Emotivo punto de inflexión de Rufus T. Firefly en su concierto de #FronteraAmbar

Llegaba Rufus T. Firefly al ciclo #FronteraAmbar del Círculo de Bellas Artes con la promesa de un concierto especial celebrando sus 10 años de existencia, después de haberse confirmado en 2015 como una de las bandas más prometedoras del panorama del rock alternativo nacional y de haber recibido unas excelentes críticas por su último álbum, Nueve.

Rufus T. Firefly sobre el escenario de #FronteraAmbar 2016.
Rufus T. Firefly sobre el escenario de #FronteraAmbar 2016.

Recuerdo esas palabras un tanto cursis y manidas de Valdano: «El fútbol es un estado de ánimo». Lo cierto es que todo lo que surge de la mano del hombre es reflejo de un estado de ánimo, y más en el campo de la creación y la cultura. Rufus T. Firefly está en ese punto de inflexión en el que, tras estos 10 años de camino independiente, está llamado a dar el gran salto, como ya ocurriera en su momento con Vetusta Morla o con Izal. La banda arancetana está en un vértice de felicidad, pasión, emoción, puro disfrute…, algo que Vic dejó entrever en sus palabras antes de comenzar el concierto y que corroboraron a lo largo de cada minuto del mismo encontrando una emoción recíproca en el público congregado, desde sus primeras canciones en inglés (There are no fireflies, Invisible, Disilusion…), hasta los temas con los que cerraron, Pompeya, El increíble hombre menguante o El problemático Winston Smith, pasando por La historia secreta de nuestra obsolescencia, Somos el enemigo, Demerol y piedras o Un mundo sin abejas, entre otras muchas.

Esperamos no equivocarnos, ya no sólo por el bien de Rufus T. Firefly, que se merece todo lo mejor después de 10 años batallando con 5 discos y 48 canciones en la mochila, sino por el bien de la música española en general. Creemos que este segundo concierto del ciclo #FronteraAmbar será de esos en los que, para los que tuvieron la suerte de asistir, con los años podrán sacar pecho y presumir como un pavo: «Yo estuve allí».

El grupo derrochó talento y desparpajo en el escenario de la Sala de Columnas, por el que también desfilaron amigos del grupo como Manuel Cabezalí, uno de los productores musicales más importantes del panorama indie, así como a Alberto, que dejó la banda en noviembre, y que ofreció la alternativa a su sustituto Rodrigo a los teclados, después de subirse al escenario en la cuarta canción.

Musicalmente cabe destacar el virtuosismo de los cinco. No creo que se pueda poner un pero ni a la base rítmica, ni a los solos, ni a las voces y coros. Estamos ante uno de los quintetos que más dará que hablar este 2016 (si les dejan). Es tiempo de festivales y de que les den la alternativa en plazas más grandes para demostrar que esa sinergia increíble que produjeron el viernes pasado en el CBA, la puedan repetir con un público masivo.

Pero tras la tempestad toca calma, por lo menos hasta el 29 de abril, fecha en la que regresa un nuevo concierto fronterizo a #FronteraAmbar. En esta ocasión, Julián Maeso, que nos deleitará con otro concierto diferente y no menos especial en acústico. Las entradas estarán contadas, ya que es «sentado». ¡Date prisa! Anticipada a 12€.

La vida es ciencia

En el colegio a menudo le preguntan ¿Por qué te llamas Berenice? Y ella siempre responde “Porque me gusta”. La relación entre su nombre y la afición por la astronomía de su padre es algo que prefiere mantener en secreto, de momento. Algún día se animará a contarlo, porque el amor entre ellos dos es una ciencia sin muros.

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Las clases de gym-jazz son todo un reto para ella. No por el cansancio, sino por la sensación de estar todo el rato aprendiendo física con el cuerpo: saltos, contorsiones, bailes, ondeando su larga cabellera con cada movimiento. Una auténtica física de malabares la que realiza con su hermana en el centro cultural del barrio dos veces por semana. A la salida, agua y alimentación, porque la física ilumina pero las tripas rugen. De camino a casa, un océano de aire a su disposición para improvisar un taller de jabones con los botes de pompas que les ha traído su madre.

Por la noche, antes de dormir, a Berenice le gusta observar los planetas que cuelgan de su lámpara. De noche todo cambia, y sobre todo cómo percibimos la realidad. Al apagar la luz, las esferitas brillan el tiempo suficiente como para quedarse dormida mirándolas. Es como si le dijeran ven, atrapa la luz antes de que se desvanezca. Mientras, las pinturas del pasillo parecen cuadros enigmáticos envueltos en sombras.

A la mañana siguiente, las primeras luces del día se cuelan por las rendijas de su persiana. Los juguetes, aquí y allá, golpeados por los rayos toman un aspecto extraño, como de artes mágicas. Buenos días, desayunos, bañera, ropa puesta del revés, achuchones, lo normal cada mañana, un CSI en colores. De boca a boca y beso porque me toca. Del fondo de su vaso surgen burbujitas que se arraciman en la superficie de su colacao. Ella se imagina una civilización de diminutos seres de colores viviendo en esas burbujas, con sus casitas, sus coles, sus parques y sus niños haciendo burbujitas en sus vasos de desayuno soplando por diminutas pajitas, que a su vez generan otros mundos más pequeños aún. Todo un viaje al nanomundo.

Berenice se fija en la multitud de cosas necesarias para cuidar de ella y sus hermanos: radiadores, bombillas, agua caliente, secadores de pelo… ¿Cómo puede haber eficiencia energética con tanto dispendio? Ya hubo otros que inventaron esos aparatos, ahora os toca a vosotros hacer que consuman poco, les dice su madre con su libro de diseño e impresión 3D bajo el brazo. Mientras el más pequeño frunce el ceño para tratar de averiguar qué ha querido decir mamá, papá le guiña un ojo desde la puerta y le dice sonriendo ven a ingeniar el futuro.

Suena el timbre y salen a recreo. Berenice saca un par de mandarinas de la ricas de su mochila y decide compartirlas con su mejor amiga número uno y su mejor amiga número dos. Somos tres… hay catorce gajos… esto son matemáticas que se tocan. Somos dos hermanas, tu portal es el 37, once años cumples en mayo, números primos a tu alrededor durante todo el día.

De la cocina sale un delicioso aroma a algo dulce difícil de determinar. Un poco más de concentración y deberes terminados. Veamos esos reflejos, ponte a prueba… ¡Con un par de videojuegos! La tarta aparece en el salón. Por favor, no tocar, aún quema. Esta tarde va a ser genial.

Un cuento antes de dormir: “Érase una vez… Arduino en el planeta robótico Cubic_3”. Berenice se queda dormida, hoy con la luz encendida y el libro abierto sobre el pecho, soñando con su excursión al Círculo de Bellas Artes para asistir a la feria científica Con Ciencia en la Escuela. Porque la vida es ciencia y los sueños ciencia son.


 

(Las negritas de este texto hacen referencia a los nombres de los proyectos que se desarrollarán los días 9 y 10 de marzo en la VI Edición Con Ciencia en la Escuela. Más información en http://www.circulobellasartes.com/humanidades/vi-edicion-ciencia-escuela/)

cuerpo de juegos

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Convertir el cuerpo en un cuarto de juegos. En ciertas fotografías de Ana Casas Broda, pertenecientes a la serie Kinderwunsch, el cuerpo de la autora se muestra marcado con rastros de pintura infantil. Unos rastros que, en palabras de Ana, dibujan el modo en que la maternidad ha cambiado su vida. Y es que Kinderwunsch es un término alemán que hace referencia a la unión de las palabras niños y deseo, lo cual desemboca inevitablemente en la querencia de ser madre.

Esta serie, incluida dentro del certamen PHotoEspaña 2015, da muestra de un sinfín de temas más, entre los que destacan el poder de la fotografía como símbolo de afecto; el miedo social al contacto y al cuerpo como un tema eminentemente político, o la necesidad del artista de crear para aferrarse al presente. De estas y de algunas otras cosas más conversamos con Ana Casas Broda el mismo día de la inauguración. Gracias, Ana.

[más información y visita virtual]