Tequila, mantequilla, un amante, Dios o una guerra | ‘My Mexican Bretzel’

My Mexican Bretzel

Entrevista a Nuria Giménez Lorang, directora de ‘My Mexican Bretzel’

Vivian posee una voz pero ésta no se escucha. My Mexican Bretzel es la historia visual de vida, mayormente sin sonido, de Vivian y Léon Barrett, una pareja suiza del pasado siglo cuya imagen coincide con la de los abuelos de la directora del film, Nuria Giménez Lorang (Ilse G. Ringier y Frank A. Lorang), pero cuyo relato, no; un falso documental que emplea imágenes domésticas de sus vacaciones por la vieja Europa para narrar un diario fílmico inventado que cuestiona la existencia de una verdad única mediante un planteamiento basado en el poder de la descontextualización; una historia, muy literaria y melodramática, que el espectador lee (y cree) en silencio y en la que, en palabras de su directora, “las imágenes en movimiento desprovistas de todo sonido cobran una dimensión distinta, muy poderosa y casi mágica“. Y es que Vivian escribe su diario en soledad; el espectador lo lee también en soledad; y existe una profunda soledad sonora en este film.

La película se gesta en 2011, cuando Nuria Giménez encuentra unas películas rodadas por sus antepasados en 16mm, coincidiendo con la muerte de uno de ellos (de su abuelo). El propio encuentro del material cataliza la puesta en marcha del proyecto y la cineasta barcelonesa emprende la escritura de un diario ficticio protagonizado por una mujer de una elegancia visual y una destreza narrativa excepcionales. Tras numerosos visionados del metraje encontrado, la autora rescata de las dobleces de lo real detalles y matices que se convierten en fuentes de inspiración para el nuevo relato y, en él, establece nuevos vínculos gracias a las posibilidades sumergidas, inconscientes, que otorga la ficción, la creación.

«Las imágenes en movimiento desprovistas de sonido cobran una dimensión casi mágica»


Coincidiendo con la proyección de My Mexican Bretzel en nuestro Cine Estudio el pasado mes de diciembre, aprovechamos para entrevistar a su directora, quien ya ha recogido varios galardones (Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Dirección en Gijón; y Premio Found Footage en el Festival de Rotterdam, entre otros) gracias a esta interesantísima historia.


Hay en My Mexican Bretzel un espacio de gran amplitud en el que anidan los silencios, un paisaje visual ataviado con emociones escritas; es una película que exige contemplación, sinestesia, escucha. Luis Buñuel reivindicaba una idea de cine “como instrumento de poesía”. ¿Compartes ese postulado?


Me encanta Buñuel y, sí, comparto esa idea totalmente. Entiendo la poesía como una búsqueda de la belleza, del misterio, de expresar lo inexpresable y de ir más allá de lo visible. Se me quedó grabada una charla con el gran Luciano Barisone en el festival DocumentaMadrid 2018, en la que hablaba sobre la parte no visible del cine. Una maravilla y para mí tan inspirador como revelador.

«El cine,

instrumento de poesía»



Según he leído, el proceso de creación de esta película fue largo. Pues, a pesar del vínculo familiar que mantienes con las grabaciones que la vertebran, trataste el material como si fuera metraje encontrado para tomar distancia. Me interesa conocer, en primer lugar, si las biografías de tus personajes y las de tus familiares coinciden en alguna coordenada vital, ¿existe alguna similitud entre las historias de vida de Vivian y León Barrett y las de tus abuelos?


Uno de los motivos por los que no hice un documental sobre sus vidas reales es porque, aunque suene contradictorio, me sentía cómoda utilizando sus imágenes, pero no sus vidas personales. Las vidas de Vivian y Léon Barrett surgen de mi imaginación y de la libre interpretación que he hecho de las imágenes que he seleccionado.



También quería preguntarte por el trabajo de escritura del diario de Vivian: entiendo que fue después de muchos visionados del metraje cuando lograste trascender la historia real para construir una nueva. ¿Encontraste gestos, posturas o miradas, cuestiones más sutiles, que te inspiraron para inventar?


Retomando la respuesta anterior, en mi cabeza no tenía una historia real que trascender, entre otras cosas, porque ésta me era bastante desconocida. El diario de Vivian proviene básicamente de dos fuentes: por un lado, cosas que yo había escrito durante los primeros tres o cuatro años de proceso y, por el otro, esos gestos, posturas o miradas de las imágenes que había escogido. Fueron cientos de visionados y lo más fascinante es que cada vez veía algo que no había visto antes, esa parte no visible de la que habla Barisone.



“Para mí la felicidad, sea artificial, temporal o engañosa, siempre es bienvenida (…). Si no es Lovedyn (un fármaco ficticio), es tequila, mantequilla, un amante, Dios o una guerra”. Esto asevera Vivian Barrett en su diario, en el que también hace aparición el falso gurú Kharjappali, para quien “La mentira es solo otra forma de contar la verdad”. ¿Qué verdad querías contar en My Mexican Bretzel, que es, en última instancia, una gran mentira?


Más que contar una verdad, creo que lo que buscaba era más bien cuestionar la existencia de una única verdad absoluta y plantear que los límites entre lo que se considera verdad y mentira muchas veces están más desdibujados de lo que nos gustaría y de lo que pensamos.

«Hago películas familiares, luego existo. Existo, luego hago películas familiares»



La memoria cobra también una importancia especial en esta película, construida a partir de las imágenes que en su momento grabó tu abuelo, suponemos que para retener instantes vividos. Jonas Mekas, que fue autor de un tipo de cine-diario en el que la experiencia vivida era esencial, retomaba en su película Walden a Descartes afirmando lo siguiente: “Hago películas familiares, luego existo. Existo, luego hago películas familiares”. ¿Cómo definirías tu relación con el denominado diario fílmico, cuál crees que es el valor de lo autobiográfico como expresión de la subjetividad? ¿Y el papel de la memoria (en este caso, descontextualizada) en My Mexican Bretzel?


La memoria, tanto a través de lo que filma Léon como de lo que escribe Vivian, (re)construye su realidad y moldea su identidad siendo reemplazada por las imágenes y las palabras. Al mismo tiempo, las imágenes evocan una serie de recuerdos que, aunque sean inventados y se diluyan con la imaginación, aspiran a traducirse en emociones reales. Es una suerte de diario fílmico a tres voces que se entremezclan (la de una mirada, la de una voz y la de unas imágenes) y acaban siendo una sola.



Según tengo entendido, no llegaste a conocer a tu abuela. Me pregunto si esta película desempeña algún tipo de función de búsqueda en relación a tu historia familiar o si por el contrario surge más como un ejercicio creativo o expresivo (o ninguna de las dos cosas).

Seguro que esa búsqueda ha estado ahí, pero ha sido muy inconsciente. Para mí la película ha sido más un juego y un viaje. Tenía un punto de partida que ha sido un regalo y me he dejado llevar por él, explorando distintos caminos desde una libertad absoluta y dejándome sorprender por los lugares a los que me ha ido llevando. Sí es cierto que ahora tengo la sensación de conocer mejor a mi abuelo a través de su mirada y a mi abuela (a la que lamentablemente nunca pude conocer en vida) a través de sus imágenes. Por extraño que suene, convertir a mis abuelos en dos personajes ficticios me ha brindado la oportunidad de establecer un nuevo vínculo con ellos.

Un juego

un viaje



En la propia sinopsis del film se alude al género cinematográfico melodrámatico. Douglas Sirk, maestro del melodrama, se refería al fracaso con un término francés, echec, que denota no tener salida, encontrarse bloqueado. Decía, además: “no me me interesa el fracaso en el sentido que le dan los neorrománticos, que defienden la belleza del fracaso. Es más bien el tipo de fracaso que se apodera de ti”. ¿Identificas ese echec en tu personaje de Vivian?


No. Solo pienso que el fracaso es inherente a la condición humana.


Vivian escribe su diario en soledad. El espectador lo lee también en soledad. Y existe una profunda soledad sonora en este film. ¿Cómo decidiste el diseño, tan específico y semántico, del espacio sonoro de My Mexican Bretzel? Conviven en él una presencia prolongada del silencio, el uso realista del sonido y hasta ciertos manejos poéticos de la sonoridad… Me parece además muy significativo que sea la mujer protagonista del film la que se expresa a través del silencio.


Desde el principio tuve muy claro que quería gran parte de la película en silencio. Me parece que las imágenes en movimiento desprovistas de todo sonido cobran una dimensión distinta, muy poderosa y casi mágica. El diseño sonoro fue creación del gran Jonathan Darch y fruto de varios meses de intenso trabajo. Ahí también hubo mucha búsqueda y exploración. Fue un enorme placer trabajar con él y una experiencia muy enriquecedora. En cuanto a que la mujer protagonista se exprese a través del silencio, en parte tiene que ver con el hecho de ser mujer (sobre todo, pero no únicamente, en los años 50 del siglo pasado) y tener una voz, pero que no se escuche.


Para terminar, quería abordar una curiosidad relacionada con el título. ¿Es “My Mexican Bretzel” el apodo secreto de Vivian hacia su amante? También aprovecho para preguntarte por próximos proyectos.


Sobre el título puedo decir que es lo primero que tuve. Lo tuve incluso antes de terminar de digitalizar todas las bobinas. También puedo decir que infinitamente mejores que mis explicaciones son las interpretaciones que otras personas han hecho al respecto. Mis tres favoritas son: que el título aúna los dos amores de Vivian (Leo – Mexican / Léon – Bretzel); que igual que todo acaba cayendo dentro y fuera de la película (Lovedyn, Kharjappali, la historia de amor, la película, el diario), el título también acaba cayendo; y, la de la periodista Elisa Sanz, que es que el Bretzel tiene forma de corazón y tres agujeros que hacen referencia al triángulo amoroso. La del apodo secreto de Vivian hacia su amante va a ser la cuarta a partir de ahora. Gracias.
En cuanto a próximos proyectos, ahora mismo estoy escribiendo el libro rojo sin título de Paravadin Kanvar Kharjappali. También tengo una idea para otra película, pero todavía en estado embrionario.

«La mentira es

solo otra forma

de contar la verdad»

El pasado 18 de enero se dieron a conocer las películas seleccionadas en la 35 edición de los Premios Goya. My Mexican Bretzel resultó doblemente nominada, en las categorías de Mejor Dirección Novel y Mejor Película Documental.

Bajo un árbol de enebro

Un alma cosida al corazón de un pájaro. La cineasta, escritora y profesora estadounidense Nietzchka Keene (1952–2004), especialista en lengua escandinava medieval, debutó en la dirección con esta adaptación del cuento de los hermanos Grimm The juniper tree. Se trata de una historia delimitada en el medievo, filmada en blanco y negro, y palpitante de mitos, tradiciones, mujeres y magia.

El Cine Estudio acogió recientemente la proyección de esta cinta, restaurada en 4K y protagonizada por una joven Björk. Además, en la sesión del 7 de diciembre, tuvo lugar un cinefórum bajo el título Los rituales y la magia en Cuando fuimos brujas. En él, participaron dos mujeres brillantes: Sére Skuld, cantante, música, bruja caota y artesana, y Claudia Rodríguez Ponga, escritora y comisaria de exposiciones.

En el siguiente formulario, hemos propuesto a ambas continuar la senda emprendida y ahondar en las capas de significados de esta profunda película, poniendo el foco en la brujería y los rituales mágicos, así como seguir sus huellas a lo largo de su representación histórica y artística. Y aquí está el resultado.

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Malevaje: Vino Amargo

El próximo 4 de octubre, el bandoneón y la guitarra de Fernando Giardini, el contrabajo de Fernando Gilabert y la voz de Antonio Bartrina, o lo que es lo mismo, Malevaje, realizarán un amplio recorrido por la música que ha marcado sus vidas: la sala de Columnas del Círculo acogerá un repertorio que incluye a músicos tan dispares como Edith Piaf, Bola de Nieve (Ignacio Jacinto Villa Fernández), Mauricio Moris Birabent o Rafael Farina. Sin olvidar, como no puede ser de otra manera, las canciones del género rioplatense que habitualmente integran sus directos.

Con motivo de este concierto y de su próxima participación en el homenaje a Ceesepe (también en el Círculo), nuestros compañeros de Radio Círculo entrevistaron a la voz y alma carismática del grupo, Antonio Bartrina. Durante la charla, que incluimos a continuación, Bartrina habló de Vino Amargo, este espectáculo tan “especial” que alberga el Círculo y homenajea a la música que les emociona; también se remontó a los orígenes de la formación, hace más de 30 años, una época en la que, según recuerda, los músicos tenían “mucho corazón” pero menos “sabiduría musical” (dice esto en contraposición a la elevada formación musical que hoy poseen algunos jóvenes); expresó además, en esta entrevista, su admiración y amistad hacia el pintor e ilustrador Ceesepe, y la necesidad de que los verdaderos artistas reciban (a ser posible en vida) este tipo de homenajes.

Malevaje nació a la sombra de un local madrileño donde Antonio Bartrina entonaba melodías tangueras con extraña pasión. En sus 35 años de trayectoria el grupo ha defendido la inmortalidad del tango modernizando sus composiciones en busca de una manera propia de cantar los sentimientos de siempre pero sin olvidar nunca el respeto absoluto a las raíces del género.

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Zarata Fest Madrid

Zarata Fest es un festival dedicado a la improvisación libre, la performance, la danza, la electrónica experimental, el arte sonoro y el rock raro. Variedad, experimentación, performatividad, empleo del cuerpo y regreso a lo prelingüístico: estos son algunos de los rasgos que caracterizan al Zarata, en palabras de Enrique Vela, uno de los organizadores de esta cuarta edición madrileña, que tiene lugar el 28 y 29 de septiembre en el Círculo de Bellas Artes. Enrique tuvo la amabilidad de visitar los estudios de Radio Círculo para conversar con nosotros y desgranar algunos de los aspectos fundamentales de este encuentro sonoro. Incluimos a continuación un enlace con el audio íntegro de la entrevista, que se emitirá próximamente dentro del programa Ecos del Círculo.

El Zarata Fest nace en Bilbao en 2006 de la mano de Miguel Ángel García, como comisario. Se trata de un proyecto concebido para acercar al público una mezcla de géneros absolutamente vanguardista, underground y desprejuiciada. Además, tanto su planteamiento como su formato están pensados para contribuir al establecimiento de una red colaborativa de escenas locales dedicadas a la experimentación artística. Para ello, los artistas participantes no solo interactúan durante el festival mismo, sino que algunos de ellos también imparten talleres gratuitos (previa inscripción). En esta edición, los talleres tendrán lugar en la Escuela Municipal de Música y Danza del Distrito Centro María Dolores Pradera (C/ Farmacia, nº 13, 28004 Madrid) los días 27 y 28 de septiembre.

Los proyectos que podrán verse en el Círculo, dentro del programa de conciertos, son los siguientes (más información en nuestra web): Death Disco Grind Machine, Gisle FrøyslandSuelen Estar QuartetKLSSofía MismaNad SpiroMartí GuillemAgnès PeNiebla FascistaEn busca del pasto (EBDP)Joni SigilRuderal IVIvankovàClaire Bergerault y Bonbonribbon69.

Post Digital Star

Madatac (Muestra de Arte Digital Audiovisual y Tecnologías Acontemporáneas) es una plataforma internacional orientada a la visualización de la cultura audiovisual generada con nuevos medios que este año celebra su décima edición. Se trata de un proyecto ideado y dirigido por Iury Lech, un artista dedicado a la gestión, que fue además uno de los pioneros de la escena audiovisual experimental generada en España en la pasada década de los ochenta.

Con motivo de la celebración de la muestra en el Círculo de Bellas Artes, que este año repite como una de las sedes, tuvimos la oportunidad de entrevistar a su director, y de preguntarle por los contenidos de Post Digital Star, el lema de la presente edición. Entre otros temas, nos habló de la escena venidera tras lo digital, de los orígenes del festival y de los artistas que protagonizarán los sets del Círculo: Ryoji Ikeda (23.02.19) es uno de los artistas más relevantes del panorama internacional y presentará Supercodex por primera vez en Madrid; Franck Vigroux junto a Antoine Schmitt (16.02.19) interpretarán Chronostasis, su quinta colaboración; y el proyecto Bromo (16.02.19), integrado por Paloma Peñarrubia y Azael Ferrer, llevarán al escenario Traces of erosion.

Genoma Poético

Genoma Poético nace de la palabra común, del nombrar. Nace desde la intención de hacer público el disfrute de la escritura como ejercicio colectivo y como juego poético. Quino Romero, diseñador gráfico y creativo, y Carlos G. Torrico, psicólogo y formador, son los ideólogos de este laboratorio literario e itinerante. Ambos estuvieron en el Círculo para participar en la muestra de editoriales artesanales enmarcada en las actividades paralelas de la Lectura del Quijote. Coincidiendo con su paso por aquí, aprovechamos para entrevistarles. Y aquí está el resultado:

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Entrevista a Nares Montero

Habitaciones con paredes que son puertas, por donde se desliza un hilo común, del color de las violetas. Un hilo que es voz de las que estuvieron, a través de las que están. La habitación de las mujeres comenzó siendo un conjunto de poemas que pretendía reflexionar sobre la relación entre el espacio y las mujeres. Sobre ese espacio del que ya hablaba Virginia Woolf a comienzos del pasado siglo (“Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir”).

En la siguiente pieza, Nares Montero, poeta, editora, agitadora cultural y creadora de La habitación de las mujeres, nos habla del origen y la evolución del proyecto; de editoriales artesanas y ejemplares únicos; de voces invisibles y espacios internos; de precariedad, cultura y mujeres creadoras; de Abejas en las lindes (su último poemario) y Ediciones Deliciosas; de la mujer en la literatura de Cervantes, un autor “aliado”.

Además de la entrevista, este vídeo contiene algunos extractos de la actividad que Nares dirigió en el marco de la Lectura Continuada del Quijote, en la que también participaron Shelia Blanco (música), Eva Hiernaux (artista multimedia), Débora Antón (poeta) y Andrea Lebaña (bailarina). Todas ellas recrearon, desde su propia genealogía, a las mujeres del Quijote: destejieron su cuerpo y urdieron su voz.

Sebastián Álvaro. Hacerle compañía al viento

Sebastián Álvaro es periodista, escritor y, principalmente, aventurero. Durante más de veinte años dirigió Al filo de lo imposible, un novedoso formato de documental televisivo, que supuso todo un hito en el medio (con audiencias de hasta doce millones de espectadores) y derivó en una reflexión sobre los límites de las posibilidades del hombre y sobre su vínculo con la naturaleza. En palabras del propio Álvaro, se trataba de un proyecto sustentado sobre “una visión romántica del paisaje”, cuyo objetivo esencial no era únicamente conquistar montañas sino entender nuestro planeta.

Dentro del ciclo Los lunes, al Círculo —que reúne conferencias, debates y otras actividades que amplian los temas propuestos en nuestras exposiciones—, Sebastián Álvaro participó con una charla titulada En los confines de la Tierra. En ella, tomó en consideración lo que supuso la aparición del cinematógrafo en la narración de historias documentales desde los lugares más inaccesibles de la Tierra y cómo esas historias han pasado a formar parte de nuestro patrimonio sentimental y emocional.

La ponencia de Álvaro venía a enriquecer la propuesta temática de la exposición Albert Kahn. Los Archivos del Planeta, que alberga la sala Picasso del Círculo de Bellas Artes hasta el próximo 21 de enero. Se trata de una muestra que visibiliza el archivo fotográfico del banquero judío y destacado filántropo, cuya voluntad era que su archivo —integrado por más de 72.000 placas autocromas, 4.000 placas estereoscópicas y 200.000 metros de película cinematográfica en 35mm— se convirtiese en un auténtico atlas icónico de la humanidad.

Previamente a la participación de Sebastián Álvaro en Los lunes, tuvimos la oportunidad de charlar con él y realizarle algunas preguntas. Entre otros temas, nos habló del poder simbólico de la montaña, del papel de la mujer en el ámbito de la aventura, de la hazaña de haber liderado más de 200 expediciones, de la atracción del hombre hacia el hielo o de lo que entraña, en las alturas, hacerle compañía al viento.

Nino Rota: nostalgia, humor, optimismo

Nostalgia, humor y optimismo. El propio Nino Rota acudía a esta combinación emocional para expresar un deseo: así es como le gustaría que su música fuera recordada. Federico Lechner, pianista e integrante de Fellini Quartet (la formación que inaugura el próximo ciclo de Jazz Círculo), cree que la magistral música de Rota es capaz incluso de portar emociones antagónicas al mismo tiempo.

En el siguiente vídeo, podéis ver la conversación que mantuvimos con tres de los integrantes del cuarteto, que el 10 de octubre abordarán un repertorio original en torno a las bandas sonoras que el músico italiano Nino Rota compuso para diferentes películas de Federico Fellini. Con ellos, hablamos de la simbiosis existente entre el músico y el cineasta, de la capacidad de ambos para crear arquetipos o de la entidad propia innegable de la música cinematográfica de Rota.

El contrabajista Pablo Martín Caminero, el armonicista Antonio Serrano, el saxofonista Andreas Prittwitz y el pianista Federico Lechner se cobijarán, de manera puntual y, quizás, efímera, bajo el apelativo de Fellini Quartet para rememorar y reinterpretar a Rota en clave de
jazz. Este concierto se celebra coincidiendo con la inauguración de Federico Fellini. Sueño y diseño, una exposición en torno al guionista y director de Rímini, cuyo hilo conductor está atravesado por lo onírico, lo erótico y su obsesión por el dibujo.

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