Las últimas fiestas de la cosecha, ingcubhe, de la tribu Bhaca en la exposición “Eventos de lo social”

Baile de las fiestas de la cosecha de los bhaca.

En la exposición de PHotoESPAÑA 2021 en el CBA Eventos de lo social Fotografía africana en The Walther Collection, encontramos unas curiosas fotos de Alfred Martin Duggan-Cronin en las que estamos frente a, posiblemente, las últimas celebraciones de las fiestas de la cosecha de los primeros frutos, las ‘ingcubhe’, recogidas en su colección “The Bantu Tribes of South Africa” (1928-1954).

Entre 1919 y 1939, Duggan-Cronin se desplazó alrededor de 128.000 kilómetros a lo largo de Sudáfrica, Namibia, Botswana, Zimbabwe, Zambia, Mozambique, Swazilandia y Lesotho. En ese periplo hizo siete mil negativos de los que imprimió varios cientos de copias. Tras abrir una galería dedicada a los bantúes, en la que fue sumando fotografías enmarcadas, hasta 750, se las ofreció a la ciudad de Kimberley con la condición de que la colección fuera debidamente alojada y accesible al público. Con el apoyo de De Beers, la empresa de explotación de diamantes para la que había trabajado cuando llegó a Sudáfrica, la galería se incorporó permanentemente al Mc-Gregor Memorial Museum. Tras su muerte en 1954, la colección “The Bantu Tribes of South Africa” constaba de 11 volúmenes. Para Duggan-Cronin el proyecto constituyó un monumento al pueblo bantú “a quien”, decía, “nosotros en Sudáfrica le debemos tanto”. En estas fotografías retrató la vida de estas tribus, con sus celebraciones, creencias, rituales, su día a día… y entre estas estaban las de las fiestas de la cosecha.

En la exposición “Eventos de lo social” del CBA podemos ver treinta y seis de estas fotografías correspondientes a los pueblos de habla bantú, entre los que se encontraban los Nguni. De estas tribus, las más conocidas son los Zulú, Ndebele, Swazi o los Bhaca, que hoy ocuparían zonas de Mozambique, Sudáfrica, Swazilandia y Zimbabwe. En estas fotografías, aunque no se mencione, intuímos que se trata de los Bhaca, ya que estos fueron de los pocos que perpeturaron estas fiestas de la cosecha hasta el primer tercio del XX, y además porque Duggan-Cronin se refiere a las fiestas de los primeros frutos como ‘ingcubhe’ -así lo escribe en los márgenes de las fotografías-. Según el profesor de Historia, Keith Snedegar, de la Utah Valley University leemos que los Zulú llamaban a esta festividad ‘umkosi’; los Swazi, ‘incwala’; los Ndebele, ‘inxwala’; mientras que eran los Bhaca los que la denominaban como ‘ingcubhe’. Así que podemos decir que es muy factible que estemos ante esta tribu, pese a que el mismo Duggan-Cronin no lo mencione explícitamente en sus fotografías, ya que como se demuestra, coinciden fechas y denominación en diversos estudios.

Seguimos leyendo que fueron los Bhaca los que celebraron sus últimas fiestas de la cosecha, ingcubhe, completas allá por 1926, con lo que concuerda en fechas con las fotos de Duggan-Cronin, que están presentes en esta exposición. En ellas, el jefe de la tribu probaba el primer fruto de la cosecha y a este se le atribuían poderes sobrenaturales, algo que también imprimía, según la creencia, fortaleza frente a los enemigos. Además, se bendecía de alguna manera la cosecha de ese año que empezaba.

Los rituales de las fiestas de la cosecha

Las celebraciones, según documentos encontrados en relación a los zulús y los swazis, se iniciaban con la nueva luna de diciembre y podían durar hasta quince días. Para empezar, el rey quedaba recluido en sus aposentos, donde los doctores reales le ofrecían unas decocciones. A la mañana siguiente, este se subía a un promontorio donde sumergía sus manos en una papilla de calabaza amarga y después de chupar sus dedos, escupía la pasta en dirección al sol naciente. Los jóvenes guerreros recogían leña para asar un toro durante un par de días y ofrecer los restos entre integrantes de la tribu. También los guerreros más mayores pedían por la lluvia con música y bailes. Al parecer, se cantaba una canción Ngoma, que solo podía cantarse en las fiestas de la cosecha so pena de muerte.

La actual fiesta Kwanzaa afroamericana, que se celebra en los Estados Unidos, tiene sus orígenes en estas celebraciones.

La exposición de PHotoESPAÑA 2021 en el CBA Eventos de lo social Fotografía africana en The Walther Collection se puede visitar de martes a domingos de 11h a 14h y de 17h a 21h hasta el 22 de agosto.

Otras exposiciones de PHE21, White Nights (hasta el 5 de septiembre) y Supernova de Ouka Leele (hasta el 24 de octubre).

Sobre las humanidades y la innovación

Foro I+D+C #CulturaInnova. Sobre innovación y humanidades

Texto de Helena Agirre

El pasado 20 de mayo tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes el primer evento del Foro I+D+C con el fin de potenciar al máximo el impacto social e innovación de las disciplinas humanísticas. Para ello, las distintas salas del CBA congregaron una gran diversidad de actores y actrices relacionadas con la cultura y la innovación – grupos de investigación, entidades culturales, empresas e instituciones receptoras de transferencia, medios de comunicación – que compartieron sus ideas sobre la cultura de la innovación y la innovación desde la cultura. A través de las distintas mesas, se expusieron diversos proyectos, tanto europeos como nacionales, que mostraron la parte más práctica de la innovación en las humanidades, así como también la vertiente más teórica de la innovación: qué es la innovación y qué relación tiene esta con las humanidades.

Cartel del Foro I+D+C #CulturaInnova celebrado en el CBA el 20 de mayo de 2021, que ilustra el artículo de Helena Agirre: "Sobre las humanidades y la innovación"

Uno de los puntos convergentes de gran parte de los discursos del Foro I+D+C fue la escasa financiación que reciben las ramas humanísticas en los proyectos de investigación. En un mundo en el que el conocimiento también está encerrado en la lógica económica de coste y beneficio, el saber más abstracto queda relegado. No obstante, la pandemia de la COVID19 ha demostrado que la cultura es esencial para el bienestar y la cohesión social, para el sentimiento de conexión con el mundo que nos rodea. De hecho, esta necesitad se manifestó en las cifras de consumo cultural a lo largo del confinamiento, se llegó a un máximo histórico del 57% de personas que afirmaba leer por lo menos una vez a la semana, y qué decir de las plataformas digitales que aumentaron sus subscripciones exponencialmente. Sin embargo, a pesar de tales cifras, el sector cultural ha sido uno de los más dañados en la nueva normalidad y exige un inmediato cuidado por parte de las instituciones políticas, porque si se abandona a la lógica del mercado capitalista en la que impera el beneficio, con un aforo a la mitad, entre otras limitaciones, el sector cultural va a pique. ¿Es, pues, la lenta innovación por parte de las humanidades la culpable de esta situación?, ¿son las humanidades la disciplina con menor adaptabilidad a las crisis?

¿SE ESTÁN QUEDANDO ATRÁS LAS HUMANIDADES?

Las humanidades, como bien detectaron los grandes filósofos de principios del siglo XX, cuando asumen las reglas del marco técnico-práctico, se ven acomplejadas por no poder dar los mismos resultados que el resto de las ciencias, pero el problema no es inherente a las humanidades, sino al emplazamiento, a la mirada, a las condiciones que se le exigen al pensamiento para que sea riguroso. Dentro de este marco de comprensión de la realidad en el que todo ha de tener un fin – en la sociedad capitalista este fin sería el beneficio – las humanidades se cosifican, y se convierten en meros instrumentos para la producción de beneficio: los músicos componen canciones para ganar dinero, los dramaturgos y pintores más de lo mismo, incluso los filósofos acaban publicando artículos con fines lucrativos. Insertos en este marco, parece que avanza ante los ojos perplejos de los humanistas, la derrota constante y el miedo perenne a no ser una ciencia, a no ser riguroso, a no ser productivo. No obstante, el problema no se halla en las mismas humanidades, sino en el emplazamiento instrumentalizador del pensamiento, la crítica y las ideas.

Pilar Carrera, vicerrectora de Comunicación y Cultura de la Universidad Carlos III, defendía que la innovación humanística está relacionada con la generación de crisis, y no tanto con la solución de problemas que surgen en el statu quo. Es decir, que a diferencia de otras disciplinas más técnicas que tratan de limar las problemáticas que surgen en el mismo transcurso del tiempo, las humanidades tienen la capacidad de preguntarse por el más allá. La innovación de estas disciplinas ha de estar relacionada con las crisis porque se pregunta por la significación, por el porqué, por el marco interpretativo. No es que las humanidades necesiten innovar, sino que el pensamiento, sin cosificar o instrumentalizar, es inherentemente innovador y transformador. Asimismo, es peligroso pensar que hemos de rescatar a las humanidades y emparejarlas con el resto de las ciencias innovadoras, porque el pensamiento crítico difícilmente se podrá desarrollar de manera exitosa en una lógica que busca incesantemente soluciones a problemas contingentes. Las humanidades y el pensamiento crítico no se quedan en la paliación de los síntomas, sino que se preguntan por la enfermedad, por el malestar que origina todos los males perceptibles.

La obligación de cumplir ciertos estándares ya afianzados nos recuerda a la industria cultural de la cual nos intentaban prevenir Adorno y Horkheimer. La objetivización del pensar y el dominio técnico del lenguaje despoja a la cultura de su poder transformador, y se convierte en mero pasatiempo, en un lugar que nos aísla de un mundo externo agotador exigente de constante productividad. Hoy, gran parte de la cultura y sus productos se vuelven burbujas en las que el individuo puede olvidarse de sus quehaceres e identificarse con vidas que no son ni la suya ni las de sus vecinos, sino que son clichés, son apariencias que satisfacen, en primera instancia, el desarraigo del ser humano con su ser. Este emplazamiento no solo cosifica la cultura, el pensamiento o cualquier vertiente de las humanidades, sino que también lo hace con el ser humano convirtiéndolo así en un instrumento más para el sostenimiento del statu quo.

La cosificación del pensamiento nos ha llevado a la infertilidad de nuevos horizontes, parece que ya no somos capaces de pensar en otro sistema, en otra forma de vivir que no sea la nuestra. Imaginamos antes el fin del mundo que la posibilidad de uno nuevo. Es por ello, por lo que hay que recuperar a las humanidades, pero no porque son incapaces de innovar, sino para poder pensar libremente, poder pensar en el por qué y en el cómo de nuestro contexto.

INTERDISCIPLINARIDAD COMO RESPUESTA

El reto de la relación entre la innovación y las humanidades es enorme porque requiere algo más que una mayor financiación en los proyectos de investigación de las humanidades y ciencias sociales –aunque esta es esencial–. Los avances han de dirigirse hacia la deconstrucción de la cosificación del pensamiento y recuperar la razón de ser del pensar. La fragmentación de los saberes en disciplinas cada vez más concretas, con el fin de lograr la mayor especialización y el conocimiento específico del objeto de estudio, ha aislado cada vez más las aportaciones teóricas y prácticas de las diferentes materias, olvidándose de que existe un conocimiento más allá de su campo de estudio. La interconectividad del mundo y de los fenómenos es innegable, por lo que compartimentar tan estrictamente los saberes va contra natura.

Por ello, para poder evitar el abismo intelectual al que parece llevarnos esta organización tan rígida del conocimiento, los rectores de las universidades públicas de Madrid apostaron al unísono por la interdisciplinaridad. El conocimiento concreto y específico es esencial, pero este ha de ser puesto en contexto y conectado con el resto, y más en una sociedad en la que las conexiones son cada vez más complejas y dispares. Entre los ejemplos expuestos se habló de la necesidad de la cooperación entre los ingenieros informáticos y los lingüistas en el desarrollo de los algoritmos de las redes sociales porque estos, por ejemplo, no pueden detectar la ironía o sarcasmo, o, entre la antropología y la arquitectura, donde la transferencia de conocimientos es esencial para un buen desarrollo urbanístico.

La imperante necesidad de un pensamiento interdisciplinar surge por la exponencial complejización de los fenómenos sociales; las migraciones del Mediterráneo no se pueden analizar únicamente desde el prisma antropológico, ya que para poder comprenderlo en su totalidad se han de también tener en cuenta los factores políticos que enmarcan el conflicto, así como las razones y contexto económico, a esto se le suma la necesaria reflexión sobre las fronteras, o preguntarnos sobre qué es un ciudadano y cuáles son sus derechos …  Apostando por esta perspectiva interdisciplinar de pensamiento, el Círculo ya ha albergado las últimas dos ediciones del Congreso de Pensamiento Interdisciplinar organizado por los alumnos del grado en Filosofía, Política y Economía.

Las humanidades, por lo tanto, han de configurarse como el ingrediente transversal, han de ser el pensamiento crítico de los saberes más técnicos. No se les puede exigir productividad o eficacia porque parte de su esencia es ponerlo todo patas arriba, preguntarse por el porqué de todo, como los niños; pero no por ello pierden rigor o prestigio. Se preguntan por el marco interpretativo, lo problematizan para avanzar; por ejemplo, gracias a filósofas como Judith Butler que se atrevieron a preguntarse por las normas de género que ordenan y jerarquizan la sociedad, hoy, los derechos de las personas trans se están ampliando.

Para finalizar, creo que es importante abogar por la importancia de las humanidades en su ser, no como producto o instrumento, sino como mecanismo de la problematización del statu quo, además de subrayar la importancia de recuperar el poder imaginativo y poder proyectarse fuera del emplazamiento, del marco interpretativo. ¿Cómo vamos a avanzar, a innovar socialmente, si no somos conscientes de imaginarnos nuevos mundos?, ¿dónde están las utopías del siglo XXI?

Fotografía insomne. Las noches blancas de Timm Rautert y Tod Papageorge

Imagen que ilustra el artículo "Fotografía insomne". Es de Tod Papageorge. Studio 54, New York, 1978-80 © Tod Papageorge VEGAP, València, 2021

Texto de Marcos López Carrero

La noche es sutil. Lo burdo y lo evidente naufragan en la oscuridad de sus horas. La negrura insomne insinúa, pero no revela verdades. Quizá por ello, el relato de cuanto acontece tras el ocaso se encuentra siempre en la frontera entre lo real y lo imaginado, entre lo vivido y lo soñado. 

Imagen que ilustra "Fotografía insomne. Las noches blancas de Timm Rautert y Tod Papageorge".
Timm Rautert, Crazy Horse, 1976. © Timm Rautert.

Corría la segunda mitad de la década de los setenta cuando, a un lado y a otro del Atlántico, los fotógrafos Timm Rautert y Tod Papageorge se adentraron con sus objetivos en ese universo noctámbulo que, lejos de ser frío y lóbrego, encontraron lleno de purpurina y juegos de luces. La vida disoluta de los cabarets y de las discotecas despuntaba entonces como símbolo de la modernidad y la vanguardia. Tras sus puertas se abría un nuevo mundo de noches blancas, resplandecientes de felicidad, placer y desenfado. La existencia tras los cordones de rojo terciopelo que no todos conseguían rebasar, conducía a los afortunados rumbo a una Arcadia feliz. Una edad de oro en la que todo fluía ligero. Porque, en el fondo, la noche libera.

Bien parecía saberlo Alain Bernardin, inventor del striptease moderno y visionario fundador del cabaret The Crazy Horse. Curioso este rocambolesco homenaje a la tribu de los indios siux para un local en el que, en esencia, se organizaban espectáculos protagonizados por mujeres desnudas. El establecimiento abrió sus puertas el 19 de mayo de 1951 en el número de 12 de la parisina avenida George V, a escasos doscientos metros del Puente del Alma, lugar en el que ha resistido desde entonces. El cabaret pronto logró la fama gracias a funciones en las que, por medio de una compleja iluminación, se proyectaban imágenes inspiradas en obras de arte sobre el cuerpo de las bailarinas. The Crazy Horse se situó así a la vanguardia de la contemporaneidad, introduciendo en sus sutiles espectáculos influencias del neorrealismo y del movimiento pop. Desde su fundación, han pasado por allí nombres como Pamela Anderson o Charles Aznavour, artistas como Salvador Dalí han colaborado en el diseño de su mobiliario, y hasta Woody Allen lo ha usado como escenario para sus películas.

Atraídos por el magnetismo del lugar,  la revista alemana ZEITmagazin encargó en 1976 a Rautert un retrato de Bernardin –que se suicidaría dos décadas después– para ilustrar un reportaje sobre el cabaret. Rautert, curtido en el fotoperiodismo y en el trabajo documental, estudió en Folkwang, una universidad especializada en disciplinas artísticas situada en Essen, ciudad de la cuenca industrial del Ruhr. Allí coincidió con Otto Steinert, el padre de la fotografía subjetiva y uno de los más destacados fotógrafos de la Alemania de posguerra. Al comienzo de su carrera, Rautert abrigaba la esperanza de que sus imágenes sirviesen para cambiar el mundo, pero pronto, desengañado, acabó reconociendo que sus instantáneas «no habían cambiado nada». Poco a poco, empezó a virar hacia la dimensión artística de la fotografía, sin por ello dejar de privilegiar lo retratado frente al método. Pese a su aproximación a lo estético desde lo documental, Rautert nunca dejó de pensar que tratar a la fotografía tan sólo como un arte era un desperdicio.

Timm Rautert, New York, 1969. © Timm Rautert.

Fue mientras aguardaba a Bernardin cuando el fotógrafo, natural de Prusia occidental, tomó varias imágenes de los camerinos y de las bailarinas del Crazy Horse en una serie que permite al espectador aproximarse a los sugestivos cuerpos vestidos de luces que poblaban el cabaret. La obra de Rautert, para quien la mera presencia de su objetivo desvirtuaba la realidad retratada, constituye un valioso testimonio visual de los usos y costumbres de la vida nocturna capitalina, de sus lujos pero también de sus desmanes.

Brassaï, Vista desde el Pont Royal hacia el Pont Solférino, c. 1933. ©Estate Brassaï Succession.

Precisamente, fue en Paris de nuit (París de noche), una de las obras gráficas fundamentales de la fotografía europea del siglo XX, donde Tod Papageorge encontró la inspiración para su serie de instantáneas de la celebérrima discoteca neoyorkina Studio 54. El libro, publicado en 1932 cuando su autor no contaba más de 33 años, está firmado por Gyula Halász, más conocido como Brassaï, transilvano de nacimiento afincado en París desde 1924, que se cuenta entre los nombres más destacados de la irrepetible generación de fotógrafos húngaros (entonces Transilvania pertenecía a Hungría) nacidos entre finales del siglo XIX y principios del XX entre los que se cuentan André Kertész, Lucien Hervé, Nicolás Muller o Robert Capa. Brassaï inmortalizó con su cámara el París de entreguerras, una ciudad que se le antojaba irresistible y cuya esencia captó en fotografías que no tardaron en convertirse en iconos inmemoriales de una época y de un estilo de vida. Desde los intelectuales de Montparnasse hasta los vagos y la gente de malvivir de los bajos fondos, todos ellos tenían cabida en el París de Brassaï. Pese a lo exitoso de su libro Paris de nuit, lo cierto es que un gran número de sus mejores fotografías nocturnas no fueron publicadas hasta tiempo después. Sea como fuere, Papageorge encontró en su obra la luz con la que iluminar, Fujica mediante –«un equipo fotográfico dudoso» que se sentía como «un ladrillo de plomo en la mano», según sus propias palabras–, las noches blancas de Studio 54.

La discoteca, que, al contrario que la larga vida del Crazy Horse, sólo duró abierta tres años, entre 1977 y 1980, se convirtió pronto en el lugar en el que había que estar si se quería estar. Studio 54 encontró el caldo de cultivo perfecto para florecer en una sociedad que, hastiada tras Vietnam y escándalos políticos como el Watergate, clamaba por desinhibirse. Allí se podía ver y ser visto, existir en un mundo hedonista de arrolladora modernidad ajeno a lo exterior. El local neoyorkino era un refugio de lo efímero y un goce para los sentidos. También una metáfora radical del desenfreno y, en términos puritanos, hasta de la perdición. En Studio 54 se quemaban noches sin final en un fluir incesante de sexo, drogas y alcohol en el que se daba cita la jet set internacional. Hombres que esnifaban cocaína formaban parte de su ‘attrezzo’. No obstante, la discoteca no fue un mero lugar de encuentro de quienes ya eran famosos; el frecuentar Studio 54 te convertía en famoso. El local atraía pero también generaba glamour. Su estricta y discriminatoria política de acceso era casi tan célebre como el propio lugar. Hasta tal punto esto era así que, dicen, Nile Rodgers y Bernard Edwards, del grupo disco CHIC, compusieron aquello de «le freak, c’est chic» (algo parecido a «lo monstruoso es elegante») horas después de ser rechazados en la puerta de la discoteca. 

Tod Papageorge, Studio 54, New York, 1978-80. © Tod Papageorge.
Tod Papageorge, Studio 54, New York, 1978-80. © Tod Papageorge

La vida nocturna del infame Studio 54 llegó a convertirse en una forma de arte en sí misma. Esto atrajo a multitud de fotógrafos pero, al contrario que la mayoría, Papageorge no lo hizo por encargo, sino como un trabajo personal en el que esperaba captar el igual «deseo» que destilaba la obra de Brassaï. 

El fotógrafo estadounidense había disfrutado de dos becas Guggenheim, una para retratar competiciones deportivas y otra para tomar imágenes de Central Park. Durante los años 60, el mismo momento en el que el Bajo Manhattan era demolido y que tan bien inmortalizó Danny Lyon en su ensayo visual de un Nueva York agonizante, Papageorge también se embarcó en la difícil labor de fotografiar las calles de la urbe como antes había hecho Berenice Abbott, quien con sus instantáneas redefinió la ciudad moderna. «Siempre he pretendido que hablen por sí mismas [las fotografías], con un poder de persuasión distinto al de la narración de hechos del periodismo», escribía Papageorge, el cual trató de dotar a su retrato de Studio 54 una «elocuencia poética» modelada por la forma en la que el fotógrafo veía el mundo a través de su objetivo. Nacido en Portsmouth (New Hampshire), visitó en varias ocasiones Studio 54 entre 1978 y 1980, cuando el local cerró asfixiado por los escándalos. Sesenta y seis de sus fotografías, muchas efectuadas en la fiesta de Nochevieja de 1978, fueron publicadas hace menos de una década en una antología dedicada a esta discoteca que, pese a su efímera existencia, fue un auténtico fenómeno cultural. 

La fotografía insomne de Rautert y Papageorge, con cierto gusto por lo estético sin por ello descuidar lo documental, da fiel testimonio del brillante ambiente de las madrugadas que marcaron una época y se fueron para no volver. «La noche sugiere, no enseña», dijo Brassaï, el genio húngaro que captó con una Voitländer de 6 x 9 cm el alma de un París que despuntaba en la vanguardia. Las noches del Crazy Horse y de Studio 54 se insinuaban en un halo de purpurina, glamour y sofisticación tras el cual reinaban la desinhibición y el hedonismo que los dos fotógrafos captaron en el retrato de quienes no apagan la luz cuando la ciudad duerme.

¿Contra la identidad? Diversidad, alteridad y diferencia

Congreso ¿Contra la identidad? Diversidad, alteridad y diferencia

Texto de Helena Agirre

Del 15 al 17 de abril de 2021 en la sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas artes el alumnado del grado en Filosofía, Política y Economía organizó el V Congreso de Pensamiento Interdisciplinar. La identidad fue la idea común que vertebró las 11 mesas que lo compusieron. Este concepto fue analizado y definido desde diversas posturas, porque, como bien afirmaron en la introducción del congreso la identidad es un concepto muy polivalente y toma distintas formas y significados tanto en las disciplinas de pensamiento como en los individuos o grupos.  Pero ¿qué es la identidad?

Cartel del Congreso ¿Contra la identidad? Diversidad, Alteridad & Diferencia

Esta palabra viene del latín identitas y esta de idem, que significa “lo mismo”. No obstante, este concepto esconde dentro de sí una dualidad, porque mientras que, por una parte hace referencia a las características que hacen único al ente, a lo que es, también, por la otra, señala las características que comparte con el resto. En otras palabras, somos únicos como el resto de las personas. La identidad nos diferencia del resto y nos une con ellos al mismo tiempo. Esta tensión dialéctica, la creación de identidades que unen a la vez que excluyen, que crean un imaginario social, una norma de lo que es ser esa identidad y sus consecuencias políticas fueron abordadas en las diferentes mesas planteadas. 

CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

La identidad no es algo innato, sino algo que construimos, por ejemplo, mediante la socialización. Las identidades nos definen, nos agrupan y nos separan del resto. Pero estas no son categorías preexistentes a las que nos suscribimos, ni creaciones totalmente individuales, sino que las identidades están en constante construcción: como individuos nos identificamos con ellas, y al suscribirnos a ellas las creamos y las perpetuamos. 

Este carácter constructivo de las identidades es evidente, como se expuso en la charla Construcción pictórica de la identidad nacional a lo largo del siglo XIX, en la creación de los mitos, imágenes y narrativas nacionales. Las revoluciones liberales a lo largo del siglo XIX pusieron límites –en lugares como en Francia incluso la erradicaron– al poder de la monarquía, y volcaron toda la legitimidad en la nación, pero, ¿qué o quién es esta nación? José Álvarez Junco, director del CEPC, la definía como “una comunidad humana que vive en un territorio y es propietaria de ese territorio”. La soberanía se trasladó a la entidad de la nación, pero esta debía ser construida porque si, en el caso de España, la Constitución de Cádiz recogía los derechos de los ciudadanos –que no ciudadanas– españoles, “lo español” debía ser previamente definido. Estas creaciones identitarias necesitaban de una labor narrativa de lo que era ser español, y esta se construyó –como el resto de las identidades nacionales– resignificando hechos históricos y materializándolos en la literatura o en el arte pictórico. Mientras que a lo largo del siglo XIX se trataba de construir una identidad nacional, en el siglo XXI, se está articulando una identidad de lo supranacional, una identidad europea. Hoy, nos encontramos con la misma ecuación, con las mismas preguntas: ¿qué es lo europeo? En La identidad europea y el futuro de la Unión se conversó sobre qué nos construye como unidad y los mecanismos existentes para el refuerzo de esta identidad. Unánimemente se posicionaron a favor de la existencia de una idea de Europa basada en valores como la igualdad, libertad y solidaridad. Pero, nos preguntamos, ¿es esto suficiente? 

Hoy, el arte puede perpetuar las identidades, pero como se abordó en Arte de identidades y cambio social, también puede ser un punto de partida para mostrar las contradicciones inherentes a las identidades hegemónicas. Asimismo, el arte puede ser origen de la construcción de una identidad en torno a una individualidad no impuesta con las que plantear alternativas a lo legítimo, ridiculizando lo normativo y abriendo vereda al cambio social. 

En la misma línea, la charla Desarrollo de identidades disidentes y paradigmas de género, dio voz a aquellas identidades de los márgenes que han sido excluidas de las definiciones dominantes, de la norma. La creación de identidades, en tanto que define, excluye y en tanto que excluye, silencia. Y es desde este silencio impuesto desde donde las personas LGBTIQ+ tratan de alzar su voz. Las ponentes Mar Cambrollé, histórica activista LGBTIQ+ durante el franquismo y la democracia, Daniel Valero (Tigrillo), creador de contenido audiovisual LGTB, e Isidro García, trabajador social especializado en la intervención con personas de estos colectivos, abordaron las vulnerabilidades tanto estructurales como psicológicas –por ser disidentes de la norma– que sufrían estas personas. Nos definimos mediante identidades, todos de alguna manera nos identificamos con algunas de las categorías sociales; no obstante, el trato no es el mismo para todo el mundo. Las identidades son categorías con las que los seres humanos socializan, y en tanto que se adscriben a ellas las construyen, es decir, no existe una esencia en ellas. Para romper con este silencio determinado por la norma, Mar Cambrollé exigió la imperante necesidad de una Ley Trans Estatal, demanda a la que se sumó el resto de la mesa. 

Mar Cambrollé participó en la mesa  Desarrollo de identidades disidentes y paradigmas de género del Congreso sobre Identidades
Mar Cambrollé en Desarrollo de identidades disidentes y paradigmas de género. Obtenida en Twitter
@PlataformaTrans

En la dialéctica de creación de la identidad, un yo, crea un otro, y uno de esos otros en la sociedad son los presos. En El delincuente como “el otro” en la sociedad. El papel de las cárceles en la formación de la identidad se trataron los problemas estructurales de las instituciones penitenciarias tanto desde las experiencias personales con los testimonios de Javier Ávila y Esperanza Monjas Sierra, como desde análisis más teóricos con Francisco Fernández e Ignacio González. Las experiencias en primera persona narraron la desidentificación que sufrieron entre las paredes de hormigón a través del instinto de supervivencia y cómo fueron arrancados de su hábitat y deshumanizados perdiendo totalmente la percepción sí mismos. Contaban cómo sentían que ser preso era lo único que la sociedad les permitía ser, cómo habían sido encerrados en esa etiqueta negándoles cualquier tipo de reinserción en la sociedad, pese a ser, en teoría, el objetivo fundamental de la cárcel moderna, tal y como reza el artículo 25 de nuestra Constitución dentro del capítulo segundo referido a los derechos y libertades. 

IDENTIDADES POLÍTICAS

La agrupación de identidades individuales crea identidades colectivas, y estas pueden politizarse o no. La politización de grupos identitarios puede acabar en partidos políticos y movimientos sociales cada vez más populares como ocurre con los movimientos de extrema derecha en Europa. Este tema fue tratado en Grupos identitarios: la evolución de la extrema derecha en el último siglo. El análisis genealógico del doctor en Historia por la Universidad de Barcelona, Xavier Casals, mostró el dinamismo del movimiento identitario de la extrema derecha en el último siglo. Se observó cómo el fenómeno que hoy en día nos preocupa no es nuevo, y que no es más que una nueva forma de extremismo. No obstante, las claves para afrontarlo y entenderlo no pueden ser las mismas que a principios del siglo XX. Guillermo Fernández, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, que ya participó recientemente en algún acto en el CBA en relación al fascismo y el antifascismo, señalaba los diferentes modelos de extremismo de derechas y cómo los movimientos actuales se acercaban a un modelo liberal-identitario, más que a un social soberanista. Es decir, la retórica de los grupos de extrema derecha se aproxima a una garantía identitaria más tradicional en contra de la diversidad que apela la izquierda posmoderna.

Otra de las razones de la polarización política y por ello, refuerzo de la extrema derecha, es el papel de las redes sociales en la política. Pablo Simón insistió también en la mesa Redes sociales y democracia: un arma de doble filo sobre la necesidad de una educación mediática o alfabetización digital para afrontar el problema de la fiabilidad de las fuentes. La legitimidad de fuentes informales no contrastadas, las fake news, y el aislamiento de opiniones contrarias refuerza esta polarización que nos lleva, como sociedad, a tener que lidiar con movimientos de extrema derecha y a la confrontación. Sin embargo, Carme Colomina señala que lo característico de esta extrema derecha no son los mensajes de odio, ya que siempre han existido, sino la capacidad de penetración que han logrado y la rápida y alta difusión de este gracias a las nuevas tecnologías.

Redes sociales y democracia: un arma de doble filo del Congreso ¿contra la identidad?
Mesa “Redes sociales y democracia: un arma de doble filo”. De TW @IdentidadCong

Asimismo, entre otras identidades políticas, también se reflexionó sobre las identidades rurales en Cultura e identidades rurales. Lo rural también se ha socializado como un otro en la sociedad. Esta identidad no ha sido definida por ellos mismos, sino por la urbe. Las políticas públicas y los políticos electos se han centrado en la vida de la ciudad, olvidando los orígenes rurales y la capital importancia de su cuidado. Lo rural es una identidad que se crea frente a la ciudad y denunciando el estigma creando sobre la vida y los habitantes del campo. La España vaciada no es un fenómeno causado por las elecciones de individuales, sino por la mera supervivencia. El éxodo rural a la ciudad vaciando las provincias es por culpa, entre otros factores, del descuido y olvido estructural en los servicios: sanidad, educación, transportes,… Este desamparo ha creado una indignación por parte de la sociedad, identificándose con lo rural y luchando por su defensa. Lo que comenzó siendo un movimiento ciudadano, devino movimiento político con partidos como Teruel Existe.

La Cultura en las Elecciones del 4M de 2021 en la Comunidad de Madrid

Logo de las Elecciones del 4M en la CAM que ilustra un resumen de Cultura

En esta campaña de las Elecciones a la Asamblea de Madrid 2021 poco se ha hablado de Cultura aunque, más bien, poco se ha hablado de casi nada. La información acerca de los distintos programas, si interesan a alguien, ha quedado prácticamente restringida a una labor de investigación en el ámbito personal y muy pocos medios de comunicación informan más allá del titular polémico.

Es curioso comprobar cómo la Cultura se ha configurado como un importante asidero frente al tedio del confinamiento y ha estado muy presente a lo largo de la pandemia, en forma de conciertos, representaciones, lecturas, encuentros multimedia… que han sido base de nuestras conversaciones, chats, etc. La catarsis no es la misma que la que produce el contacto directo y personal, eso es evidente, pero las Artes y Humanidades a muchos sí nos han ayudado a asimilar y comprender mejor esta crisis y a sobrellevarla ante la imposibilidad del contacto personal.

Pese a la importancia y el espacio que ocupan en nuestras vidas, la Cultura suele ser una de las olvidadas en cada campaña. Vale que hay cosas más importantes, como la Sanidad o la Educación (sin olvidar que de alguna manera esta está muy vinculada), pero el sector de la Cultura no es solo importante desde el punto de vista social y de salud democrática, sino también desde el económico. En 2018, por ejemplo, aportó un 3,2% al PIB y obtuvo una financiación pública en términos de PIB del 0,06% por parte del Estado, un 0,10% por la Administración Autonómica y un 0,28% por la Administración Local.

Este post tratará de resumir los distintos programas en relación a la cultura y las menciones que de ella se hacen, pero primero debemos poner en contexto la situación por la que atraviesa el sector, que como muchos otros ha sido golpeado con dureza.

En el Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea, sobre una encuesta en la que han participado 472 personas del mundo de la cultura, se destacaba que en 2020 los ingresos totales se redujeron un 29% respecto a los presupuestados con una gran diferencia entre el sector público (22,3%), el privado (35,1%) y el de profesionales independientes (37,5%). Además, las pérdidas de empleos han sido incalculables.

En base a esto, los principales problemas que tenemos vienen primero por recuperar la actividad completa del sector con unas directrices claras de reactivación, como pide Alerta Roja Eventos, que, tras exitosos experimentos como el del concierto de Love of Lesbian, se antojan como urgentes; pero también por profundizar en qué es lo que se entiende por Cultura y cómo hacemos que todos los ciudadanos puedan participar y acercarse a ella; o por encarar algunos de los caballos de batalla como son el mecenazgo, la igualdad, la fiscalidad, el patrimonio, la recuperación del cine, de la danza y las escuelas, el fomento de la lectura…

Vamos al grano. Trataré de destacar lo más importante de cada programa, pero siempre se incluye un enlace a los programas completos de cada partido. Allá vamos por orden de votos en las Elecciones de 2019.

Programa cultural del PSOE en las Elecciones a la Comunidad de Madrid 2021

El PSOE en un programa de 84 páginas y 10.787 palabras utiliza 29 veces el término “cultura” para referirse a ella exclusivamente (he descartado agricultura y otros usos) y me ha quedado un extracto de unas dos páginas copiando y pegando en un documento (algo que haré con el resto).

Entre las propuestas encontramos el compromiso de ofrecer avales y ayudas directas para los sectores empresariales de la cultura, la organización de eventos, autónomos y artistas, así como agilizar pagos y ampliar plazos, algo en lo que coincide con Más Madrid y Unidas Podemos. Además, incluyen de modo genérico: la creación de un Plan estratégico de I+D+i en cultura digital; un Pacto Autonómico por la Cultura; el Bono Joven Cultural de la Comunidad de Madrid, algo que repetirá Ciudadanos; un proyecto de Ley del Cine y el Audiovisual de Madrid; una nueva Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de Madrid; distintos apoyos al teatro, la danza y las librerías, así como la inversión en videojuegos; el fomento de contenidos culturales en Telemadrid; la declaración como bien de interés cultural (BIC) de la casa de Vicente Aleixandre y el acuerdo entre las tres administraciones para su adquisición y transformación en la Casa de la Poesía; potenciar programas de mediación social e intercultural y de desarrollo cultural comunitario; favorecer la difusión y el conocimiento de la cultura gitana y la creación de la Cátedra del Pueblo Gitano; y (plantear) la creación de un Museo – Centro Cultural de la Memoria Histórica y Democrática de Madrid.

Programa completo del PSOE

Programa cultural del PP en las Elecciones a la Comunidad de Madrid 2021

El Partido Popular, en un programa de 165 páginas en total y algo más de 35.000 palabras, utiliza la palabra cultura 49 veces para cuatro páginas que me quedan dedicadas al tema. El PP repite el programa que presentó en 2019 y marca aquello que aseguran haber cumplido como, por ejemplo, las celebraciones del Año Galdós de 2020, de las que que acogimos obras de teatro en el CBA.

Entre otras medidas que marcan como que están “en curso”, destacan la reivindicación del Teatro del Siglo de Oro en la Casa Museo Lope de Vega, en el Museo Casa Natal de Cervantes y en los Teatros del Canal y el incremento de la partida económica destinada al Festival de Teatro Clásico; más genéricamente incluyen el fomento de la lectura de los clásicos entre los más jóvenes y del fomento de la lectura en general; entre las apuestas por el turismo cultural destacan el plan Somos Uno, que quiere garantizar el acceso gratuito a la oferta cultural, deportiva o de ocio a la persona de apoyo de la persona con discapacidad en eventos desarrollados por la propia Comunidad de Madrid; también incluyen un apoyo a la cultura gitana, como el PSOE; la creación de nuevas alianzas con instituciones culturales internacionales como el MoMA de Nueva York, la Tate Modern de Londres, el MUNAL (Museo Nacional de Arte Latinoamericano) de México, el Museo Hakone de Japón o el Museo Nacional de Arte de China; y el fomento de la Fiesta del Toro con el apoyo a las escuelas taurinas, el impulso de obras de modernización de la Plaza de Toros de Las Ventas, la celebración de festejos taurinos en municipios con plazas de tercera o cuarta categoría y la colaboración con el Ayuntamiento de Madrid para la promoción y protección de la tauromaquia como patrimonio cultural.

Programa completo del PP

Programa cultural de Ciudadanos en las Elecciones a la Comunidad de Madrid 2021

Ciudadanos, por su parte, ha presentado un programa online y un formato pdf de lectura fácil. En el primero en 10 puntos encontramos diversos bloques, y 10.787 palabras entre las que “cultura” aparece en 9 ocasiones. El extracto de cultura llega a una página.

En el punto 1 que titulan Salvar vidas, salvar empleos: vacunación y recuperación incluyen, tomando medidas de seguridad, la cesión espacios públicos al aire libre para la celebración de eventos culturales, deportivos y de espectáculos. En el 5, epígrafe de Educación, cultura y formación profesional encontramos la propuesta del Bono Joven en Cultura, como el PSOE, pero especifican que es de 100€ para jóvenes entre 18 y 25 años; más genéricamente se refieren a convertir a la Comunidad de Madrid en un referente mundial de la lengua y la cultura españolas, así como su promoción para atraer talento artístico e inversión; y también a preservar y promocionar el patrimonio en ciudades y municipios actualizando catálogos. Por último, encontramos otra referencia en el epígrafe 10 de Ciencia, innovación y tecnología con la creación de una Ley de Mecenazgo para promover la participación de la iniciativa privada en otros ámbitos y la cultura favoreciendo las donaciones realizadas por personas físicas o jurídicas de carácter privado. En esto confluye también con PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos.

Programa completo de Ciudadanos

Programa cultural de Más Madrid en las Elecciones a la Comunidad de Madrid 2021

Más Madrid ha sido el que ha elaborado el programa más extenso con un total de 191 páginas y 64.431 palabras, dedicando 281 referencias a la palabra cultura. En el copia-pega me quedan algo más de 13 páginas para explicar Más Cultura, su gran bloque, que contiene 55 propuestas (más dos más encontradas en otros bloques) separadas por 8 grandes epígrafes.

Es curioso que es el único partido junto a Unidas Podemos que trata de profundizar en relación a qué es la Cultura y qué significa para la democracia y los ciudadanos con frases como que han sido “un bálsamo en la pandemia” o que “la población ha buscado y encontrado aliento y esperanza recurriendo a la Cultura” y habla de garantizar el acceso a ella de la que muchos se han visto privados, también como Unidas Podemos.

Incluyen en su programa algunas de las cosas que ya han citado otros como las ayudas directas al sector de los eventos culturales, como el PSOE y Unidas Podemos, y también establecer protocolos de seguridad para recuperar eventos y espectáculos públicos, un poco en la línea también mencionada por Ciudadanos y Unidas Podemos. Hablan de aprovechar el plan Next Generation de la UE para proyectos de innovación y sostenibilidad, de mejorar las subvenciones existentes, de establecer una cláusula de protección de contratos, así como de una renta cultural, que se desvía un poco del Bono Joven propuesto por PSOE y Ciudadanos, ya que va dirigido a los más desfavorecidos por la crisis y a personas en situación vulnerable.

En otro apartado como el de las propuestas legislativas culturales, se refieren a cuatro leyes que se comprometen a debatir y mejorar en consenso con los agentes implicados. La más importante es la Ley de cultura y derechos culturales de la Comunidad de Madrid en la que «se fija el compromiso de desarrollar una ley autonómica de la cultura con el objetivo de reconocer los derechos culturales de acceso y participación cultural, la diversidad cultural y la protección y garantía los derechos de los trabajadores de la cultura». En financiación, otro de los epígrafes, apuestan por mejorar la financiación pública para que los concursos sean más transparentes y por incidir en criterios para fomentar la igualdad de género, la sostenibilidad ambiental, la inclusión, la descentralización… Quieren poner en marcha también una Oficina de atención al tejido cultural, así como el alquiler económico de espacios o un banco de reutilización de recursos para la creación. También, como el PSOE inciden en trabajar para recuperar Telemadrid y a nivel regional en la implantación del Estatuto del Artista; además, en línea con Ciudadanos y Unidas Podemos, también quieren trabajar por una Ley de Mecenazgo. Y curiosamente, incluyen la creación de espacios I+D+I culturales en cooperación con instituciones universitarias y de la sociedad civil. Precisamente en esta línea trabaja el Círculo de Bellas Artes con su proyecto I+D+C.

Más Madrid también dedica un epígrafe entero a la feminización de la cultura con el apoyo a mujeres creadoras, la puesta en marcha de informes evaluando su situación en la cultura, la creación de un foro anual de artistas y mujeres de la cultura, la recuperación de la memoria de mujeres artistas y creadoras en la Comunidad de Madrid, inclusión de cláusulas de género, etc.

En otros epígrafes, inciden en la descentralización de la cultura creando mancomunidades culturales, un plan de residencias, ampliar la red Itíner, las redes de técnicos, ayudas a espectáculos, reforzar festivales y sacar la fiesta del 2 de mayo a las calles de “cada pueblo, barrio y ciudad”. Y también se señala en otros bloques sobre la democratización, la inclusión, la participación y la nueva institucionalidad con, por ejemplo, la intervención en espacios poco convencionales; y educar en cultura, no solo con el fomento a la lectura como el PP o PSOE, sino que proponen cambiar el programa STEM por el STEAM, que amplía al estudio de las Artes, y también “de manera urgente, recuperar la financiación de las Escuelas Municipales de Música y Danza de la Comunidad de Madrid y poner en marcha un marco normativo que las regule”.

Continúa el programa con la política de públicos y la evaluación de las políticas culturales para las que proponen más medidas, pero reseñamos otra que también aúna cultura y memoria histórica y es que se comprometen a “retiraremos el «Valle de los Caídos» de la publicidad turística de la región y de la ruta turística denominada “Ruta Imperial”, dado que la cultura de nuestra comunidad debe fortalecer valores democráticos”.

Programa completo de Más Madrid

Programa cultural de VOX en las Elecciones a la Comunidad de Madrid 2021

El único programa que he encontrado de Vox es uno con un folio horizontal y diez puntos en el que la palabra cultura aparece 2 veces entre 603 en total. No hay ningún punto de los diez que lo componen que se dedique a la Cultura, de hecho, solo aparece en esas dos ocasiones para referirse a la “cultura del abandono y la muerte” y en el punto 10 y último, dedicado a Proteger radicalmente nuestro campo y la forma de vida rural genéricamente se refieren a la “reivindicación del estilo de vida, la cultura y las tradiciones del mundo rural”. Nada más, luego incluye la “defensa de la caza y su contribución al equilibrio del ecosistema” y alguna generalidad más.

La página donde en su web pone “Programa Electoral para la Comunidad de Madrid” da error y solo hemos encontrado este programa.

Programa cultural de Unidas Podemos en las Elecciones a la Comunidad de Madrid 2021

El programa de Unidas Podemos menciona la palabra cultura 125 veces, pero muchas de ellas están relacionadas con la cultura de la colaboración, el compromiso… Con sus 320 páginas de programa total es el más extenso, pero tiene 59.820 palabras, menos que Más Madrid. El resumen de sus propuestas culturales se me ha quedado en 8 páginas.

Al igual que Más Madrid, son los únicos en hacer un balance del año dramático que ha vivido el sector y también indaga en el sentido de la palabra Cultura y su importancia social. Recurren en este caso, por ejemplo, a artículos de la UNESCO o del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU.

El bloque de propuestas está dentro de un epígrafe Ocio y cultura, que se divide en diversos puntos. Proponen aumentar en un 10% el presupuesto anual destinado a este apartado; establecen un plan de ayudas directas, al igual que PSOE y Más Madrid; y a partir de aquí hay muchas coincidencias con este último partido. En el plano legislativo coinciden con este último partido en reformar la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, también en recuperar la financiación a las escuelas de música, arte y danza y regular el marco normativo, y encontramos muchos puntos coincidentes en cuanto a la democratización, inclusividad, diversidad y feminismo.

También confluye junto a Más Madrid y Ciudadanos en la recuperación de actividades culturales en espacios seguros, dejando claro que la cultura puede ser segura, así como en trabajar por una Ley del Mecenazgo.

Algunas de las propuestas más destacadas son: crear el Observatorio Ciudadano de la Cultura; que los espectáculos y ocio nocturno, dependan directamente de la Consejería de Cultura y Turismo y no de la de Interior; impulsar la figura del “Alcalde/sa de noche”, figura mediadora con la ciudadanía para temas de ocio nocturno; dotar presupuestariamente las intervenciones arqueológicas destinadas al cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica; revertir la privatización de los Teatros del Canal, eliminar la subcontrata y subrogar a quienes trabajan con formación para que consigan una adecuada certificación profesional; impulsar y redefinir la Biblioteca Regional Joaquín Leguina como cabecera del Sistema Bibliotecario de la Comunidad de Madrid; apertura de la Biblioteca de Mujeres de la Comunidad de Madrid; en cine, crear ayudas indirectas a través del tramo autonómico del IRPF madrileño, aumentando el sistema de desgravación fiscal a través del artículo 36.1 del Impuesto de Sociedades, para hacer más competitiva la producción y la inversión en el territorio de la CAM; y suprimir toda clase de subvención, financiación o ayuda pública a espectáculos taurinos y escuelas de tauromaquia.

En otro bloque encontramos la creación de la Tarjeta y programa “Cuida tu Barrio” que beneficia al pequeño y mediano comercio incentivando el consumo de barrio con beneficios para consumidores y establecimientos en los que están incluidos los del sector cultural.

Y esto es todo, amigo. Te animo a revisar los programas haciendo búsquedas con el Ctr+F de las palabras o temas que más te interesen y compara, busca y encuentra al mejor o al que más se acerque a tu idea sobre cada tema.

Lo animal en España (1934-1955)


Una sesión a cargo de Lluís Alexandre Casanovas Blanco


“Yo, para esta transmisión, quise poseer el lenguaje de la verdad. A la palabra la encontré prostituida, pervertida. Era ya, en muchos casos, sólo antifaz de verdaderas intenciones. El lenguaje de la verdad estaba en el movimiento inconsciente. Observé que hasta los mismos animales nos miraban a los ojos para descubrir nuestras intenciones. Y fue el movimiento inconsciente de los ojos que me hizo comprender el verdadero lenguaje y campo propio del cinema.”

José Val del Omar, “Desbordamiento apanorámico de la imagen,” 1957

[texto de Lluís Alexandre Casanovas Blanco en torno a la proyección homónima que alberga el Cine Estudio del Círculo el 5 de mayo, que se verá acompañada de una presentación del autor junto a Piluca Baquero, directora del Archivo Val del Omar]


La modernización tecnológica y social que tiene lugar en occidente durante la primera mitad del siglo XX acelerará la redefinición de los vínculos históricos que los humanos han mantenido con lo animal. Lo animal, y no sólo los animales, porque esta reconceptualización se refiere tanto a la relación de los humanos con otras especies como a la consideración de las similitudes y diferencias del comportamiento humano frente al de otros organismos. Diversos autores han identificado la desaparición progresiva del animal de la vida diaria de los humanos como consubstancial a los procesos de modernización, esencialmente humanistas. Se entiende esta ausencia como el producto de diversos factores que incluyen: el abandono de la población del medio rural por las ciudades, la sustitución de la fuerza motora animal por fuentes energéticas adecuadas a las nuevas demandas de producción, pero también la caracterización de lo animal como antitético a lo moderno y civilizado. En este contexto, la redefinición moderna de la relación humano-animal se producirá desde diferentes ámbitos como la biología, la filosofía y la psicología. Desde principios de siglo, por ejemplo, la represión psicológica y la educación social de las masas buscaran el control de comportamientos instintivos atribuidos a especies animales. También el cine contribuirá a recalibrar este vínculo, como atestigua la abundante presencia de animales en las primeras experiencias cinematográficas, desde las descripciones proto-cinemáticas del movimiento de caballos y aves de Étienne-Jules Marey y Eadweard James Muybridge a la célebre electrocución del elefante Topsy filmada por Thomas Alba Edison en Coney Island en 1903. Durante las últimas décadas, la emergencia de nuevas corrientes de pensamiento como los feminismos, la teoría queer o la ecología han propiciado una revisión crítica de la renegociación moderna del vínculo animal-humano, argumentando la necesidad de un nuevo marco de relación dentro de las actuales urgencias climática, sanitaria y política. También cineastas y artistas han recurrido a lo animal como lugar desde el que pensar alternativas a nociones preexistentes de visualidad, comportamiento, comunidad o ética.


El programa Lo animal en España (1934-1955) rastrea en el cine de nuestro país la redefinición moderna de las relaciones humano-animal. Para este fin, se centra en diferentes ejemplos que conjuran lo animal –desde documentales agrarios y cine científico a cine experimental– en un
período que va de la proclamación de la Segunda República al inicio del desarrollismo franquista. No en vano, la relación con los animales es fundamental en las propuestas para solventar uno de los fenómenos clave del siglo XX español: el desarrollo cultural y económico de las grandes urbes versus el abandono y subdesarrollo de las zonas rurales. Piénsese, por ejemplo, en la voluntad de la República de tejer campo y ciudad a través de las Misiones Pedagógicas. O la vuelta a un campo idealizado, aislado de los males de la ciudad, propuesto por el primer franquismo, donde lo rural es entendido como arcadia feliz custodia de las quintaescencias nacionales. Más allá de estas instrumentalizaciones políticas de lo animal, el programa también indaga en el uso de otras especies como modelo alternativo para la subjetividad humana, encarnados aquí en el espectador. Este ocurre en la obra del cineasta granadino José Val del Omar (1908-1982), de la que se propone una relectura en estos términos, y se sitúa como antecedente a nuevas experiencias artísticas y discusiones contemporáneas sobre lo animal.

La ciudad y el campo (fotograma)


El programa se inicia con la proyección del cortometraje documental La ciudad y el campo (1934), del tándem Carlos Velo (1909–1988) y Fernando Gutiérrez-Mantilla (1903-1964), que describe los beneficios de nuevos métodos de producción avícolas, con especial énfasis en la introducción de medios mecánicos como incubadoras en la cría de pollitos. Rodada en un nuevo modelo de granja cooperativa fundada por el gobierno republicano en Torrelodones, la cría de pollitos sirve a Velo y Mantilla para exponer la interdependencia de los núcleos urbanos de los productos de las áreas rurales; un argumento que se enmarca dentro los esfuerzos de la República por sincronizar territorios con desarrollos desiguales. A pesar de que, en diversas secuencias, Avicultura sugiere la posibilidad de una comunicación entre la psique humana y la animal, la cinta supedita a las especies no-humanas a un proyecto político nacional. Originalmente producida para la Dirección General de Ganadería del Ministerio de Agricultura de la República, en plena Guerra Civil el Servicio de Difusión de la Enseñanza por Medios Mecánicos, dirigido por José Val del Omar, estrena una versión extendida del documental bajo el título de Avicultura (1937).


El escarabajo de la patata (fotograma)

El programa continúa con una selección de títulos de la amplia producción audiovisual realizadas por el cineasta e ingeniero agrónomo Jesús Francisco González de la Riva y Vidiella, Marqués de Villa-Alcázar (1885-1967) para el Ministerio de Agricultura a partir de 1939. Se trata de dos “charlas cinematográficas” dirigidas a campesinos protagonizadas por insectos: Seda en España (1941) y El escarabajo de la patata (1945). Como en Velo y Mantilla, la representación de gusanos y escarabajos responde a un proyecto político específico: estos cortometrajes son una muestra propagandística de los esfuerzos autárquicos del primer franquismo. Ambas proponen una relación humano-animal que se organiza en términos de provecho económico: así, los distintos ecosistemas naturales del país se describen como recursos a explotar. Los cortos se encuentran también atravesados por otras políticas del franquismo como por ejemplo el papel secundario de la mujer, o la supeditación de la naturaleza a un dios católico. Aunque haciendo uso de un lenguaje cinematográfico novedoso, la voluntad pedagógica del Marqués de Villa Alcázar se traduce a menudo en una antropomorfización de los animales, que en su forma pseudo-humana adquieren la forma de trabajadores.

Aguaespejo granadino (fotograma)

La sesión finaliza con la proyección de Aguaespejo granadino (La gran siguiriya) (1955) de José Val del Omar (194-1982). En este cortometraje sobre la Alhambra y los cármenes que la rodean abundan las secuencias centradas en especies vegetales y animales, como los cipreses y los nenúfares, o las tortugas y las ranas. Como ya señalara el crítico Gonzalo Sáenz de Buruaga en el momento de su estreno, Aguaespejo persigue superar el acercamiento tradicional al palacio árabe como arquitectura singular o monumento a través de su descripción como ecosistema, como paisaje resultante de las distintas formas que el agua adquiere en su recinto (fuentes, estanques, manantiales, nubes). Según Sáenz de Buruaga, “Val del Omar desarrolla su evocación a Granada, a través de un juego impetuoso … de planos, niños-gitanos, estáticos rostros expresivos, nubes locas, tortugas, chorros vivos de agua, árboles, montañas, y algún fotograma, muy escaso, de la árabe arquitectura de la Alhambra.” Esta película, que supone la vuelta de Val del Omar al cine después de una década sin filmar, se desmarca de la politización que los cineastas anteriores en el programa hacen sobre el rol de los animales. Descrita por el cineasta como un “éxtasis de galápago”–es decir, un arrebatamiento de tortuga– Aguaespejo invoca imágenes de no-humanos para mostrar una Alhambra solo asible a través de los instintos, despojándose de una percepción moderna contaminada por el espectáculo comercial.

Esta serie es producto de la investigación que el autor está desarrollando en la Universidad de Princeton como parte de su tesis doctoral bajo la tutela del Profesor Spyros Papapetros.

Imagen:  David Cárdenas Lorenzo

El Shostakóvich más íntimo y preelegíaco en el tercer concierto del Cuarteto Mandelring en Círculo de Cámara 2020/2021

Retrato de Dmitri Shostakóvich de la Deustche Fotothek

El domingo 11 de abril de 2021 tiene lugar en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes el tercero de los cuatro conciertos que el Cuarteto Mandelring de Berlín dedica al maestro Dmitri Shostakóvich y su integral de cuartetos en esta segunda edición de Círculo de Cámara 2020/2021. En esta ocasión el conjunto alemán interpreta los cuartetos 9, 10, 11 y 12, en los que muestra su lado más privado e íntimo: uno de ellos lo dedicó a su mujer, otro a un gran amigo y, un tercero, trata sobre la misma muerte en un tema preelegíaco ante lo que estaba por venir. El musicólogo Luis Gago nos lo desgrana en este magnífico texto que puedes encontrar en el programa de mano del concierto y que reproducimos a continuación.

Públicos y privados III

En tan solo dos meses del año 1964, Shostakóvich completó sus dos siguientes cuartetos de cuerda, los números 9 y 10, dedicados a personas muy cercanas y queridas: su mujer, Irina, y uno de sus grandes amigos, el compositor Mieczysław Weinberg (justísimamente reivindicado en estos últimos años). La dedicatoria pública y colectiva de la obra anterior ha dado paso de nuevo a la esfera privada. Ambas obras fueron estrenadas incluso el mismo día, el 20 de noviembre, en Moscú (el día siguiente volvieron a tocarse en Leningrado, siempre con sus fieles amigos del Cuarteto Beethoven). No puede extrañar, por tanto, que sean fácilmente apreciables semejanzas entre ellos, la más obvia quizás el sustancial peso otorgado a los últimos movimientos, que doblan en duración a los anteriores, todos ellos de dimensiones modestas.

Otro rasgo común son las interconexiones temáticas entre movimientos, unidos casi siempre por un attacca, aunque también pueden percibirse diferencias obvias, la más clara, quizá, el muy diverso carácter de ambos scherzi: el del Cuarteto núm. 9 empieza a tocarse con sordina y se asemeja a una rápida ráfaga de viento, con toques del inconfundible humor del compositor ruso. El del Cuarteto núm. 10, en cambio, se decanta por una textura mucho más densa y, sobre todo, por una fiereza ya anticipada por su encabezamiento: Allegretto furioso. La joya del total de nueve movimientos es, quizás, el Adagio de la segunda obra, construido en forma de una passacaglia estricta, un procedimiento compositiv que ya había utilizado Shostakóvich en dos de sus anteriores cuartetos (núms. 3 y 6). Quien escuche con atención, podrá detectar la reaparición del tema de la passacaglia en el clímax del último movimiento.

Fotografía del Cuarteto Mandelring que interpreta la integral de cuartetos de Shostakóvich en Círculo de Cámara. Foto de Guido Werner.
Retrato del Cuarteto Mandelring de Berlín. Foto de Guido Werner.

El Cuarteto núm. 11 tiene un tema claro: la muerte. La desaparición de Vasili Petrovich Shirinski, segundo violín del Cuarteto Beethoven, en el verano de 1965, hizo que la obra fuera la primera de las cuatro que Shostakóvich dedicaría de manera individual a los cuatro integrantes del grupo que estrenó la casi totalidad de su producción cuartetística. Su tonalidad, Fa menor, presagia ya mundos armónicos sombríos y, a pesar de sus siete movimientos (los mismos de su admiradísimo Cuarteto op. 131 de Beethoven), que han de tocarse engarzados sin pausa alguna, como en el Cuarteto núm. 9, es de una brevedad y concisión casi extremas, generadas a partir del sencillo material expuesto en la Introducción. Todo es fugaz, esquivo, críptico, con profusión de ostinati y una inconfundible referencia a la marcha fúnebre de la Sinfonía “Heroica” de Beethoven en la Elegía, en esta obra que se estrenó el 28 de mayo de 1966 en la Sala Glinka de Leningrado.

Como si la muerte que había impelido su creación quisiera seguir haciéndose sentir, justamente esa misma noche Shostakóvich sufría un infarto que marcaría el comienzo de su propio y doloroso camino hacia el fin. Hasta entonces, el compositor escribiría aún otros cuatro cuartetos y el que cerrará el programa de hoy está dedicado al primer violín del Cuarteto Beethoven, Dmitri Tsiganov, por su sexagésimo cumpleaños, lo que explica quizá su energía y su vitalidad, convirtiéndola en una auténtica rara avis dentro del último Shostakóvich, casi siempre hondamente pesimista. La obra coquetea con el atonalismo, roza incluso el dodecafonismo, y reparte su peso de manera muy desigual entre sus dos movimientos, en favor del segundo. Su sucesora, compuesta en la tonalidad relativa de Si bemol menor, irá aún más allá y su contenido se condensará ya en un único movimiento.

El Cuarteto Mandelring y su integral de Shostakóvich

Tras triunfar en sus dos anteriores conciertos dentro de este ciclo Círculo de Cámara en el que interpretan la integral de cuartetos de Dmitri Shostakóvich, el Cuarteto Mandelring, que según la prestigiosa Fono Forum, es uno de los seis mejores cuartetos de cuerda del mundo, afronta la recta final de su participación en esta nueva edición de este ciclo de música clásica, que quiere ser un referente más en Madrid. El siguiente y último concierto de los berlineses será el 9 de mayo en el que cerrarán con los cuartetos número 13, 14 y 15.

Conoce el resto de conciertos que quedan de Círculo de Cámara 2020/2021.

                                                                                                       

La Alianza Europea de Academias defiende la libertad de cátedra e investigación

La European Alliance of Academies denuncia las dificultades para ejercer la libertad de cátedra en algunos países.

La Alianza Europea de Academias (European Alliance of Academies), en la que se encuentra adscrito el Círculo de Bellas Artes como único centro cultural español, junto con otras sesenta entidades del ámbito artístico y humanístico de veintiséis países del continente, ha mostrado su solidaridad con dos profesores de renombre internacional en la investigación del Holocausto, después de que la justicia polaca haya fallado contra su libertad de cátedra e investigación. Además, el CBA, apunta algunos casos similares acaecidos en nuestro país en los últimos tiempos, que ponen en peligro los derechos fundamentales de la Unión Europea.

Un tribunal polaco ordenó que Jan Grabowski, profesor de Historia en la Universidad de Ottawa, y Barbara Engelking, fundadora y directora del Centro Polaco de Investigación del Holocausto en Varsovia y profesora del Instituto de Filosofía y Sociología de la Academia Polaca de Ciencias, rectificaran una información fruto de sus investigaciones documentadas y que se disculparan con Filomena Leszczynska, quien los demandó por difamar a su tío Edward Malinowski y por «dañar la identidad y el orgullo nacional», en el trabajo Noche sin fin: el destino de los judíos en condados seleccionados de la Polonia ocupada (2018). En este trabajo, Edward Malinowski aparece como rescatador de una mujer judía, pero a la vez como colaborador de los nazis a los que entregó a un grupo de judíos escondidos en un bosque. Todo ello constituye una injerencia contra la libertad de cátedra.

En un momento en que el derecho al «culto de recordar a los difuntos» se considera más importante que la investigación independiente sobre el Holocausto, la Alianza ha señalado la importancia de recordar la libertad de las artes y la ciencia y la independencia de las instituciones de investigación, establecidas en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

«Las artes y la investigación científica son libres. Se respeta la libertad de cátedra»

Artículo 13 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Pero la Alianza ha ido un paso más allá y ha pedido públicamente a la UE que no se encoja de hombros ante el revisionismo histórico del partido político en el poder en Polonia, Ley y Justicia, que trata de reconstruir leyendas nacionales y reducir el complejo papel de este país durante el periodo de ocupación nazi y el Holocausto a «nación rescatadora de judíos» tratando de evitar una reflexión objetiva acerca de un periodo tan trágico e importante en la historia reciente de Europa.

Para terminar en la defensa de la libertad de cátedra, la Alianza Europea de Academias cita a la escritora escocesa Alison Louise Kennedy:
«No puede haber paz ni seguridad en ningún lugar mientras se permita a los autores de crímenes de lesa humanidad eludir su responsabilidad. Ningún estado seguro puede basar el orgullo nacional en la falsedad nacional o la evasión del derecho internacional de los derechos humanos. Es sumamente peligroso disminuir la complejidad y la culpabilidad involucradas en la ocupación fascista, especialmente en una época de creciente fascismo. Hacerlo pone en peligro a los ciudadanos de los estados individuales y envalentona las fuerzas que nos ponen en peligro a todos».

La libertad de cátedra en España

En España el Círculo de Bellas Artes también quiere aprovechar esta denuncia de la Alianza Europea de Academias para poner sobre la mesa las dificultades a las que se ven sometidos nuestros investigadores para ejercer libertad de cátedra a la hora de arrojar luz sobre nuestro pasado, especialmente durante el franquismo y la Guerra Civil. Recientemente el historiador Fernando Mikelarena ha recibido una querella criminal por los delitos de injurias y calumnias graves por parte de un nieto de Jaime del Burgo Torres por contar en su artículo Saca de Tafalla-Monreal de 21-10-1936 y en su libro Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936, la vinculación de este, -no ejecutora porque no estuvo presente, pero sí como mando de los Requetés de Navarra-, de la matanza de 64 republicanos, la mayor perpetrada colectivamente en la comunidad foral durante la Guerra Civil.

Libro de Fernando Mikelarena, historiador que ha recibido una querella contra su libertad de cátedra.
Libro de Fernando Mikelarena.

Pero este no ha sido el único caso recientemente. Como cuenta Olga Rodríguez en eldiario.es, el investigador Carlos Babío, coautor del libro Meirás, un pazo, un caudillo, un expolio, también fue denunciado por presunta vulneración del derecho al honor y la intimidad de la familia Franco, que le acusa de difamación por su intervención en un programa de televisión. Y lo mismo le pasó, por ejemplo, al catedrático de Literatura de la Universidad de Alicante, Juan Antonio Ríos Carratalá, denunciado por el hijo de Antonio Luis Baena Tocón por publicar un trabajo documentado en el que demostraba la participación de este en el juicio que llevó a Miguel Hernández a la cárcel, donde murió.

El Círculo de Bellas Artes se une a las demandas de la Alianza Europea de Academias y abogamos por la libertad de cátedra y de investigación, algo fundamental para preservar la memoria del pasado, para la comprensión y entendimiento de lo que acontece en el presente, así como para el asentamiento y fortalecimiento de la democracia. Y como reza el manifiesto fundacional de la misma Alianza Europea de Academias: «Hacemos un llamamiento a los políticos y las políticas de toda Europa para que protejan y defiendan el derecho a la libertad artística y la autonomía de las instituciones de conformidad con el artículo 13 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Y, siempre que sea necesario, apoyen a las academias de las artes y a los y las artistas siguiendo el consejo de nuestra Alianza».

Americana Film Fest se estrena en Madrid en Cine Estudio del CBA

Americana Film Fest se estrena en Cine Estudio del CBA

Texto de Helena Agirre

Entre el viernes 12 y el domingo 14 de marzo podemos disfrutar en Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes, por primera vez en Madrid, de la proyección de una selección de nueve películas del Americana Film Fest, un festival que reúne un amplio espectro de películas y documentales con lo mejor del cine independiente norteamericano.

Americana Film Fest, que surge de la pasión de un grupo de amigos amantes de los festivales, ha llegado ya a su octava edición en las salas de Barcelona. Nos cuenta uno de sus directores, Xavier Lazcano, que en la ciudad condal siempre había habido diversidad en las programaciones de festivales, pero que la mayoría de las películas norteamericanas en las carteleras eran las superproducciones o blockbusters. Por eso, propusieron crear un festival de cine independiente norteamericano, para mostrar la gran diversidad de calidad filmográfica que allí se produce.

La organización de esta edición del Americana Film Fest ha estado totalmente atravesada por la incertidumbre: hasta 10 días antes del estreno en los cines barceloneses no sabían si saldría adelante o no. Con estos mimbres, dar el salto a Madrid se ha convertido más que en un acto de valentía, en algo heroico. Desde hace un par de años Xavier Lezcano y sus compañeros tenían en mente la proyección de su festival en las salas madrileñas, pero nunca se habían atrevido a coger el puente aéreo. Sin embargo, nos cuentan que por responsabilidad social, porque la cultura es segura y porque la gente quiere hacer cosas y seguir adelante, se han embarcado en esta aventura.

Además, ante la imperante incertidumbre de la presencialidad del festival y el deseo de ampliar fronteras, han apostado, como otros muchos festivales, por las plataformas digitales en la pequeña pantalla: la selección de películas se puede disfrutar en la plataforma digital de Filmin.

SELECCIÓN ESPECIAL PARA EL CINE ESTUDIO

El Americana Film Fest reúne todo tipo de películas independientes norteamericanas, desde dramas a comedias pasando por documentales y la selección especial para Madrid es una muestra clara de la esencia de este proyecto. De las 26 películas proyectadas en Barcelona, nueve viajan a Madrid para transportar al público a diferentes lugares y dar a conocer diversas historias en versión original. El festival comienza el viernes 12 a las 16h con la película El verano de Cody (Driveways) (2020) en la que podremos disfrutar del último rodaje para la gran pantalla de Brian Dennehy, fallecido en abril de 2020. La última escena de la película conmocionó al público catalán, fue una despedida al actor internacionalmente conocido por interpretar, entre otras actuaciones memorables, al Sheriff Will Teasle en Acorralado (1982).

El verano de Cody es una de las películas del Americana Film Fest que se presenta por primera vez en Madrid en Cine Estudio del CBA
“El verano de Cody” (Driveways) llega a Cine Estudio del CBA el viernes 12 de marzo a las 16h.

Entre las películas más sonadas del Americana Film Fest podemos encontrar Palm Springs (2020), una comedia romántica de ciencia ficción ganadora del premio a la mejor comedia en los Premios de la Crítica Cinematográfica y nominada a los Globos de Oro. Asimismo, Bienvenidos a Chechenia, un documental que sigue los pasos de un grupo de activistas que ayuda a las personas LGBTQ perseguidas por el líder checheno Ramzan Kadyrov, que suena en las nominaciones de “mejor documental” y “mejores efectos especiales” en la 93º edición de los Oscars. El próximo lunes 15 de marzo averiguaremos si este documental de David France se convierte en la rara avis de la categoría técnica compitiendo junto a películas como Tenent, de Christopher Nolan.

Además, en la selección del Americana Film Fest que veremos en Cine Estudio, tenemos: Black Bear, a cuya actriz Aubrey Plaza, la Asociación de Críticos de Hollywood le concedió el premio a la mejor interpretación; Night of the Kings, que ha obtenido siete premios y quince nominaciones en distintos festivales, entre ellos el IFFR Youth Jury Award de Rotterdam, por el que cinco jóvenes de la ciudad eligieron a esta película como la mejor de la candidatura; Lapsis, una película de ciencia ficción que ha sido premio elección del jurado al mejor largometraje en el Festival de Cine Fantástico de Bucheon (Corea del Sur); Palm Springs, una de las favoritas del festival y nominada a los Globos de Oro 2021 a mejor película comedia o musical y mejor actuación en comedia o musical a Andy Samberg; Shiva Baby, otra comedia multipremiada que está causando muy buenas impresiones entre el público; Spaceship Earth, un increíble documental de ciencia ficción que ha sido nominado en Sundance y Sitges; y cerramos con otra de las favoritas, The Killing of Two Lovers, un thriller psicológico que viene de cosechar las mejores críticas y que fue presentada en Sundance y fue ganadora del premio de jurado en el Atlanta Film Festival.

“Bienvenidos a Chechenia” es uno de los documentales más importantes del Americana Film Fest.

¿SON COMPATIBLES LA GRAN Y LA PEQUEÑA PANTALLA?

En este nuevo contexto pandémico lleno de incertidumbres, la industria del cine ha abrazado la tendencia que paulatinamente iba cogiendo fuerza los últimos años: las plataformas digitales. Como nos contaba Xavier Lezcano, muchos de los festivales de cine en 2020 y 2021 se han tenido que reinventar y plantear la posibilidad de no poder presentar el proyecto físicamente. La apuesta por la pequeña pantalla recibe buenas críticas en cuanto a la democratización de la cultura respecta. Gracias a que las plataformas digitales programan este tipo de festivales, más gente tiene acceso a películas independientes que no encuentran en los cines de su zona. Lezcano al hilo de esto, nos hablaba de su proyecto Ruta 66 que trata de llevar este género de filmografía a ciudades más pequeñas con el fin de hacer más accesible la cultura menos comercial. Por otro lado, hay críticos que afirman que este tipo de herramientas y consumo filmográfico es el fin de la gran pantalla. El director del Americana Film Fest nos confirma que es uno de los grandes debates en el mundo del séptimo arte, pero él es positivo con respecto a las salas de cine y afirma que “hay público para todo”. Los números de espectadores tanto en las salas de Barcelona como en Filmin han sido muy positivos, y espera que la tónica siga así en Madrid, donde Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes es una de esas salas que apuesta por el cine de calidad en VOSE, como el que nos trae Americana. Pasen y vean.

Miedo y asco en la nueva normalidad

La Puerta del Sol en pleno confinamiento ilustra este debate "Miedo y asco en la nueva normalidad"

Texto de Helena Agirre Erice

Con ocasión de la presentación del nuevo número 35 de la revista Minerva se organizó en la sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes el debate Miedo y asco en la nueva normalidad[1]. Junto a Nantu Arroyo[2], Santiago Gerchunoff[3], Gonzalo Velasco Arias[4] y con la moderación de Carolina del Olmo, directora de la revista, se reflexionó sobre la fatiga pandémica, el control social de las políticas destinadas a frenar la expansión del virus o las consecuencias ecológicas de esta nueva crisis económica en la que nos ha sumido la COVID-19.

MISMA NORMALIDAD

Aunque en marzo de 2020 predominaba el discurso que apostaba por que la pandemia nos haría mejores en un momento en el que salíamos todas las tardes a los balcones o ventanas a aplaudir la labor de nuestras sanitarias y sanitarios a las 20h, hoy, casi un año más tarde, nos preguntamos a quién iban realmente dirigidos esos aplausos, ¿dábamos gracias o nos aplaudíamos a nosotros mismos? La pandemia, como apuntó Gonzalo Velasco, no nos ha cambiado, los mismos mecanismos siguen dirigiendo la sociedad, el mercado sigue dominando sobre el poder político. Cerramos antes escuelas que discotecas y se vacunan antes alcaldes que sanitarios. Además, los vectores de opresión siguen incidiendo en los mismos grupos sociales: la fatiga pandémica no es homogénea y los que más sufren son los mismos que antes. En este sentido Nantu Arroyo apuntó que no solo han sacado a relucir la realidad social que ignorábamos cuando todo iba bien, sino que han exacerbado “los movimientos clasistas excluyentes y discriminatorios como cualquier otra crisis. La excepcionalidad saca a relucir las reglas del juego de la normalidad”. Un ejemplo de esta realidad, para nada nueva, es la situación de aquellas familias que no tienen acceso a un dispositivo con internet y su incremento de posibilidades de abandono escolar.

Debate “Miedo y asco en la nueva normalidad”. De izquierda a derecha: Santiago Gerchunoff, Gonzalo Velasco Arias, Carolina del Olmo y Nantu Arroyo.

Pero se encuentran también ciertos cambios en la sociedad. Por ejemplo, la generación de una atmosfera de delatores: denunciamos a aquellos que creemos que no son ciudadanos responsables para hacernos creer que nosotros sí lo somos. Tenemos miedo a ser nosotros los que no estemos cumpliendo. El temor por no actuar correctamente nos remite, como apuntó Velasco, a la teoría foucaultiana: hemos asimilado el panóptico, estamos expuestos –a la mirada de la sociedad– constantemente, y, por si acaso, actuamos bien, como buenos ciudadanos. No obstante, es interesante el remarque de Nantu Arroyo que, siguiendo con la terminología de Foucault, señaló que durante la pandemia también encontramos momentos de resistencia a la norma en las colas del pan. Quedábamos (siempre con la recomendable distancia de seguridad) con nuestros amigos en los únicos lugares en los que se podía socializar en el lugar público.

Gerchunoff señaló de forma sugerente la inversión de los espacios público y privado en el momento más intenso de la pandemia, durante el confinamiento más duro. La calle se había convertido en el Oikos, en el lugar de reproducción, de supervivencia, donde debíamos proveernos de los medios de subsistencia. Mientras que el ámbito privado, es decir, nuestro hogar, se convirtió en el lugar de socialización. Gracias a las nuevas tecnologías y sus diferentes aplicaciones, nos comunicábamos con nuestras familias, amigos y allegados. Esta inversión de espacios nos ha producido malestar y nos ha incomodado; por todo ello, hemos dejado de relegar las responsabilidades públicas en los representantes democráticos. Esta atmosfera no es la mejor para el buen funcionamiento de la democracia deliberativa. El estado se debilita.

Valerio Rocco Lozano, director del CBA, presenta el debate “Miedo y asco en la nueva normalidad”, que sirvió para presentar el número 35 de la revista Minerva.

Asimismo, el estado es débil frente a los deseos del mercado. Un claro ejemplo de esto es la imposibilidad de producir respiradores en uno de los peores momentos del confinamiento: ¿cómo es que un estado de bienestar no puede proveer a sus ciudadanos en necesidades tan básicas? o ¿cómo es que se permite que más de 4000 personas se queden sin energía en La Cañada Real (Madrid) en una de las mayores olas de frío en las últimas décadas? La crisis del coronavirus ha mostrado claramente la tendencia de la pérdida de soberanía estatal frente a las grandes empresas que ya venía enseñando la crisis del clima. Los expertos llevan ya décadas señalando la urgencia de políticas que reviertan el cambio climático, explicando las causas –las sobreproducciones inherentes al sistema capitalista– y mostrando que la producción lineal, consumista y capitalista nos llevan directos al colapso total.

LA EXCEPCIÓN CONVERTIDA NORMALIDAD

La prolongación del estado de excepción que nos acompaña desde hace casi un año ha moldeado nuestra cotidianeidad y hábitos. Ya no tiene sentido hablar ni de estados de excepción, ni de estados de alarma, sino de un nuevo sentido común que ha asumido el control social y el aumento de la presencia y poder policial en las calles, e incluso dentro de las casas. No solo nos hemos vuelto vigilantes de nosotros mismos, sino que exigimos ejemplaridad a los demás.

Hoy ya no nos parece extraño que no podamos estar más de 6 personas en la terraza de un bar o el tener que volver antes de las 22h porque hemos normalizado la excepcionalidad. Hemos de aprender que las crisis no son momentos aislados en el tiempo, sino que son procesos, procesos que vamos asimilando poco a poco. Velasco apela por cambiar las estructuras, por tener en cuenta el largo plazo en nuestro modo de vida y por rechazar el discurso heroico. No necesitamos a héroes que nos salven de la catástrofe, necesitamos nuevos hábitos, nuevas formas de vida que sean capaces de revertir las marginaciones de ciertos grupos sociales tras la crisis del coronavirus o el cambio climático. Nos habíamos acostumbrado a la monotonía y al control de nuestras acomodadas vidas, pero como afirmaba el filósofo escocés David Hume el conocimiento del mundo no puede ser necesario y universal, porque lo material es contingente y particular. Nuestro racionalismo exacerbado por el cientifismo técnico se había apoderado de gran parte de las esferas tanto académicas como cotidianas, pensábamos controlarlo todo, pero esta pandemia nos ha mostrado la variabilidad del mundo. No obstante, se ha visto que no es la ciencia la que controla las decisiones sociales, sino que son las multinacionales y el poder del mercado. Pero hemos de tener en cuenta el peligro de la simplificación a la hora de buscar responsables en un sistema capitalista. Es imposible hacer una cartografía del capitalismo, y esto nos hace, muchas veces simplificar los problemas y cometer injusticias a la hora de encontrar responsables. Hemos de ser críticos y no caer en simplificaciones.


[1] https://www.youtube.com/watch?v=LtnOUl5P5c0&ab_channel=C%C3%ADrculodeBellasArtes

[2] https://www.circulobellasartes.com/biografia/nantu-arroyo/

[3] https://www.circulobellasartes.com/biografia/santiago-gerchunoff/

[4] https://www.circulobellasartes.com/biografia/gonzalo-velasco-arias/