Bonifacio. La cicatriz interior sigue sin curar.

El 19 de junio de 2018 haría 85 años el pintor y grabador Bonifacio Alfonso, Boni, que murió el 11 de diciembre de 2011. Fernando Castro Flórez nos recordaba recientemente la joya que tenemos guardada en la mediateca del CBA y en el canal de Youtube, Bonifacio. La cicatriz interior, un maravilloso documental elaborado por el equipo del Círculo en su propio taller de Lavapiés en 2007, que ahonda en la personalidad de este genial artista, uno de los más influyentes en España del siglo XX. Quizás con este visionado nos podamos quitar ese prejuicio a la hora de hablar de “alta cultura”. Porque el trabajo de Bonifacio mereció el Premio Nacional de Grabado 1993 o el de las Artes de la Comunidad de Madrid en 2005, se expuso a lo largo y ancho de toda Europa y en México y sus obras forman hoy parte de colecciones en el Museo Reina Sofía, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Colección Testimonio de La Caixa, Fundación Juan March, Patrimonio Artístico de Kutxa Fundazioa, Museo Británico de Londres, Fundación Antonio Pérez… Sin embargo, nunca se le ha tomado en serio como pintor dentro de la profesión, ni ha sido un personaje especialmente conocido a nivel popular. Solía decir que «al pintor que se le ve demasiado, es que pasa poco tiempo en el estudio». A lo mejor esa sinceridad, le costó vivir, a él, no a su obra, de manera underground, sobre todo en Madrid, pero se le veía disfrutar con ello: «Yo nunca he sido un profesional de la pintura, sino un aficionado. Y continuaré siéndolo mientras viva».

 

Antes que pintor y grabador, Bonifacio fue novillero (le chiflaban los toros), músico de jazz y pintor de brocha gorda, trabajo que perdió porque dibujaba en exceso y un buen día le pillaron saliéndose del guion. Pero como no hay mal que por bien no venga, su jefe, que le vio dotes artísticas, le recolocó en un estudio haciendo carteles en comercios. Si bien no era la panacea, al menos tenía la posibilidad de explorar otros espacios cromáticos y más tiempo para desarrollar su don para el dibujo y la pintura.

En 1955 se presentó al Premio de Pintura de San Sebastián. «Un Cristo cubista estaba haciendo; ni yo me lo creía». Y lo ganó. «Así tiene que andar la pintura –le decía su abuelo con sorna– si a ti te han dado el 1er premio por eso». Se matriculó entonces en la Escuela de Artes y Oficios, donde por fin tuvo esa formación que siempre había venido de forma autodidacta.

Posteriormente, se hizo un nombre vendiendo cuadros a Chillida, conoce en París a Antonio Saura con el que Bonifacio mantendrá una excelente relación; los dos eran muy divertidos en la distancia corta y se llevaban estupendamente, como hermanos. Expuso aquí y allí y acabó por trasladarse a Cuenca con toda la pléyade de artistas no figurativos. Juana Mordó se convirtió en su mecenas para ayudarle a dar el salto a Europa. En los 90 se trasladó a Lavapiés, en Madrid, ya con un nombre en el mundo del arte, pero desconocido para el gran público. Le llamaron también para encargarle 26 vidrieras en la Catedral de Cuenca. «En invierno hacía un frío de la leche ahí colgado con una cuerda».

Una de las cosas que más llamó la atención de todo el mundo fue el uso que hacía del color. Miguel Galanda destacó «sus colores chirriantes y ácidos, esos verdes rarísimos». El mismo Bonifacio era más explicativo: «El verde lechuga ese asqueroso, a mí me gusta muchísimo». Lo cierto es que un hombre que vivió de niño la Guerra Civil, que perdió a su padre fusilado, que vivió en San Sebastián, una de las ciudades donde más llueve de España, lejos de adaptar en su pintura colores habitualmente vinculados a la tristeza o al horror, destacó por una policromía abundante, en algunos casos hasta excesiva. «A mi –decía Boni– me gustan los cuadros con colorines, no uniformes». Y apostillaba de forma muy concisa –siguiendo con un lenguaje no tan policromático–, blanco y en botella: «A mí la pintura tenebrosa, la negra, la goyesca, pues no sé, no me llama la atención. Pintar en negro es jodido».

Sus explicaciones sobre arte estaban lejos de esa corriente canónica moderna y, por contra, eran mucho más cercanas al lenguaje de la calle. Sobre Matisse y esa cromática tan potente que utilizaba y que tanto le gustaba decía: «Ves sus libros y dices, ¡joder este hijo de puta… hasta que he descubierto yo eso! Estos colores tipo azul ultramar y tal, los hace sobre blanco. Y es que, con blanco y amarillo, se saca brillo».

Siempre modesto con su trabajo, aseguraba que «los cuadros ni se terminan ni hostias: se abandonan. Si nunca sale lo que uno quiere… Yo me voy a la cama pensando siempre que no sale. Y si pienso que he acertado, lo borro, y a veces borrando por accidente, sale algo que más o menos me gusta; el accidente me interesa un huevo». Y añadía: «Algunos cuadros con los que no puedo más, los castigo y los pongo contra la pared; al cabo del tiempo los miro y digo, pues no están tan mal, parece que se terminan solos. ¡Esto de la pintura es más raro que la hostia!». Era un inconformista nato y eso le llevó a seguir interesándose por mejorar: «Tengo que estar aprendiendo hasta que la espiche», decía.

Boni, como lo llamaban los que le conocían mejor, era inclasificable, pero quizás sí tendría un hueco como maestro artístico de la sabia y universal Escuela de la calle, no en vano frecuentaba más el bar de menú de debajo de su casa en Lavapiés, que las reuniones artísticas. Terminamos con un grandioso colofón, válido para cualquier artista en ciernes. «Cuando me pongo a pintar lo hago por intuición, no sé por qué lo hago; por instinto, como la música de jazz, improvisas… Haciendo es como salen las cosas. La inspiración, como decía aquel, son 10 o 14 horas de trabajo […]. Pero tampoco soy de esos de ¡ains!, es que yo si no pinto me muero, ¡pero qué cojones te vas a morir! Si hay más cosas que hacer que la puñeta, hombre».

Si fuera todo tan fácil, ¿verdad?

AQUÍ puedes ver el maravilloso documental La cicatriz interior, que grabamos con Bonifacio en su estudio de Lavapiés en 2007. 
En el CBA tuvimos el honor de acoger una exposición de Bonifacio, En los campos de batalla, cuya información tienes aquí.
Además, publicamos un dossier especial en la revista #Minerva5 con varios artículos que hemos referido y enlazado a través de citas en este artículo.

 

Apertura de la nueva tienda del Círculo de Bellas Artes

El Círculo de Bellas Artes estrena nueva tienda. Un espacio donde pone a disposición de todos sus visitantes una selección de productos que destacan por su diseño y calidad. Complementos, artículos de oficina, moda y decoración pensados como objetos de arte en sí mismos que, a precios populares, se presentan como el regalo perfecto.

La tienda, que se encuentra en el Hall de entrada del edificio del CBA abre de martes a viernes de 16h a 20h y sábado y domingo de 11h a 15h y cuenta con un amplio catálogo en el que encontramos artículos de regalo que van desde postales del Círculo a 1€, a litografías y serigrafías de artistas como Nacho Criado, Eva Lootz, Bruce McLean, Ian Wallace o Juan Hidalgo a 450€. Y entre medias, bolsos grandes y pequeños con la imagen del cartel de Carnaval del CBA de 2006, hecha por Alberto García-Alix, los cutting cake de diseño, caleidoscopios, bolsos, cuelga-bolsos, carteras en cuero, agendas, marcapáginas de Minerva, camisetas del proyecto #4R Resistencia, Rebeldía, Rebelión, Revolución de la exposición El Gran Río, y así un largo etc. No son solo un bonito recuerdo, también son artículos de regalo con un diseño original de los que no se olvidan y de una gran utilidad.

Los socios del CBA disponen de un 10% de descuento en todos los productos.

 

 

 

El CBA acoge la Cena de Nochebuena de Mensajeros de la Paz con un menú de Martín Berasategui

Martín Berasategui, chef de uno de los cinco mejores restaurantes del mundo con ocho Estrellas Michelín, y el Padre Ángel, fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, presentaron el menú que se servirá a 200 personas sin recursos en la Cena Solidaria de Nochebuena, que este año tendrá como escenario el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes.

 

«Ha sido muy fácil; la cosa es preguntar», reconocía el Padre Ángel a la hora de organizar la cena solidaria de Nochebuena de este año junto a uno de los mejores chefs del mundo como Martín Berasategui y en un lugar como el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes. Y ya son tres años junto al grupo Tello Alimentación organizando cenas en Madrid, Canarias y Castilla-La Mancha que, sin embargo, no solo sirven para alegrar a unas cuantas personas necesitadas, sino para «visibilizar a los que no van a poder disfrutar de ella, ya que, aunque parezca increíble, sigue habiendo miles de personas viviendo en la calle hoy en día», puntualizaba el Padre Ángel, quien lleva al pie de la letra la frase del Papa de abrir las puertas de las iglesias a todos, como en su parroquia de San Antón de la calle Hortaleza en Chueca, que permanece abierta todo el día. Este 24 de diciembre también consigue que se abran las del mítico Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes, igual que el pasado año hizo con las del Ayuntamiento de Madrid. «Cuando pienso —apostilla— en los que van a venir a cenar y van a ver estos platos, se me caen las lágrimas de pensar que esto puede ser verdad».

Lo que se propone lo consigue y este año, como quería lo mejor para su gente, pues tiene a Martín Berasategui. «No puedo ser más feliz sabiendo que he podido elaborar este menú. El Padre Ángel me tiene como monaguillo o cocinero cuando quiera, aunque se me dará siempre mucho mejor lo segundo». Visiblemente emocionado, el chef vasco quiso recordarse a sí mismo y a todos «que esto es solo una noche y que el año tiene 365 días en los que mucha gente lo está pasando mal». Con ocho estrellas Michelín acumuladas en su carrera, Martín asegura que solo le falta esta estrella para que los 200 comensales lo disfruten. Como un «transportista de la felicidad» se compromete a principios de 2018 a enviar al grupo Tello y al Padre Ángel diversas recetas con productos de bajo coste, pero con sustancia, para que personas con pocos ingresos tengan acceso a ricos y accesibles menús.

De momento, para comenzar, ofrece las tres recetas que completan este rico menú del 24 de diciembre, que cocinará y servirá el grupo Hospress de La Pecera:

Primero: sopa de bocata de jamón.

Segundo: jarrete de cerdo asado con puré de patatas especial.

Postre: tiramisú Astigarraga.

 

Concurso B.S.O. #4R «El Gran Río: Resistencia, Rebeldía, Rebelión, Revolución»

Uno de los proyectos transversales estrella de esta temporada en el Círculo de Bellas Artes es El Gran Río: Resistencia, Rebeldía, Rebelión, Revolución #4R. Coincidiendo con la inauguración de la exposición audiovisual homónima y con las primeras conferencias del año relacionadas, queremos hacerte partícipe con un concurso en el que solo queremos que compartas con nosotros una canción cuya temática sea el conflicto con el hashtag #4R en twitter e instagram, y en Facebook a través de los comentarios al evento que crearemos a tal efecto. También puedes hacernos llegar un email a circulobellasartes@gmail.com. Aunque el concurso ya se cerró, estamos abiertos a tus sugerencias para ampliar la playlist de Spotify.

Se trata de una playlist de lo más revolucionaria. Hemos sorteado: libros, abonos de cine clásico, artículos de nuestra nueva tienda, catálogos…

OJO: Participar puede hacerlo todo el mundo, pero los premios otorgados deberán recogerse en el mismo Círculo de Bellas Artes, con lo que los premiados deben de ser de Madrid o alrededores. Las fechas para recogerlos serán determinadas en un periodo de tiempo concreto en el que se podrán retirar en la recepción del CBA.

¿Te animas? Pon la B.S.O. de #4R hasta el 2 de abril.

Recuerda que este proyecto 4R, que comenzó con la conferencia de junio de 2017 de Zizek, continuó con las obras de teatro Kohlhaas y Trinchera en octubre de 2017, con la trilogía de Dovchenko ese mismo mes, ahora con la conferencia de Vandana Shiva y próximamente cine 4R a partir de marzo, más conferencias como las de los Lunes al Círculo o las programadas con Mackenzie Wark en febrero y Didi-Huberman el 13 de marzo, y cómo no, la exposición homónima y su catálogo para reflexionar en torno a la idea de conflicto.

A continuación publicamos los ganadores del concurso B.S.O. #4R «El gran río. Resistencia, rebeldía, rebelión, revolución»:

CATÁLOGOS de la exposición valorados en 22€:

Lola Martínez

Bethbet @IsabelBettybeth

BGroupie @BGroupie

Juanma @juanmadopiera

Rudy Martínez @rudymartinez66

 

ABONOS CINE (valor 18€ cada uno)

Valentín Pérez Venzalá @minotaurodigita

Andrea Kiedis @AndreaKiedis_

Jazz Club Madrid @JazzClubMadrid

Margot Locksmith

Sergio Balbontín @BALBON2046

 

ENTRADAS DOBLES EXPOS + AZOTEA (10€ las dobles, 5€ por cada una)

Daniel Rodríguez @danir0d

Beatriz Bolaños

Marta San Vicente

Nat Bruno Amiconi

Susana @SuAbad

 

CAMISETAS #4R (18€).

Hache @_CASALONTANA

María Calaveras

La Sonrisa despeinada @sondespeinada

Cristina Puig García

CONCURSO 4R (2) PDF

FACEBOOK EVENTO

El edificio del CBA, una historia escrita en piedra

Imagen del diario ABC correspondiente a la inauguración del edificio del CBA en 1926.

Tras su fundación en 1880, el Círculo de Bellas Artes creció de manera exponencial y tuvo que cambiar de sede en innumerables ocasiones hasta encontrar su sitio definitivo. Esto no ocurrió hasta el lunes 8 de noviembre de 1926 a las 11:30 de la mañana con la inauguración de la sede en la esquina de Alcalá con la actual calle Marqués de Casa Riera. El rey por entonces, Alfonso XIII, acompañado por el mayordomo mayor de Palacio, el Duque de Miranda, fue recibido por la junta directiva del CBA, presidida por Juan Fernández Rodríguez, así como por el arquitecto Antonio Palacios y todos comenzaron el acto con la visita a la exposición de Ignacio Zuloaga, la primera que albergó el edificio, continuó por los distintos salones, espacios y terrazas, tuvo parada en la azotea y sus vistas a vista de pájaro sobre Madrid y, como curiosidad, acabó —cito textualmente de la página 423 de la publicación El año político de 1926— con un lunch.

Días después de la inauguración comenzaron a sucederse las actividades culturales, tales como el teatro, del que hemos encontrado este extracto de la primera función en el Teatro Fernando de Rojas.

“La Época de Madrid” del 9 de noviembre de 1926 adelantaba el primer programa teatral del nuevo edificio del CBA.

El edificio del Círculo de Bellas Artes, con más de 90 años de existencia, es quizás uno de los mejores ejemplos de arquitectura al servicio de su actividad, sin desdeñar las características ornamentales y estilísticas de la época. El proyecto de Antonio Palacios pretendía aunar la grandiosidad arquitectónica y ornamental con la función artística, cultural y —por entonces— lúdica de la institución.

La sede del CBA, que ya tenía 5.000 socios en 1927, contaba no solo con importantes espacios destinados a las artes, las exposiciones, conferencias, cine o teatro, sino que también incluía piscina, billares, barbería, salón de estudio, sala de baile para esas fiestas de largo entre las que estaba el mítico baile de máscaras, de esgrima, retransmisiones radiofónicas, fiestas, etc. Destacamos este carácter lúdico de entonces porque, por ejemplo, uno de los principales motivos que propició la construcción del inmueble fueron los beneficios reportados por el juego, algo que solo se vio interrumpido con la dictadura de Primo de Rivera desde 1923, que obligó en los años en los años 30 a pedir ayudas a los poderes públicos ante la imposibilidad de hacer frente a las deudas contraídas por los costes de construcción. Junto a estas ayudas y la posterior revitalización del juego se alivió la maltrecha economía de la institución. Y es que el juego, guste o no, siempre ha estado vinculado al CBA en sus comienzos —y por ende a la sociedad de la época— y hay muchas anécdotas relacionadas al respecto, como la que cuenta el vocal de la Junta Directiva hoy, el director de cine, José Luis Cuerda, que da fe de lo que se llegaba a apostar.

El espacio donde se asienta el CBA corresponde al antiguo jardín del Marqués de Casa Riera, adquirido el 13 de julio de 1918 por dos millones de pesetas, que contaba con 27’40 metros de lateral de la calle Alcalá y 62,70 metros al interior con 1.718 metros cuadrados. Tras diversas vicisitudes, el proyecto de Antonio Palacios es el elegido en 1920 y en octubre de 1922 se pone la primera piedra a una edificación que no se terminó hasta noviembre de 1926 y cuyo coste total se disparó a casi los 12 millones de pesetas.

«Palacios era consciente de sus dotes de ágil constructor, conocedor del oficio de los artesanos que determinaba en parte un modo de proyectar». De todos los edificios que construyó Palacios, como el del actual Instituto Cervantes, el Hospital de Maudes o el Palacio de Comunicaciones, actual Ayuntamiento de Madrid, entre otros, el Círculo de Bellas Artes es quizás el más modernista de todos sus edificios sin desdeñar el eclecticismo madrileño y su vínculo neoclasicista con ese remate con la columnata cúbica en piedra de la fachada. 1.

Sin embargo, tras ese exterior arquitectónico pétreo, depurado y sobrio en general, con esos ventanales de corte racionalista, encontramos un interior artístico con una escalera central y unos salones que constituyen un «festín barroco». Como Antonio Fernández-Alba escribía, «Palacios entendía el interior de los edificios como lugares que sus habitantes debían contemplar con una emoción espacial». Así, cobra significancia el yeso, el mármol, los espejos y los estucados de frisos, capiteles o columnas.

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Los orígenes del CBA: de tertulia de café a Casa de las Artes

A principios de 1880, resonando aún los ecos del Estado liberal disuelto en 1874 y ya en plena Restauración borbónica con Alfonso XII reinando y el liberal conservador Cánovas ejerciendo de presidente de un Gobierno turnista, se reúnen un grupo de artistas en el hoy desaparecido Café Suizo en la calle Alcalá, 16, esquina Sevilla, en el lugar donde está el edificio del Banco Bilbao (hoy una de las sedes de la Comunidad Autónoma de Madrid). Figuran los pintores Plácido Francés, Luis Taberner y Montalvo, o Casto Plasencia, entre otros, y lo hacen con el objetivo de crear una institución independiente, a modo de Casa de las Artes, en la que los propios artistas pudieran no solo conversar libremente de arte y de su repercusión social y cultural, sino también exponer y vender sus obras, teniendo un mayor control sobre estas operaciones y liberándose, a su vez, de impuestos oficiales. Este círculo de amigos se amplió tanto que se hizo necesario crear una sociedad cuya sede se situó en el número 5 de la calle Barquillo. Su primer socio fue Federico de Madrazo, en aquellos momentos Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En el edificio de la izquierda de la imagen se ubicaba con salida a Alcalá y Sevilla, el Café Suizo, de cuyas tertulias nace el Círculo de Bellas Artes. De 1913 a 1926 el Palacio de La Equitativa fue la última sede de alquiler del CBA. Imagen de www.viejo-madrid.es

Eran años en los que Madrid abrazaba la modernidad. Los nuevos proyectos urbanísticos, la expansión ferroviaria, la mejora de la industria, etc. vino secundada por la proliferación de ateneos, reales academias, la Institución de Libre Enseñanza… Madrid se convirtió en espacio urbano donde ejercer de verdad la vida urbanita y donde congregar las corrientes intelectuales y artísticas del país.

El 16 de abril de 1880, con 267 socios fundadores, nace finalmente el Círculo de Bellas Artes (Aprobación legal del primer reglamento social por el Gobierno de la Provincia de Madrid el 24 de noviembre). En sus orígenes se trataba de una sociedad bastante restringida, pero con difusión de ámbito cultural, lo que marca su futura condición privada, pero de utilidad pública, y referente artístico y cultural. Su primer presidente fue el pintor Juan Martínez de Espinosa.

El entusiasmo fue tal que la primera exposición con 129 obras se realizó en diciembre de ese mismo año de 1880 en la sede de Barquillo. La nota inaugural de la misma la hizo José Fernández Bremón, escritor, periodista, dramaturgo y vocal de la Sección de Exposiciones del CBA, que realizó un ensayo Protección á las artes (1), en la que encontramos un alegato por una mayor protección del gobierno hacia el arte y la cultura; entendiendo esto como un derecho del pueblo. En relación al recién fundado Círculo de Bellas Artes, Bremón se hacía esta pregunta:

¿Será el Círculo de Bellas Artes ya lleno de vida, aunque naciente, un centro que evite dispersiones y atraiga á Madrid los elementos que sin duda echan de menos al emigrar nuestros artistas?

A tenor del crecimiento posterior de la institución, el Círculo sí respondió a Bremón y cumplió con las expectativas creadas inicialmente. Entre 1880 y 1926, el Círculo cambió nueve veces de sede: Barquillo, 5; Madera, 8; Lobo, 10; Abada, 2; Libertad, 16; Barquillo, 11 (en esta sede, en 1898, Picasso a sus 17 años acudía a los talleres de dibujo del CBA); Alcalá, 7; Alcalá, 14 (salones del edificio de La Equitativa) y finalmente en la actual de la calle Alcalá, 42.

Aunque naciera como Casa de las Artes —en sus primeras secciones organizativas incluían únicamente: gobierno interno, contabilidad, exposiciones y clases de dibujo—, poco a poco fue desarrollando otras actividades relacionadas con el ocio: tertulias, conciertos, los míticos bailes de máscaras con sus concursos de carteles, se inauguró una biblioteca para lectura… A finales del XIX diversificó sus actividades artísticas añadiendo escultura, arquitectura, literatura, fotografía… Y en 1901 unió a estas la de local de juego, algo que potenció el político Alberto Aguilera, presidente del CBA en 1906. La bonanza económica que propició el juego la que permitió la edificación actual en la calle Alcalá, 42, así como la proyección más allá de sus paredes con un Pabellón en el Parque de El Retiro, las placas y esculturas dedicadas a distintas personalidades de la cultura en rincones de Madrid o los concursos en casi todas las disciplinas artísticas, algo que sirvió para que alcanzara los 2.300 socios en 1920. Sin embargo, durante la dictadura de Primo de Rivera, en 1923, el juego fue prohibido y con ello las actividades del Círculo se resintieron.

En el siguiente post, veremos cómo finalmente el Círculo de Bellas Artes levantó la sede que actualmente prevalece y contaremos algunos de sus secretos.

Otros enlaces de interés:

Visita guiada del Círculo de Bellas Artes

Packs gastroculturales del CBA y los restaurantes la Azotea del CBA y La Pecera.

 

Bibliografía:

(1) Protección á las artes. Incluído en los Apuntes de la Primera Exposición del Círculo de Bellas Artes. Archivo de la Biblioteca de Madrid.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid. 125 años de historia (1880-2005). Publicado en 2005 por el CBA. Dirigido y coordinado por Delfín Rodríguez Ruíz y Blanca Sánchez.

Concurso de fotografía y bookcrossing del CBA en #GastroFestival17

Freixenet colabora un año más con el CBA en las actividades propuestas para esta nueva edición del Gastrofestival, que este año repite con un bookcrossing y el concurso de Twitter e Instagram bajo el hashtag #FotoTapa que premiará a las mejores y más originales fotografías de tapas del certamen.

Gastrofestival (2)

Desde el lunes 21 de enero hasta el 5 de febrero y con el lema Madrid para comérsela el Gastrofestival en esta VIII edición, además de rutas gastronómicas y experiencias gastronómicas, ofrece gastrocultura, con una selección de 29 actividades relacionadas con el arte, el cine, la literatura, la música, el teatro o la fotografía.

El CBA, junto con Freixenet, participa con dos actividades. Una de ellas es el bookcrossing que se llevará a cabo en los lugares más gastronómicos del edificio, La Pecera y la Azotea del Círculo, dos espacios que vuelven a ser los puntos de intercambio donde los lectores pueden dejar y recoger los libros.

Además, volvemos con el concurso en Twitter e Instagram #FotoTapa, con tres magníficos premios: dos para las fotos elegidas por nuestro jurado y una de las imágenes más difundidas en Twitter e Instagram (se valorarán “me gustas” y retuits). En todos los casos, la foto debe ser original y el proceso de participación es el siguiente:

  1. Hacer la foto de una tapa y una copa de vino.
  2. Seguir las cuentas de @cbamadrid y @freixenet
  3. Enviar la foto con un nombre y los hashtags #Fototapa y #Gastrofestival17

Para el primer premio, que viene de las imagenes elegidas por el jurado, el premio será una cena para dos personas en un restaurante madrileño con un menú especial gentileza de Freixenet, y un abono con acceso semanal ilimitado al CBA para 2 personas con el fin de disfrutar de la mejor programación cultural. Para la segunda imagen elegida por nuestro jurado y la más difundida, el premio será el del abono semanal doble en el CBA. El período para recibir fotos finaliza el mismo 5 de febrero a mediodía. Los ganadores los anunciaremos por las cuentas del CBA en Twitter la semana siguiente siempre que haya un mínimo de participantes a partir de 30.

Echa un ojo a todos los locales participantes en Gastrofestival y envíanos las fotos desde allí. El objetivo es dar a conocer uno de los principales atractivos turísticos de la capital, la gastronomía, un arte cada vez más valorado por los visitantes que llegan a la Ciudad de Madrid, en la que encuentran una de las ofertas culinarias más atractivas y diversas del mundo.

Fallece John Berger, Medalla de Oro del CBA

El Círculo de Bellas Artes quiere expresar su pesar ante el fallecimiento de John Berger (Londres, 5 noviembre 1926 – París, 2 enero 2017), uno de los novelistas y ensayistas más originales y relevantes del mundo anglosajón, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 2006.

John Berger

«Creo que la gente es más obstinada de lo que pensamos. Y creo que es muy importante que haya gente que hable, que exprese sus deseos, porque cuando alguien expresa un deseo o una esperanza, anima a la gente a buscar y extraer el deseo o la esperanza que llevan dentro y que han dejado de lado, pero que sigue allí. Y entonces todo sucede muy, muy rápido. Es contagioso».

Eso hizo John Berger a lo largo de sus 90 años de vida: expresar a través de la escritura deseos y esperanzas que siempre partieron de la vocación por ponerse en la piel de los demás y luchar por los desheredados, los débiles, los enfermos, los emigrantes, los campesinos… las mal llamadas hoy, minorías. Lo hizo en incontables ocasiones en las que aprovechó su exposición pública para denunciar la desigualdad y la injusticia social. Como ejemplo, en 1972, después de recibir el prestigioso Premio Booker por su novela G., donó la mitad de las 5.000 libras recibidas al Black Panther Party de Londres (Panteras Negras) después de denunciar la explotación ejercida por la firma que le otorgaba el premio y otras multinacionales en las colonias británicas del Caribe.

Antes de eso, había sido artista, pero como nos cuenta César Rendueles en Los surcos de John Berger, artículo publicado en la revista Minerva, lo dejó «porque pintar cuadros no era una manera lo suficientemente directa de luchar contra las armas nucleares».

No solo fue un hombre comprometido socialmente, también lo fue en el plano puramente artístico. Fue un constante observador, cuya mirada sirvió para invitar a la reflexión sobre el arte, incluso de manera didáctica, como en su artículo Modos de ver y en la serie subsiguiente que protagonizó en la BBC y que lo hizo célebre por mostrar una visión —valga la redundancia— distinta de la realidad, según nos la habían mostrado. En el arranque de estos programas, Berger rasgaba un cuadro decimonónico para llamar la atención en que hoy —segunda mitad del XX— «vemos la pintura tradicional europea como nunca antes; y si descubrimos por qué, descubriremos también algo sobre nosotros mismos y sobre el momento en que estamos viviendo». Una serie en la que de forma cercana, rompedora e inteligible introducía ideas ya expresadas por Walter Benjamin en su artículo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, de 1936.

El Círculo de Bellas Artes echará de menos a John Berger al que, coincidiendo con la acogida de su exposición Como crece una pluma —un trabajo conjunto con su amiga, la artista Marisa Camino—, entregó su Medalla de Oro en 2006, el mayor reconocimiento de esta institución. En aquella visita derrochó cercanía y familiaridad, algo palpable en esta entrevista, también publicada en Minerva. En 2014, el Círculo de Bellas Artes también publicó un volumen que recoge todos los poemas escritos por John Berger entre 1955 y 2008. El libro incluye un cd con la voz del propio Berger recitando algunos de estos poemas. Aunque él de insistía, como se cuenta en el prólogo, que no podía considerarse poeta porque es algo que solo corresponde al lector decidir; supongo que le alegraría saber que muchos sí creemos que se ha ganado el atributo. Descansa en paz artista, novelista, ensayista, crítico, guionista, articulista… y poeta.

HOMENAJE A JOHN BERGER EN EL CBA VIERNES 15.09.2017

ESTRENO DEL DOCUMENTAL The Seasons in Quincy. Four Portraits of John Berger 

El Círculo de Bellas Artes pide un calle o plaza para Antonio Palacios

Antonio Palacios (Porriño, 8 de enero de 1874 – El Plantío, Madrid, 27 de octubre 1945), es uno de los arquitectos y urbanistas más importantes de la historia reciente de la ciudad de Madrid —y de otras ciudades gallegas— y por eso, el Círculo de Bellas Artes pide que se valore su nombre para dedicarle una plaza, calle, avenida… o incluirla entre las existentes dentro del plan de sustitución de nomenclaturas por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

Azotea del Círculo de Bellas Artes, edificio proyectado por Antonio Palacios, inaugurado en 1926.
Azotea del Círculo de Bellas Artes, edificio proyectado por Antonio Palacios, inaugurado en 1926.

La principal actividad de Antonio Palacios se desarrolló en el primer tercio del siglo XX con importantes edificios como el Palacio de Comunicaciones (sede del Ayuntamiento de Madrid), el Hospital de Jornaleros de Maudes (Consejería de Transporte de la Comunidad de Madrid), la Casa de las Cariátides (sede de la central del Instituto Cervantes) y la sede del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Estos edificios, entre otras muchas creaciones del genio gallego, son visitados anualmente por cientos de miles de turistas que visitan nuestra ciudad, además de los propios madrileños que se apuntan a las visitas guiadas en los distintos centros, como el del propio Círculo de Bellas Artes, así como en otros programas, como el que se desarrolla este mismo 2016 impulsado rindiendo homenaje a Antonio Palacios con motivo de los 100 años desde que se levantara el Hospital de Maudes (Hospital de Jornaleros), actual sede de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte de la Comunidad de Madrid.

Pese al valor no solo arquitectónico, sino artístico, patrimonial, cultural y turístico, Antonio Palacios no tiene un reconocimiento acorde en la ciudad de Madrid, como sí lo tiene en otros lugares donde se conservan algunas de sus creaciones: Porriño, su localidad natal, con una calle, o Vigo, con una avenida. En la ciudad de Madrid solo cuenta en su memoria con un pequeño parque en Canillejas, muy alejado de sus céntricas obras.

Palacio de Comunicaciones (también conocido como "edificio de Correos") y actual sede del Ayuntamiento de Madrid. Foto de Carlos Delgado (wikipedia).
Palacio de Comunicaciones (también conocido como “edificio de Correos”) y actual sede del Ayuntamiento de Madrid. Foto de Carlos Delgado (wikipedia).

Por este motivo y aprovechando la existencia de un Comisionado de la Memoria Histórica, el Círculo de Bellas Artes propone a través de Change.org una petición dirigida al Ayuntamiento de Madrid para valorar el nombre de Antonio Palacios como uno de los candidatos a ocupar una calle, plaza, avenida… importante en la ciudad de Madrid.

Actualmente asistimos a numerosos conflictos por la sustitución de calles en Madrid y lo cierto es que la propuesta del CBA Madrid está teniendo una gran acogida entre los que ya han firmado la misma —alrededor de 10.000 hasta la fecha—, destacando sobre todo, que se trata de un arquitecto alejado de cualquier “color” o polémica política alguna.

Algunos de los comentarios que encontramos son muy gráficos del consenso entre los ciudadanos que han votado hasta la fecha de la publicación del post:

Mª Luisa Antón: “Una calle para alguien que se ha dedicado a construir en vez de a destruir”

Ana Mª García: “Porque sus edificios ennoblecen la ciudad y su trabajo está por encima de planteamiento antisociales, partidistas o de ofensa y menosprecio a ningún ciudadano, piense lo que piense o pertenezca a lo que pertenezca. Quizás al poner nombres a las calles habría que pensar en personas/profesionales que dejaron a la humanidad su obra mejorando lo que había hasta su momento”

Luis Pelayo: “La imagen actual de Madrid estaría incompleta sin la aportación de Antonio Palacios. Es uno de los grandes arquitectos del siglo XX en España, merece un mayor reconocimiento”

José Andrés García: “Es un contrasentido que este arquitecto haya colaborado de un modo tal a mejorar e identificar el paisaje madrileño y la ciudad ni siquiera le haya concedido el honor de dedicarle una calle”.

Francisco Javier del Moral: “Las personas que han destacado como verdaderos profesionales como Antonio Palacios se merecen el recuerdo de la ciudad en que ejercieron su actividad. Eso es lo que hacen en los sitios en los que los ciudadanos se enorgullecen de sus paisanos brillantes”.

Jaime Marín: “Despolitizar las calles es bueno y ponerles el nombre de un arquitecto que tanto tuvo que ver con Madrid, un lujo”

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La UNESCO declara 17 proyectos de Le Corbusier como Patrimonio de la Humanidad

Nunca es tarde si la dicha es buena. El Círculo de Bellas Artes celebra la reciente inclusión de 17 proyectos de Le Corbusier entre los tesoros de la humanidad por parte del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El CBA siempre ha apostado por el creador francosuizo mucho más allá de su faceta arquitectónica y urbanística. Le Corbusier fue un humanista con todas las letras, un insaciable investigador y curioso en busca del hombre nuevo de la Modernidad, que exploró la poesía, la pintura, la escultura, la filosofía, el diseño…

Le Corbusier Patrimonio de la Humanidad

Estas 17 obras arquitectónicas —de las casi 60 que diseñó—, ubicadas en diversos puntos del planeta, son fruto de cincuenta años de “búsqueda paciente”, según atribuye la propia UNESCO al autor. Lo cierto es que todos los edificios escogidos son fiel exponente del Movimiento Moderno del que él fue uno de sus principales precursores.

Este reconocimiento es importante, ya que de casi 800 edificios incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad, apenas 20 eran de arquitectura moderna, y el que más incluía hasta ahora era precisamente Frank Lloyd Wright, admirado por Le Corbusier, con únicamente dos obras.

En 2006, el Círculo de Bellas Artes quiso rendir homenaje a Charles Edouard Jeanneret (La Chaux-de-Fonds, Suiza, 1887- Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1965), hijo de relojero suizo que se dio a conocer internacionalmente con el pseudónimo Le Corbusier. Para ello, el CBA organizó una exposición en torno al libro El poema del ángulo recto, con el que sintetizaba sus ideas acerca de la creatividad artística y su papel en el mundo contemporáneo. La muestra incluyó la edición facsímil del original de Le Corbusier conjuntamente con el catálogo Le Corbusier y la síntesis de las artes: El poema del ángulo recto, que proporciona las claves para comprender la naturaleza de esta peculiar obra. Paralelamente, se organizó el congreso internacional En torno a Le Corbusier, en el que participaron algunos de los estudiosos más conocidos de la obra del arquitecto. Y para rematar la importancia que esta institución otorga a Le Corbusier, se publicó un dossier en la revista Minerva 2 con algunos textos inéditos del autor y otros interesantes artículos en torno a él, así como un librito con 7 ensayos bajo el nombre Doblando el ángulo recto.

La lista de las construcciones que pasan al Patrimonio de la Humanidad son: Casas La Roche-Jeanneret (París) 1923-1925; Casa en el lago Leman (Corseaux, Suiza), 1923; Casa Frugès (Pessac, Francia), 1924; casa Guiette (Amberes, Bélgica), 1926; casas de la Weissenhof-Siedlung (Stuttgart), 1927; Villa Savoye (Poissy, Francia), 1928; inmueble Clarté (Ginebra, Suiza), 1930; inmueble Molitor (París, Francia), 1931-1934; unidad habitacional en Marsella (Francia), 1945; fábrica en Saint-Dié (Francia), 1946; Casa del Doctor Curutchet (La Plata, Argentina), 1949; cabaña en Roquebrune-Cap-Martin (Francia), 1951; complejo del Capitolio de Chandigarh (India), 1952; Casa de la Cultura (Firminy, Francia), 1953; convento de Sainte-Marie de la Tourette (Francia), 1953; capilla Notre Dame du Haut (Ronchamp, Francia), 1950-1955; Museo Nacional de Occidente (Tokio, Japón), 1955.