MEDALLAS DE ORO DEL CÍRCULO DE BELLAS ARTES


La Medalla de Oro del CBA se entrega a creadores e intelectuales cuya obra ha contribuido decisivamente a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas. El galardón ha sido concedido a algunos de los más importantes artistas y pensadores de nuestro tiempo, como Fernando Arrabal, Jorge Oteiza, Carlos Fuentes, Antonio Saura, Francisco Umbral, Carmen Martín Gaite, Antonio Tapies, Francisco Ayala, Leopoldo de Luis, Eugenio Trías, Luis Gordillo, Ana María Matute, Jean Baudrillard o John Berger.

Miguel Fisac Serna

Miguel Fisac Serna

Miguel Fisac Serna (Ciudad Real, 1913 – Madrid, 2006) viaja a Madrid en 1930 para estudiar en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, título que obtiene en 1942, obteniendo el Premio Fin de Carrera de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Tras una etapa inicial en la que resulta clave la Iglesia del Espíritu Santo por su revisión del clasicismo, su línea de pensamiento sufrirá profundas transformaciones a raíz del viaje que realiza en 1949 a los países nórdicos, donde queda fascinado por la obra de Erik Gunnar Asplund.

Tras desarrollar su primera patente -el ladrillo aligerado de cerramiento exterior, que emplea en el Centro de Investigaciones Biológicas Cajal y Ferrán del CSIC- recibe en 1954 la Medalla de Oro en la Exposición de Arte Sacro de Viena por la Iglesia de Arcas Reales de Valladolid. A partir de entonces, su obra empieza a divulgarse con mayor profusión en el extranjero.

En 1955 realiza una gira por diversos países del mundo que le lleva a Estados Unidos, donde presta especial interés a la obra de Frank Lloyd Wright y Mies van der Rohe. Durante este período su estilo sufre un aperturismo que se traduce en construcciones caracterizadas por un mayor eclecticismo, como el Centro de Estudios Hidrográficos (1960), el conjunto parroquial de Santa Ana (1965) y los Laboratorios Jorba (1965). En 1966 recibe el encargo de proyectar el Centro de Cálculo Electrónico para IBM en el Paseo de la Castellana de Madrid y, en 1970, proyecta y construye el Centro de Rehabilitación del MUPAG, donde desarrolla su nueva patente de encofrado flexible.

Participante habitual en simposios, es también autor de libros como La Molécula Urbana, publicado en 1969 y en el que plasma sus reflexiones sobre el Urbanismo; Carta a mis sobrinos, en edición artesanal; Mi estética es mi ética, publicado por el Museo de Ciudad Real en 1982, o Arquitectura popular manchega, editado en 1985.

Como reconocimiento a su trayectoria profesional, su obra ha sido objeto de diversas retrospectivas, como la organizada por la Escuela de Arquitectura de Munich en 1993 o la celebrada en la sala de exposiciones del Ministerio de Fomento un año después. Entre otras condecoraciones, ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la Arquitectura, otorgada por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España en 1994; el Premio Antonio Camuñas de Arquitectura, en 1997, y el Premio Nacional de Arquitectura, que le fue entregado en 2003.

Miguel Fisac murió en 2006 en su casa del Cerro del Aire, en Madrid.