4. DISCULPEN LAS MOLESTIAS (artista trabajando)
Artista Laura F. Gibellini. Presentación de Ana Martín
Noviembre 2008
“...frente a la globalización, que ha expandido el espacio difuminando límites y fronteras, aparece con más fuerza que nunca la necesidad del individuo de construir una identidad propia a la que poderse aferrar”.
Laura F. Gibellini |
La Red se ha convertido en nuestros días en una nueva dimensión virtual que es utilizada por millones de usuarios en todo el mundo para un sinfín de cometidos, entre los que destaca la comunicación.
Nuestro mundo cognoscible cambia a la misma velocidad que nuestra conexión ADSL es capaz de descargar datos desde un servidor mientras tecleamos una dirección URL o escribimos una palabra en Google. El nivel de conocimiento crece exponencialmente y las culturas y formas de vida se acercan, modifican y se mezclan.
Internet gana cada día posiciones con respecto a los medios de comunicación clásicos y esta nueva forma de acceso a la información abre un abanico de posibilidades inmenso a la cultura. Anteriormente una persona podía estar limitada al medio en el que habitaba; hoy, con una conexión a Internet la probabilidad de acceso a la información de forma gratuita, sin la necesidad de desplazarse y sin periodos de ejecución, está a un clic de convertirse en un hecho para cualquier usuario. Pero además hace de la igualdad de oportunidades una máxima mucho más cercana a la realidad, en el primer mundo, claro está.
En lo que respecta al arte las posibilidades se multiplican tanto para los creadores como para los observadores, ambos integrantes de una generación que ha crecido rodeada de tecnología.
El público habituado a las salas de arte tiene información detallada de las exposiciones a través de páginas web, listas de correo, RSS o boletines informativos de las instituciones, museos, galerías de arte, etc. creando a su vez sus propios grupos de contacto al que informar sobre las novedades artísticas del momento en diversas plataformas (blogs, foros, chats, e-mail). El espectador se transforma en usuario y utiliza ese universo virtual para entrar en contacto de forma interactiva con otros usuarios.
Muchos artistas han encontrado en la red una ventana a través de la que mostrar al mundo sus creaciones, un foro donde poner en común nuevas ideas y una fuente de recursos inagotable. Cada vez son más los colectivos artísticos cuyos miembros no se encuentran en el mismo lugar físico, y utilizan este espacio virtual como espacio de trabajo común al que poder subir los materiales con los que están trabajando. Esto sin contar con que el propio medio ha sido utilizado como recurso de expresión para la experimentación artística prácticamente desde su nacimiento.
Para el arte experimental con dificultades para abrirse camino en los circuitos comerciales supone una importante plataforma de difusión. Antes de que internet se convirtiera en un medio de comunicación de masas, muchos artistas se quedaban fuera del mercado comercial por la imposibilidad de pasar el filtro de las galerías de arte; a veces las dificultades materiales para producir una obra estructurada o el criterio de una persona o personas imposibilitaban esta vía de actuación, independientemente de la calidad artística de la obra. El auge del software libre y la gratuidad del acceso hace que esta situación haya dejado de suponer un impedimento para muchos artistas que hoy en día cuentan con su propia web; incluso la falta de conocimientos técnicos no supone una barrera, pues internet cuenta con plantillas y espacios predefinidos que no requieren más que conocimientos a nivel usuario para poder colgar materiales en la red. Subirse un video a YOU TUBE, construirse un blog, o colgar fotos en flickr está a la medida de las posibilidades de cualquiera. La red se conforma como un nuevo espacio de acceso libre y con un público más amplio en el que intervenir.
Determinadas manifestaciones artísticas, como el street art, donde la obra está ligada a la localización en la que se emplaza y es factible de ser efímera, colgar los procesos de la obra es algo primordial y parte indispensable de su filosofía; además los formatos en los que encontramos las reproducciones de las obras suelen ser de los más ecléctico y hacen de estas webs todo un ejemplo de work in progress: videos, fotos, recortes de prensa... Hay veces que la obra se sofistica tanto que sólo un formato como Internet puede ser el apropiado para mostrarla. Este vídeo de Blu puede ser una clara muestra http://www.blublu.org/sito/video/muto.htm.
Cuando Dora Maar fotografió a Picasso mientras pintaba el Guernica la idea de work in progress no existía como tal en el mundo del arte, y sin embargo, gracias a estas instantáneas, podemos observar, más de 70 años después, el proceso de creación de una obra de arte universal y las transformaciones que sufrió a lo largo de dicho proceso.
Las fotografías de Dora Maar bien podrían titularse DISCULPEN LAS MOLESTIAS (artista trabajando), sólo que si lo hubiese hecho en nuestros días podría haberlas colgado de un fotolog, de su propia web o en cualquiera de la multitud de plataformas que están al alcance de los artistas de hoy. En esta ocasión a quien vamos a encontrar trabajando al teclear el enlace va a ser a Laura F. Gibellini.
La multiplicidad de la obra provocada por la reproducción del proceso plantea nuevas formas de entender el hecho artístico. Los conceptos de original y copia se desdibujan y pierden importancia. Es cierto que existe un original, pero la copia pasa a ser una obra por sí misma, una creación autónoma para el entorno virtual. El proceso artístico se vuelve más complejo, se aleja de la concepción de la necesidad del objeto como parte esencial del arte. Deja de ser un acto estático y pasa a ser un ente inacabado, siempre en proceso, creciendo con nuevas aportaciones y necesitado del espectador para completarse. La obra deja de ser una unidad para formar parte de un conjunto, y el conjunto pasa a ser integrante de la secuencia gráfica de una actividad que se desarrolla en un periodo de tiempo y un espacio predefinidos, como sucede en las performances y las acciones.
En el proceso que nos ocupa, el espacio público de internet visible por millones de personas, entra en contacto con el espacio privado del artista; un espacio intimista de creación que comparte con el espectador y que éste a su vez visiona desde su propio espacio privado. La pantalla del ordenador se convierte así en un agujero de cerradura a través del cuál husmear en aquellos secretos que el artista quiera mostrar, una cerradura que puede suponer la llave hacía la mayor comprensión de un acto que le es ajeno.
Esta mezcla de espacios modifica el rol del espectador. Acostumbrado a una cultura descarnadamente audiovisual, la sed de conocimiento inherente a la inteligencia humana, lo empuja a observar todo aquello que le resulta diferente, a ser posible sin perder un ápice de su propia privacidad. La figura del artista y del proceso de creación provoca en el espectador una ávida curiosidad por conocer todo lo posible de aquello que admira, igual que cuando descubre las fotografías de Dora Maar: si visitamos la sala donde se encuentra el Guernica podremos ver como montones de personas se agolpan sobre las vitrinas en las que están expuestas estas fotografías, creando casi más expectación que el propio Guernica.
Esta manera de trabajar mostrando el proceso en la web establece un binomio en el que el espectador necesita de la obra y la obra del espectador, estrechando la relación con lo observado. La obra queda condicionada así en mayor o menor medida a las visitas que realicen los usuarios del proyecto.
Laura F. Gibellini lleva trabajando varios años en la idea de unir espacios privados y públicos. Hacerlo desde Nueva York para publicarlo en un proyecto que se está gestando en Madrid implica romper los límites geográficos y temporales, acercar o contraponer las diferentes formas de vida, introducir una ciudad dentro de la otra. Unido al concepto de espacio enlaza la idea de habitar con el significado de necesidad de hacer propio un espacio que a priori es ajeno a través de su estancia en Nueva York. La última palabra sobre lo que muestre o esconda la tendrá la propia artista, que suele jugar en sus obras con lo que enseña al espectador y lo que éste puede imaginar de lo que no ve.
La obra con la que ha participado en PHE08 titulada “Mundos portátiles” encajaba unos lugares en otros utilizando la técnica del collage. En “Zimmer” ensamblaba espacios públicos dentro de espacios privados utilizando fotografías de imágenes de los medios de comunicación que silueteaban los muebles de una casa.
En este laberinto de relaciones y espacios, los mundos de Laura no pretenden ser soluciones sino preguntas que plantea al espectador sobre el momento que nos ha tocado vivir.
Texto de Ana Martín
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