escribir, retener

Los comienzos son siempre inesperados, en la vida y en la literatura. El escritor argentino Ricardo Piglia comenzó hace ya más de medio siglo a registrar sus vivencias en un diario: “Empecé a escribir (el diario) a fines de 1957 y todavía lo sigo escribiendo. Muchas cosas cambiaron desde entonces, pero me mantengo fiel a esa manía”. Una mudanza fue el detonante de unas memorias ya legendarias en el mundo literario hispanohablante, que están compuestas de breves piezas basadas en la experiencia del escritor, que en cierto momento vislumbró una pérdida y trató de retenerla en papel de memoria.

Fragmento del diario de Ricardo Piglia

La literatura, en opinión del autor de Plata quemada, tiene que ver precisamente con eso: “Uno escribe –asevera Piglia- porque retiene algo que va a perder”. Porque la pérdida es tiempo y el presente, valioso. De hecho, el presente “es el tiempo de la pasión”.  Nadie desea dejar escapar la intensidad del ahora y un diario logra que su autor descanse tranquilo en ese umbral de poder sobre el transcurrir y el dejar atrás.

Ricardo Piglia – Eduardo Stupía. Fragmentos de un diario es una exposición que recoge una selección de textos de los diarios de Ricardo Piglia junto con obras en técnica mixta y collages del consagrado dibujante, también argentino, Eduardo Stupía. La obra de Stupía aquí reunida instituye una suerte de contrapunto visual que no intenta ilustrar los textos, sino dialogar con ellos como complemento plástico.

Coincidiendo con la inauguración de la muestra, que puede visitarse hasta el 18 de mayo en la sala Minerva del Círculo de Bellas Artes, tuvimos el placer de dialogar con el escritor bonaerense. En el siguiente vídeo podéis ver el resultado de una conversación en torno a los límites del lenguaje, Brecht y Adorno, la política y la poética…