa’ de la imaginación mixtificadora de Iván Zulueta, uno de los cineastas fundamentales de la historia del cine español. En éste que acabó por ser su último largometraje metió vampiros, Super 8, cine dentro del cine, psicodelia, la Gran Vía, dibujos animados… Y el resultado es una película tan redonda como escurridiza, tan prometedora como definitiva».

Eusebio Poncela, protagonista de la película, hablaba así en 2010 en el Festival de Cine Mar del Plata donde se hacía una retrospectiva de Iván Zulueta: «Ha sido un visionario que se ha adelantado a su tiempo. Era un provocador. En el año 1979, en España, ni siquiera había empezado la movida madrileña. La visión de Iván era tan auténtica que es indestructible, el tiempo juega a su favor. Es una película que perdurará, todos pereceremos y Arrebato quedará».

Pero quizás la mejor definición es la del propio Iván Zulueta quien, antes de morir a finales de 2009, decía de Arrebato: «Ni es redonda, ni falta que le hace… Es una película arriesgada, honesta y honrada». Y quizás ese sea otro de los motivos por los que en estos tiempos en que el cine en general adolece de casi todo ello, sea una película tan preciada.

Tras Arrebato, su vida como realizador estaba acabada, aunque posteriormente dirigió un par de capítulos para la televisión —Párpados para Delirios de amor (1989) y Ritesti (1992) para Crónicas del mal—. Sin embargo, su relación con el cine continuó con la realización de carteles, entre otros, para Pedro Almodóvar, Manuel Gutiérrez Aragón o Miguel Albaladejo.

Su muerte en 2009 provocó una ola de agradecimientos y reconocimientos entre sus compañeros. Cineastas de la talla de Julio Medem, por ejemplo, reconocen en Arrebato una «rareza seductora», una influencia definitiva.

Pero quizás podríamos destacar, por la trascendencia que tiene internacionalmente, este párrafo incluido en el elogio de Pedro Almodóvar a Iván Zulueta publicado en inglés en 2009 en la web del British Film Institute:

«Es muy difícil hablar de sus últimos años, inmediatamente después de Arrebato, cuando se retiró en San Sebastián, como Norma Desmond, pero con todos sus sentidos intactos y sin haber abandonado ni un ápice de su exquisita sensibilidad. El cine español acaba de perder uno de sus cineastas más originales, y junto con Erice, el que logró dar a sus imágenes el mayor significado estético. Nunca filmó una sola imagen banal. El elemento en el que se sentía más cómodo era la abstracción. La imagen pura, rebosante de significados pero liberada de la carga de la ficción, siempre amortiguada en una rica variedad de paisajes sonoros. David Lynch, pero menos sombrío y más pop. Psychedelia era su escuela, y él hizo verdaderas obras maestras en este estilo.»

Algunas frikadas:
  • En 1968 dirigió Último grito, un innovador programa musical para televisión.
  • Iván Zulueta protagoniza en 1969 junto a su amigo Antonio Gasset el corto de Jaime Chávarri, Ginebra en los infiernos.
  • En 1969 rodó Un, dos, tres, al escondite inglés, su primera película que, sin embargo, no pudo firmar la cinta tras el cierre de la Escuela Oficial de Cine de Madrid, ya que no estaba sindicado y no tenía título. El nombre que figuró en su estreno fue el de José Luis Borau, productor de la misma.
  • Tanto en Último grito como Un, dos, tres, al escondite inglés aparece José María Íñigo, mítico presentador de Eurovisión.
Más enlaces de interés:

Tráiler de la película:

 

 

El cine esperpéntico que le hubiera gustado ver a Valle-Inclán

El Cine Estudio del CBA inicia este jueves 16 de marzo de 2017 el ciclo Valle-Inclán y el cine con seis películas —dos en la misma sesión— que podríamos calificar de esperpénticas y que estamos seguros de que este genio de nuestras letras habría disfrutado como el que más. De hecho, la relación entre Valle y el cine, no viene solo por los paralelismos temáticos de algunas películas con su obra, sino porque además el escritor gallego era un gran aficionado al séptimo arte.

   

En la mesa redonda de apertura del Incentenario Valle-Inclán (#IncentenarioValle), el director de cine José Luis García Sánchez expuso que Valle era un gran aficionado al séptimo arte y que, por ejemplo, estaba fascinado por El Acorazado Potemkin de Eisenstein. Pensar en Valle escribiendo para el cine en plena etapa franquista o en nuestros días es, sin duda, muy sugerente, pero por desgracia las cosas no se dieron así. A Valle le pilló esto del cine ya mayor y cuando aún no tenía el desarrollo ni la repercusión que tuvo después de su muerte, pero al menos sí le dio tiempo a hacer sus pinitos en la película La malcasada de Francisco Gómez Hidalgo, en la que el escritor y dramaturgo hace de sí mismo junto a la actriz María Banquer, posando para un cuadro en el estudio de Julio Romero de Torres.

La segunda acepción de la palabra esperpento en el diccionario de la RAE lo deja claro: «concepción literaria creada por Ramón M.ª del Valle-Inclán hacia 1920, en la que se deforma la realidad acentuando sus rasgos grotescos».

Aunque no queda claro que podamos hablar de un género esperpéntico como tal y que no haya una traducción similar en otro idioma —quizás grotesco es lo más parecido—, sí que el CBA ha querido proponer una selección de películas pensando en que quizás le hubieran gustado a él y que, sin duda, se ajustan de alguna manera a su significado.

Ojos verdes

Basilio Martín Patino hizo siete fakes documentales con Andalucía: un siglo de fascinación. De ellos Ojos verdes es la rescatada para el ciclo de Cine Estudio. Podemos hacernos una idea de las intenciones de Patino por la respuesta a una pregunta relacionada con estos falsos documentales en una entrevista concedida a la revista Minerva.

«¿Qué hemos hecho siempre en el cine sino simular realidades, eso sí, aprisionados con las más empalagosas escrupulosidades artísticas? ¿Dónde están los límites pudorosos del respeto a nunca he sabido qué reglas del juego? ¿Cuál es la Biblia del arte cinematográfico? ¿Y por qué no filmar yo mismo esas materias primas, a mi aire? A estas alturas, ¿a quién vamos a engañar? Perdónenme de nuevo los historiadores especialistas. Con todos mis respetos más sinceros, decidirme por este nuevo juego amplió mis perspectivas y mi horizonte. A partir de ahí las huellas las recompondré yo, sin otras limitaciones que las que encuentre en mi invitación a la complicidad con el espectador, mi otro yo al que me dirijo. Pero con voz y metodología propia, de primera mano».

Una carta de presentación genial para venir a verla y seguir los pasos del marqués de Almodóvar, sus festejos folclóricos organizados a Franco y conocer sus fetiches y recuerdos.

 

Amanece, que no es poco

¿Qué puedo decir de ella que no se haya dicho ya? Todos somos contingentes, pero sin duda José Luis Cuerda es necesario. Merece la pena ver esta película una y mil veces porque está llena de detalles increíbles. Y si encima lo haces sabiendo que, por ejemplo, muchas cosas salieron mal, pero como reconoce Cuerda, a la gente le da igual porque «en este tipo de películas si las cosas no están bien, parecen hechas adrede» (Minerva 24, Esta gente se va a empeñar en que escriba comedias. Entrevista, 2015). Una de las anécdotas más curiosas que cuenta Cuerda es que en la escena de Ngé Ndomo con las cabras, éstas estaban congeladas y con los focos, la extensión del rodaje y tal, se fueron descongelando y como confirma el director manchego…

«las cabras aparecen con la barriga por el suelo con unos palos puestos que sobresalen por el espinazo, ¡algo lastimoso!»  

 

Pajaritos y pajarracos (Uccellacci e uccellini) + Che cosa sono le nuvole?

Esta doble sesión de Pier Paolo Pasolini nos introduce, en primer lugar, en las conversaciones trascendentales de un agricultor y su hijo con un cuervo que habla; y, en segundo, en las interpretaciones de dos marionetas que cobran vida del Otelo de Shakespeare. Ya lo decía el mismo Pasolini de sí mismo.

«Hablando genéricamente (y dando confianza al lector), se podría decir que Pasolini ama la realidad pero, hablando de nuevo genéricamente, quizá se podría decir también que Pasolini no ama –con un amor igualmente completo y profundo– la verdad ya que, como él dice, “el amor por la verdad acaba destruyéndolo todo, porque no hay nada verdadero”». (Cita incluída en Pasolini reseña a Pasolini, texto del dossier dedicado al autor en la revista Minerva 1).

 

El ciclo se completa con dos películas más, bien distintas: Esperpentos de José Luis García Sánchez con una de las últimas interpretaciones de Juan Luis Galiardo y la legendaria e inquietante La parada de los monstruos (Freaks) de Tod Browning.

 

Ciclo Valle-Inclán y el cine

  • Cine Estudio del CBA (c/ Marqués de Casa Riera, 4).
  • 16 de marzo al 31 de marzo  
  • ¡Puedes ver el ciclo entero por 18€!
  • Precios: 5’5€ gral. 4€ reducida. 18€ abono de 5 pases en taquilla.    

 

Le fils de Joseph, estreno de enero de Pasajes Filmadrid en Cine Estudio

El Círculo de Bellas Artes y Pasajes Filmadrid estrenan este viernes 13 de enero a las 20h en Cine Estudio la película Le fils de Joseph (El hijo de José), que se proyectó en la sección Forum de la pasada Berlinale y obtuvo en la XIII edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla los premios al mejor guion para su también director Eugéne Green y al mejor actor para el joven Victor Ezenfis. Aunque se proyectarán más sesiones a lo largo del mes, esta será la única que cuente con la presencia del director de nacionalidad francesa, que ofrecerá un coloquio al final de la misma.

Natacha Régnier (Marie), Victor Ezenfis (Vincent) y Fabrizio Rongione (Joseph).
Natacha Régnier (Marie), Victor Ezenfis (Vincent) y Fabrizio Rongione (Joseph).

Como es habitual en el director (Toutes les nuits, Le Monde vivant, Le Pont des Arts, A Religiosa portuguesa (La Religieuse portugaise), La Sapienza, Faire la parole (Hitza egin)) la película se divide en varias partes, en este caso pasajes bíblicos, que componen un todo: «El sacrificio de Abraham», «El Becerro de Oro», «El sacrificio de Isaac», «El carpintero» y «La huida a Egipto».

Le fils de Joseph será ofrecida en VOSE y en el nuevo Proyector de Cine Digital (DCP) de Cine Estudio con el que accederá a un catálogo más amplio para poder ofrecer más películas clásicas y de autor, y muchos más estrenos, sin desdeñar el 35mm, que seguirá operativo.

A continuación reproducimos parte de una entrevista del periodista Hugues Perrot de Cahiers du Cinéma a Eugéne Greene, que también está disponible en la web de la distribuidora Paco Poch Cinema. Cabe decir que hemos eliminado algunas partes que podrían constituir spoiler.

Para su última película, El Hijo de José, se ha basado en el mito del sacrificio de Abraham…
El núcleo de la historia de cada una de mis películas o mis novelas suele surgir como un relámpago, pero luego lo desarrollo de una manera mítica. Para los griegos de la época clásica, un mito era una historia cuyo mero desarrollo narrativo comporta la posibilidad de expresar una o varias verdades. Conozco a personas en la misma situación de Marie y Vincent, es decir, una mujer que educa sola a su hijo porque el padre, por alguna razón, no ha querido reconocerlo. Pienso que las mujeres que han tomado la decisión de educar a sus hijos en solitario son mujeres valientes, llenas de vida, una vida que desean prolongar en otro ser humano. Marie sabe que la vida que lleva es tan difícil para ella como para su hijo ya que puede provocar en él un sentimiento de odio hacia ella. De ahí la ira del personaje de Victor Ezenfis. Al principio no comprende el amor de su madre hacia él, ni su coraje. Ve en ella una madre que le ha privado del padre, que le esconde su existencia. Marcha en su búsqueda pero la revelación que obtiene no la encuentra donde esperaba.

En la parte del becerro de oro, vuelve a utilizar una forma de expresión que le gusta, la sátira, para hablar del mundo literario. En Le Pont des Arts lo hace sobre el mundo del teatro y de la música barroca y en La Sapienza de la arquitectura. ¿Qué relación tiene usted con este recurso?
La sátira me resulta natural cuando se trata de hablar de entornos que conozco y de los cuales quiero destacar rasgos un poco grotescos. No es que haya tenido problemas con las editoriales en las que he publicado pero siempre hay alguna dimensión un poco ridícula en los círculos cerrados. Comparto una parte de la ira de Vincent, pero para mí, la sátira es una forma de liberarla de manera amable dejando espacio para el amor.

El personaje de Mathieu Amalric, Pormenor, un mandamás en el medio de la edición con un oscuro poder plenipotenciario, puede parecer a primera vista condenable porque es moralmente reprobable. Pero se nota que su personaje ha perdido algo, lo que le confiere un aspecto humano que no existía, por ejemplo, en el personaje del Innombrable en Le Pont des Arts.
Hay esta idea «pascaliana» en la cual es posible recibir un don y rechazarlo. El personaje de Pormenor puede haber rechazado ese don recibido en su infancia o haberse alejado de él al iniciar su ascensión en el mundo literario. Al final de la película, Pormenor se da cuenta que quizás ha dejado escapar o ha perdido algo en su vida. Me parecía importante, sin embargo, poder plantear esta dimensión humana en un personaje que precisamente parecía desprovisto de humanidad.

Mathieu Amalric y Maria de Medeiros en Le fils de Joseph.
Mathieu Amalric y Maria de Medeiros en Le fils de Joseph.

Como en su película La Sapienza, la transmisión entre Joseph y Vincent se da en ambas direcciones, cada uno aporta algo al otro, permitiendo así descubrirse a sí mismos pero también al mundo que les rodea. La ciudad de París parece mostrarse en su verdad a Vincent y deja de parecerle hostil.
Es verdad. Vincent tiene una revelación donde no se la espera. No es en su padre biológico donde va a recuperar esa figura ausente en su vida. Esta transmisión pasa ante todo por la palabra, pero también por el arte, como intermediario que les permite prolongar su relación. No concibo el arte de otra manera. Debe ser vital, debe conectar con la vida de una manera u otra. La visita al Louvre permite un acercamiento entre Joseph y Vincent . Lo que Vincent siente, cuando camina en el Palais Royal y se levanta el viento, es del mismo orden que la revelación que tiene ante los cuadros que ve con Joseph. Paris se descubre ante él, como un personaje.

También está la escena en la iglesia donde el Poème Harmonique interpreta una pieza de Domenico Mazzocchi…
Sí, es lo mismo. En ese momento , Vincent tiene una revelación estética. No entiende los versos cantados en latín que hablan de la muerte de un hijo y el dolor de la madre, pero recibe directamente la emoción a través de la música y la energía de los artistas. Algo se abre en él y comprende, por fin, el amor que le tiene su madre y su valor para enfrentarse a la vida.

Podríamos pensar que ese giro a través del conocimiento les aleja precisamente de esta relación inmediata con el mundo pero, sin embargo, parece que les permite aferrarse a las cosas y a su entorno.
Sí, es la diferencia que Alexander, el arquitecto de La Sapienza, distingue al final de la película entre el saber y la sabiduría. Es el conocimiento lo que conduce a la sabiduría. Saber que se obtiene a través del conocimiento pero también con la experiencia de vida. Es importante, en mi opinión, que una persona aprehenda el mundo a través del arte de una manera directa, sin intervención del intelecto y que la experiencia estética le haga ver otra realidad, le revele otra verdad que la que creía conocer.

Esta transmisión entre Joseph y Vincent parece posible porque se establece entre un adulto y un adolescente, como las parejas que formaron los personajes de La Sapienza.
En el fondo, me considero todavía como un adolescente y de hecho tengo muchos amigos cercanos que son mucho más jóvenes que yo. La relación que tengo con ellos me permite mantener viva la proporción de juventud que hay en mí. Me aportan tanto como yo les aporto a ellos. La transmisión se produce en ambas direcciones. Es cierto que en mis anteriores películas los personajes tenían más o menos la misma edad y evolucionaban juntos. En La Sapienza y El hijo de José, la relación entre adultos y adolescentes es tal vez más cercana a la que mantengo hoy en mi vida.

Fabrizio Rongione (Joseph) y Victor Ezenfis (Vincent) en Le fils de Joseph.
Fabrizio Rongione (Joseph) y Victor Ezenfis (Vincent) en Le fils de Joseph.

¿Cómo ha elegido usted a los actores adultos de la película?
Conocía muy bien a los actores de los tres papeles principales por haber trabajado ya con ellos: Natacha Régnier en Le Pont des Arts, Fabrizio Rongione en La Sapienza, y Mathieu Amalric en el mediometraje Les signes. Había visto trabajar a María de Medeiros, en el cine y en el teatro, en francés y en portugués, y fue un placer trabajar con ella por primera vez. También había compartido experiencias con la mayoría de los otros actores cuando hacía teatro. El trabajo con los actores, como con el equipo técnico de este rodaje, ha sido un verdadero placer.

¿Cómo fue el encuentro con Victor Ezenfis que vemos por primera vez en el cine?
Victor es un joven de rápida y fina inteligencia. Me di cuenta enseguida que podía encarnar a Vincent. Tiene vida interior que conviene al personaje. Nunca les pido a los actores que interpreten escenas en las audiciones. Solo les pido que se presenten porque lo que más me importa es descubrir esta vida interior y ver de qué manera emerge. He trabajado con Victor como con cualquiera de mis actores, estableciendo una relación de confianza que nos ha permitido trabajar en perfecta armonía y me ha parecido convincente en todas las situaciones.

¿Es la primera vez que dirige una escena de amor?
Sí, si se refiere a la representación de un acoplamiento físico. Aun a riesgo de escandalizar a algunas personas, creo que la censura permitió un erotismo que ahora se ha perdido. Desde mediados de los años 70, lo vemos todo, así que ante escenas de sexo, a menudo me siento como si asistiera a una clase de zoología. Ya nada es sugerido, todo aparece frontalmente sin imaginación. Así que preferí filmar los muelles del sofá en el que Pormenor y su secretaria hacen el amor, me parecía una buena manera de sugerir el acto erótico, un tanto cómica y a la vez un poco triste, porque la percibimos desde el punto de vista de Victor. Estaría bien recuperar algo de la emoción asociada al pudor y al deseo, que no es otra cosa que la ausencia de culminación. Lo saben todos los grandes poetas de amor desde Sapho. Un plano sobre dos manos que se tocan pueden evocar mucho más acerca del deseo amoroso que un abrazo filmado explícitamente sin maquillaje.

Pasajes Filmadrid #PasajesFilmadrid es una colaboración entre Cine Estudio, Pasajes de Cine y Filmadrid para proyectar cada mes una película inédita en Madrid, presentada por sus directores.

Le fils de Joseph se proyecta en Cine Estudio los siguientes días:

13.01.17 · 20:00 (+ coloquio con el director Eugéne Green)
14.01.17 · 19:00
15.01.17 · 17:00
20.01.17 · 17:00
21.01.17 · 22:00

Entradas a 5’5€ general, 4€ para mayores de 65, carné joven, socios del CBA y de Unión de Cineastas; y en taquilla disponible abono de 18€ por 5 sesiones.

Compra tus entradas en taquilla de X a D de 16 a 22h. o de forma online AQUÍ.

Pedro Costa estrena Caballo dinero en el regreso de Cine Estudio

El terror sugerido de Val Lewton y el cine de autor de Pedro Costa son los principales protagonistas del regreso de Cine Estudio tras el parón estival. Pero además, la programación del Cine Estudio se completa con algunas citas interesantes, varias de ellas abiertas al público, y con la novedad, que próximamente anunciaremos, de un descuento de 1€ sobre la entrada general comprando el ticket de exposiciones, azotea o combinada.

Pedro Costa estrena Caballo dinero en el Cine Estudio del CBA.
Pedro Costa estrena Caballo dinero en el Cine Estudio del CBA.

Arrancamos el mes con ocho películas dentro del ciclo Val Lewton, productor de origen ruso, que dirigió el departamento de terror de la RKO en los años 40 con las premisas de que las películas no superaran los 75 minutos ni los 150.000$. A lo largo de su exitosa y corta carrera —falleció en 1951 cuando apenas llevaba 9 años produciendo películas— Lewton hizo ganar mucho dinero a la RKO con películas en las que el terror era sugerido a través de la luz, las sombras o el movimiento. Los pocos medios con que contaban se suplían con una exquisita creatividad que hace de este ciclo algo muy interesante para aquellos que disfruten del cine clásico de terror e incluso para estudiantes de cine. «Nuestra fórmula es sencilla —decía Lewton—: una historia de amor, tres escenas de terror sugerido y una de terror real. Fundido a negro». Su nombre es tan reconocido en Hollywood que hasta Scorsese le dedicó el documental Val Lewton. The man in the shadows, que emitió el canal TCM.

El 22 de septiembre Cine Estudio tiene el interesante estreno en España de Caballo dinero, de Pedro Costa, y la presentación y posterior coloquio del director portugués con Víctor Erice. Pedro Costa es considerado por la crítica como uno de los mejores y más personales cineastas del mundo, algo que ha labrado a través de su personal punto de vista de las cosas, que le llevó a romper con la industria a mediados de los noventa. Cine Estudio refuerza esta apuesta con la programación de otras siete películas más del autor desde Casa de Lava (1995) hasta hoy.

Además, Cine Estudio programa Shakespeare en el cine mexicano con la película Huapango y la muestra de cine judío con tres películas más.

ACTIVIDADES GRATUITAS
Este mes en Cine Estudio habrá algunas citas abiertas al público de interés.
El jueves 15 a las 19h., inaugurando el ciclo dedicado a Pedro Costa, Javier H. Estrada, responsable de programación de Filmadrid y redactor de cine en la revista Caimán, ofrece la conferencia La memoria como resistencia. El cine de Pedro Costa.
El viernes 16 a las 19:30h., La presencia de Shakespeare en el cine mexicano, conferencia de Alfredo Michel Modenessi (dtor. del Center for Mexican Studies London).
Sábado 24 a las 20h. Ópera desde el Teatro Real: Otello de Verdi. Retransmisión en directo.
Jueves 29 a partir de las 19:30h. Un año en corto nos trae la proyección de Timecode (Palma de Oro al Mejor Cortometraje en el Festival de Cannes 2016) + coloquio con Juanjo Giménez, director del mismo.

DESCUENTO DE 1€ EN LA ENTRADA GENERAL
Estad atentos en septiembre porque próximamente comenzaremos a entregar un ticket descuento de 1€ a los que saquen su entrada de azotea, exposiciones o combinada. El ticket válido para el descuento estará sellado y presentándose en taquillas da derecho al descuento de 1€ en cualquier sesión de Cine Estudio hasta fin de 2016.
El descuento se aplicará a las entradas generales de cine, 5’5€, pero no es acumulable a otro tipo de descuentos.