Palabras que anticipen hechos

Por Sofía García.

Se acaba de inaugurar en Madrid (bajo la presidencia de Chile) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2019, nombre resumido en la poco atractiva abreviatura de COP25, que nada dice. En ella participan 50 jefes de Estado o de gobierno y representantes de los principales organismos internacionales.
Esta cumbre tiene un lema que la cobija: «Tiempo de actuar». Y es que, efectivamente, el tiempo de las palabras y los discursos debería dar paso cuanto antes al tiempo de los hechos y la acción. Análisis y debates nos han proporcionado la información necesaria para calibrar bien el problema. A golpe de estudios, el diagnóstico es rotundo y ofrece poco margen a la duda; un margen tan estrecho en el que ni siquiera caben ya los negacionistas.
En el Círculo de Bellas Artes hemos escuchado en los últimos años algunas de las voces más importantes y comprometidas a nivel mundial en materia ecologista. Recogemos en este artículo cuatro de esas voces: Naomi Klein, Vandana Shiva, McKenzie Wark y David Watson. Para poner fin al «tiempo de las palabras», nada mejor que escucharlos a ellos.

La periodista, escritora y activista Naomi Klein, pronunció la conferencia, El capitalismo contra el clima. Klein sostiene que el cambio climático es una alerta que nos obliga a replantearnos nuestro actual modelo económico, ya fracasado en muchos aspectos, y defiende que la reducción masiva de emisiones de gases de efecto invernadero es la única oportunidad de acortar las enormes desigualdades económicas, replantear nuestras democracias fracturadas y reconstruir las economías locales.

Una agricultura a pequeña escala con especial protagonismo para las mujeres, puede convertirse en un agente de especial importancia para la renovación ecológica. Ésta es la interesante teoría que expuso Vandana Shiva en el Círculo de Bellas Artes. Frente a la agricultura industrial, responsable del 75% de la destrucción ecológica, Shiva, una de las más prestigiosas ecologistas, feministas y filósofas de la ciencia, apuesta por los pequeños agricultores, especialmente mujeres, que promuevan el rejuvenecimiento de las áreas rurales, la justicia social y la dignidad del trabajo, al tiempo contribuyan de forma importante a frenar el cambio climático.

Civilización, tecnología y barbarie fue el título de la conferencia de David Watson, enmarcada en las clases abierta de la Escuela SUR. En esta charla, el escritor norteamericano expuso la ideas principales de su libro En el camino a ninguna parte. Civilización, tecnología y barbarie, recientemente publicado, en el que advierte sobre los impactos del desarrollo tecnológico en las sociedades humanas, el medioambiente y las culturas de los pueblos primitivos.

Recogemos, por último, la conferencia del escritor australiano McKenzie Wark, Catedrático de estudios culturales y medios de comunicación, que reflexionó sobre el rol de la amenaza climática en la etapa actual. En su planteamiento sobre el cambio climático, Wark compara las grandes empresas de tecnologías que dominan el mundo con conductores ebrios. A su juicio, este conductor avanza temeraria y rápidamente hacia el abismo, incapaz de leer las señales de alerta del cambio climático ni tampoco otras luces de emergencia. En esta metáfora que elabora, todos nosotros somos pasajeros de este vehículo desbocado.

Periódicos, emisoras de radio, canales de televisión y artículos en internet, nos siguen reflejando datos, estadísticas, estudios y reportajes que ofrecen un panorama desolador a corto plazo. Los acuerdos que lleguen tras las diferentes cumbres, no pueden ser considerados a estas alturas buenas noticias. La buena noticia vendrá cuando se anuncie la entrada en vigor de medidas valientes e inminentes.

Foto principal: Catálogo Mar de afuera de Manuel Vilariño.

Ángel Gabilondo, la palabra y el decir poético en María Zambrano

Si bien hace algunas semanas pudimos escuchar en los #LunesAlCírculo a Nuria Sánchez Madrid hablar sobre lo político en Zambrano, ahora nos tocaba conocer más sobre lo poético. Algo de lo que se encargó el maestro de filosofía y político Ángel Gabilondo, que pronunció Conciertos y desconciertos del decir poético en relación a la exposición María Zambrano y el método de los claros: Cuaderno de notas para un ensayo en imágenes. Ya son unas cuantas conferencias a las que asistimos dentro de Los lunes, al Círculo y, sin lugar a dudas, esta fue, para el que suscribe, una de las mejores que hemos vivido, no solo por la profundidad de la misma, por su contenido, sino por la intensidad formal, un monólogo que no perdió pasión en un solo momento, con múltiples citas de Ullán, Rilke, Margarit, Valéry o Valente, entre otros muchos, y que, de alguna manera, se convirtió en un bello y rítmico poema en sí mismo, en una reivindicación de la poesía y sus fuentes, del pensamiento y, sobre todo, de la palabra, que durante una hora y pico nos abrazó sentidamente a María Zambrano. Si Gabilondo señaló al Círculo como «templo de la palabra», bien podríamos decir que él es un gran maestre de la misma.

Valerio Rocco Lozano, director del CBA, y Ángel Gabilondo.

«Os puedo asegurar –comentaba Valerio Rocco, director del Círculo, al final de la conferencia– que esta peana temblaba mientras hablaba Ángel porque la energía que imprime en su discurso le mueve desde la cabeza hasta los pies. Y esto era una vibración de auténtico pensamiento, pero en un sentido que habría que analizar musicalmente… movía las piernas como un bailarín». Es alucinante que un profesor con tantos años de experiencia, con mil y una conferencias a sus espaldas, con otras muchas intervenciones en la Asamblea de Madrid, en debates televisados, etc., asegure que mueve las piernas, como si de un batería dándole al bombo se tratara, «por los nervios de hablar en público». Creo que más allá de lo nervioso que pueda ser, es por el profundo respecto que este maestro tiene a las palabras que pronuncia, a la devoción hacia el sentido pleno con que quiere dotar a las mismas, algo de lo que versó la conferencia y que guarda cierta relación con una charla que el filósofo Emilio Lledó mantenía hace algunos meses con los alumnos de la Escuela SUR y en la que defendía con fervor el diálogo.

Tenemos lenguaje, lógos, porque necesitamos comunicarnos. Esa es la esencia, eso crea sociedad, crea pólis. El lógos tiene que ser siempre dia-lógos, o sea un lógos que circula, que transita, que vive, que late, que expresa sentimientos, no solo racionalidades, que no solo señala el mundo, sino también la interioridad de lo que somos. Por eso es tan importante la educación, porque nos enseña a pensar las palabras.

Gabilondo profundizaba en esta idea rescatando unas palabras de la propia Zambrano: «Si me dí a hablar es porque me encontré en ello, tenía que hacerlo… es como si ni siquiera lo hubiera decidido como si hablar ocurriera más allá de toda intención». El habla como algo intrínseco al ser humano.

En este sentido es curioso observar que con todas las tecnologías que tenemos al alcance, con todas las redes sociales, las webs y los foros de que disponemos, la inmensa mayoría de las personas compartimos compulsivamente ideas, noticias, pensamientos, artículos… de otros. Ponemos palabras de otros en nuestra boca, palabras que no hemos llegado a rumiar, a pensar, ¿nos están anquilosando el pensamiento? «En este mundo nuestro de palabras estereotipadas… Pensar el lenguaje es un deber de todos», decía Emilio Lledó.

La retórica en los discursos políticos, no exclusivamente de personas que ejercen la política, ha secuestrado la palabra; quizás sea el momento de reivindicar la poesía como refugio. Gabilondo rescató unas palabras de José Miguel Ullán, sobre María Zambrano, que de alguna manera nos animan a pensar en ese lenguaje:

«Zambrano hablaba para ver, para ver por qué hasta reconocerse mediadora al sacar a la luz y entregarnos ese sonido que solo en sueños se deja oír… Hablaba porque iba tras ello, porque lo necesitaba… No hablaba desde la comodidad sino de la necesidad.»

Se suele decir que hablar es una cualidad que nos diferencia de los animales, pero lo cierto es que la manera en que se habla en público, en el hemiciclo, en la calle, en las tertulias de televisión, en muchas ocasiones no nos distingue de otros animales precisamente.

Gabilondo afirmó que «vivimos y habitamos el mundo de un modo impoético… de espaldas al lenguaje, que utilizamos como si fuera un instrumento, una herramienta…». No es lo mismo hablar, decir, que proferir palabras. ¿Cuántas veces oímos parlotear sin el más mínimo latido del corazón?

«Considero extremadamente peligrosos los seres que coinciden consigo mismos». Poco a poco, Gabilondo nos introduce en el sentir poético de Zambrano que comparte raíces con su filosofía y que nos lleva a un ser incompleto que enamora. «Contra el vértigo, la claridad y la precisión. Para ser poeta no vale la vaguedad del ensueño… Bien lo dice Valéry, la poesía necesita luz… identificar la confusión con la profundidad es tanto como reducir la confusión a unidad. […] La luz solo brota en plenitud en la plena oscuridad, nunca huye de ella». Luz y oscuridad.

«Sin lenguaje no morimos ni vivimos, sin lenguaje, no somos. La muerte de verdad es la muerte de aquel a quien se ama; su muerte nos va matando; y también se fallece en la soledad por la imposibilidad de comunicación, entonces se muere juzgado por otros. La comunicación remite a algo común… solos en común.» La soledad y la comunidad.

Y así Gabilondo nos llevó en un precioso viaje a través de las claves de la poesía de Zambrano. Nos habló de que vivir es convivir y que la vida se compone de situaciones, no de hechos.

«Esperar, aprender a esperar, decir y hacer en este esperar. Quien no sabe esperar, no sabe decir. Esperar es salir al encuentro. Vivimos la ansiedad de no saber esperar, tenemos prisa, miedo…»

Y es que es cierto que las cosas que nos llenan en la vida, al menos al que suscribe, están fuera de ese corsé diario que nos ahoga; vivimos con unas necesidades creadas que se imponen, con un «tengo que…», que no nos deja volar en plena libertad. Sobre este esperar ahondó Gabilondo: «El ritmo del decir es el ritmo del esperar, que es apertura a las condiciones de oportunidad.» Y siguió introduciendo elementos esenciales en Zambrano, como el canto: «hace tiempo que no cantamos juntos… así se queda mudo el corazón.» Pienso en toda esa ficción que nos aleja de los problemas cotidianos de tu comunidad, de tu barrio. Andamos perdidos en mundos de series de televisión, parapetados tras el miedo, nos indignamos, pero no miramos a la calle, donde puedes encontrar otras personas con tus mismas motivaciones, con las mismas ganas de imaginar nuevos escenarios, donde sentirte arropado, donde cantar juntos. Sin tanta poesía lo explica muy bien Isaac Rosa en la revista Minerva: «La única manera de quitarnos esos miedos, o al menos de evitar que nos dominen, es construyendo otras formas de protección y seguridad: en comunidad».

Y así llegamos al sonido, al silencio y al sentido. «Solo cuando coinciden sonido y sentido hay poesía.» ¿Y por qué me acuerdo del Nobel de Literatura a Bob Dylan, aunque tampoco tengo claro que tenga que ver? (esto no lo dice Gabilondo, lo dice el que suscribe).

El profesor siguió con otro interrogante:

«¿Puede ser poético respirar, andar, dormir…? Sí, lo que suele ser es infrecuente porque lo poblamos de otros significados. Convertimos el andar en un sucedáneo del atletismo y olvidamos que en el dormir está el soñar.»

En este apartado, Gabilondo, reivindica el sentir originario de las palabras y, como mencionaba Gilles Deleuze, «espacios donde respirar, esperar, desear…».

Esto me lleva a la frase: «Mi cuerpo es un texto», que decía Marta Sanz en una charla reciente de la #CátedraACCIONA refiriéndose a que es el punto de partida, con todas sus experiencias vitales, sus satisfacciones e insatisfacciones, sus arrugas, sus achaques… a la hora de escribir; «mis textos son también cuerpos». En esos espacios, donde se mueven esos cuerpos que dicen veo relación en otro análisis de la misma Marta Sanz en una maravillosa charla del Festival Eñe, junto a Valerio Rocco, Luis Jorge Boone y Jacobo Armero, en la que decía: «…hay que fijarse en todos los pequeños episodios de poesía encontrada que surgen a lo largo del paseo por tu propio territorio y cómo esa manera activa, sensible y atenta de pasear son una forma de no caer en la alienación a la que estamos sometidos en nuestras vidas cotidianas… también es interesante en esos paseos por la ciudad, parar y mirar, algo que te coloca en una situación hiperestésica».

Todo esto me retrotrae en la conferencia a ese esperar del que hablaba Gabilondo, en el que también nace la palabra, sobre la que regresó de nuevo. «Decía Jacques Derrida “como alguien enamorado de las palabras las trato siempre como cuerpos que contienen su propia perversidad”. Yo amo las palabras cuando empiezan a enloquecer. Alguna vez dije que hago el amor con las palabras y me lo pusieron en un titular de periódico. A veces no se duerme o no se vive por una palabra que nos falta, a veces tenemos dolores de palabra… las palabras hacen, sangran…».

Y siguió con una reivindicación más política en torno a esto mismo:

«Precisamos otro modo de decir, un decir no obsesionado en decirlo todo, en comentarlo todo, en describirlo todo, en hacer declaraciones sobre todo… Estamos en una época en la que hemos perdido la palabra. En rigor, difícilmente podemos sentir y vivir. Precisamos reactivar nuestro decir, como tarea personal y política, no solo ya escribir sino que necesitamos la acción de leer, otro modo de escuchar, recrear lo dicho, dejar decir… así la lectura será poética… Escribir como leer, escribir escuchando. No es fácil sintonizar, encontrarse, ni siquiera con uno mismo… Me falta la palabra. Tanto que en ocasiones me consuela considerar que no sea yo quien le falte a ella, o mejor dicho, que sea yo quien le sobre; sin ella siento no tener ni cuerpo, ni boca, ni voz…».

Finalmente, nos sumergió en el decir poético «que hace que algo sea algo que no es todavía» y en la importancia que tiene en este el ritmo. Momento en el que aprovechó para dedicarnos un homenaje con una anécdota referida a José Ángel Valente tras una lectura poética de éste en el Círculo allá por 1999, poco antes de morir, que quedó recogida en el libro Palabra y materia de la colección La voz del poeta (CBA) [en el enlace encontrarás el audio al que se refiere Gabilondo en la conferencia en el que casi pierde la vida por mantener el ritmo]. José Ángel Valente le contó entonces a Gabilondo que María Zambrano devolvió una máquina de escribir eléctrica porque «en esta máquina no escucho el ritmo (tic, toc, tac) que necesito para escribir».

No te preocupes, estimado lector, podría parecer que he destripado la conferencia, pero no es así. Esta está repleta de mucha más PALABRA, más citas maravillosas, de esas que te dejan el corazón en un puño y el pensamiento en combustión. Sí acabo con ese abrazo poético eterno que Gabilondo hilvanó entre María Zambrano y Joan Margarit, Premio Cervantes 2019 –quien abrirá por cierto la XXIV Lectura Continuada del Quijote en 2020–. Es bonito, parece que los poetas se contestan o se van complementando entre sí en un diálogo imposible. Comenzó este (no)diálogo Margarit con su llamamiento a la poesía como última casa de misericordia.

Y (no) contestó María Zambrano en un texto de febrero del ’39: «Estoy demasiado rendida para escribir… solo podría hacer poesía, pues la poesía es todo y en ella no tiene una que escindirse, el pensar escinde a la persona, pero el poeta es solo uno…» Completando con un extracto de Delirio de un incrédulo (1950) donde señalaba: «…el decir poético no es una debilidad, es una fragilidad y hay que ser muy fuerte para soportar la propia fragilidad en la que anida el instante de concebir, entregarse a este decir poético transforma toda nuestra existencia y le da una luminosidad que solo en nuestra propia oscuridad deslumbrará.». Para sentenciar: «…soltar esa imagen de querer ser yo… ¡¿quién nos soporta a nosotros siendo como somos?!».

Y llegó, finalmente, la (no) respuesta de Margarit, que rescató Gabilondo para cerrar su discurso como «un canto que hacemos en común» y un estupendo final poético también para este post (aunque hubo mucho más después, algo que puedes ver en el vídeo abajo):

NO TIRES LAS CARTAS DE AMOR

Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.

 

Nuria Sánchez Madrid, una aeda de nuestro tiempo

Valerio Rocco Lozano, nuevo director del Círculo de Bellas Artes, presentó en Los Lunes, Al Círculo a la filósofa Nuria Sánchez Madrid, a la que definió «por su filosofía cuidada y poética», como una de las aedas –poeta y cantor épico de la antigua Grecia– de nuestro tiempo. Licenciada en Filosofía, Filología Clásica y doctora en Filosofía y Ciencias de la Religión, pronunció la conferencia Tragedia, historia sacrificial y democracia. Lo político en Zambrano en torno a la exposición María Zambrano y el método de los claros.

Valerio Rocco Lozano presenta a Nuria Sánchez Madrid en los #LunesAlCírculo

Pese a no ser una experta en Zambrano, según ella misma, Valerio destacó que Nuria Sánchez Madrid sabe de casi todo lo concerniente a la filosofía «desmintiendo el tópico sobre los especialistas que los alemanes denominan como «fachk idioten» o «idiotas expertos» de sus cosas, ya que ella es una gran especialista en muchas cosas», puntualizó Valerio.

A lo largo de una hora y media Sánchez Madrid desgranó el pensamiento político de Zambrano en el contexto republicano de su época, así como la forma en que hoy se percibe su propuesta política.

El propósito del título de la conferencia parte de Horizonte del liberalismo en los treinta y Persona y democracia de los años cincuenta. «Era importante presentar el pensamiento de Zambrano con perspectiva porque hay organicidad en sus propuestas acerca de la vida colectiva, de los motores que constituyen comunidad, de las dinámicas sociales que analiza…».

Las mujeres y los jóvenes.

«La filosofía no ha sabido hacer justicia a la contribución que las mujeres han realizado a su servicio exigiendo la filosofía, incluso como práctica intelectual, olvidar con frecuencia el género para sepultar el cuerpo y con él, el deseo» aseguró Sánchez Madrid quien incidió en la dificultad de que Zambrano fuera reconocida en su momento frente a figuras de la época, como Ortega y Gasset. Por entonces, a finales de los 20, Zambrano ya reclamaba para los jóvenes su «gesto y palabra» y destacó además la incomodidad que los cambios en las formas de vida de las mujeres provocaron en los varones de la época quienes anhelaban el orden antiguo.

Las divergencias con Ortega y Gasset

«Frente al topos de la heroicidad y del espíritu cinegético –arguye la filósofa– representativo de un espíritu recio y casi dórico de posicionamiento mundanal, catapultado por Ortega como motor morfológico de nuevas y saludables realidades históricas, Zambrano entiende la nueva política como un ejercicio vagamente inspirado por Nietschze de recomposición de uno mismo a partir de la presencia del otro en el que no descarta que comparezcan figuras fantasmáticas, que producen sociedad y realidad histórica.»

Continuó con la diferencia entre Ortega y Zambrano. En Ortega es perceptible, asegura la autora, la voluntad de forma «que expulsa lo inservible en pos de un noble progreso», mientras que en la pensadora nacida en Vélez-Málaga, todo se agrupa en torno a un lema que ella misma calificó como «el martirio del conocimiento» que lo enfoca en política como el arte de lo posible poético: «reintegración, reconciliación, abrazo, que encierra en unidad al ser humano con el ensueño de donde saliera, borrando las distancias.» (Filosofía y poesía, María Zambrano).

«No puede haber política movilizadora si esta se muestra incapaz de volver atrás, –cita Nuria a Zambrano– de despertar a los muertos, no para abrir trincheras insalvables, sino para invitarlos a participar con sus reclamaciones no atendidas del tejido de lo común.»

Pragmatismo en la convivencia social

Encuentra Nuria huellas de Unamuno en Zambrano y su apuesta por la vía más difícil y larga, «pero sabia en la economía de las pasiones» llevándola hacia el pragmatismo en la convivencia social. Ahí encuentra Sánchez Madrid las vetas de la Tercera España que culminó con la Guerra Civil. Nuria se refiere a «la anomalía española en la resistencia a comprender al otro, a pensar en el lugar del otro» y rescata la figura de Melchor Gutiérrez, el «Ángel Rojo», director de prisiones en la Madrid republicana de la guerra, quien se enfrentó al mando comunista frenando ejecuciones en Paracuellos, denunciando las checas o cárceles ilegales y salvando a miles de personas por el respeto a la ley y a la vida humana.

Esas historias no parecen importar a ninguna institución, aseguró Nuria Sánchez Madrid, quien añadió que no todo en la historia es tragedia.

La falta de comunicación entre pueblo y políticos y el fascismo

A partir de aquí, la filósofa madrileña entró en detalle en el pensamiento político de Zambrano a través de los textos antes mencionados, siempre poniendo el foco en ese carácter político humano centrado en la construcción antes que en la destrucción y en esa necesidad de interlocución rota según ella, entre las masas y los políticos. Zambrano, como Arendt, quieren llegar a la raíz de esa desafección política de las masas. Y cómo no, también habló del fascismo, algo que nos trae de nuevo a nuestro presente actual. Terminamos con la cita que al respecto recoge de Zambrano, la conferenciante:

«Así como el fascismo en el terreno económico se origina en gran parte en el flotar sin tener a qué agarrarse del «sin trabajo», en el terreno intelectual viene también de una falta de auténtico quehacer, de una cesantía de la vocación, la inteligencia flota en el vacío, pero el hombre no puede estar sin hacer nada, no puede permanecer sin esforzarse en algo, si quiera en hacer lo que hace. Ante la nihilidad que le rodea, ante la nada en que flota, la inteligencia sin vocación se retuerce sobre sí y se traiciona. La inteligencia está amarrada a residuos de creencias descompuestas del pasado, a limitaciones impuestas por la falta de valor para romper nudos sociales, y lo que es más decisivo, la falta de una intuición modelo, la falta de presencia de una realidad que presione. Pero esta ausencia de intuición, esta falta de sentir la realidad llega a transformarse en el fascismo en un evadir la intuición y la realidad, en una huida sistemática y encubierta de la realidad, pero como la realidad está ahí, sigue existiendo, hay que aplastarla y aniquilarla. Todo fascismo acaba en matar, en querer matar aquello que no quiere reconocer.»

Terminamos por el principio. Ya que Valerio, cuando definió a Nuria como una aeda de nuestro tiempo, leyó el siguiente párrafo de Zambrano extraído del texto La inminente vuelta de los aedas del libro «Algunos lugares de la poesía», que dice así:

«Tendrían que volver los aedas, quizá estén volviendo ya, de los lugares de esta Europa donde los abismos, las negruras, no han sido ocultadas sistemáticamente bajo puentes de confianza, de la ambigua confianza que puede ser falacia, que tapa la visión de suplicio, que espera del otro lado del puente. Tal vez los aedas, que están ya volviendo, están tejiendo un puente de verdad, es decir, que sostenga sobre el abismo dejándolo ver».

Quizás el lugar de esos aedas que construyan y no destruyan deberían reivindicarlo los y las intelectuales de nuestro tiempo, como Nuria Sánchez Madrid, pero por qué no, también instituciones culturales como el Círculo de Bellas Artes. Sin duda, María Zambrano es una inspiración en estos tiempos convulsos en Europa.

¿Es o no actual el pensamiento político de Zambrano? Si quieres ver la conferencia entera, puedes hacerlo en el canal de youtube del CBA o aquí mismo. Por cierto, la conferencia completa, en texto y editada la podrás ver publicada en uno de los próximos números que estamos preparando de la revista Minerva.

La próxima conferencia de Los lunes, al Círculo en torno a la exposición de María Zambrano será el lunes 18N a las 19:30h y viene de la mano del político y filósofo Ángel Gabilondo, quien nos hablará desde una faceta más poética.

Carlos Saura: «Hacer fotografía es un acto peligrosísimo porque guardas el pasado»

Carlos Saura Fotógrafo es el título breve y conciso de la exposición sobre la retrospectiva del director aragonés comisariada por su amigo Chema Conesa, que se puede ver en la Sala Picasso del Círculo del 1 de octubre al 12 de enero de 2020.

«La intención principal es mostrar de principio a fin la mirada de reportero que tiene Carlos Saura», afirma Chema Conesa. Con esa finalidad, la muestra se compone de 118 fotografías seleccionadas por el comisario ya que, como confiesa Saura, «yo no habría tenido el valor de bucear en mi pasado porque no me interesa, ni me reconozco».

Fotosaurio: «Mi hija Ana y su madre»

Además, encontramos material de su archivo personal como polaroids, piezas audiovisuales, fotografías pintadas a las que él mismo bautizó como fotosaurios, publicaciones fotográficas, diarios de rodajes ilustrados y algunas cámaras de fotos de las que ha ido haciendo acopio desde aquella primera cámara Leica M3, que usó en sus inicios a principios de los años cincuenta, hasta las cientos de ellas que comenzó a coleccionar en Argentina tras el rodaje de El Sur.

Aunque su vocación frustrada fue la de músico, algo a lo que se negó en rotundo su madre pianista, Carlos Saura descubrió la fotografía muy pronto, de niño, de manera inocente.

«Mi primera fotografía fue por amor a una niña con 7 u 8 años. Le robé la cámara a mi padre, le hice la fotografía y se la envié con un dibujo de un corazón atravesado por una flecha y la frase «Te amo»»

Ese no había sido su primer contacto con las imágenes. Su padre guardaba álbumes de papel en los que pegaba distintas fotos y recortes por todas partes. «Las mirábamos constantemente y quizás de ahí venga mi obsesión y la de mi hermano Antonio por estar rodeados de imágenes». Carlos Saura llega a la fotografía por estos álbumes y posteriormente, la fotografía le llevó al cine, donde ha desarrollado después su carrera profesional.

La fotografía es para Saura «un instrumento mágico, uno de los mayores descubrimientos de la humanidad», y la compara a un espejo en el que puedes dejar la imagen quieta y captarla, «un milagro que nos da contexto» y que de alguna forma nos enfrenta al pasado. Algo que no siempre es fácil. «Cada uno de nosotros pasa más o menos rápido por distintas etapas de su vida y vamos dejando un poso. La fotografía es la que muestra ese poso del que de otra manera yo no me acordaría y me doy cuenta de que era otra persona, que era diferente, que pertenecía a otro momento, que mi familia era esta…». Para explicarlo se remitió a los heterónimos de Pessoa y escarbando un poco en el Libro del desasosiego que el escritor luso firmó con su heterónimo Bernardo Soares, encontramos lo que creo que puede refrendar las palabras de Saura, pero con el lenguaje poético de aquel: «Me acuerdo de repente de cuando era niño y veía, como hoy no puedo ver, rayar la mañana sobre la ciudad. Entonces la mañana no rayaba para mí, sino para la vida, porque entonces yo, sin ser consciente de ello, era la vida. Veía la mañana y sentía alegría; hoy veo la mañana, y siento alegría, y me quedo triste. El niño sigue aquí, pero enmudeció. Veo como veía, pero por detrás de los ojos me veo viendo; y ya sólo con esto se me oscurece el sol y el verde de los árboles me resulta viejo y las flores se marchitan antes de aparecer.»

El tiempo nos cambia física y emocionalmente, nos hace mudar de ideas, nos hace ver de otro modo y Saura a sus 87 años en el momento de presentar esta exposición lo sabe muy bien; y más cuando se enfrenta a sus propias fotografías. «Apretar el obturador de una cámara supone un acto peligrosísimo porque lo que se guarda tanto en los móviles, como en las tabletas, es el pasado y eso es tremendo».

A Carlos Saura no le interesa el pasado, «no me interesa porque estoy demasiado preocupado por el presente y el futuro». No en vano, este «hombre del Renacimiento» –como lo describe Chema Conesa por su curiosidad y labor polifacética incesante–, está actualmente inmerso en el montaje de su película El rey de todo el mundo, de la que se han incluido en esta muestra algunas páginas del guion ilustrado por el director aragonés. Y es que el dibujo, es otra de sus grandes pasiones. «El dibujo es maravilloso. Creo que en la vida no solo hay que usar la cabeza para pensar, también es necesario usar las manos».

En la parte superior, el guion ilustrado de Carlos Saura de la película que está montando actualmente: «El rey de todo el mundo».

Para terminar, mencionar que el Círculo de Bellas Artes prepara un ciclo de cine dedicado al director y fotógrafo en el que se podrán ver: Los golfos (1960), Ana y los lobos (1973), Cría cuervos (1976), Bodas de sangre (1981), ¡Ay, Carmela! (1990) y Tango (1998). Y también, incluímos varias citas relacionadas con la muestra en forma de visitas guiadas y coloquios, en la nueva programación de Los Lunes, Al Círculo, en el que podremos ver en persona tanto a Carlos Saura como a Chema Conesa, entre otros.

Exposición Carlos Saura Fotógrafo. Sala Picasso del CBA.
Martes a domingos de 11h a 14h y de 17h a 21h hasta el 12 de enero.

Malevaje: Vino Amargo

El próximo 4 de octubre, el bandoneón y la guitarra de Fernando Giardini, el contrabajo de Fernando Gilabert y la voz de Antonio Bartrina, o lo que es lo mismo, Malevaje, realizarán un amplio recorrido por la música que ha marcado sus vidas: la sala de Columnas del Círculo acogerá un repertorio que incluye a músicos tan dispares como Edith Piaf, Bola de Nieve (Ignacio Jacinto Villa Fernández), Mauricio Moris Birabent o Rafael Farina. Sin olvidar, como no puede ser de otra manera, las canciones del género rioplatense que habitualmente integran sus directos.

Con motivo de este concierto y de su próxima participación en el homenaje a Ceesepe (también en el Círculo), nuestros compañeros de Radio Círculo entrevistaron a la voz y alma carismática del grupo, Antonio Bartrina. Durante la charla, que incluimos a continuación, Bartrina habló de Vino Amargo, este espectáculo tan “especial” que alberga el Círculo y homenajea a la música que les emociona; también se remontó a los orígenes de la formación, hace más de 30 años, una época en la que, según recuerda, los músicos tenían “mucho corazón” pero menos “sabiduría musical” (dice esto en contraposición a la elevada formación musical que hoy poseen algunos jóvenes); expresó además, en esta entrevista, su admiración y amistad hacia el pintor e ilustrador Ceesepe, y la necesidad de que los verdaderos artistas reciban (a ser posible en vida) este tipo de homenajes.

Malevaje nació a la sombra de un local madrileño donde Antonio Bartrina entonaba melodías tangueras con extraña pasión. En sus 35 años de trayectoria el grupo ha defendido la inmortalidad del tango modernizando sus composiciones en busca de una manera propia de cantar los sentimientos de siempre pero sin olvidar nunca el respeto absoluto a las raíces del género.

Más información y venta de entradas

Valerio Rocco recoge el testigo de Juan Barja en la dirección del Círculo de Bellas Artes

Hace pocos días Juan Barja anunció a la junta directiva del Círculo de Bellas Artes que abandonaba el cargo tras casi 16 años como director de la institución, el mayor periodo de permanencia hasta la fecha. Tras días de deliberaciones el elegido para sustituirle ha sido Valerio Rocco Lozano, no solo por su espectacular currículum, sino también, como afirmó el presidente Juan Miguel Hernández León en la rueda de prensa de despedida y presentación celebrada esta mañana, «por su capacidad de gestión contrastada y su cercanía a la juventud».

Juan Barja (izda), Juan Miguel Hernández León (centro) y Valerio Rocco Lozano (dcha).

Juan Barja agradeció en su despedida —aunque permanecerá en el cargo hasta finales de octubre— la labor desarrollada por el presidente, la junta directiva, así como todo el equipo del Círculo a lo largo de estos años —crisis económica incluída—, en los que el CBA se ha consolidado no solo económicamente, terminando varios ejercicios en positivo en los últimos años y sin apenas apoyo institucional (7% del presupuesto), sino también como institución cultural de referencia en España y Europa. «No me cabe duda de que con Valerio Rocco la institución va a pasar a la estratosfera, donde fundará la República Independiente del Círculo de Bellas Artes con bandera pirata», afirmó Juan con su habitual sentido del humor.

Valerio Rocco tiene juventud y un currículum que podríamos enumerar durante un buen rato: además de profesor de Historia de la Filosofía Moderna en el Departamento de Filosofía de la UAM, es director del Máster en Filosofía de la Historia: Democracia y Orden Mundial y del Curso de Formación Continua en Geopolítica: Democracia y Orden Mundial , así como vicedecano de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM. También es profesor de la Escuela SUR del Círculo de Bellas Artes, La Fábrica y la Universidad Carlos III.

Paralelamente ha publicado libros, artículos y ha participado en publicaciones colectivas y revistas culturales, además de liderar proyectos europeos, nacionales, grupos de trabajo en la Unión Europea, etc. En 2007 obtuvo el Primer Premio Nacional Fin de Carrera en los estudios de Filosofía y se doctoró años después con una tesis Función y estructura del mundo romano en la filosofía hegeliana, dirigida por Félix Duque y por la que obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado.

Valerio Rocco Lozano presenta los principales puntos estratégicos de su programa.

Valerio Rocco (Roma, junio 1984) agradeció a Juan Miguel Hernández León, presidente del CBA, la oportunidad brindada, a la que quiere corresponder con «ilusión, humildad y responsabilidad». También reconoció la labor de Juan Barja «como gran gestor, gran persona y gran intelectual», del que recoge un centro con muy buena salud, así como del equipo del Círculo por «trabajar intensamente para hacer del CBA un indiscutible referente cultural español y un pionero en campos como la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura en general».

Finalmente desgranó algunos objetivos estratégicos que quiere construir sobre esta sólida base:

  1. Posicionamiento público en favor de la cultura, las artes y las humanidades protagonizando debates en defensa de la cultura y en referencia a lo público en los que a través de la cultura se dé respuesta a temas sociales como la crisis migratoria, la igualdad de género, el impacto de las nuevas tecnologías, la crisis climática… «Lo público y lo privado no están peleados; entendiendo lo público como aquello común que atañe a todos y que se opone a lo egoísta».
  2. Captación de público más joven, a través de ese debate social apoyado por una estrategia de comunicación.
  3. Incorporar a más mujeres dentro de la programación. «En este sentido la próxima exposición de María Zambrano es un excelente punto de partida, pero hay que hacer más».
  4. Insistir en las artes plásticas, el cine, el teatro, etc, su polifonía… ofrecer un renovado impulso a los talleres y hacer que la Escuela SUR esté más presente en las actividades del Círculo.
  5. Internacionalización. Además de seguir con la línea de colaboración con AECID y el Instituto Cervantes, tratar de acceder a la financiación europea para aumentar el presupuesto del CBA, reforzando el papel del CBA como Casa Europa. «Seguiremos una línea estratégica como la del programa European Universities, pero tratando de forjar una red europea de centros y casas de la cultura: queremos construir Europa desde la cultura y liderar ese proceso». Juan Miguel Hernández León trajo a colación aquella vez en la que, durante la conferencia posterior al acto de entrega de la Medalla de Oro del CBA al filósofo, y por entonces alcalde de Venecia, Massimo Cacciari, este comentó: «El Círculo de Bellas Artes ha hecho más por el concepto de Europa que todos lo ministerios de cultura europeos».
  6. Refuerzo de las relaciones con todas las universidades madrileñas a través de las artes y las humanidades para generar un foro de transferencia de conocimiento e intercambio y buscar nuevas colaboraciones. «Que el Círculo sea el escaparate donde la gente pueda ver el fruto de las investigaciones universitarias».

Deseamos lo mejor de corazón a Juan Barja en su nueva etapa vital y damos la bienvenida a Valerio Rocco, al que esperamos corresponder a partir de noviembre con la misma ilusión, humildad y responsabilidad a la que hacía referencia en su presentación.

Zarata Fest Madrid

Zarata Fest es un festival dedicado a la improvisación libre, la performance, la danza, la electrónica experimental, el arte sonoro y el rock raro. Variedad, experimentación, performatividad, empleo del cuerpo y regreso a lo prelingüístico: estos son algunos de los rasgos que caracterizan al Zarata, en palabras de Enrique Vela, uno de los organizadores de esta cuarta edición madrileña, que tiene lugar el 28 y 29 de septiembre en el Círculo de Bellas Artes. Enrique tuvo la amabilidad de visitar los estudios de Radio Círculo para conversar con nosotros y desgranar algunos de los aspectos fundamentales de este encuentro sonoro. Incluimos a continuación un enlace con el audio íntegro de la entrevista, que se emitirá próximamente dentro del programa Ecos del Círculo.

El Zarata Fest nace en Bilbao en 2006 de la mano de Miguel Ángel García, como comisario. Se trata de un proyecto concebido para acercar al público una mezcla de géneros absolutamente vanguardista, underground y desprejuiciada. Además, tanto su planteamiento como su formato están pensados para contribuir al establecimiento de una red colaborativa de escenas locales dedicadas a la experimentación artística. Para ello, los artistas participantes no solo interactúan durante el festival mismo, sino que algunos de ellos también imparten talleres gratuitos (previa inscripción). En esta edición, los talleres tendrán lugar en la Escuela Municipal de Música y Danza del Distrito Centro María Dolores Pradera (C/ Farmacia, nº 13, 28004 Madrid) los días 27 y 28 de septiembre.

Los proyectos que podrán verse en el Círculo, dentro del programa de conciertos, son los siguientes (más información en nuestra web): Death Disco Grind Machine, Gisle FrøyslandSuelen Estar QuartetKLSSofía MismaNad SpiroMartí GuillemAgnès PeNiebla FascistaEn busca del pasto (EBDP)Joni SigilRuderal IVIvankovàClaire Bergerault y Bonbonribbon69.

Bases del concurso #JazzCírculo de Paraphernalia

CONCURSO CERRADO

Los ganadores ya han sido contactados y anunciados por Instagram Stories. Gracias por participar.

Jazz Círculo arranca el viernes 18 de octubre de 2019 en el Círculo de Bellas Artes con el cuarteto Paraphernalia. Desde el lunes a las 21:30h y hasta el jueves 17 de octubre a las 14h ponemos en marcha un concurso en el que sortearemos 10 entradas individuales entre los participantes en los términos que se detallan a continuación.

1. ORGANIZADOR Y OBJETO DEL CONCURSO
El Círculo de Bellas Artes organiza este concurso dirigido a todos los interesados con la finalidad de fomentar la participación e interacción con el perfil de Instagram del Círculo y de que los 10 ganadores puedan disfrutar de una entrada para un espectáculo musical de mucha calidad, valorado en 18€ cada una de las entradas.

2. ÁMBITO TERRITORIAL Y DE APLICACIÓN DE LA PROMOCIÓN
El concurso #JazzCírculo se llevará a cabo dentro del Estado Español y será válido para cualquier usuario de Instagram que:

A) mencione a otra cuenta de la misma red social con el hashtag #JazzCírculo.

B) comparta en sus historias o en sus noticias el cartel del concurso con el hashtag #JazzCírculo y la mención al @cbamadrid en Instagram.

3. ÁMBITO TEMPORAL
El periodo de participación comenzará el día 14 de octubre de 2019 a las 21:30h. y finalizará el 17 de octubre de 2019 a las 14h. El mismo jueves 17 de octubre por la tarde se contactará con los ganadores.

4. CARÁCTER GRATUITO DEL CONCURSO
El concurso #JazzCírculo se llevará a cabo bajo la modalidad de concurso gratuito, es decir, la participación no implica ningún gasto para el participante.

5. COMUNICACIÓN DEL CONCURSO
El presente concurso se comunicará durante el período en el que se encuentre activo a través del perfil de Instagram www.instagram.com/cbamadrid.

6. PERSONAS LEGITIMADAS Y MECÁNICA DEL CONCURSO
Para concursar, los participantes deberán seguir las cuentas del Círculo de Bellas Artes en la red social a través de la que participe en el concurso y mencionar en la publicación correspondiente referida al concurso #JazzCírculo a un amigo o amiga, que a su vez puede participar. Se admiten hasta 5 participaciones por concursante siempre que mencione a distintas personas. También se puede hacer vía historias o noticias en Instagram, pero mencionando también al cbamadrid y el hashtag #JazzCírculo.

7. PREMIO
Los 10 usuarios ganadores obtendrán una entrada individual valorada en 18€.

8. SORTEO
El sorteo se llevará a cabo mediante la aplicación online app-sorteos.com que selecciona aleatoriamente nueve ganadores entre los comentarios a la entrada en Instagram y usaremos una página de números aleatorios para elegir uno de entre los stories. Se realizará el jueves 17 de octubre a partir de las 14h.

9. COMUNICACIÓN DE LOS GANADORES
Una vez finalizado el concurso, el mismo jueves 17 de octubre, se informará a los ganadores mediante un mensaje privado en la red social correspondiente. Si 24 horas después de dicha comunicación, alguno de los usuarios no es localizado, se pasará al sorteo de sus plaza.

10. RESERVAS Y LIMITACIONES
Círculo de Bellas Artes se reserva la posibilidad de rechazar el registro de aquellos participantes cuyos datos no estén completos (seguir + mención) o sus participaciones no cumplan los requisitos para poder entrar en el concurso (deben poder asistir físicamente).
Círculo de Bellas Artes se reserva el derecho a efectuar cambios que redunden en el buen fin del concurso, cuando concurra causa justa o motivos de fuerza mayor que impidan llevarlo a término en la forma descrita en estas bases.

11. ACEPTACIÓN
La participación en el concurso implica, por sí misma, la aceptación de las presentes bases. La falta de esta aceptación por parte del participante comportará la exclusión de su participación en el mismo.

Reconexión individual frente a la desconexión generalizada

Estamos en un momento en el que los medios de comunicación han sido devorados por las redes sociales. La globalización de las ideas ha cristalizado de tal manera que ha dejado poco espacio para el pensamiento individual. No solo es un momento que invita a la reflexión de los medios de comunicación para tratar de paliar la sangría del descrédito informativo, sino del propio público para desarrollar su pensamiento; un público que habla sin pensar demasiado —aunque más bien escriba en el móvil—. Es fácil dejarse llevar por la inercia de esta sociedad: muchas horas de trabajo, prisas, hastío y búsqueda de una desconexión, un descanso, que hemos identificado con tiempo para mirar titulares y chorradas en el móvil y ver series guays en la tele. «Quiero llegar a casa y desconectar, ponerme algo que me entretenga…». Quizás sea el momento de aprender a desconectar del trabajo, pero también de las redes y de la tele e Internet, algo que nos podría ayudar a reconectar con aquello que nos hace más humanos, que no solo pasa por disfrutar más de la familia, la naturaleza y los amigos, sino por cultivar nuestro pensamiento, por hacernos preguntas, por recuperar ese espíritu crítico, por leer… o por filosofar ¿por qué no? Ocurre también que en esa desconexión utilizamos más tiempo en cultivar el cuerpo que el cerebro.

Fotografía de Gerd Altmann en Pixabay

Tratamos de adaptarnos a la actualidad enlatando pensamientos en pocos caracteres; ideas sobre las que antaño habrían escrito libros enteros, nos los ventilamos en un hilo con tres tuits y dos memes. Es fácil dejarnos llevar, que piensen por nosotros, es cómodo pensar que lo que leemos en un minuto nos permite estar al día, informado y lo que es peor, con una base para generar una propia opinión, que volveremos a condensar en unas pocas líneas y a compartir. También nos gusta mucho copiar y pegar o retuitear zascas, que parecen más centrados en el golpe de efecto que en la argumentación, y que dan por zanjados los debates machacando a través de linchamientos en redes amplificados por los medios con secciones que ahondan en «lo más comentado en twitter hoy…».

Es evidente que los medios de comunicación no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos; hoy andan creando páginas para desmentir bulos y tal, pero igual sería bueno focalizar en no generarlos. Quizás sea más importante plantearse que igual que en la Ilustración, en el Siglo de las Luces (esas de las que carecemos hoy), hubo tiempo para pararse y explicar el mundo de otra manera a través de la razón, hoy tenemos la obligación de hacer lo mismo desde una reflexión individual que nos permita discernir y separar el grano de la paja dentro de esas redes y esta era de la sobreinformación.

Nuestro tiempo se estrecha, el cerebro también, ¿hasta dónde? Pensamos que somos más libres y que nuestra opinión es muy original y cuenta mucho en ese mundo que creemos compartido, pero no es así. A lo mejor influyen en nosotros mucho más de lo que pensamos y no sabemos identificar desde dónde lo hacen.

Emilio Lledó lo expresó muy bien en una charla que ofreció en el CBA, que reprodujimos en parte en la revista Minerva 32:

«En este mundo nuestro tenemos que saber quién nos engaña, quién nos manipula, quién nos enseña, quién nos abre el pensamiento y quién nos lo cierra. Tenemos que luchar, tenéis que luchar, vosotros, que sois más jóvenes, porque el tiempo nos come a todos. Eso también es maravilloso. Del río del tiempo no nos podemos escapar. El chrónos es una flecha que nos ensarta a todos.»

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MENTIRAS

El Círculo de Bellas Artes acogió esta temporada una de las citas dentro del ciclo de debates La Devastadora Velocidad de las Mentiras, en el que desde tres enfoques distintos se ofreció una mirada crítica y profesional alrededor de las conocidas como fake news. En esta última, bajo el título ¿Podemos fiarnos de la imagen?, participaron Miguel Mora, director de ctxt.es, como moderador; Marisa Flórez, editora y fotógrafa; Montserrat Domínguez, subdirectora de El País Semanal; y Clara Jiménez Cruz de maldita.es.

Tú apáñame las fotos, que yo pondré la guerra

Así se despachó William Randolph Hearst, uno de los mayores magnates de la comunicación a principios del siglo XX con uno de sus corresponsales en Cuba, cuando este le había llamado para comentarle que «aquí no hay guerra». Y es que la historia de las llamadas fake news es muy muy antigua, tanto como los primeros sistemas de comunicación. Los grandes oradores de la Grecia Antigua, por ejemplo, ya trataban estos dilemas morales acerca de la verdad y la mentira y su impacto en la polis. Y con la irrupción de los medios de comunicación las noticias directamente falsas, las medias verdades y los rumores eran capaces de moldear la opinión pública, como vemos en el ejemplo de Hearst, que llevó al gobierno estadounidense a embarcarse, ni más ni menos, en una guerra contra España.

De ese cuarto poder atribuido a los medios de comunicación tradicionales hoy habría que añadir un quinto poder del que ya se habla, formado por los mismos ciudadanos y ciudadanas que son los que moldean ahora esta opinión pública a través de Internet y más en concreto de redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Youtube o Whatsapp, por poner algunos ejemplos. Y como ya hemos comentado, hasta los medios de comunicación dedican un espacio importante a difundir esos contenidos sin filtro.

Sin embargo, ¿es tan poderoso el pueblo como para dominar esas redes sociales en las que siempre hay intereses económicos tras ellos? Decía Ignacio Ramonet en la presentación de su libro El imperio de la vigilancia que «el universo de la gratuidad en Internet debe pagarse de alguna manera. Si tú no eres el cliente, eres el producto: si no compras, eres la venta», y lo somos con nuestros propios datos personales que ofrecemos sin rechistar por lo general en Internet y las RRSS.

A priori, el hecho de que demos un like o compartamos una información no parece relevante, pero los dichosos algoritmos trabajan para trazar perfiles o para acondicionar una publicidad a tus gustos y, por qué no, un mensaje o una idea. Y eso precisamente es lo que se ha hecho en sucesivas campañas electorales en distintos países. Desde Obama para optimizar su campaña con las W’s: a quién dirigirse, qué decirle, cuándo, dónde… hasta el referéndum Brexit, pasando por las elecciones en España. Todas se han valido del uso de datos extraídos de ese quinto poder para alcanzar sus objetivos, ya que sí, somos más manipulables de lo que creemos.

LOS DATOS Y LAS MENTIRAS EN LA POLÍTICA

Obama usó esta optimización para no perder pasta, tiempo, ni recursos en personas y barrios en los que no merecía la pena propagar sus mensajes electorales, bien porque tenía el voto ganado, bien porque lo tenía perdido; por eso focalizó sus recursos en propaganda electoral en determinados canales o incluso puerta a puerta, donde ya sabía de antemano que podía ganar votos. ¿Cómo lo sabía? Por datos acumulados. Posteriormente, otros, como le ocurrió al PP en las elecciones de 2016, que se encontraba en horas bajas, acuciado por problemas internos y ahogado por la corrupción, apostaron por una campaña del miedo dirigida a movilizar a su propio electorado, ese que podría darle la espalda y quedarse en casa sin votar. Para ello, sus mensajes se centraron en el miedo a Podemos, que venía fuerte, a través de la viralización de vídeos un tanto manipulados y sacados de contexto, que movieron por Facebook, pero perfectamente dirigidos a esos votantes de siempre que podrían quedarse en casa, pero a los que consiguieron movilizar más de lo que creían en principio. En este caso, esa optimización fue posible por todos esos datos en forma de información abierta de nuestros perfiles, de los likes, los mensajes compartidos… las migas de pan son muchas gracias a que no cuidamos la privacidad en redes.

Trump y los partidarios de romper con Europa en el referéndum del Brexit, dieron un paso más lejano aún. Además de usar fraudulentamente datos personales —aún tienen hoy causas por este motivo—, viralizaron mensajes completamente falsos y tergiversados para polarizar y crispar, algo que le dio resultado y que movilizó a personas que antes no habrían votado. Las artimañas utilizadas fueron muchas y muchos medios de comunicación, por llamarlos de alguna manera, no solo no desmintieron dichos mensajes sino que les dieron difusión. Boris Johnson, uno de los líderes del Sí al Brexit llegó a afirmar en campaña que cerca de 80 millones de turcos —la población entera de Turquía— podrían emigrar a Reino Unido si estos entraban en la UE. Nigel Farage también arguyó en campaña que Reino Unido se ahorraría 350 millones de libras saliendo de la UE y que ese dinero se destinaría a sanidad y educación; algo que reconoció como un error un día después de ganar el referéndum de salida. Quizás si en lugar de preguntarle por esos millones tras las elecciones, lo hubieran hecho antes… Un mantra de mentiras que han calado en la sociedad y han despertado los miedos propios del fascismo. Lo mismo que Trump en EE.UU.

SOBRE LA OBJETIVIDAD, LA VERDAD Y LA VERACIDAD

Habría que diferenciar muy bien entre lo que son realmente las noticias falsas o fake news y es que, ¿podemos hablar realmente de noticias cuando son directamente mentiras? Tampoco podemos hablar de verdades al 100% porque la objetividad como tal no existe. Lo que un periodista destaque en una noticia sobre una comparecencia de un ministro, por ejemplo, puede diferir de lo que destaque otro. Aquí hay siempre un criterio profesional que hay que respetar, aunque el público tenga derecho a cuestionar la prioridad en los análisis.

También ha ocurrido que determinados periodistas se han hecho eco de noticias veraces. Estas son aquellas en las que el periodista ha podido contrastar las noticias y tiene fuentes que se suponen veraces y fidedignas, pero después resulta que la información ofrecida no trasluce una verdad completa. Lo hemos visto en algunas demandas recientes entre periodistas y políticos en España, como ocurrió con aquella entre Inda de OKdiario y Pablo Iglesias. El juez determinó que la información ofrecida era veraz porque se presumía que las fuentes del periodista eran buenas, aunque se demostrara que los hechos que se publicaron no eran verdaderos. En este caso, unos publicaron que Iglesias perdió el juicio, pero por detrás subyacía otra versión en la que entraba la controversia entre veracidad y verdad. Y entre medias, los retuits, las opiniones aceleradas, la viralización, los diálogos de besugos, las controversias que no son tal, el escarnio en vivo, los zascas, etc.

Foto de Susanne Jutzeler en Pixabay

Y es que hoy en día es muy fácil engañar o mostrar una verdad a medias. Esto exige un compromiso de los periodistas y de las redacciones que deberían apostar claramente por consejos internos que estudien estos casos. No puede ocurrir que, por ejemplo, en periódicos tan serios como El País se haya publicado en portada una fotografía falsa de Chávez muerto o que el «periodista» Claas Relotius durante años haya estado colando reportajes ficticios sin control en Der Spiegel hasta que el colaborador español Juan Moreno destapara el fraude. Hay muchas lecturas paralelas al respecto, en cuanto al marasmo mediático en el que los medios tradicionales han estado dando bandazos, la precariedad laboral de los periodistas, la mala transición tecnológica, etc., pero todas esas cosas nada tienen que ver con la mala praxis periodística y la falta de profesionalidad.

Psicológicamente los programas «de debate» han venido a reforzar la idea de que la opinión de cada uno tiene más valor o el mismo que la noticia cuando esta brilla por su ausencia porque no ha habido un trabajo periodístico riguroso. Los periodistas hemos ofrecido reportajes y noticias, plagados de opinión propia, ajena (replicando tuits o textos de redes sociales), hemos incluído interrogantes y conjeturas sin contrastar en cuerpos de noticia y textos copiados de notas de prensa oficiales. Los hechos, el contrastar, el llamar… el trabajo periodístico vaya, ya tal… El público ha decidido que para escuchar o leer lo que un periodista piensa, para eso cada uno también tiene una opinión válida. Pensar podemos pensar todos como nos venga en gana, pero las noticias no llegan, hay que buscarlas, encontrarlas y después hay que contrastarlas, fundamentarlas, escribirlas, releerlas y corregirlas.

Tampoco, como he apuntado al principio, el público está exento de culpa en esta era de la difusión de contenido a la velocidad de la luz. Es más fácil reenviar con un clic que comprobar si lo que hemos recibido es un bulo. Quizás, como se apuntó en la charla de la que hablábamos al principio, es hora de que en las universidades o en los colegios se muestren estos dilemas sobre la información y su consumo. Algo que también recalca el magnífico filósofo Emilio Lledó: «Vivimos en un mundo en el que estamos acosados por la información, pues entendámosla. Luchemos por entenderla, aunque nos equivoquemos, aunque la malinterpretemos. Esa es una de las cosas esenciales que se debe enseñar en las escuelas y los institutos».

LA ÚLTIMA AMENAZA

La tecnología va por delante y ya hemos visto lo que los poderosos son capaces de hacer por un puñado de votos o por hacer prevalecer unas ideas, unas zapatillas o un teléfono móvil. Lo último son las deepfakes, vídeos que se manipulan de tal manera que puedes poner en boca de cualquiera, famosos, políticos o tú mismo, otras palabras sin que apenas se note que es falso porque la boca se mueve para parecer que lo dice de verdad. Y esto no ha hecho más que comenzar. ¿Se imaginan la combinación de deepfakes con propaganda y publicidad online generada para crear confusión o directamente miedo como hemos hablado antes? ¿Deberían regularse este tipo de cosas?

Los deepfakes podrían llegar a generar una realidad paralela que reescribiera la Historia. Cuando la tecnología mejore mañana o pasado mañana, no será difícil encontrar vídeos adulterando por ejemplo, los Juicios de Nuremberg o los discursos o arengas de Hitler, Stalin o de cualquiera del pasado. Mientras existan vídeos y personas sin espíritu crítico ni cultura para tragárselos y difundirlos… Y el problema vendrá al regularlo. ¿Podremos diferenciar entre lo que es verdad y lo que no? ¿Se imaginan, por ejemplo, que se llegara a no admitir ningún vídeo en un juicio por la imposibilidad de que saber si está trucado o no?

Y ojo, que ya no hace falta un vídeo, a partir de una fotografía también se puede hacer…

¿Qué más nos deparará el mañana? ¿Tendremos el cerebro lo suficientemente activo para controlar nuestro propio pensamiento o para discernir o poner en duda todas estas amenazas? A parte de esto sería interesante que hubiera políticas educativas realmente disruptivas que ayudaran a fomentar la filosofía a través de proyectos que enseñaran más que a hacer, a pensar por qué se hace. Esto implicaría una verdadera revolución educativa. Se hablaría como ya se hace del manido «adoctrinamiento», pero, ¿no adoctrinamos también desde el mismo momento que pulsamos el botón de encendido de una tablet o una televisión delante de un niño?

La música clásica llega al centro de Madrid con Círculo de Cámara y Beethoven Actual

Antonio Moral, ex director artístico del Centro Nacional de Difusión Musical, es el responsable de los dos nuevos ciclos dedicados a la música clásica, Círculo de Cámara y Beethoven Actual, que serán dos de los principales atractivos de la nueva temporada 2019-2020 del Círculo de Bellas Artes y que vienen a completar su amplia oferta musical. Ambos se presentaron el miércoles 22 de mayo en un acto abarrotado en la sala Valle-Inclán de la institución y desde el jueves 30 de mayo los abonos están a la venta —en el caso de los abonos completos de Círculo de Cámara solo hasta el 5 de julio—.

 

Círculo de Cámara #CírculoDeCámara

«Nos mudamos al centro. No se trata de competir con nadie, sino de abrir un nuevo espacio céntrico dedicado a la música de cámara y así unirnos al Auditorio Nacional y a la Fundación Juan March», decía Antonio Moral en una abarrotada rueda de prensa de presentación. Allí desgranó el programa, en el que hay grandes nombres, como el de Jordi Savall que «pese a recibir la Medalla de Oro del CBA, nunca había tocado aquí»;  y, por ejemplo, una novedad muy interesante. «Me iba a dar una cabezada —continuó Moral— cuando puse Radio Clásica de RNE. Estaban emitiendo a un coreano de cuyo nombre solo pillé «Cho», pero que me dejó alucinado de cómo interpretaba a Chopin, tanto que me quedé sin siesta…». Luego comprobó que se llamaba Seong-Ji Cho y que en 2015, con solo 21 años, consiguió el Primer Premio del Concurso Internacional Chopin en Varsovia.

Otra de las cosas que destacó Antonio es la gran predisposición de todos los artistas en participar de este proyecto que trata ampliar la oferta musical en Madrid y hacerla accesible con precios muy asequibles.

Círculo de Cámara es una iniciativa, que se celebra entre octubre de 2019 y mayo de 2020 en colaboración con la Fundación Montemadrid, mediante la que pretende revitalizar la música clásica con nueve conciertos dominicales de solistas y grupos de cámara internacionales. En función del repertorio elegido, los conciertos tendrán lugar en la Sala de Columnas o en el Teatro Fernando de Rojas.

Cristóbal Sánchez Blesa (director general de la Fundación Montemadrid) afirmó sentirse encantado de poder participar de este proyecto tan ilusionante. «Nosotros no somos nadie dentro del panorama de la música clásica en Madrid, pero queremos ayudar porque se trata de una gran iniciativa accesible a todos y de una gran calidad».

Los abonos completos para este programa están a la venta online hasta el 5 de julio de 2019. Los precios son muy asequibles y van desde los 160€ (zona A) o 140€ (zona B) por 9 conciertos (5 en el Teatro Fernando de Rojas y 4 en la Sala de Columnas); a los 97€ (zona A), 73€ (zona B) ó 48€ (zona C) por los 5 del Teatro —a la venta del 8 de julio al 5 de septiembre—; o a los 81€ de la zona única en los 4 de Columnas —a la venta del 8 de julio al 5 de septiembre—.

#BeethovenActual, anticipo de #Beethoven2020

Francisco Lorenzo de Monterola, director del CNDM (Centro Nacional de Difusión Musical), que coproduce este ciclo, añadió algunos datos interesantes de Beethoven Actual, que viene a sumarse a las celebraciones por el 250 aniversario del nacimiento del gran compositor alemán, que tienen lugar en 2020 y para el que Alemania ha destinado una partida de seis millones de euros.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid quiere sumarse a esta celebración con nueve conciertos que tendrá lugar algunos lunes de octubre de 2019 a junio de 2020 en el Teatro Fernando de Rojas. La programación incluirá el corpus de sus 32 Sonatas para piano, en contrapunto con los 18 Estudios de uno de los compositores más relevantes del siglo XX, el húngaro de origen transilvano György Ligeti (1926-2006), además de nueve obras recientes de otros tantos compositores españoles actuales de generaciones y estéticas diversas. Ocho de estas obras serán estreno en Madrid y la novena, escrita por Tomás Marco, será primicia absoluta en este ciclo en un encargo conjunto del Centro Nacional de Difusión Musical y el CBA, las dos instituciones que coproducen este ciclo pianístico.

Los abonos para este programa están a la venta online hasta el 5 de septiembre y posteriormente según disponibilidad por días. Los precios para este ciclo son también muy asequibles y para todos los bolsillos. El abono normal es de 75€ por los 9 conciertos, mientras que el reducido para jóvenes de menos de 30 años, estudiantes con acreditación, mayores de 65 años, socios del CBA y abonados del Auditorio Nacional, sale a 58€ por los nueve conciertos. Además, las entradas individuales normales cuestan 10€, las reducidas 7€ y habrá último minuto por 5€ para los jóvenes, mayores y abonados anteriormente señalados.