Lars Lerup. Parque móvil
Exposiciones 20.09.2018 > 13.01.2019 Sala Minerva

Lars Lerup. Parque móvil

La obra de Lars Lerup (Suecia, 1940) ocupa una posición ambigua entre arquitectura, diseño, arte y teoría. Comprende dibujos de paisajes imbuidos de ensoñaciones literarias, muebles diseñados como pequeños edificios o espacios interiores organizados en analogía con la ciudad. Con ellos, Lerup incita a cuestionar las categorías y objetos con los que hemos fijado el ideal de vida doméstica y urbana de nuestro tiempo. Una invitación a reflexionar sobre nuestra realidad cultural, a cuestionar actitudes comúnmente aceptadas, aunque sin pretensión de encontrar respuesta.

Parque móvil ofrece un set de mobiliario muy particular. Conocido originalmente como Room, se estrenó en 1999 a modo de instalación artística en la Menil Foundation de Houston. La disposición de los muebles en la sala del museo no ofrecía la imagen estática de una habitación convencional, sino que, provistos de ruedas, podían ser desplazados libremente por los visitantes. Como entonces, Parque móvil ofrece aquí unos insólitos objetos con los que manipular una y otra vez cualquier estancia convencional del entorno doméstico. En la presente exposición se muestran catorce prototipos en miniatura de esos objetos.

La instalación está inspirada en la novela Watt, de Samuel Beckett, donde un vagabundo irlandés, Watt, se convierte en sirviente del peculiar Mr. Knott. El extravagante amo va habitualmente de un lado a otro de su casa, desconcertado, como si no estuviera familiarizado con ella. Tan sólo en su propia habitación Mr. Knott se comporta de un modo «no tan propio de un extraño». Allí se mueve de un lado a otro y el mobiliario, «sólido y de buen gusto», es objeto de frecuentes cambios de posición, «tanto absolutos como relativos». Así, escribió Beckett, «no era raro encontrar, el domingo, la cómoda, en pie, junto al fuego; la mesilla tocador, patas arriba, junto a la cama; la mesilla de noche, boca abajo, junto a la puerta; y el palanganero, tumbado, junto a la ventana…»; y así sucesivamente, día tras día.

Pero, en un paso más, los muebles de Lerup no son meros objetos hermosos. Desafían su propia condición como cosas reconocibles y socialmente aceptadas, y nos hacen dudar qué tenemos realmente delante: ¿qué es esta cosa?, ¿es realmente una silla?, ¿una mesa?, ¿una cama?, ¿o una suerte de vehículo? El interrogante no es cómodo de responder, porque desconocemos cuál es el verdadero valor de uso del objeto, para qué sirve. Incluso piezas normalmente fijas, como un armario o una consola, se convierten en «vehículos domésticos». Al superar lo instrumental, el mobiliario nos obliga a lidiar con la extrañeza que induce su carácter enigmático.

De la continua relocalización de esta serie de extraños objetos resultan escenas ilusionistas. Representan una narrativa compleja donde el sujeto está en la acción, porque somos nosotros quienes debemos otorgar un significado. ¿Por qué esto está aquí? ¿Y aquello allí? Al responder, los muebles ya no se entienden en sí mismos a través de lógicas preestablecidas, sino que depende del individuo para dotarse de significado, como ocurría, de algún modo, en la habitación de Mr. Knott. «La fragilidad del significado exterior produjo muy malas consecuencias en Watt», relató Beckett, «ya que le indujo a buscar otro significado, un significado de lo ocurrido, en las imágenes del modo en que había ocurrido».

Desde estas preguntas – ¿qué es esta cosa?, ¿qué es este espacio? –, derivan más interrogantes. Son consecuencia de subvertir el paisaje prefigurado en el que las familias de la clase media del mundo occidental desarrollan su vida diaria con la tranquilidad de encontrar cada cosa en su sitio. Los paisajes ilusionistas del Parque móvil estimulan lo contrario, es decir, la sensación de que el control humano en ese interior ha terminado. Es una analogía del fenómeno que ocurre fuera, en la metrópolis global, donde el cambio climático y social exige asumir responsabilidades y proveer protección.
Ante la fuerza de esos cambios, es inevitable cuestionarse, ¿cuáles son los parámetros con los que se define hoy el espacio interior? Si hasta hace pocas décadas las paredes de la habitación delimitaban nuestra esfera íntima, en la era de la comunicación estas ya no nos confinan ni nos protegen. Ahora el interior se define virtualmente en lugar de físicamente, y la pantalla – del smartphone o la televisión – es la ventana. Y en ese sentido, otro interrogante parece inevitable: ante la implacable realidad exterior, ¿estamos a salvo en este interior?

Fecha:
20.09.2018 > 13.01.2019
Horario:
Martes a domingos
11:00 > 14:00
17:00 > 21:00
Lunes cerrado
Sala:
Sala Minerva