Los secretos de Minerva en la azotea del Círculo de Bellas Artes

La azotea del Círculo de Bellas Artes con la diosa Minerva y el torreón al fondo.

La azotea del Círculo de Bellas Artes es una de las principales atracciones turísticas de toda la ciudad de Madrid y el espacio más conocido y querido del edificio. Pero mucha gente desconoce algunos detalles interesantes que pasamos a contarte, muchos de ellos en relación a su diosa Minerva, que vela por todos los madrileños desde las alturas.

Precisamente, comenzamos por todo lo alto. La azotea se encuentra a una altura de 46m desde la calle de Alcalá -55m desde el torreón y su punto más alto está a 66m-. Se trata de un espacio privilegiado desde el que se divisa una gran extensión de la ciudad en una panorámica de casi 360º solo obstruída por el mencionado torreón y el restaurante. En días despejados incluso puede verse la sierra de Guadarrama con sus montañas nevadas en invierno. Hace ya muchos años una parte de la misma estaba cerrada para su utilización como solarium, pero tras una de las reformas que sufrió desapareció como tal.
Actualmente es unos de los espacios más visitados del Círculo y acoge una cafetería restaurante llamada Azotea del Círculo. Cada semana, solo en nuestro horario de 9h a 14h y de 16h a 21h (las otras horas las contabiliza el restaurante), tenemos entre 4.800 y 6.000 visitantes (entre 685 y 857 diarios; entre 249.000 y 312.000 anuales).

Restaurante Azotea del Círculo, del Grupo Azotea.

Hierática, majestuosa y robusta encontramos en la azotea a la diosa Minerva de Juan Luis Vassallo, una escultura en bronce que representa a la diosa romana de la sabiduría, las artes, la estrategia militar, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos y que tiene su espejo en la mitología griega con Palas Atenea, solo que en este caso, esta era la protectora de Atenas. Pesa 3.085 kilos y mide algo más de 6m. de altura, 7’60m. incluyendo la lanza, y fue izada el 24 de enero de 1966. Aunque el espacio para verla de frente es más reducido que en su espalda, desde ahí observaremos mejor a la diosa con su lanza, su casco, su escudo y el «búho» y la serpiente a su costado. Nos detenemos en estos detalles.

En el escudo o égida vemos la cabeza de Medusa, y es que Atenea ayudó a Perseo a derrotarla y este en compensación, le regaló la cabeza de esta para que al poner el escudo delante cualquiera que la mirara se convirtiera en piedra. También observamos el rayo de Júpiter, ya que Minerva era su hija preferida, nacida de su propia cabeza. Otro elemento interesante es el búho o lechuza que la escolta y que realmente es un mochuelo. En este animal en el que se transfiguraba Minerva, es símbolo de la sabiduría y en la cultura occidental, también de la filosofía. No es raro ver en las casa o en los despachos de los filósofos algún búho escondido. Y terminamos con las serpientes a sus hombros, que pueden tener varios significados: desde que fueran serpientes de la cabeza de Medusa; pasando porque a Minerva se le atribuía la transfiguración en serpiente o que se le atribuyera la astucia de este reptil; hasta que se tratara de la referencia a un cuento cautelar que se contaba para que nadie abriera las cajas de las fiestas de las Tesmoforias en las que se decía que Atenea (Minerva) introducía a Erictonio con forma de serpiente.

La coronación del edificio del Círculo de Bellas Artes con la estatua ya estaba en el proyecto original de Antonio Palacios, pero no pudo realizarse por falta de presupuesto, pese a que ya entonces había una maqueta lista para su ejecución. En 1925 el escultor José Capuz había realizado un prototipo en escayola de la Minerva, de la que se conserva una fotografía, publicada en 1926 en el número 91 de la revista Arquitectura del COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid). Es la única prueba de su existencia. Por cierto, recomendados fervientemente los fondos digitalizados del COAM, que son muy curiosos e interesantes para comprender el desarrollo urbanístico de Madrid.

La erección definitiva de la Minerva en 1966 fue consecuencia de un concurso promovido tres años antes por la Junta Directiva del CBA, presidida por entonces por Joaquín Calvo-Sotelo. Se presentaron veintitrés maquetas, algunas de las cuáles se conservan en el archivo de la entidad.
Como curiosidad, Juan Luis Vasallo, el ganador, llevó la escultura a la fundición de Eduardo Capa en Arganda, donde se llevó al bronce. Allí, por cierto, se conservaba la maqueta original y el molde de la cabeza de la misma, al menos hasta 2005, fecha en la que se publicó el maravilloso libro Círculo de Bellas Artes. 125 años de historia (1880-2005), del cuál hemos extraído algunos de estos datos.

La diosa Minerva es el emblema del Círculo desde su fundación y se ha incluído siempre en todas las convocatorias y comunicaciones de la entidad. De hecho, el icono redondo de su cabeza figura en la cabecera de nuestra web y redes sociales. Ella ha sido testigo de grandes momentos, de fiestas, conciertos, presentaciones, etc., ha visto pasar por la azotea incluso a personajes como tú que nos lees, y ha presenciado algunos rodajes como el de Mujeres al borde de un ataque de nervios. ¿Os acordáis de las vistas del piso de Pepa en la película?

Hasta que no terminemos con la pandemia del coronavirus y puedas disfrutar de nuestras visitas guiadas te recomendamos que hagas una visita virtual del edificio del Círculo de Bellas Artes desde el salón de tu casa.

Nathaly Ossa: «La música es revolución, una orquesta es un acto político»

Nathaly Ossa con la conferencia de Los lunes, al Círculo ¿Sólo música? Recorrido por los programas de transformación social a través de la música que están cambiando el mundo vino al Círculo de Bellas Artes a poner en valor los proyectos musicales que han sido capaces de cambiar y transformar la sociedad y a reivindicar su carácter político y revolucionario. La charla se vincula al concierto solidario que el Cuarteto Quiroga realiza en favor de Música ANPIL, una asociación que trabaja desde estas premisas con los niños y niñas de Haití.

Nathaly Ossa en un momento de la charla en Los lunes, al Círculo. Autor: Miguel Balbuena (CBA)

En incontables ocasiones la música ha servido para hablar a través de sus letras de compromiso social, feminismo, libertad, lucha, solidaridad… Sin embargo, Nathaly en esta conferencia fue un paso más allá al transmitir lo que la educación musical en sí tiene de revolucionario: como contrapeso a la destrucción, ofrece creación; contra la miseria, belleza; contra la guerra, arte. Sería algo así como destacar, no tanto el resultado o producto final, sino el proceso de cambio y transformación en el que está inmersa activamente la propia comunidad —no como mera receptora pasiva—, lo que le da aún mucho más valor.

Se suele decir que la cultura no es tan prioritaria en una sociedad en estado de shock, ya sea porque ha pasado un período de guerra, crisis, violencia, represión, dictadura o incluso después de una catástrofe natural; que lo primero es el hambre, la estabilidad económica, la sanidad…, pero Nathaly nos muestra a través de auténticos héroes como el maestro Abreu en Venezuela, Ron Davis en Suecia, Ahmad Sarmast en Afganistan, Jorge Peña en Chile o Juan Guillermo Ocampo en Colombia, que la música puede ser motor de cambio para una comunidad.

Si algo tienen en común todos ellos es que están locos porque si en Medellín en el 97 o el 98 nos dicen que frente al hambre, la muerte y la destrucción la solución es la música, es absurdo. No tiene lógica, pero a partir de las escuelas de música se crearon escuelas de teatro y danza, bibliotecas, sistemas de transportes en los barrios… la revolución en Medellín fue increíble.

Nathaly Ossa en Los lunes, al Círculo

Nathaly Ossa vivió en sus propias carnes la salvaje violencia narcoterrorista del cartel de Medellín y por eso destaca la importancia de la creación de la Red de Escuelas de Música de la ciudad en 1996 promovida por Juan Guillermo Ocampo. Un programa que más allá de la educación musical buscaba una formación personal de la juventud y que acabó por ser uno de los proyectos públicos bandera del municipio.

Fue muy duro para nosotros ver que por series y películas parecía como que lo que pasó fue algo bueno, cuando fue destructivo y horroroso. El cartel aquel de ¡Oh, blanca Navidad! en Sol, que tanta gracia hizo a algunas personas, para nosotros fue algo muy doloroso porque la lucha ha sido enorme. Más allá del emprendimiento y la innovación, el símbolo de Medellín son las políticas públicas que se han constituido en planes de desarrollo mantenidos en el tiempo y que han puesto por delante de todo la educación y la cultura, y sobre todo la música

Nathaly Ossa en Los lunes, al Círculo

Aún recuerdo aquel cartel y cómo se hablaba en torno a la apología de las drogas y a la libertad de expresión o a los límites del humor —discusiones eurocentristas—, pero es cierto que apenas se comentó el hecho de que esto fue algo muy traumático para un país como Colombia. Quizás nos falta demasiada empatía y cultura para reconocer estas cosas. Pero los datos igual sí que nos pueden dar una perspectiva del guantazo histórico que nos merecemos. Entre 1989 y 1993, en pleno auge del Cartel de Medellín, murieron alrededor de 5.500 personas en más de 620 atentados; entre ellos había población civil, con más de 400 muertos y más de 1.700 heridos. Estamos hablando de que en esos cuatro años, las víctimas durante el terror de Pablo Escobar multiplican por siete a los asesinados por ETA en los 35 años que van desde la muerte de Franco en 1975 hasta el último asesinato en 2010. ¿Alguien se puede imaginar la que se montaría si una publicidad de una serie sobre ETA hiciera alguna alusión jocosa del estilo de la de Narcos?

Volviendo a la intervención de Nathaly, hizo mención al narcoturismo surgido a partir de la serie, que llevaban a muchos a seguir los pasos de los narcos y a fotografiarse frente al edificio Mónaco, que simbolizaba el poder de Pablo Escobar. Indignada, recurrió al sarcasmo para explicar que «esto fue lo que el pueblo en votación pública decidió hacer con respecto a este edificio…»

Se implosionó. Sí. Vengan a tomarse al foto con los tres árboles que quedaron aquí. Después, hubo un concierto de la Filarmónica de Medellín, todos con máscaras contra el polvo. El 80% eran niños en el 96 cuando empezó la Red de Escuelas de Música de Medellín. Es una ciudad que dice no a esto y sí al arte, la cultura, la música, la educación.

Nathaly Ossa en Los lunes, al Círculo

Muchos años después, la ciudad de Medellín votó y se puso de acuerdo para borrar el mayor símbolo del terror narco que aún quedaba en pie. Y de nuevo surgen paralelismos, aunque evidentemente habría que establecer muchas diferencias, pero a mí me vienen a la cabeza algunos monumentos sobre los que aún hoy se duda que destino darles, como la Cruz del Valle de los Caídos. Algunos quieren dejarlo como está, otros derribarlo y otros darle un sentido, como cuando Winfried Nerdinger decía en la revista Minerva que «los monumentos que son representativos de la historia deben conservarse como lugar para producir diálogo. Resulta perturbador, pero se puede aprender de ellos.»

La conferencia está plagada de héroes anónimos a los que hemos mencionado anteriormente. José Antonio Abreu crea en 1975 el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela —conocido popularmente como El Sistema—, que ofrece educación musical pública y gratuita y que se ha mantenido incluso en la Venezuela de hoy, inmersa en una crisis ideológica, económica y política. «Abreu hizo que la música se expandiera y que pasara a ser de mayorías para mayorías», explicó Nathaly, quien recordó los sueños ilimitados de los niños que generó Abreu, quien solía decir: «A través de la lucha llegan los sueños posibles, y gracias a ellos se forman repertorios, orquestas y giras imposibles».

Ron Davis Álvarez es uno de los chicos que surgieron de El Sistema para convertirse en grandes músicos comprometidos. Después de conformar la primera orquesta en Groenlandia de niños inuits en 2011, emigra definitivamente por la crisis y en 2016, en Gotemburgo, funda la Dream Orchestra conformada por niños y jóvenes, entre 8 y 19 años, refugiados de la guerra y la violencia de Siria, Afganistán, Irak, Irán, Palestina, Kurdistán, Albania, Eritrea, Angola y Somalia, con el objetivo de integrarlos a la sociedad sueca. Son más de 60 integrantes que nunca antes habían tocado un instrumento. «Los refugiados -puntualiza Nathaly- suelen ser vistos como gente rara, de otra cultura, extraños… si los ves tocando en una orquesta todo cambia.» La música como lenguaje universal.

Ya le gustaría a Superman haber salvado tantas vidas como a Ahmad Sarmast y en un clima en el que no te enfrentas a un villano, sino a las tradiciones y las costumbres más horribles incrustadas en sociedades enteras. El fundador del Instituto Nacional de Música de Afganistán en 2010, había emigrado con la llegada de los talibanes al poder. Cuando su poder cayó, regresó a un país devastado para volcar sus esfuerzos en los niños de la calle y las niñas en general y revitalizar la música que había estado prohibida. «La música transforma dramáticamente la vida de los niños» dice, y con esa premisa ha trabajado siempre. Incluso después de que atentaran contra él, en un ataque en el que murieron dos personas y en el que perdió parte de la audición en sus dos oídos y que le dejó secuelas psicológicas. Fue operado en Australia, donde le salvaron la vida y después de aquello, ¿qué hizo? Regresar a Afganistán y formar a las primeras mujeres directoras de una orquesta conformada a su vez solo por mujeres, la Orquesta de Zohra. «Hoy son un símbolo de lo que Afganistán ya no quiere perder», asegura Nathaly. La resistencia y la perseverancia acabaron con una pequeña transformación.

Por último, antes de mencionar a Vivaldi, como uno de los primeros músicos en volcarse con los más desfavorecidos, recordó a Jorge Peña que, inspirándose en los proyectos de la educación pública de EEUU funda en 1964 la Orquesta Infantil de La Serena en Chile. Con la llegada de la dictadura de Pinochet, Peña fue torturado y fusilado en 1973. Había sido apresado bajo la burda acusación de introducir armamento en estuches de instrumentos para niños. La actual Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, conocida como la FOJI, creada en 2001, se inspiró en su trabajo. De nuevo la belleza triunfa sobre la barbarie.

Este viaje nos muestra que la música nos da una capacidad de lucha, que es un elogio a la dificultad, que nos da la capacidad de soñar y de saber que no hay nada imposible; es una excusa de resistencia ante la opresión y el fundamentalismo, es revolución porque una orquesta es un acto político y al mismo tiempo es transformación por el derecho infinito que tenemos las personas, los países, para reinventarnos para volver a comenzar una y otra vez.

Nathaly Ossa en Los lunes, al Círculo

Próximas citas de Los lunes, al Círculo.

Hablamos de fracaso

La Sala de Juntas del Círculo de Bellas Artes sirvió como escenario para el primer encuentro «Hablamos de fracaso», integrado en el proyecto europeo REVFAIL, que reflexiona desde un punto de vista filosófico, social, cultural, antropológico e histórico sobre el concepto de fracaso. En esta primera cita, en la que el Círculo quiere ser un foro transmisor de las investigaciones universitarias hacia la sociedad, contamos con nuestro director Valerio Rocco Lozano, Saúl Martínez Bermejo (proyecto REVFAIL), Magally Allegre Henderson (Ex subdirectora de la Cátedra UNESCO de Igualdad de Género en IES, EMULIES), Carlos Giménez (proyecto La Caixa de Intervención Comunitaria Intercultural) y Solène de Pablos (Museo Arqueológico Nacional). Una mesa para agentes sociales, mediadores culturales, historiadoras, filósofas y antropólogas.

«El discurso de quien gana y quien pierde está ahí, pero el fracaso se analiza poco», dijo Saúl Martínez en la introducción. A lo largo de la cita se habló de él desde diversas perspectivas interesantes que fueron desde la mediación cultural a la conciliación de la vida académica y familiar en universidades, pasando por el diálogo intercultural e intergeneracional o la lucha por la resignificación de las palabras.

El fracaso de la conciliación

Magally Allegre Henderson destacó la necesidad de revertir la narrativa de fracaso existente en torno a las mujeres que trabajan en la universidad, por un lado a la hora de no ser reconocidas laboralmente con puestos de responsabilidad o jerárquicos y, por otro, por la dificultad a la hora de conciliar su vida laboral y familiar en la Universidad, que es algo que incide directamente en lo primero. En base a diversos estudios con el fin de sensibilizar que realizó su equipo en la Universidad Católica de Perú, descubrieron que un porcentaje muy amplio de mujeres se sentía culpable por atender, según ellas de manera insuficiente, tanto a la familia como al trabajo y se culpaban y atribuían sobre ellas mismas toda la responsabilidad. «De las entrevistas que hicimos a una muestra amplia de mujeres de ciencia y tecnología, todas acabaron en llanto». Y esto habla mucho de cómo la noción de fracaso está tan presente en la vida de las mujeres y de la necesidad de abrir un marco de diálogo en el que ellas sean escuchadas. Las causas por las que la noción de fracaso en la conciliación están tan presentes en las mujeres hoy en día serán mil, pero está claro que primero hay que escuchar a las protagonistas, aprender y después habrá que trabajar en esa nueva narrativa en torno a los roles de género, a los cuidados, a las bajas por paternidad y maternidad, etc.

Nadie interroga a un hombre sobre su deseo de ser padre. Sin embargo, si Sibilia se quedara embarazada, muchas personas justificarían su dedicación a la criatura, animándola a que progresivamente se distanciara del trabajo, a que lo hiciera parcial, y que ella fuera económicamente más dependiente de una posible pareja, o de cuidadoras de la familia, hasta que quizá abandonara de una vez por todas.

Remedios Zafra «El entusiasmo» [Anagrama] pág.66.

Precisamente en esa presión añadida que tiene la mujer reside esa duda permanente ante la pregunta de la maternidad, que es la que provoca que ella siempre tenga presión tanto si decide apostar por el trabajo como si lo hace por la crianza. Parecen sus dos únicas alternativas; cara o cruz. Y esto es algo que puede ser aún más dramático en el caso de una mujer que decida ser madre por su cuenta. Judith Butler aporta una clave interesante acerca del fracaso social derivado de la responsabilidad, cuando esta se considera solo desde la individualidad.

[…] cuanto más acata el individuo esa exigencia de «responsabilidad» respecto a su autonomía personal, más aislado se encuentra desde el punto de vista social y más conciencia tiene de su precariedad; y cuantas más estructuras de apoyo social desaparecen por razones «económicas», más aislado se siente frente a la angustia y el «fracaso moral» que esta situación le provoca. Todo esto se traduce en un notable incremento de la angustia sobre el futuro, tanto el de la propia persona como el de quienes están bajo su cuidado; impone un marco de responsabilidad individual sobre el que sufre dicha angustia; y redefine la responsabilidad en términos de la exigencia impuesta al individuo en tanto emprendedor de sí mismo, justamente cuando las condiciones sociales hacen imposible tan dudosa inclinación.

Judith Butler, Cuerpos aliados y lucha política.

El fracaso en las entidades culturales

Solène de Pablos, del Museo Arqueológico, centró su exposición acerca del fracaso a la hora de llegar a ciertos públicos, en este caso jóvenes, por parte de una entidad como el Museo Arqueológico Nacional. «El hecho de reconocer errores es un buen punto de partida para humanizar a las entidades culturales ante los fracasos». Solène destacó la necesidad de reconocer los errores e indagar sobre ellos a la hora de afrontar un análisis reflexivo y sincero sobre esta cuestión. Sin embargo, lo difícil es medir ese tipo de errores De memoria estamos llenos, pero de fracaso poco y eso que en nuestro trabajo esto está repleto de artistas fracasados, catedrales fallidas, batallas perdidas…pero esto no tiene cabida en los museos, que son como las casas del éxito: los yacimientos más completos, los mejores artistas… Hay una asignatura pendiente porque esta memoria del fracaso sí se podría recuperar de los almacenes. El fracaso no tiene entidad propia. También hay figuras silentes fracasadas, que no están.

«Hay alguien que define qué es el éxito evolutivo y todos los demás somos unos fracasados»

Carlos Giménez comenzó su exposición acordándose de Machado: «Para conversar, primero preguntar, y después, escuchar. En el país faltan muchas preguntas y mucha escucha.» Posteriormente puso sobre la mesa, como antropólogo, los fracasos de los proyectos de desarrollo. Para Carlos hay que redefinir las palabras progreso y desarrollo. «El fracaso no es solo un tema de estudio, es un sufrimiento humano y a mí me interesa analizarlo para mejorar la vida de las personas», apuntó. Posteriormente pasó a analizar el fracaso desde la perspectiva de su propio proyecto sociocultural, que ha desarrollado con Demospaz en más de 36 barrios de toda España. «Hemos aprendido del error y hemos conseguido una mayor participación en todos ellos.». Carlos explica cómo a través de una concatenación de errores y fracasos puestos a estudio, han conseguido mejorar la metodología para que los proyectos que preparan en los barrios sean participativos. Algo que explicó muy bien en una charla anterior en PÚBLICA20.

Un elemento importante del que habló Carlos Giménez es de la necesidad de escuchar al que no tiene voz habitualmente, al fracasado, para poder encontrar esos espacios imposibles en los que cambiar las narrativas. Ocurre mucho en las ciudades donde se aglutinan emigrados, refugiados o personas del propio país, como los que vienen de la España vaciada, que encuentran en Madrid o Barcelona ese sueño aspiracional y que luego se transforma en un contenedor de fracasos.

Hay deseos que movilizan, pero también logros que frustran

Remedios Zafra, pag.147, El entusiasmo (Anagrama)

Los otros fracasos

La conversación abarcó otros conceptos interesantes para poder llegar a comprender el fracaso desde distintos ángulos. Se habló del fracaso como invento de la modernidad y muy vinculado al capitalismo; también de cuando «Truman introdujo el término de países «subdesarrollados» -explicó Giménez-, que metió en el saco a millones de personas en lo que fue un un truco de dominación. YO defino TU fracaso»; de las ausencias que hay en los relatos culturales ya de por sí patriarcales y capitalistas; de la necesidad de encontrar nuevos diálogos interculturales e intergeneracionales; del Gran Fracaso al que nos encamina el cambio climático; de la llamada «ideología de la productividad» que llega a escuelas, cultura, universidades; o de los «espacios improbables» para imaginar nuevas categorías sobre las que plantear problemáticas sociales.

Una reflexión muy interesante que te recomendamos ver:

I+D+c

Valerio Rocco Lozano, director del Círculo, destacó que este debate será el primero de muchos más, en los que el Círculo, quiere ser un espacio de difusión de este proyecto. Estas mesas del siglo XXII se marcan dentro de una estrategia que trata de impulsar espacios de encuentro que permita una transferencia del conocimiento de las investigaciones humanísticas a la sociedad. «La innovación está en el centro de todos los discursos públicos y oficiales. Se entiende como transferencia del conocimiento a la sociedad, pero esto se ha definido muy bien desde todos los ámbitos, menos desde las artes y las humanidades. El CBA tiene la vocación de ofrecerse como espacio para esa transferencia, una iniciativa que llamamos I+D+c porque pensamos que la «i» en los ámbitos humanísticos se traduce en cultura, compromiso social, conocimiento, crítica, conceptos…y por qué no, de Círculo de Bellas Artes».

Todos somos contingentes, pero tú eras necesario

El Círculo de Bellas Artes llora el fallecimiento de José Luis Cuerda, vocal de su junta directiva y uno de sus ilustres socios desde el 20 de octubre de 1983. Cuerda ha sido seguramente uno de los referentes de la comedia costumbrista surreal y del humor absurdo, lindando en ocasiones con el esperpento, que ha dado el cine español. Pero para el Círculo significó mucho más. En momentos de dificultades siempre ha estado dispuesto a apoyarlo, dando la cara por él, participando en campañas o aportando su sabiduría en distintos encuentros para la Escuela SUR, en entrevistas para la revista Minerva o en reuniones improvisadas ante cualquiera que quisiera pasar un rato con él. Ha sido uno de nuestros grandes embajadores.

Solía decir que al Círculo de Bellas Artes le debía todo porque su padre ganó aquí jugando a los naipes la casa en el Paseo de la Habana a la que se mudaron desde Albacete. Pero nosotros le debemos mucho más por toda la simpatía, cariño y generosidad que siempre nos ha brindado.

Hacía un tiempo que no se le veía por esa Pecera del Círculo que solía frecuentar y en la que lo podías ver comiendo o tomando un café en compañía de amigos. Su aspecto tranquilo, de mirada plácida, no anticipaba lo gran orador que era, algo que acompañaba siempre con ímpetu y un lenguaje gestual jovial muy característico. La cabeza le funcionaba como un reloj suizo y la boca no descansaba un momento a la hora de contar mil y una anécdotas y conversaciones de su vida o de sus películas. Difícilmente se le gastaban las palabras para hablar al mismo tiempo de Luis García Berlanga, Rafael Azcona o Fernando Fernán Gómez, como de Alejandro Amenábar, Mateo Gil o David Trueba. Fue una especie de eslabón intergeneracional capaz de congregar a su alrededor una compañía de todas las edades. Si no, que les pregunten a Edu Galán, Andreu Buenafuente, Berto Romero y Arturo Valls, que produjeron su última película Tiempo después desde la admiración y la amistad absolutas.

Precisamente la novela homónima en la que se basó esta película fue el punto de partida de la entrevista que le encargamos a Edu Galán con José Luis Cuerda para la revista Minerva. Por entonces Galán ya introducía esta novela dentro de la que denominó como «cuatrilogía albaceteña». Esta partía con Total, seguía con Amanece que no es poco y con Así en el cielo como en la tierra, y se cerraba con Tiempo después, cuya materialización en cine aún no era ni un proyecto concreto en el momento de hacer aquella entrevista.

Cuarenta años más tarde, al bendito José Luis Cuerda no se le puede colocar en una generación determinada. Cuerda tiene una extraña virtud, solo al alcance de unos pocos cineastas y de nuestro Señor Jesucristo: que su filmografía cómica sea él. Que, al abrir la boca, casi todo lo que dice José Luis pueda ser cine, su cine.

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La jornada-homenaje #MdeMoliner puso el lenguaje a debate

Con #MdeMoliner es el título de la jornada-homenaje que el Círculo de Bellas Artes dedicó el 3 de febrero de 2020 a la filóloga, lexicógrafa, bibliotecaria y profesora, María Moliner, en la que una de las salas del edificio fue bautizada oficialmente con su nombre, sumándose así a otros nombres ilustres de otros tantos espacios del CBA como Ramón Gómez de la Serna, María Zambrano, Antonio Palacios, Goya, Juana Mordó o Valle-Inclán. A lo largo de la jornada celebramos una rueda de prensa, una sesión de cine y un coloquio, los tres con entrada libre hasta completar aforo. Curiosamente, sin premeditación, este mes de marzo se cumple el 120 aniversario de su nacimiento.

De izquierda a derecha: Valerio Rocco Lozano, dtor. del CBA, Amalia Iglesias, poeta y filóloga, Juan Miguel Hernández León, presidente del Círculo, y Pedro Álvarez de Miranda, catedrático y miembro de la RAE.

María Moliner trabajó durante quince años, lápiz en mano, en la elaboración de su mayor hito, el Diccionario de uso del español, que con alrededor de 3.000 páginas agrupadas en dos tomos es uno de los referentes más importantes de nuestra lengua. «Hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua de la lengua castellana» llegó a decir el Premio nobel de Literatura, Gabriel García Márquez en un artículo titulado La mujer que escribió un diccionario, quien además añadió que «es más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor.» Pero María Moliner no solo debe ser reconocida por su magnífico diccionario, repleto de definiciones, sinónimos, expresiones y frases hechas, etc. sino por su compromiso con la divulgación, la formación humanística y la educación. Premio Extraordinario en la licenciatura de Historia en la Universidad de Zaragoza, sus trabajos y reflexiones en torno al archivo y las redes de bibliotecas rurales también sirvieron de inspiración en la Segunda República y en trabajos posteriores.

El CBA ha sido intervenido con distintas frases de María Moliner en el día que la homenajeamos con actividades abiertas al público.

Sobre todo ello se habló en la rueda de prensa con la que comenzó la jornada, en la que participaron el presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández León, la filóloga y poeta, Amalia Iglesias, y el académico de la RAE y profesor de la UAM, Pedro Álvarez de Miranda. Uno de los temas más recurrentes fue precisamente el texto citado de Gabriel García Márquez, en el que hace mención dos veces al hecho de que María Moliner considerara que remendar calcetines fuera su verdadero oficio. «Me irrita que se mencione este asunto, como el de que escribió el diccionario en una mesa camilla», dijo Álvarez de Miranda. A lo que Amalia comentó: «Moliner dijo eso de manera muy irónica, ya que pese a ser una mujer muy familiar no era precisamente muy dada a las labores domésticas».

En 1973 el también lingüista y filólogo Emilio Alarcos fue incorporado a la Real Academia de la Lengua en detrimento de María Moliner, algo cuya resonancia aún llega hasta nuestros días en forma de crítica a la institución, por machista, cosa que también reflejó García Márquez y que Pedro Álvarez de Miranda se anticipó a matizar. «Claro que lo merecía, pero no hay que olvidar que Emilio Alarcos era un lingüista de mérito. Solo apuntar que las cosas no son tan simples. Moliner no se postuló el año siguiente para ingresar en la RAE, algo que seguramente habría conseguido, pero después sobrevino su Alzheimer y ya no hubo opción. Años más tarde al menos la academia se adelantó a la francesa, por ejemplo, a la hora de incorporar a una mujer por primera vez; lo hizo en 1978, fecha en la que entró Carmen Conde, quien precisamente en su discurso de admisión precisó que María Moliner debería haber sido la primera en hacerlo».

Su labor de divulgación cultural también fue destacado por Amalia Iglesias, quien recordó una frase incluída por Inmaculada de la Fuente en la biografía El exilio interior: La vida de María Moliner: «Creyó que la precisión de las palabras era el primer paso decisivo en la transmisión de la cultura».

Por la tarde, después de la sesión doble en Cine Estudio, donde se proyectaron Bola de fuego y Semiotics of the Kitchen, la jornada se completó con un coloquio, Lenguaje a debate, que pudo seguirse en streaming y en el que se trataron temas tan actuales como el lenguaje inclusivo y el lenguaje en el humor y en las redes sociales.

De izda a dcha: Valeria Ros, Amalia Iglesias, Susana Guerrero y Manuel Alcántara.

En este debate, que puedes ver a continuación y que fue emitido en streaming, intervinieron la misma Amalia Iglesias de moderadora y participaron Manuel Alcántara Plá, Susana Guerrero y Valeria Ros. En él se trataron temas tan interesantes como el lenguaje inclusivo, el humorístico y el que se utiliza en redes sociales. A destacar, cómo las redes sociales han puesto sobre la palestra temas polémicos como el de las palabras desdobladas, el femenino inclusivo o el sexismo en la comunicación entre otras. De hecho, la misma RAE ha llegado a cambiaar algunos significados como, por jemplo, los de «sexo débil» o «fácil» o para generar un debate público en torno a la perversión del lenguaje, a los eufemismos… «Todo lo que atañe al lenguaje es polémico; el lenguaje es poder», decía Susana Guerrero en una intervención. Y vaya si lo es…

 

Escucha la entrevista a nuestro director Valerio Rocco Lozano en #EcosdelCírculo #EcosRC de Radio Círculo en relación a esta jornada.

 

El CBA publica la 2ª edición de «Cuando las imágenes tocan lo real»

El Círculo de Bellas Artes, a través de su departamento de ediciones, acaba de publicar la segunda edición de Cuando las imágenes tocan lo real, libro prologado por Alberto Santamaría que incluye textos de Georges Didi- Huberman, Clément Chéroux y Javier Arnaldo. Los tres ensayos nos aproximan desde distintos ángulos al diálogo y la reflexión que se producen en el mismo momento en el que posamos nuestros ojos sobre una imagen, de la misma manera que nos explican cómo la fotografía ha modificado esa relación con el mundo real.

En Cuando las imágenes tocan lo real se recogen tres de las ocho ponencias que completaron el curso homónimo, dirigido por Didi-Huberman en 2007. Su intención era −como apunta Alberto Santamaría en el prólogo decargable El lugar donde la ceniza no se ha enfriado. La imagen en conflicto− «descifrar el modo a través del cual las imágenes son presente sin estar «en presente», hallar el punto de conexión entre palabra e imagen, el lugar en el que ambas entran en conflicto y comienzan a producir pensamiento».

Se trata de reflexionar , desde una perspectiva dialéctica, para buscar los nexos entre la imagen y lo real. Escribía entonces Huberman en el ensayo que da título al libro, que la crítica de imágenes oscilaba «entre una confianza excesiva en esta relación (por ejemplo cuando Barthes considera la fotografía bajo el ángulo fenomenológico del «esto-ha-sido») y un recelo excesivo hacia las consecuencias de su manipulación (por ejemplo, cuando en una fotografía no vemos sino una ilusión, una mentira producida por la sociedad del espectáculo)». Años después, con la proliferación actual de imágenes y vídeos manipulados es un libro que no ha perdido ninguna actualidad.

Alberto Santamaría recoge en el prólogo cómo Clément Chérou se refiere al momento en el que el archivo fotográfico se dispone como herramienta de poder, «canalizando así formas predeterminadas de construir un relato.» Algo que trasluce su ensayo ¿Qué hemos visto del 11S? en el que no solo la mayoría de imágenes que circularon eran del mismo archivo sino que además, se estableció una lectura secundaria en la que se ponían a dialogar las imágenes de este atentado con el ataque a Pearl Harbor. «Se trata de espacios visuales y narrativos de legitimación del conflicto, así como tutoriales de heroicidad. Pearl Harbor y el 11-S, puestas sus imágenes a funcionar en común, se ofrecen como lugares desde los cuales generar un discurso del poder capaz de legitimar una forma de ver y de sentir».

También hace mención Santamaría al ensayo Himno e hipnosis. Imágenes de Kandinsky de Javier Arnaldo, «que parte de una fotografía de Wassily Kandisnky tomada en 1897 para analizar el momento de surgimiento de una pintura, aún en proyecto, que mira hacia otro espacio, que concibe lo real desde otros parámetros, que se compromete con una realidad más allá de lo meramente dado y establecido».

Sin duda un interesante libro que te recomendamos.

Descárgate gratuitamente el prólogo de Alberto Santamaría: El lugar donde la ceniza no se ha enfriado. La imagen en conflicto.

 

Federico Fellini: 100 años

Un 20 de enero de 1920, hace hoy mismo 100 años, nacía en Rímini Federico Fellini, uno de los pocos cineastas que puede presumir, como apuntaba recientemente El País, de que en el diccionario de la Academia della Crusca (la RAE italiana), aparezca el concepto felliniano para referirse a todo lo relacionado con él y su obra, a sus imitadores y a una atmósfera grotesca, surrealista y onírica. Es un reconocimiento que se ha ganado a pulso porque como su compañero Ettore Scola aseguró hace ya unos años en una entrevista:  «Fellini es un caso aparte. Sus películas, con su imaginación y su dimensión onírica, no encajan ni en la definición del realismo ni en la de lo mágico. Son una categoría en sí mismas, son lo felliniano.»

Carlos Prieto el artículo La realidad como engorro ratificaba con estas palabras la originalidad que Scola atribuía a Fellini.

Dado su gusto por vapulear la realidad en sus películas, sorprende recordar que Federico Fellini aprendió el oficio con los padres del neorrealismo: suyos fueron los guiones de dos monumentos rossellinianos al cine realista: Roma, ciudad abierta (1945) y Paisà (1946). La realidad pura y dura le traía un poco sin cuidado a Fellini, uno de esos raros casos de italiano al que le aburre mortalmente discutir de política. Lo suyo era, en definitiva, otra cosa: el neorrealismo no acababa de morir, la posmodernidad no acababa de nacer… y entre medias llegó Fellini, rodó Ocho y medio (1963) y abrazó el esoterismo, la terapia y el LSD. Literalmente.

 

La muerte es el final, pero en ocasiones puede ser el principio, y por eso celebramos el centenario de su nacimiento con este post que también intenta animar al neófito en el conocimiento de la cinematografía felliniana. Dejamos constancia de la importancia de este cineasta, no solo en la historia del cine, sino en el de las artes y la cultura en general. Solo con el dato del diccionario, nos podemos hacer a la idea de la impronta que ha dejado en Italia. ¿Para cuándo el término berlanguiano o buñuelesco en la RAE?

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Agentes forestales, la policía del medioambiente

La Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (AEAFMA) se reunió recientemente con motivo de la presentación en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes de una serie de vídeos en el que se muestra el trabajo que realizan los más de 6.000 agentes que cuidan y protegen nuestro entorno natural. Alberto Esteban, presidente de esta asociación, que lucha porque se equipare su estatus con las demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que pretende que se les reconozca como «policías medioambientales», nos atendió para contarnos en qué consiste su trabajo, que siempre va ligado a la defensa del medioambiente y que muchas veces pasa desapercibido frente a otros cuerpos como el SEPRONA, la UME o los bomberos. Esta entrevista se engloba dentro de #CírculoPorElClima, iniciativa que lanzamos coincidiendo con la celebración de la Cumbre por el Clima en Madrid, por la que haremos de altavoz de todas las actividades y citas ecologistas que albergamos cada año.

¿Por qué estos vídeos?
Intentamos visibilizar una profesión que, como otras muchas, están invisibilizadas y más en un momento en el que deberíamos estar “en la cresta de la ola” ante todos los problemas medioambientales por el clima y los recursos naturales, que se reflejan en los programas políticos o que también hemos visto en la Cumbre por el Medioambiente.

¿Qué es un agente medioambiental?
Los agentes medioambientales somos los antiguos guardas forestales, que la gente conoce en sus pueblos y territorios. Somos los ojos de la flora, la fauna, los que vemos si las aguas, las tierras o el aire están contaminados, etc. No solo nos movilizamos cuando existe un problema, como la reciente contaminación del río Besòs; también somos una herramienta educativa y preventiva que supervisa licencias, tratamientos de residuos, construcciones ilegales, persigue a furtivos…

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Bajo un árbol de enebro

Un alma cosida al corazón de un pájaro. La cineasta, escritora y profesora estadounidense Nietzchka Keene (1952–2004), especialista en lengua escandinava medieval, debutó en la dirección con esta adaptación del cuento de los hermanos Grimm The juniper tree. Se trata de una historia delimitada en el medievo, filmada en blanco y negro, y palpitante de mitos, tradiciones, mujeres y magia.

El Cine Estudio acogió recientemente la proyección de esta cinta, restaurada en 4K y protagonizada por una joven Björk. Además, en la sesión del 7 de diciembre, tuvo lugar un cinefórum bajo el título Los rituales y la magia en Cuando fuimos brujas. En él, participaron dos mujeres brillantes: Sére Skuld, cantante, música, bruja caota y artesana, y Claudia Rodríguez Ponga, escritora y comisaria de exposiciones.

En el siguiente formulario, hemos propuesto a ambas continuar la senda emprendida y ahondar en las capas de significados de esta profunda película, poniendo el foco en la brujería y los rituales mágicos, así como seguir sus huellas a lo largo de su representación histórica y artística. Y aquí está el resultado.

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