Un ego que flota

Lucrecia Dalt

En esta pieza sonora, Lucrecia Dalt utiliza la figura mitológica del Boraro, un personaje del folklore colombiano asociado con la dualidad, la confusión y el engaño, para explorar lo que puede llegar a suceder en el momento en que la conciencia trasciende y solo queda un cuerpo. La obra ofrece una reflexión sobre la vida, la muerte y la experiencia auditiva de los últimos momentos de existencia. El Boraro actúa como una metáfora de la enfermedad y la corrupción, encarnando fuerzas que despojan la identidad. La víctima, una vez despojada de contenido, entra en una reflexión filosófica sobre lo que queda:

¿Qué soy yo sino un borde? 
¿Qué soy yo sino una superficie? 
¿Qué soy yo sino un límite? 
¿Qué soy yo sino una orilla? 
¿Qué soy yo sino una frontera? 
¿Qué soy yo sino una silueta? 
¿Qué soy yo sin mi pulso?

En el centro de la pieza está el latido del corazón —el pulso que sostiene la vida. Lucrecia Dalt presenta aquí dos realidades: la hablada, desde el punto de vista del depredador, que busca reducir el cuerpo a mera superficie y encontrar placer en su trascendencia, y la sonora, que se vive desde el punto de vista de la víctima, como si fuéramos pequeñas células dentro de un cuerpo que está experimentando el fin.

En esta instalación sonora, el movimiento orquesta la experiencia, y el espectador construye la obra en la medida en que se desplaza por la exhibición. Pulsos, percusión, efectos de sonido y voces emergen gradualmente, creando un flujo dinámico que invita a una inmersión profunda. La espacialización y la multiplicidad de sonidos inicialmente generan incertidumbre; sin embargo, a medida que el visitante avanza, se despliega una coherencia rítmica y armónica. El paisaje sónico está fragmentado y reconstruido y guía al oyente a través de resonancias y texturas que narran una historia de engaño y revelación. Finalmente, la composición nos conduce hacia un sweet spot, donde la pieza se desvela completa.

Composición: Lucrecia Dalt
Letra: Lucrecia Dalt
Ingeniero de espacialización: Jordi Salvadó

Lucrecia Dalt. Fotografía cortesía de la artista.

Lucrecia Dalt. Fotografía cortesía de la artista.

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