Post Digital Star

Madatac (Muestra de Arte Digital Audiovisual y Tecnologías Acontemporáneas) es una plataforma internacional orientada a la visualización de la cultura audiovisual generada con nuevos medios que este año celebra su décima edición. Se trata de un proyecto ideado y dirigido por Iury Lech, un artista dedicado a la gestión, que fue además uno de los pioneros de la escena audiovisual experimental generada en España en la pasada década de los ochenta.

Con motivo de la celebración de la muestra en el Círculo de Bellas Artes, que este año repite como una de las sedes, tuvimos la oportunidad de entrevistar a su director, y de preguntarle por los contenidos de Post Digital Star, el lema de la presente edición. Entre otros temas, nos habló de la escena venidera tras lo digital, de los orígenes del festival y de los artistas que protagonizarán los sets del Círculo: Ryoji Ikeda (23.02.19) es uno de los artistas más relevantes del panorama internacional y presentará Supercodex por primera vez en Madrid; Franck Vigroux junto a Antoine Schmitt (16.02.19) interpretarán Chronostasis, su quinta colaboración; y el proyecto Bromo (16.02.19), integrado por Paloma Peñarrubia y Azael Ferrer, llevarán al escenario Traces of erosion.

LSD y psiquedelia en España

La exposición Psicodelia en la cultura visual de la era beat 1962-1972, que estará en la sala Picasso hasta el 20 de enero de 2019, viene secundada de un buen número de conferencias y actividades relacionadas en la nueva temporada de Los Lunes, Al Círculo. En algunas de estas citas, —aún quedan las de Pau Riba el 19N y la sesión dj en la misma sala de la exposición el 3D— hemos visto a expertos en la materia como Diego A. Manrique, Kiko Amat, o Juan Carlos Usó, donde cada uno de ellos ha ofrecido una arista distinta en este caleidoscopio psicotrópico.

Portada del disco publicado por el escritor y psicólogo Timothy Leary en favor de la LSD tras su ilegalización ese mismo año de 1966. Exposición “Psicodelia en la cultura visual de la era beat 1962-1972” (hasta el 20 de enero de 2019 en el CBA).

 

Si partimos del significado que da la RAE a la psicodelia, leemos:

Tendencia surgida en la década de 1960, caracterizada por la excitación extrema de los sentidos, estimulados por drogas alucinógenas, música estridente, luces de colores cambiantes, etc.

Juan Carlos Usó habla de psiquedelia en Los Lunes, Al Círculo —no de psicodelia— como «lo que manifiesta la mente, el espíritu, el alma» y que procede de un neologismo anglosajón introducido por el filósofo Aldous Huxley y el psiquiatra Humphry Osmond tras diversas experiencias con la mescalina en los años 50. Así pues, este sociólogo, nos metió de lleno en la parte más lisérgica del asunto, dejando de lado el apartado musical y colorido que nos destaca la RAE en esta definición un tanto superflua de la cosa.

La difusión de la psiquedelia tuvo un detonante, que fue el famoso y pionero «viaje» en bicicleta del químico Albert Hofmann tras ingerir una pequeña cantidad de un nuevo compuesto llamado LSD-25 que provocaría, como afirma el sociólogo e historiador, Juan Carlos Usó, «la mayor revolución en el acerbo cultural y espiritual del mundo en los últimos cincuenta o sesenta años». En España, el interés por la psiquedelia venía del primer tercio de siglo, donde se pueden encontrar diversos reportajes en prensa sobre el uso de ayahuasca o peyote, pero fue 1955 un año clave. El doctor en Psiquiatría, Ramón Sarró i Burbano, acompañado de otros psiquiatras acudieron a un congreso en Estados Unidos donde comparten mesa con el mismo Aldous Huxley, quien les surte de LSD y les habla de él. «Sabemos que en 1956 se llevaron a cabo más de 40 observaciones clínicas con pacientes, más autoensayos de los doctores», asegura Usó, quien apunta que en los tres años posteriores se realizaron pruebas en todas las clínicas psiquiátricas de España.

Así pues, los primeros en probar el LSD fueron los propios psiquiatras y sus alumnos; lo mismo que en Estados Unidos. Sin embargo, la cobertura mediática fue más amplia y más que disuadir, incitó al consumo, como apunta Usó. A finales de los 50, coincidiendo con los estudios de los psiquiatras españoles surgieron artículos en diversas publicaciones que reflejaban algunos resultados de dichos estudios, aún sin ser publicaciones especializadas, e incluso reproducían artículos de fuera de España. En este sentido, Usó destaca el primero que encontró, escrito por el periodista Aldo Ray en Los Sitios, un diario gerundense de origen falangista, correspondiente al miércoles 13 de marzo de 1957. Ahí se reproduce un viaje experimentado con LSD por un humanista británico y registrado por una doctora. A Ray le maravilló la posibilidad de «entrar a conveniencia en el mundo del espacio, del tiempo, del sonido y del color». Usó, continúa contando que, lejos del tremendismo que caracterizaría las informaciones sobre el ácido pocos años después, Ray no dudaba en asegurar que «esto parece una fantástica aventura y, sin embargo, responde a la realidad». ¿Seguro que solo a los psiquiatras les resultarían atractivas estas consideraciones del periodista? Sin poder probar la incidencia directa, Usó sitúa a la Cofradía de Bevedors de Vi de Girona como la primera sociedad que incorporó el ácido a sus citas gastronómico-literarias.

En los 60 encontramos en distintas publicaciones que, intentando mostrar la parte nociva del consumo de estupefacientes, lo que sí reflejaban era desconocimiento. Hablaban de oídas o reproducían artículos en los que, por ejemplo, Cary Grant o Paul McCartney te contaban las veleidades del LSD o los maravillosos viajes que habían tenido. La dietilamida de ácido lisérgico (LSD) ya no estaba en centros de investigación psiquiátrica, sino en las calles; lo consumían los músicos, los actores, la jetset internacional y eso molaba. Uno de sus principales y más controvertidos difusores fue Timothy Leary, que incluso publicó en 1966 un disco a modo de manifiesto para defender la legalización del L.S.D. —ese mismo año fue ilegalizado en EE.UU.—. La curiosidad se desató. Y ahí aparecen publicaciones muy llamativas por doquier. Usó, tiene un verdadero arsenal de referencias. Por mi parte, destaco alguna más también encontrada en la hemeroteca de ABC en la página 33 del viernes 27 de agosto de 1965.

Debía ser interesante poder leer los pensamientos de los chavales y chavalas de 18 años leyendo este breve. O a lo mejor es que yo tengo la mente muy sucia…

Ejemplar de la revista contracultural Berkeley Barb que puedes ver en la exposición “Psicodelia en la cultura visual de la era beat 1962-1972”, en el CBA hasta el 20.01.2019.

Las noticias que se pueden ver de la época, son tan inocentes en algunos casos que causan hasta ternura. Un ejemplo, el affaire bananadina, un bulo que generó la revista contracultural y satírica Berkeley Barb en marzo de 1967, en el que aseguraba en un artículo que fumar hebras de banana producía efectos psicotrópicos por la bananadina que tenía. Hubo tal revuelo que en EE.UU. se investigó el tema por si prohibían la venta de plátanos en los mercados. En España, las noticias llegaban a través del teléfono escacharrado, pero también podías encontrar publicaciones en forma de crónica de reporteros que lo «habían vivido»… En ABC el 1 de abril del mismo año 1967 aparecía una crónica para enmarcar que comenzaba así: «Ríanse ustedes de la marihuana, el opio, la heroína, la cocaína o el LSD: con una piel de plátano debidamente tratada, resecada y fumada, en papel o en pipa, se puede penetrar en los dulces firmamentos del nirvana por el camino de los narcóticos. Es barata, fácil y legal. No tiene pero.»

Pero si lo tuvo, la mofa llegó también al cine español, más en concreto a la comedia La dinamita está servida (1968). Aquí tenéis una maravillosa escena con Alfredo Landa y Tony Leblanc para echarse unas risas.

Sin embargo, el 31 de julio de 1967 el Ministerio de la Gobernación, vía B.O.E., dio la orden de someter a «régimen de control de estupefacientes los productos alucinógenos en general y con carácter especial los denominados L.S.D.-25, mescalina y psilocibina». A partir de aquí, los medios de comunicación o el cine, como nos cuenta Usó, denostaron los efectos psiquedélicos de la LSD, que no su consumo, ya que las incautaciones de la policía se multiplicaron exponencialmente hasta finales de los 70. Usó destaca cómo en los años de apertura y caída de la dictadura franquista, la psiquedelia quedó enterrada ante la irrupción de la heroína y la cocaína en los 80.

Patricia Godes, con mucha sorna, en el catálogo de la exposición Psicodelia en la cultura visual de la era beat 1962-1972 recurre al I remember… para enumerar una serie de hitos y sucesos que vinieron a banalizar el movimiento hippie y la psiquedelia en España. Desde las nietas de Franco en una verbena hippie, hasta el pánico con los chicles Cosmos de regaliz, pasando por la moda zíngara o el cuello Mao… «Puede resultar muy eficaz dado el tratamiento sensacionalista que recibió dicho fenómeno en la prensa y la catarata de mitos acumulados en torno a la historia de nuestra cultura pop y sus subculturas y contraculturas afines». De hecho, puntualiza las causas por las que la psiquedelia no se consolidó con la caída del régimen: «En 1967, la psiquedelia era la puerta que abrieron nuestros hermanos mayores, idealista y esperanzadora. En 1977, cuando nos tocó el turno, inventamos el nihilismo suicida del punk. No future. Seguramente el fracaso, la asimilación y la degradación del movimiento hippie tuvieron algo que ver en ello.»

Hoy en día parece que se vuelve a hablar de la LSD desde el punto de vista científico, terapéutico y también lúdico, y si no, aquí tienes Viaje al LSD, pieza que TVE ofreció en La Noche Temática en 2013 en la que se hace un recorrido de parte de lo hablado y se incluyen algunas de las últimas investigaciones respecto a esto.

FUENTES

  1. Artículos de Juan Carlos Usó en la revista UlisesFuera de control. LSD y prensa de masas en España (I): 1956-1967 Ulises nº 11 (2009) y Fuera de control. LSD y prensa de masas en España (II): Desde 1968 hasta la actualidad, Ulises nº12 (2010).
  2. Conferencia de Los Lunes, Al Círculo con Juan Carlos Usó en torno a la psiquedelia en relación a la exposición Psicodelia en la cultura visual de la era beat 1962-1972.
  3. Catálogo de la exposición Psicodelia en la cultura visual de la era beat 1962-1972.
  4. Hemeroteca del ABC.

La nueva temporada 2018-2019 del CBA

El Círculo de Bellas Artes cuenta con una programación para la temporada 2018-2019 en la que continúa con sus citas habituales, como EÑE, Pública, el Baile de Máscaras, la Noche de Max Estrella, las Noches Bárbaras, la Lectura Continuada del Quijote, Con Ciencia en la Escuela, PHotoEspaña, Teatralia, Jazz Círculo, Los Lunes, al Círculo… y además, suma, como novedades, dos propuestas en las que las nuevas tecnologías son protagonistas, como el Espacio VR de cine virtual o Van Gogh Alive The Experience, así como una nueva iniciativa, Círculo Solidario.

VANGUARDIA AUDIOVISUAL

El CBA, en su afán por abrirse también a las nuevas formas de expresión que atiende en la Escuela SUR, ha inaugurado ya su #espacioVR, el primer cine virtual 360º e inmersivo de España. Tras un primer programa de toma de contacto, llega la hora de meternos de lleno en harina con el II programa, Dark Corner, que nos propone tres experiencias en las que la oscuridad y el miedo son las protagonistas.

Además, de cara a 2019, tendremos Van Gogh Alive – The Experience que combina 3.000 imágenes en movimiento, luz y música para sumergirse de lleno en el universo del artista neerlandés. Una experiencia que gracias a la tecnología SENSORY4TM hace que las obras del pintor cobren vida en un espectáculo multimedia de lo más interesante.

ARQUITECTURA

Dentro de este apartado, el CBA ya ha comenzado la nueva temporada con la inauguración de la exposición del sueco Lars Lerup que con Parque móvil nos introduce en una inquietante reflexión en torno a los objetos, al urbanismo, a la vivienda y espacio íntimo, y que se adentra en los campos de la arquitectura, el diseño, la literatura y la filosofía.

En 2019 Teoría de la Arquitectura hace un recorrido por célebres imágenes del pensamiento arquitectónico, incluyendo trabajos de Aldo Rossi, Peter Eisenman, Le Corbusier o Pirro Ligorio, entre otros.

Esta temática también tiene cabida en Cine Estudio con la proyección y debate en torno a Mies on Scene, y sigue explorando estos terrenos a lo largo del mes de octubre, Mes de la Arquitectura, con el I Ciclo Arquitectura, Ciudad y Cine, que proyecta películas, a las que siguen coloquios vinculados a la arquitectura y el urbanismo, disciplinas que influyen decisivamente en las relaciones sociales y la forma de hacer política en las urbes, así como en el cine.

PSICODELIA Y SUEÑOS

La exposición Psicodelia en la cultura visual de la era beat, 1962-1972 analiza la influencia de la psicodelia en el diseño gráfico de esos años, a través de portadas de discos, carteles, revistas, libros y folletos que destacan por su valor artístico o por su significado en la historia de la música.

Cine Estudio, coincidiendo con las fechas expositivas, presenta Pon tu mente al sol, ciclo vinculado que cuenta con películas como Vértigo, Las margaritas, El fantasma del Paraíso o Suspira.

Además, Los lunes, al Círculo, completa el cóctel psicodélico con distintas conferencias y debates en las que participan: Diego Manrique (periodista), Kiko Amat (escritor), Juan Carlos Usó (sociólogo e historiador) y Pau Riba (músico).

Andréi Tarkovski. Zerkalo: Estudio de un sueño nos muestra fotografías de rodaje, cuadernos de trabajo, bocetos y manuscritos extraídos de los archivos documentales del instituto Andréi Tarkovski de Florencia en relación a El Espejo (Zerkalo) en el que el cineasta ruso explora un sueño recurrente que le lleva a una labor de introspección sobre los intentos infructuosos de recuperar el pasado.

En Los lunes, al Círculo aprovechamos la exposición como motor de arranque para hablar de aspectos que subyacen de ella. Así, el prestigioso profesor de filosofía Carlos Ruta nos habla de poesía y mística; y tenemos otras conferencias aún por confirmar. Y, por supuesto, en Cine Estudio, tenemos ciclo Tarkovski, en el cual hay películas como La infancia de Iván, Solaris, El Espejo, Nostalgia o Sacrificio, entre otras. Muchas de ellas cuentan con presentaciones y diálogos cinéfilos.

FOTOGRAFÍA

Creadores de conciencia es una exposición auspiciada por el Programa de de Responsabilidad Social de DKV, que cumple su XX aniversario y que pone el foco en el fotoperiodismo a través del trabajo de 40 fotorreporteros.

Ya en junio de 2019 comenzará una nueva edición de PHotoEspaña, en la que volveremos a disponer de diversas muestras fotográficas.

DISEÑO GRÁFICO

El diseño gráfico también está presente hasta el 18 de noviembre con la exposición Armando Milani. Pósters y logos que, programada dentro de Madrid Gráfica 2018, puedes verla dividida entre La Azotea del CBA y La Pecera.

LITERATURA

El Festival Eñe vuelve a convertirse en una referencia dentro de los festivales literarios de España. El CBA acoge dos jornadas los días 19 y 20 de octubre en los que veremos pasar a cientos de autores que conversarán entre ellos, recitarán poesía, desarrollarán talleres… Este año vuelve a ser gratuito con entrada libre hasta completar aforo, es más internacional y lo dirige Luisgé Martín.

En relación a la literatura, pero también lindando con la filosofía, el poeta Jordi Doce comanda el seminario Soledades, organizado por el Ayuntamiento de Madrid a través del Foro Internacional sobre la Soledad, la Salud y los Ciudadanos.

En cuanto a las novedades editoriales del CBA, publicaremos cuatro libros de la colección Utopías, así como catálogos y Hegel: Lógica y constitución, un volumen colectivo dirigido por Félix Duque con artículos de Bernard Bourgeois, José Luis Villacañas, Vicenzo Vitiello, entre otros.

Y para terminar en este apartado, cabe destacar, cómo no, la XXIII Lectura Continuada de El Quijote, cita ineludible que coincide con el Día del Libro y la visita del Premio Cervantes.

FORMACIÓN

El CBA ofrece, un año más, una oferta formativa interesante para los más jóvenes con talleres infantiles y juveniles de teatro y cine, que ofrecen a sus alumnos acabar con el miedo escénico, explorar su creatividad y, cómo no, aprender de una manera lúdica. Para los papás y mamás también es atractivo, ya que mientras sus hijos están en el taller, ellos pueden beneficiarse de las ventajas de socio del CBA (entrada libre a biblioteca, exposiciones, azotea; descuentos en conciertos, cine, restauración…). También hay talleres para los adultos de shodo, cine documental, pintura coreana, retrato, color, etc.

 

La Escuela SUR, de la que sus alumnos ya empiezan a despuntar, sigue contando con el Máster en Artes y Profesiones Artísticas, con título de la Universidad Carlos III, así como de un curso superior. Sus profesores, además, son de lo mejor en cada área.

Y en verano, también con la Carlos III, volveremos a desarrollar la Escuela de las Artes, que cada año plantea un buen número de cursos y talleres de una semana de duración y temáticas de lo más atractivas y diversas.

En este aspecto formativo, hay que hablar de Pública19, un congreso en el que podemos aprender mucho de la mano de los mejores gestores culturales locales e internacionales.

MÚSICA Y DANZA

El sello Jazz Círculo llega a su XXI edición, que abre con Shay Zelman Trío y a los que secundan bandas de renombre en el sector como: The Machetazo, Maureen Choi Quartet, Abe Rábade Trío, Javier Colina Cuarteto, Jorge Pardo Trío o Luis Verde Quartet, entre otros.

Aún por cerrar están los programas de METACÍRCULO y Frontera Círculo, que ya iremos anunciando a medida que los cerremos. Pero también tendremos otros conciertos de grandes artistas como, por ejemplo, Jean-Michel Blais o la fadista Cristina Nóbrega.

En el apartado de danza, en octubre llega Hung Dance dentro de Made in Taiwan. Taiwán en el Círculo V, que interpreta la pieza Boundless. También de Oriente viene el espectáculo Hierba Salvaje, del Teatro de Danza de Beijing, que se representa el 16 de diciembre.

Las Noches Bárbaras en 2019 vendrán reforzadas este año con un ciclo de cine, It’s only rock n roll (but I like it), documentales musicales de difícil acceso para los espectadores.

TEATRO

Utakatana Sekai. Espíritu samurái es un espectáculo que combina música de la pianista y vocalista Mika Kobayashi con el arte de la espada samurái a cargo del grupo Kamui. De Japón también tenemos la actuación en dos días de Circo de Sastre con un género distinto en el que mezclan música en directo, circo y un montaje en el que cobra mucha predominancia la sastrería.

NIÑOS

Los niños tienen su espacio en el CBA con el ciclo Juego de niños, habitual de Navidad, que este año nos trae Alicia en el País de las Maravillas y Pintamúsica, ambas de la Cía. Viu el Teatre. También en marzo regresa Teatralia XXIII con Mario, el dinosaurio.

Además, en diciembre comienza el plazo de presentación de proyectos para Con Ciencia en la Escuela, la feria de las ciencias y la tecnología de las escuelas madrileñas, que regresa en marzo para dejarnos a niños y a mayores con la boca abierta.

En cine acogemos una nueva edición de Mi primer festival de cine, que proyecta películas animadas para los peques de la casa.

CINE

En Cine Estudio sigue la programación variada que conjuga ciclos clásicos y estrenos. Destacamos los ciclos vinculados a las exposiciones o los de los Cuentos de Cine, así como otros festivales que acogemos. Tenemos ciclos de: Tarkovski, Psicodelia con Pon tu mente al sol, el I Ciclo Arquitectura, Ciudad y Cine, cine argentino restaurado, el de Manuel Puig y el Cine dentro del Festival Eñe, cine taiwanés, los festivales Lux, TCM, Cine por la Paz, Cine por mujeres, Filmadrid, Cinema Pride, Semana del Corto… Así como ciclos de autor como los de Jean Vigo, David Perlov, Guy Debord, Bill Douglas, Kenji Mizoguchi…

CÍRCULO SOLIDARIO

Cada año el CBA recibe propuestas muy interesantes de ONG’s cuya importante labor social no siempre llega al gran público. Queremos poner algo de nuestra parte para que esto ocurra, así que pondremos algunos espacios del CBA a su disposición para que puedan crearse grupos de trabajo, conferencias, debates o simplemente expongan su actividad. Con una periodicidad mensual, todas ellas serán con entrada libre.

Inauguramos el 29 de octubre con la Asociación de Colaboradores con las Mujeres Presas (ACOPE).

 

La fiesta y la revolución: el 8M

La relación histórica y simbólica entre fiesta y revolución es compleja y contradictoria. La revolución en tanto fiesta siempre alienta en la mente y en el cuerpo como momento(s) de lo subjetivo –subjetividad, en todo caso, colectiva e individual–. Por lo demás, también en ese ámbito, su ambición consiste en apertura, intentando fundar un nuevo tiempo. Y al contrario, la fiesta como memoria institucionalizada sirve al tiempo de cierre (¿definitivo?) de dicha apertura. La fiesta está en la película de «El gran río. Resistencia, rebeldía, rebelión, revolución» #4R en un episodio que trata de esa contradicción y esa deriva, pero también, sin duda, ese momento. Como escribió el poeta Charles Peguy, «la fiesta es un levantamiento en masa, y el levantarse en masa es una fiesta». El rumor de la calle, de la fiesta, siempre está ahí para hacer tambalear el orden social¹.

La fiesta también puede constituir ese momento que queda ya fijado en un calendario y que rememora ese acto que marcó un hito. En nuestro tiempo cada día es el día de algo, y quizás en ocasiones las reivindicaciones se diluyen tras las celebraciones. Es difícil abstraerse una vez que esos días especiales forman parte de esa realidad paralela que conforman nuestras redes sociales. Ahora reivindicamos, nos manifestamos, de forma virtual. Me adhiero con un like, un fav, un retuit, pero salir a la calle ya es otro tema. Vivimos en plena urgencia, sin tiempo para nada; en la boca el «no puedo». Las redes de alguna manera nos hacen protagonistas virtuales en un espacio que realmente poco puede cambiar si no lo cambiamos allí donde se puede: la calle, ese espacio simbólico donde la adhesión sí se tiene en cuenta, donde se forman los ríos y las riadas, donde el orden se tambalea.

Las grandes fiestas revolucionarias son aquellas en las que todos de alguna manera se ven a sí mismos como actores. La masa al completo pasa a ser protagonista, libre de ataduras, l@s que la integran están entre pares a los que reconocen con un pensamiento común que se considera justo. Ese que siempre ha estado ahí y que a veces por circunstancias externas o incluso por autocensura nunca sale. Y cuando lo hace, cuando podemos expresarlo, nos desborda a nosotros mismos con resultados inesperados.

El ejemplo de la manifestación feminista del 8M puede bien valer para corroborar la cantidad de gente que compartía sin saberlo, no solo un mismo pensamiento, no solo una misma reivindicación, sino un mismo sentimiento colectivo, un hartazgo que echó por tierra todas las previsiones. Había un renacer general de una esperanza nueva, una promesa

Hasta 1975 en el que la ONU fijó el Día Internacional de la Mujer, las reivindicaciones feministas se habían celebrado desde el XIX en diversas fechas. Muchas mujeres han trabajado duro para conquistar derechos desde tiempo inmemorial, pero por lo menos en España, no se había producido un desborde como el del 8M de 2018 en el que además, se celebró la primera huelga feminista, en la que pararon muchos colectivos, entre los que, por ejemplo, destacamos el de las periodistas por su papel amplificador.

Hoy la tecnología y los estudios permiten hacer pronósticos de casi todo, pero hay sentimientos que afloran en un momento concreto, todos a la vez, que generan un vínculo cuyo resultado no puede ser cuantificado y que está fuera de la lógica materialista³. La manifestación se convirtió en una revolución inesperada y ni mucho menos violenta viniendo del sexo que da la vida (4). Sus efectos se hicieron sentir casi de inmediato, en cuanto que distintos agentes sociales que se habían mostrado distantes y reticentes, quisieron apuntarse al carro sobre la marcha, unos por interés, otros quizás porque se convencieron con las razones. Y hoy estamos asistiendo al gobierno con mayor número de ministras de la historia, así como a un debate sobre políticas familiares, de violencia de género, educativas, de conciliación e igualitarias…, que hace tiempo que no estaban tan de actualidad.

Parece incuestionable que la fiesta revolucionaria parte de una adhesión completamente libre. Y de esa libertad común y compartida surge la felicidad de no encontrarse sol@. En ese 8M hubo sonrisas, lágrimas, cánticos, abrazos, mensajes, pintadas… jóvenes repartiendo flores y lazos… Y un color, el morado —que para el que no lo sepa, es histórico en la lucha feminista desde principios del XX—. La noche fue larga. Un día así lo merecía. La fiesta reivindicativa se convirtió en felicidad.

La parafernalia de la fiesta revolucionaria, también interesante, jugó su papel. Las pintadas en las paredes fomentaron el entusiasmo, arroparon a las protagonistas, revitalizaron el mensaje y lo propagaron invitando a pensar y reflexionar en espacios en los que uno no está habituado, en una calle, una esquina, una estatua que nunca te llamó la atención, pero ahora sí.

El feminismo espera ahora a que esa fiesta se constituya en una revolución real y lleve consigo esos cambios sociales que se buscan. Si no, podría quedar ese regusto de Mayo del 68, bonito, pero poco útil (5). Los políticos parece que han captado algún mensaje, pero no deben dormirse porque queda mucho por hacer y los ríos pueden desbordarse de nuevo.

La fiesta y el feminismo desde el punto de vista del conflicto en la historia, son dos de los aspectos que se tratan en la exposición «El gran río. Resistencia, rebeldía, rebelión, revolución» #4R, que puedes ver en la sala Minerva (planta baja) del Círculo de Bellas Artes hasta el 26 de agosto de 2018 en horario de martes a domingos de 11h a 14h y de 17h a 21h.

 

FOTO PRINCIPAL: Autor Martín Pintado: intagram @creativepintado (www.creativepintado.com)

NOTAS

¹ El rumor de la calle. Entrevista con Manuel Delgado en Minerva 6.

² Mona Ozouf, La Fête révolutionnaire. «Para que una revolución pueda ser tal, ¿qué es lo que resulta imprescindible? Un pueblo que arranca con buen paso, una puesta en camino irreflexiva y que no había sido preparada, una esperanza nueva, un movimiento que va en dirección a una promesa: es la primera imagen de la fiesta». Incluida en el catálogo de la exposición El gran río. Resistencia, rebeldía, rebelión, revolución #4R, así como en el Atlas de la muestra (hasta el 26 agosto) y abierto a consulta en la web del CBA.

³ «El proyecto histórico de la vida, del vínculo, de la fiesta, del placer, y el proyecto histórico de las cosas. El proyecto histórico de las cosas produce individuos. El proyecto histórico de los vínculos produce comunidad, colectividad».
Entrevista con Rita Laura Segato en Minerva 28.

4 Simone de Beauvoir El segundo sexo. Laura Freixas también la cita en esta entrevista del CBA.

5 Jean Baubérot en Laicidad y dialéctica de la Minerva 12 cuenta que Mayo del 68 lo vivió más «como unos fuegos artificiales, que como el comienzo de algo… fue una gran fiesta».

 

Textos del vídeo:

“A vous qui ignorez la fête de Capet mort sur l’échafaud, Rois craignez qu’un jour votre tête ne fasse aussi le même saut”. [«Vosotros que ignoráis la fiesta / del Capeto muerto en el cadalso, / reyes, cuidad que vuestras cabezas / no vayan a dar el mismo salto»].
[Copla cantada en 1793 en una fiesta en Conches, en un simulacro de ejecución]

«Una feliz edad en la que nada marcaba las horas, tiempo sin empleo de tiempo, fiesta sin divinidad».
[Ozouf, La fête révolutionnaire –cita interna de Jean Jacques Rousseau, Ensayo sobre el origen de las lenguas]

«Libertad compartida, sentirnos cada uno igual que el otro. Imagen en sí misma indivisible
 de un encuentro humano multiplicado de forma indefinida. Un pensar en común».
[Starobinski, La invención de la libertad]

«La fiesta como la revolución, vive a partir del poder que une».
[Michelet, Histoire de la Révolution française]

«Cuando la alegría de uno es la de millones, emancipados a la vista del cielo».
[Wordsworth, The Prelude]

Genoma Poético

Genoma Poético nace de la palabra común, del nombrar. Nace desde la intención de hacer público el disfrute de la escritura como ejercicio colectivo y como juego poético. Quino Romero, diseñador gráfico y creativo, y Carlos G. Torrico, psicólogo y formador, son los ideólogos de este laboratorio literario e itinerante. Ambos estuvieron en el Círculo para participar en la muestra de editoriales artesanales enmarcada en las actividades paralelas de la Lectura del Quijote. Coincidiendo con su paso por aquí, aprovechamos para entrevistarles. Y aquí está el resultado:

Leer másGenoma Poético

Wim Wenders – Sam Shepard: una misma mirada a ambos lados del Atlántico

El 27 de julio de 2017 fallecía en Kentucky el escritor, dramaturgo, guionista, actor y músico, Sam Shepard. Es un buen momento para recordar París, Texas (1984), película dirigida por Wim Wenders, guionizada por él, que obtuvo una excepcional acogida en festivales, principalmente en Cannes donde se llevó la Palma de Oro, el FIPRESCI y el del Jurado Ecuménico. «Ha sido una experiencia fantástica. La mejor experiencia de trabajo posible sobre un guión. Teníamos muchísimos sentimientos en común, era sorprendente. Incluso con la música», decía Shepard sobre la magnífica relación que tuvo con Wim Wenders preparando la película.
Sin embargo, el director alemán, tenía una espinita clavada, ya que aunque insistió, Shepard no quiso saber nada de protagonizarla: «Tener a Sam Shepard delante de la cámara, siempre ha sido mí sueño como realizador. Al tiempo de Paris, Texas le rogué de rodillas, interpretar la película, pero se negó».

Fue imposible entonces, pero más de 20 años después, la cuenta pendiente quedó saldada. En Llamando a las puertas del cielo (2005), Sam Shepard sería el protagonista junto con la que era su pareja por entonces, Jessica Lange. «Esta vez no hubo necesidad de hacerlo, fue él que se propuso como protagonista. Tenía miedo por los aspectos más cómicos, pero él se enfrentó a ellos muy bien».

Shepard y Wenders estaban predestinados a trabajar juntos. Lo supieron en cuanto confrontaron algunas de sus pasiones preparando el guion de París, Texas. «Una vez hicimos un viaje en coche hacia Los Ángeles, yo llevaba conmigo un montón de casetes y Wim otro tanto, y muchas veces contenían exactamente los mismos temas, blues difíciles, otros para iniciados, como Skip James y cosas similares. Pero no es que fueran simplemente temas de Skip James, es que eran exactamente los mismos temas de Skip James».

Poco antes de aquel viaje, el director alemán ya había rodado The soul of a man, una de las películas incluidas en la colección The Blues de Scorsese y claro, en ella no solo estaba Skip James, sino otros músicos más como J.B. Lenoir, Cassandra Wilson o T Bone Burnett entro otros muchos. De esta colección de 7 películas, Wenders es el único no anglosajón –de los 7, uno era británico y el resto estadounidenses, a excepción de él– elegido para dirigir una de las películas sobre blues, uno de los géneros musicales más puramente americanos. «Wenders ha sido uno de los directores europeos con mayor fascinación por la iconografía popular de Estados Unidos, y también por las imágenes que de aquella sociedad nos han dado pintores y fotógrafos, de Walker Evans a Edward Hopper, como demuestran, las mencionadas París, Texas (1984), Llamando a las puertas del cielo El hotel del millón de dólares (2000)», escribía Juan Miguel Hernández León.

Otra de sus pasiones comunes eran las películas del Oeste, de hecho en Llamando a las puertas del cielo Shepard hacía de viejo actor protagonista de westerns «con Sam Shepard comparto la pasión por las películas de vaqueros. Al principio ya sabíamos dónde se rodaría la película. Montana, Utah, Nevada. Pero la Monument Valley perdió su alma. Crecí en Alemania mirando estas películas que mostraban paisajes del Oeste americano. Me enamore de ellos. Cuando los visité comprendí que eran el lugar ideal, el lugar donde me sentía en casa. Son paisajes de patrimonio universal, pertenecen a todos».

En esta película tanto Sam Shepard como su pareja Jessica Lange y el resto de equipo fueron retratados durante el rodaje por Donata Wenders, quien trabajaba ya con su marido como fotógrafa de set desde 1995. Y precisamente el Círculo de Bellas Artes expuso Como si fuera la última vez, de finales de 2010 a principios de 2011, una muestra fotográfica acompañada de textos de la pareja en la que se mostraban trabajos realizados desde 1995 en las películas: El tiempo con Antonioni [Mas allá de las nubes], El final de la violencia, El hotel del millón de dólares, Buena Vista Social Club, Llamando a las puertas del cielo y Palermo Shooting. La labor de Donata era la de fotografiar las preparativas que ayudan a calibrar la luz, el ángulo, el grano de la imagen y otros detalles, así como otras de las pausas de los rodajes. Ese trabajo expuesto también está ampliado en el catálogo homónimo de aquella muestra, incluyendo además fotogramas escogidos por el director, así como otros textos de Wim, Donata o Isabel Coixet y Cristina Carrillo de Albornoz.

Textos utilizados procedentes de:

Descárgate Como si fuera la última vez aquí.

«París, Texas», texto de Sam Shepard incluido en el dossier Wim Wenders en la revista Minerva 13.

 

Entre falsos anda el juego: Orson Welles, Elmyr de Hory y Clifford Irving

Este mes de julio dentro del ciclo Cuentos de cine de Cine Estudio del CBA programamos Fraude (F for Fake!), de Orson Welles que se marca un fake cinematográfico en toda regla en forma de falso documental centrado en el falsificador y pintor Elmyr de Hory y en su biógrafo Clifford Irving, quien se hizo conocido también por ser condenado a dos años de cárcel por escribir una biografía falsa de Howard Hugues.

Entre falsos anda el juego, podríamos decir. Orson Welles, ya sabía lo que era quedarse con la gente tras provocar en 1938 la alarma y el pánico en EEUU adaptando La Guerra de los Mundos de HG Wells a un informativo radiofónico que contaba con pelos y señales cómo los alienígenas conquistaban la Tierra. Y ahora se lanzaba en 1973 a problematizar en torno a la autoría en el arte, a la identidad y la copia, contando la historia de Clifford Irving y Elmyr de Hory con una película que ya tuvimos la oportunidad de ver en 2013 con motivo de la exposición Elmyr de Hory. Proyecto Fake.

No tengo claro que Elmyr de Hory fuera consciente de la cantidad de debates que surgirían en torno a sus falsificaciones. Realmente De Hory tenía un don, si no, jamás se habrían vendido alrededor de 1.000 obras entre particulares, coleccionistas, marchantes y museos. Decía que pintaba «a la manera de» y con esa premisa lo hacía imitando a Picasso, Modigliani, Renoir, Degas… «Nunca he copiado ninguna obra. ¿Quién osaría decir que la interpretación no forma parte del mundo del arte?», decía en una entrevista en Le Figaro Litteraire con André Brincourt 1. Y continuaba: «Y si la pintura de los otros que hago contiene un cierto acento que solo me pertenece a mí, es precisamente porque por coquetería conservo respecto a ella una cierta distancia». Un jetilla. Pero aquí te propongo un juego. A continuación tienes a Jean Hébuterne, modelo de Modigliani, a la que el artista retrató en numerosas ocasiones. Uno de ellos está falsificado. ¿Sabrías decir cuál? Al final del texto doy la solución.

 

Pero ¿te imaginas que alguien como Elmyr de Hory hubiera sabido imitar a un desconocido y que finalmente la fama y las ventas millonarias fueran para él? En ese caso, ¿podría ponerse en duda también su valía presuponiendo que el original nunca fue capaz de vender un cuadro o al menos ser valorado positivamente por un experto? ¿Qué hace buena a una obra en cualquier caso? ¿Es la firma la que prevalece sobre cualquier obra de arte? ¿Necesitamos de la certificación de que algo es bueno porque ya ha sido reconocido previamente a través de su firma por nuestra ignorancia, falta de criterio o por miedo a la hora de emitir un juicio?

Sin embargo, Elmyr no vendía con su estilo, pero sí con el de otros y lo hacía con y sin firma, algo que en sí es contradictorio porque al no ponerla, ¿no se está pidiendo que se firme? Algunos marchantes le pedían cuadros a la manera de otros pintores, le pagaban poco y después se forraban ellos. «¿Pero yo qué puedo hacer?» se defendía. Al final le pillaron y pasó un tiempo en la cárcel en Ibiza, donde residió al final de su vida. «¿Debo ser castigado porque tengo la posibilidad de montar en distintos caballos mientras los demás solo montan en uno?». No parece que negara el carácter lucrativo de sus acciones. Por amor al arte habría seguido trabajando su estilo en lugar de plagiar.

Lo que sí consiguió es poner en duda las bases de una maquinaria del mercado que movía mucha pasta por todo el mundo. En ese momento en el que había verdadera locura por el arte, estas falsificaciones aceptadas como verdaderas, fueron una lección de humildad para esos supuestos expertos que establecían qué valía y qué no (2). La realidad es que no fue ni de lejos un caso aislado. Christopher Reed, editor de Harvard Magazine hasta 2007, contaba que Thomas Hoving, que estuvo 10 años como director en el MOMA, decía: «Habré examinado unas 50.000 obras de arte de todos los campos. Un amplio 40% de ellas eran o bien falsificaciones o bien obras restauradas tan hipócritamente o mal atribuidas que, para el caso, es como si fueran falsas».

«El artista actual —dice Fernando Castro (3)— está condenado a copiarse a sí mismo o bien a reprogramar obras existentes. Se utiliza lo dado en una estrategia semejante a la del sampler: el artista es un remixadorHay que darle un valor positivo al remake sin, por ello, caer en el alejandrinismo cool»

En torno a la exposición que en su momento el Círculo dedicó a De Hory se encontró con un problema curioso, y es que, al falsificador le habían salido otros que le imitaban a él. Ironías de la vida. El CBA realizó por entonces un montaje audiovisual que bajo el nombre de Historias como cuerpos, cristales como cielos, profundizaba acerca de la identidad humana, de cómo somos copia y original, de cómo todos fingimos en la vida y cómo nos ofrecemos a los demás con una máscara. ¿Somos realmente lo que somos? La labor de Elmyr de Hory fue, premeditadamente o no, fundamental para provocar un terremoto en los cánones de la crítica artística y quizás para que los artistas pudieran autocuestionar su trabajo frente al mercado del arte. Terremotos necesarios para pararse a pensar. Es irónico que esa falsa realidad del proceso artístico fuera falsificada al mismo tiempo.

En el mundo del cine, por ejemplo, se han copiado estilos de rodaje, formatos, personajes, guiones… y la autoría no se ha cuestionado tanto aún moviendo mucho dinero. Y se hacen remakes a diestro y siniestro, sin pudor.

También es fascinante pensar en quién era realmente Elmyr de Hory, quien utilizó hasta 60 pseudónimos en su vida. ¿Pudo alguien conocerlo realmente, pudo conocerse a sí mismo si es que conocerse está a nuestro alcance? En este sentido, me encanta el término de identidad confusa (4).  Con Irving tuvo una polémica curiosa porque este le escribió una biografía a partir de su amistad —parece que real— en Ibiza. Aunque es probable que muchos de los datos incluidos fueran verdaderos, realmente es difícil poner la mano en el fuego por ambos. ¿Era verdadero o falso, parcial o totalmente, lo que contó De Hory, así como lo que escribió después Irving que ya había sido denunciado y enjuiciado por falsear la biografía de Howard Hugues? De Hory denunció que la biografía no era autorizada, pero no queda claro si fue por despecho, ya que al parecer no vio un centavo de las ventas, o si es que realmente se arrepintió de la misma. El falsificador estafado.

Todo esto sirve para poner en contexto la estupenda F for Fake! (Fraude) de Orson Welles. ¡No te la pierdas! ¡Ah! El cuadro falsificado por Elmyr de Hory a la manera de Modigliani es el de la derecha, el otro, es auténtico. Pero, supongo que ya lo sabías ¿no? 😉

 

  1. Entrevista incluída en el catálogo descargable de la exposición Elmyr de Hory. Proyecto Fake!. Procede de una publicación de Le Figaro Litteraire en la que el periodista André Brincourt entrevista a De Hory. La traducción la hizo la Galería Orfila, que fue la primera en exponer a Elmyr de Hory en 1973.
  2. Christopher Reed decía que «las falsificaciones también nos enseñan sobre la falibilidad de los expertos; son, quizás, una necesaria lección de humildad» ¡Error! Texto de Christopher Reed, editor jefe de Harvard Magazine, publicado en Minerva 23 y traducido por Ana Useros.
  3. Compulsiones paródicas. Fernando Castro en Minerva 23.
  4. Juego de verdades. Dolores Durán Úcar, comisaria de la exposición Elmyr de Hory. Proyecto Fake!

 

El fotoperiodista Yevgeny Khaldei y sus fotografías icónicas en “El siglo soviético” de #PHE18

Yevgeny Khaldei es uno de los grandes protagonistas de la exposición El siglo soviético. Fotografía rusa del Archivo Lafuente (1917-1972), una de las tres que el Círculo de Bellas Artes alberga dentro de la sección oficial de PHotoEspaña 2018, y no solo por sus fotografías icónicas, Alzando una bandera sobre el Reichstag o las de los juicios de Nüremberg con Göring, presentes en esta muestra, sino por la proyección que incluímos en la misma sobre su trágica vida marcada por el antisemitismo.

Khaldei, cuyo trabajo durante decenas de años fue desconocido en Occidente detrás del Telón de Acero, vio la luz sobre todo a raíz del 50 aniversario de la liberación de Berlín. Por entonces un marchante estadounidense Howard Schickler dio con él en una pensión donde pagaba 35 dólares al mes en Moscú y le convenció para dar a conocer su trabajo en diversas exposiciones, como A Witness to History: Yevgeny Khaldei, Soviet Photojournalist, que en 1997 tuvo lugar en el Museo Judío de Nueva York, justo unos meses antes de la muerte del fotógrafo. Hoy parte de esos registros están en el Archivo Lafuente que por primera vez se expone en España.

Nacido en los albores de la Revolución Rusa, Khaldei era un bebé cuando en un pogromo contra la población judía de Yuzovka (actual Donetsk, Ucrania), su abuelo, dos amigos de su madre y su propia madre murieron tiroteados. La bala que atravesó el cuerpo de su madre se alojó en su pecho derecho dejándole una cicatriz para toda la vida. Con 11 años se dedicó a limpiar máquinas de vapor a cambio de comida y fregaba platos en el estudio de fotografía de sus vecinos, los hermanos Kleiman. «En cuanto vi que había que sacar una cámara para contar qué y cómo sucedían las cosas, en seguida supe lo que quería hacer en la vida». Después de aprender el funcionamiento de la fotografía, Khaldei se fabricó su propia cámara con unas cajas y las lentes de su abuela. El revelado lo hacía bajo la cama con una placa de vidrio y una linterna pintada de rojo. Más tarde con un préstamo de un año compró una FOTOKUR-1 y tiró fotos en la fábrica donde trabajaba donde acabó editando una publicación interna en la que aportaba fotografías de los trabajadores. Usaba un palo y una lata de zapatos llena de magnesio en polvo como flash. Su primer trabajo como fotoperiodista vino en el 32, cuando fotografió fábricas y trabajadores de la región de su ciudad para un equipo de trabajo al servicio de la máquina propagandística del Estado. Además, ya comenzó a enviar fotografías a Pressfoto y Soyuz Foto en Moscú.

Ya en 1933, Khaldei trabajó para el periódico Trabajador estalinista (Stalinist Worker). También le invitaron a trabajar en el mejor diario ucraniano del momento Socialist Donbass. En los años 35 y 36 participó en diversas exposiciones y ganó algunos premios antes de ser enviado a Moscú para completar su formación. Precisamente en el 36 comenzó a trabajar en la agencia TASS, la más importante de Rusia. Así comenzó todo.

En 1941 fue reclutado en el Ejército Rojo donde fue soldado y fotoperiodista. Al contrario que los fotógrafos occidentales, él llevaba dos armas, la pistola y la cámara, y fue condecorado varias veces por ambas, incluso alcanzó el rango de teniente. Durante toda la II Guerra Mundial se dedicó a ensalzar el heroísmo de los soviéticos, a retratar a soldados, y no solo hombres, también mujeres como esas pilotos del 46 regimiento de aviación rusa o las francotiradoras. También fotografió momentos cotidianos en el frente, de la calma antes de la tempestad, los desastres de la contienda… Desde los guetos judíos de Budapest a las calles de Viena, pasando por Sebastopol, Kursk, Mürmansk, Postdam, Nüremberg… o Berlín, donde realizó una de las fotografías más icónicas de la II Guerra Mundial. Los estadounidenses tenían el Desembarco de Normandía de Capa o el momento de los soldados izando la bandera en Iwo Jima de Rosenthal, pero ahora los soviéticos tendrían la suya.

Alzando una bandera sobre el Reichstag

El 2 de mayo de 1945 el avance del Ejército Rojo sobre Berlín era imparable. Cuando aún las balas silbaban en las calles y los edificios se desmoronaban por los efectos de los bombardeos, Khaldei avisó a unos soldados, sacó su bandera con la hoz y el martillo (realmente eran tres manteles rojos cosidos con el escudo de la URSS) y les dijo: «¡Ey, venid conmigo al tejado!». En lo alto del Reichstag ondearon la bandera soviética  y disparo todo un rollo entero con 36 disparos que dieron origen a una imagen para la posteridad, que apenas tardaría un día en publicarse. Pero algo de leyenda negra tiene la foto, como la del miliciano de Capa, y es que la imagen utilizada fue retocada hasta en dos ocasiones: una, para quitar uno de los dos relojes con que aparece uno de los soldados que ofrecería las sospechas de saqueo por parte del Ejército Rojo, algo que en el régimen de Stalin se penaba con la muerte; dos, se añadió humo de fondo para dotarla de mayor dramatismo y realzar la bandera.

El éxito y la alegría que le reportó esta fotografía contrastaron con los datos finales de la contienda: 20 millones de rusos muertos, entre ellos, el resto de la familia de Khaldei, que se enteró de que su padre y sus tres hermanas fueron asesinados por los nazis, después de que estos llegaran a su población y detuvieran a su familia. «Al parecer los nazis no se molestaron en gastar balas para dispararlos. Allí teníamos pozos mineros y fue donde arrojaron a 75.000 personas entre los que estaban mi padre y mis tres hermanas».

Pese a todo, esto decía en una entrevista en The New York Times: «Siempre he querido que la gente supiera lo que realmente sucedía. Debo decir que se me rompió el corazón muchas veces, pero también he sido testigo de la grandeza».

Khaldei fotografiado con la cámara que le regaló Capa junto mirando a Göring en los juicios de Nüremberg.
Su venganza: los juicios de Nüremberg.

La venganza de Khaldei no podía llegar de otra manera que no fuera a través de la fotografía. Y así es como encontramos otras de sus fotos célebres, las que disparó durante los juicios de Nüremberg, sobre todo las que retrataron a uno de los máximos responsables del holocausto: el fundador de la Gestapo, Göring. En una de ellas tuvo que soportar los insultos del nazi que le tildaba de cerdo ruso. Sin embargo, la más simbólica de estas quizás fue una que él no disparó en la que aparece mirando al carnicero que, desesperado, espera a que le lean la sentencia. También esta imagen tiene su miga, ya que como cuenta el propio Lafuente: «Estamos investigando, ya que sabemos que la cámara que sujeta Khaldei es una que le regaló el mismo Frank Capa por entonces, así que es muy probable que el que disparó la fotografía pudiera ser el mismo Capa, con el que coincidió en Nüremberg». Se trataba, por cierto, de una cámara Speed Graphic.

Tras regresar a Moscú en 1948, Stalin inició una campaña contra los “cosmopolitas desarraigados”, un eufemismo con el que puso la cruz sobre los judíos. De forma extraña pasó a un segundo plano en pequeños periódicos. Tuvo que esperar hasta 1959 para volver a trabajar en un gran medio, Pravda, donde estuvo hasta 1972, cuando se marchó al Sovetskaya Kultura, donde terminó su vida laboral.

Fuentes consultadas

Vídeo reportaje dedicado a Khaldei de la exposición El siglo soviético. Fotografía rusa del Archivo Lafuente (1917-1972)En la Sala Picasso del CBA hasta el 16 de septiembre de 2018.

Vídeo de RTVE Yevgeny Khaldei, el fotógrafo soviético de la II Guerra Mundial.

Artistic biography of Efim Khaldei (nom de plume Yevgeny Khaldei) 1917–1997. Artículo escrito por Anna, la hija de Khaldei para la web sobre el fotógrafo.

Beyond the Battle: A Soviet Portrait (Tras la batalla: un retrato soviético) de Vicki Goldberg, sobre la exposición que en 1997 dedicó el Museo Judío de NY a Khaldei bajo el título: A Witness to History: Yevgeny Khaldei, Soviet Photojournalist (Un testigo de la Historia: Yevgeny Khaldei, fotoperiodista soviético).

Tribute to Russian war photographer Yevgeny Khaldei (Tributo al fotógrafo de guerra ruso Tevgeny Khaldei), por Nick Holdsworth para su propio blog.

Yevgeny Khaldei’s Wartime Photographs (Fotografías de guerra de Yevgeny Khaldei), por Jackson Krule para The New Yorker.

Yevgeny Khaldei, 80, War Photographer, Dies (Muere Yevgeny Khaldei, 80, fotógrafo de guerra) por Douglas Martin para The New York Times. Necrológica del periódico del 9 de octubre de 1997 (dos días después de la muerte del fotógrafo).

Bonifacio. La cicatriz interior sigue sin curar.

El 19 de junio de 2018 haría 85 años el pintor y grabador Bonifacio Alfonso, Boni, que murió el 11 de diciembre de 2011. Fernando Castro Flórez nos recordaba recientemente la joya que tenemos guardada en la mediateca del CBA y en el canal de Youtube, Bonifacio. La cicatriz interior, un maravilloso documental elaborado por el equipo del Círculo en su propio taller de Lavapiés en 2007, que ahonda en la personalidad de este genial artista, uno de los más influyentes en España del siglo XX. Quizás con este visionado nos podamos quitar ese prejuicio a la hora de hablar de “alta cultura”. Porque el trabajo de Bonifacio mereció el Premio Nacional de Grabado 1993 o el de las Artes de la Comunidad de Madrid en 2005, se expuso a lo largo y ancho de toda Europa y en México y sus obras forman hoy parte de colecciones en el Museo Reina Sofía, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Colección Testimonio de La Caixa, Fundación Juan March, Patrimonio Artístico de Kutxa Fundazioa, Museo Británico de Londres, Fundación Antonio Pérez… Sin embargo, nunca se le ha tomado en serio como pintor dentro de la profesión, ni ha sido un personaje especialmente conocido a nivel popular. Solía decir que «al pintor que se le ve demasiado, es que pasa poco tiempo en el estudio». A lo mejor esa sinceridad, le costó vivir, a él, no a su obra, de manera underground, sobre todo en Madrid, pero se le veía disfrutar con ello: «Yo nunca he sido un profesional de la pintura, sino un aficionado. Y continuaré siéndolo mientras viva».

 

Antes que pintor y grabador, Bonifacio fue novillero (le chiflaban los toros), músico de jazz y pintor de brocha gorda, trabajo que perdió porque dibujaba en exceso y un buen día le pillaron saliéndose del guion. Pero como no hay mal que por bien no venga, su jefe, que le vio dotes artísticas, le recolocó en un estudio haciendo carteles en comercios. Si bien no era la panacea, al menos tenía la posibilidad de explorar otros espacios cromáticos y más tiempo para desarrollar su don para el dibujo y la pintura.

En 1955 se presentó al Premio de Pintura de San Sebastián. «Un Cristo cubista estaba haciendo; ni yo me lo creía». Y lo ganó. «Así tiene que andar la pintura –le decía su abuelo con sorna– si a ti te han dado el 1er premio por eso». Se matriculó entonces en la Escuela de Artes y Oficios, donde por fin tuvo esa formación que siempre había venido de forma autodidacta.

Posteriormente, se hizo un nombre vendiendo cuadros a Chillida, conoce en París a Antonio Saura con el que Bonifacio mantendrá una excelente relación; los dos eran muy divertidos en la distancia corta y se llevaban estupendamente, como hermanos. Expuso aquí y allí y acabó por trasladarse a Cuenca con toda la pléyade de artistas no figurativos. Juana Mordó se convirtió en su mecenas para ayudarle a dar el salto a Europa. En los 90 se trasladó a Lavapiés, en Madrid, ya con un nombre en el mundo del arte, pero desconocido para el gran público. Le llamaron también para encargarle 26 vidrieras en la Catedral de Cuenca. «En invierno hacía un frío de la leche ahí colgado con una cuerda».

Una de las cosas que más llamó la atención de todo el mundo fue el uso que hacía del color. Miguel Galanda destacó «sus colores chirriantes y ácidos, esos verdes rarísimos». El mismo Bonifacio era más explicativo: «El verde lechuga ese asqueroso, a mí me gusta muchísimo». Lo cierto es que un hombre que vivió de niño la Guerra Civil, que perdió a su padre fusilado, que vivió en San Sebastián, una de las ciudades donde más llueve de España, lejos de adaptar en su pintura colores habitualmente vinculados a la tristeza o al horror, destacó por una policromía abundante, en algunos casos hasta excesiva. «A mi –decía Boni– me gustan los cuadros con colorines, no uniformes». Y apostillaba de forma muy concisa –siguiendo con un lenguaje no tan policromático–, blanco y en botella: «A mí la pintura tenebrosa, la negra, la goyesca, pues no sé, no me llama la atención. Pintar en negro es jodido».

Sus explicaciones sobre arte estaban lejos de esa corriente canónica moderna y, por contra, eran mucho más cercanas al lenguaje de la calle. Sobre Matisse y esa cromática tan potente que utilizaba y que tanto le gustaba decía: «Ves sus libros y dices, ¡joder este hijo de puta… hasta que he descubierto yo eso! Estos colores tipo azul ultramar y tal, los hace sobre blanco. Y es que, con blanco y amarillo, se saca brillo».

Siempre modesto con su trabajo, aseguraba que «los cuadros ni se terminan ni hostias: se abandonan. Si nunca sale lo que uno quiere… Yo me voy a la cama pensando siempre que no sale. Y si pienso que he acertado, lo borro, y a veces borrando por accidente, sale algo que más o menos me gusta; el accidente me interesa un huevo». Y añadía: «Algunos cuadros con los que no puedo más, los castigo y los pongo contra la pared; al cabo del tiempo los miro y digo, pues no están tan mal, parece que se terminan solos. ¡Esto de la pintura es más raro que la hostia!». Era un inconformista nato y eso le llevó a seguir interesándose por mejorar: «Tengo que estar aprendiendo hasta que la espiche», decía.

Boni, como lo llamaban los que le conocían mejor, era inclasificable, pero quizás sí tendría un hueco como maestro artístico de la sabia y universal Escuela de la calle, no en vano frecuentaba más el bar de menú de debajo de su casa en Lavapiés, que las reuniones artísticas. Terminamos con un grandioso colofón, válido para cualquier artista en ciernes. «Cuando me pongo a pintar lo hago por intuición, no sé por qué lo hago; por instinto, como la música de jazz, improvisas… Haciendo es como salen las cosas. La inspiración, como decía aquel, son 10 o 14 horas de trabajo […]. Pero tampoco soy de esos de ¡ains!, es que yo si no pinto me muero, ¡pero qué cojones te vas a morir! Si hay más cosas que hacer que la puñeta, hombre».

Si fuera todo tan fácil, ¿verdad?

AQUÍ puedes ver el maravilloso documental La cicatriz interior, que grabamos con Bonifacio en su estudio de Lavapiés en 2007. 
En el CBA tuvimos el honor de acoger una exposición de Bonifacio, En los campos de batalla, cuya información tienes aquí.
Además, publicamos un dossier especial en la revista #Minerva5 con varios artículos que hemos referido y enlazado a través de citas en este artículo.

 

Entrevista a Nares Montero

Habitaciones con paredes que son puertas, por donde se desliza un hilo común, del color de las violetas. Un hilo que es voz de las que estuvieron, a través de las que están. La habitación de las mujeres comenzó siendo un conjunto de poemas que pretendía reflexionar sobre la relación entre el espacio y las mujeres. Sobre ese espacio del que ya hablaba Virginia Woolf a comienzos del pasado siglo (“Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir”).

En la siguiente pieza, Nares Montero, poeta, editora, agitadora cultural y creadora de La habitación de las mujeres, nos habla del origen y la evolución del proyecto; de editoriales artesanas y ejemplares únicos; de voces invisibles y espacios internos; de precariedad, cultura y mujeres creadoras; de Abejas en las lindes (su último poemario) y Ediciones Deliciosas; de la mujer en la literatura de Cervantes, un autor “aliado”.

Además de la entrevista, este vídeo contiene algunos extractos de la actividad que Nares dirigió en el marco de la Lectura Continuada del Quijote, en la que también participaron Shelia Blanco (música), Eva Hiernaux (artista multimedia), Débora Antón (poeta) y Andrea Lebaña (bailarina). Todas ellas recrearon, desde su propia genealogía, a las mujeres del Quijote: destejieron su cuerpo y urdieron su voz.