Rafael Llano y el compromiso de Tarkovski

Rafael Llano, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y autor de Andréi Tarkovski. Vida y obra, pronunció la conferencia de los #lunesalCírculo Ni la política ni los grandes inquisidores, solo la cultura buscada personalmente nos podrá salvar en torno a la exposición Andréi Tarkovski y El espejo. Estudio de un sueño, que puedes ver en el Círculo hasta el 27 de enero de 2019, y que se complementó con un ciclo de cine con todas sus películas hasta finales de 2018.

Imagen del rodaje de El Espejo, cedida por el Instituto Internacional Andréi Tarkovski.

Llano analizó la filmografía de Tarkovski relacionándolas con las claves de su cine, que básicamente están alineadas con una forma de pensar y una forma de vivir próxima a la inteliguentsia rusa, una élite intelectual que tenía como fin en la vida la propagación de la cultura y las artes. «Un intelectual en Rusia era una persona que consideraba la cultura y la expresión artística, como lo más elevado. Eran personas que comprendían el presente y el pasado para leer así el futuro y lo sacrificaban todo por ello, aunque eso les marginara socialmente». El cine de Tarkovski podríamos decir entonces, está comprometido con el espectador, y se anticipó al futuro, lo que hizo que hoy en día no haya perdido vigencia.

Tarkovski estaba obsesionado con la respuesta del público a sus películas y guardaba las cartas en las que recibía comentarios, algunas de las cuáles se pueden ver en la exposición traducidas. Para él, la libertad creativa del cine era un compromiso con la sociedad en que vivía. En esa tarea comprometida explicaba: «Lo trágico es que no sabemos ser realmente libres […] Que no se me entienda mal: estoy hablando de la libertad en el más alto sentido ético del término. No estoy queriendo polemizar contra los indiscutibles valores que caracterizan a las democracias occidentales. […] Pero también bajo las condiciones de esas democracias surge el problema de la falta de espiritualidad y de la soledad de los hombres. A mí me da la impresión de que en la lucha por las, sin duda, importantes libertades políticas, el hombre moderno ha olvidado aquella libertad de que disponían los hombres de todos los tiempos: la libertad de ofrecerse en sacrificio, de darse a sí mismo a su época y a su sociedad.» (1). Quizás ahí podemos encontrar muchas respuestas que surgen en películas como Sacrificio o Solaris.

Lo cierto es que ese alejarse de “lo popular”, del producto cinematográfico de éxito, no le hizo llegar a tener un público masivo, pero sí muchos seguidores fieles y reconocimiento internacional, que quizás hoy, visto como un director de culto, sea más amplio de lo que pudiera imaginar (3). Un tema que nos aproxima al debate del producto cultural y su consumo y a la lucha de muchos centros culturales por mantener la identidad y esas convicciones culturales frente a los gustos más extendidos. Hoy, lejos de lo que se pudiera pensar, la tecnología sí que ayuda, en ocasiones, a aproximar productos culturales a priori minoritarios a grandes públicos potenciales que, de otra manera, jamás habrían conocido. Algo de lo que hablaba hace unos meses nuestro director, Juan Barja, en la presentación de la temporada del CBA.

 

Otra característica que destacó Llano en su conferencia es el antibelicismo del cineasta. «Tarkovski fue antibelicista. Su infancia se interrumpió por la guerra y su padre tuvo que marchar al frente. El ideal infantil destruido por la guerra lo marcó toda la vida y solo con imágenes lo refleja en La infancia de Iván» Rafael Llano. Esa sensibilidad también se puede palpar en las escenas de los españoles en El espejo, que fue incluída en la película después de que Tarkovski escuchara la historia de los niños de la Guerra Civil por boca de su amigo Ángel Gutiérrez. La traumática despedida de los niños en el puerto de la película guardan un paralelismo con las lágrimas que Ángel y su hermana mayor derramaron después de que a su hermana pequeña no la dejaran subir al barco chino que los llevaba a Leningrado escapando de los horrores de la guerra. «Pero Tarkovski  —apuntaba Llano— sabe que ante la violencia y el horror hay un mundo de belleza que oponer. Uno viene de los sueños y otro de la naturaleza misma. Quizás por ese acoplamiento del cine a los ritmos naturales rodaba la ficción como un documental».

Tarkovski salió de la URSS sabiendo que eso le costaría, muy probablemente, no volver a ver a su hijo —de hecho solo lo volvió a ver por intercesión de Miterrand justo antes de morir—. El proyecto soviético para él, estaba acabado, como confirmó Llano en esta conferencia. Sin embargo, tampoco se encontraba del todo a gusto en Italia. «Hoy he pecado, me he comprado unos zapatos, escribió una vez —contó Llano—. No entendía el consumismo ni el amor a la ciencia de Occidente. Miedo, dinero, entretenimiento e incultura era lo que veía y le preocupaban. Lo cuenta en Sacrificio».

No debió ser fácil para Tarkovski encontrarse extraño entre dos aguas: una Unión Soviética que agonizaba y que era una sombra de lo que fue culturalmente; y un mundo occidental sumido en el consumismo y el fast food, aplicado no solo a lo alimenticio. Su desazón y su lucha también están reflejadas en este párrafo suyo que rescatamos de su Martirologio y que también se recoge en Narraciones para cine (2):

[…] todo lo que la humanidad destaca como una nueva manera de conocer el mundo, a mí me parece un intento de explicarlo con métodos inadecuados. No puede ser cierta la fórmula E = mc2, puesto que no puede existir el conocimiento positivo. Nuestro saber es sudor, excrementos, es decir, las funciones que acompañan la existencia y que no tienen ninguna relación con la Verdad. […] El conocimiento de la verdad se consigue con el corazón, con el alma.

No cabe duda que cada apartado de esta conferencia que te invitamos a ver, nos podría introducir en mil y una reflexiones en torno a la creatividad en general, al cine, al arte, a las audiencias y los públicos, a la moral… Tarkovski era mucho más que un director de cine al uso, era un auténtico activista de la cultura.

Entrevista con Rafael Llano en Radio Círculo

 

PRÓXIMAS CONFERENCIAS SOBRE TARKOVSKI en los LUNES, AL CÍRCULO (entrada libre)

14 enero a las 19:30h.: Conversación entre Ángel Gutiérrez, amigo de Tarkovski y dramaturgo, y José Manuel Mouriño, comisario de la exposición.
21 enero a las 19:30h.: Jean Christophe Bailly, El vértigo de la imagen.

 

MATERIAL CONSULTADO

Conferencia de la charla de los Lunes Al Círculo de Rafael Llano.

Exposición Andréi Tarkovski y El espejo. Estudio de un sueño.

Catálogo homónimo de la exposición de Tarkovski en el CBA (descargable).

(1) Esculpir en el tiempo. Andréi Tarkovski.

(2) Narraciones para cine. Guiones literarios. Andréi Tarkovski. Editorial Mardulce.

(3) Radio Círculo. Entrevista a Rafael Llano y Manuel Asín en Ecos del Círculo.

Todas de las reflexiones del profesor Llano están recogidas en su libro Andréi Tarkovski. Vida y Obra, Mishkin Ediciones.

 

Pedro Costa. Oscurecer la oscuridad

Valerie Massadian
Valerie Massadian

El desaparecido barrio de Fontainhas, en Lisboa, se convirtió hace algunos años en el estudio de grabación de Pedro Costa, un cineasta mimetizado hoy con su trabajo, que es su solemnidad y su vida. El contacto con los hombres y mujeres que habitaban este suburbio (desplazados, pobres, locos, marginales, sombras) hizo virar su manera de interiorizar y materializar el cine: No quarto da Vanda (El cuarto de Vanda, 2000) inauguró una etapa en la que las grabaciones se reducen en equipo, presupuesto y medios materiales, y se intensifican en trabajo físico, emocional e intelectual.

El Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes estrenó el pasado 22 de septiembre su último largometraje, Cavalo Dinheiro (Caballo Dinero, 2014), premiado en Locarno y Sevilla, y protagonizado de nuevo por Ventura, un hombre caboverdiano con una vida de trabajo y pobreza, con un cuerpo deteriorado y una mente enferma, que deambula por pasadizos y bosques febriles, entre la Revolución de los Claveles y la actualidad.

Hay en el cine de Pedro Costa una voluntad sincera y comprometida de visibilizar sufrimiento y catástrofes, de rechazar lujos y conquistas. Hay una necesidad de volver a aprender algo, hay miedo, hay memoria, hay dominio del espacio, hay cine clásico. Y hay una manera de rodar que se aleja de la escritura en virtud de la vivencia. Sus películas nos sitúan en esos pliegues de la realidad donde la oscuridad se oscurece y es bella y duele.

Coincidiendo con la proyección de Caballo Dinero en el Cine Estudio, tuvimos la oportunidad de dialogar con el director portugués en los estudios de Radio Círculo. A continuación incluimos el audio con el reportaje que nuestros compañeros de Apuntes del Círculo han elaborado sobre este cineasta, con algunos extractos de la entrevista. Además, la revista Minerva publicará el texto íntegro del diálogo en su próximo número.

Pedro Costa (1959) sustituyó la Universidade de Lisboa, donde cursaba estudios de Historia, por la Escola Superior de Teatro e Cinema. El cine de Costa se edifica hoy sobre el concepto de antropología visual, explorado también por directores como António Reis y Ricardo Costa. Sus herramientas básicas de trabajo son las cámaras ligeras de vídeo digital, con las que retrata espacios reales poblados por personas marginadas, también reales. Su cine, según sus propias palabras, es “una puerta cerrada que nos deja adivinando”. En él, se percibe su admiración por John Ford, Howard Hawks, Fritz Lang y Jacques Tourneur. Entre sus películas, cabe mencionar O sangue (La sangre, 1989), Casa de lava (1995), Ossos (Huesos, 1997), No quarto da Vanda (El cuarto de Vanda, 2000), Juventude em marcha (Juventud en marcha, 2006) y su reciente Cavalo Dinheiro (Caballo dinero, 2014).

 

Shakespeare en el cine mexicano: he ahí la cuestión

cantinflas the swan

Este 16 de septiembre el Cine Estudio conmemorará una doble efeméride; por un lado, el Día del Grito de Dolores, día nacional de México que como todos los años sumará una serie actos culturales en la capital madrileña. Y por otro lado el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare, del que se vienen realizando innumerables actividades a lo largo de todo este 2016, y al que nos sumaremos con esta jornada en torno al dramaturgo inglés desde un ángulo insólito a la par que iluminador: el del papel que han jugado las adaptaciones shakespeareanas más o menos directas en la historia del cine mexicano.

Ese es precisamente el título de la conferencia gratuita que impartirá Alfredo Michel Modenessi en el Cine Estudio, el día 16 a las 19:30: “La presencia de Shakespeare en el cine mexicano”. Michel Modenessi es catedrático de la UNAM, traductor y adptador de obras de Shakespeare, y Director Académico del Centre for Mexican Studies de Londres.

Esta conferencia, así como la proyección de una adaptación de Otelo a la que se referirá Michel Modenessi en su charla —Huapango, de Iván Lipkies, que se podrá ver justo a continuación, a las 22:00–  se enmarcan en el coloquio “Shakespeare en la lengua de Cervantes, a 400 años”, que organiza el Centro de Estudio Mexicanos UNAM-España en colaboración con la editorial Espasa y con el Centro de Estudios Mexicanos UNAM-Reino Unido, y que el día 21 de septiembre a las 19:30 reunirá en Casa de América a tres de los principales traductores de Shakespeare al castellano: Ángel-Luis Pujante, de la Universidad de Valencia, Salvador Oliva, de la Universitat de Girona, y el propio Alfredo Michel Modenessi, moderados por el Premio Nacional de Traducción y miembro de la RAE Miguel Sáenz.

El doctor Michel Modenessi ha preparado un texto de introducción a su conferencia del Cine Estudio, que reproducimos a continuación a la vez que os invitamos a todos a venir a escucharle y a disfrutar de esta jornada de celebración del mejor cine mexicano y la mejor literatura universal.

*

“En las últimas cuatro décadas, la presencia de Shakespeare en el cine se ha multiplicado como nunca. Naturalmente, a ese crecimiento lo ha acompañado una equiparable proliferación y diversificación de los estudios respectivos, relativos no sólo a la lógica cantidad de producciones angloparlantes de antes y ahora, sino también a la quizá insospechada cantidad de filmes realizados con base en Shakespeare por artistas y en mercados no anglófonos ni eurocéntricos. En ese contexto, México no es excepción. La filmografía derivada de Shakespeare en la industria mexicana quizá no es abundante, pero sí interesante: en ella hay muy estimulantes películas enteras y segmentos tanto derivativos como alusivos a los textos de Shakespeare y arquetipos relacionados. El fin de esta charla será presentar y comentar ejemplos como Romeo y Julieta (Miguel M. Delgado, 1943, con “Cantinflas” en el protagónico), Huapango (Iván Lipkies, 2003), El charro y la dama (Fernando Cortés, 1949), Amar te duele (Fernando Sariñana, 2002) y Besos de Azúcar (Carlos Cuarón 2013), a fin de bosquejar un panorama histórico — que no una historia — de la presencia de Shakespeare en el cine mexicano.”

Alfredo Michel Modenessi

Objetivo Welles

Treinta años después de la muerte de Orson Welles, continúan apareciendo materiales que se consideraban perdidos. Aun así, sus películas inacabadas y su obra televisiva siguen siendo las grandes desconocidas. La Escuela de las Artes 2016 dedicará un curso (20-24 de junio) a la figura de Welles, colocándolo en la categoría de gran creador (más que como gran cineasta), y añadiendo a su estudio los trabajos que realizó para el teatro, la radio y la televisión. El curso estará dirigido por Santos Zunzunegui, Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad del Pais Vasco. De su libro Orson Welles (Madrid, Cátedra, 2011), extraemos el siguiente fragmento, dedicado a El Cuentacuentos, un piloto que rodó para la serie de televisión The Fountain of Youth.

El “cuentacuentos”

“La pobreza de la televisión es algo maravilloso (…) Es un medio maravilloso en el que el espectador no está a más de un metro cincuenta de la pantalla, pero no es un vehículo dramático sino narrativo, puesto que la televisión es el medio de expresión ideal del narrador… (…) La televisión es un medio de satisfacer mi inclinación a contar historias a la manera de los narradores árabes en la plaza del mercado. Me entusiasma, no me canso nunca de oír o relatar historias y cometo el error de creer que todo el mundo participa del mismo fervor. Prefiero las narraciones a los dramas, a las obras de teatro, a las novelas: es una característica importante de mi personalidad”.

Estas declaraciones de Orson Welles, realizadas en 1958 a André Bazin y sus colegas de Cahiers du Cinéma, dejan meridianamente clara su concepción del espectáculo televisivo. No se trata de un canal destinado a albergar la exhibición de películas jibarizadas sino más bien, de una radio con imágenes, en la que pueden desplegar todo su poder de encantamiento los cuentacuentos. Pocos ejemplos mejores que el programa calificado por Peter Bogdanovich como “el mejor show de televisión que nunca he visto”:  The Fountain of Youth se rodó en 1956, producido por la compañía Desilu, propiedad de los amigos de Welles, Desi Arnaz y Lucille Ball. Pensado inicialmente como un piloto para una serie, el episodio no tuvo continuidad y tuvo que esperar dos años para que fuese emitido por la NBC en el marco del Palmolive Colgate Theatre. Ese mismo año el programa fue galardonado con uno de los premios Peabody a la creatividad televisiva.

fountain

Para su primera incursión en el campo de la ficción televisual, Welles eligió un relato corto de John Collier[1] ambientado en los años veinte. Cuenta la historia del endocrinólogo Humphrey Baxter (“the gland man” como se le conoce por la prensa) que en su madurez se ve atraído por una starlette de Broadway con la que contrae matrimonio. Cuando Baxter debe abandonar Nueva York para una estancia de tres años en Viena, su joven esposa cae en las redes de un atlético y apuesto tenista. Pero Humphrey que es un hombre de paciencia (“puedo esperar” será su lema a lo largo de todo el relato) difunde, a su retorno, a través de los medios de comunicación que en sus años de colaboración en Europa con el doctor Vlingeberg, ha conseguido aislar el suero de la juventud. De inmediato la pareja formada por su antigua esposa Caroline y su nuevo amor Alan se presentan en su laboratorio para interesarse por el sensacional descubrimiento. Humphrey les hace un fantástico regalo de boda: la última porción del suero que existe de las tres que lograron producir en Viena. Las dos porciones restantes fueron tomadas por él mismo y por el doctor Vlingeberg, un hombre de sesenta y ocho años de edad y horriblemente feo que, como dirá Baxter a la joven pareja, permanecerá con 68 años y horriblemente feo durante los doscientos años que durará el efecto de la pócima. De una sola cosa advierte Baxter a los nuevos esposos: la dosis no puede dividirse en dos pues perdería todos sus efectos. Únicamente podrá, por tanto, ser tomada por uno de ellos. De vuelta a casa, tanto Alan como Caroline se muestran inicialmente partidarios de que sea el otro el que tome el brebaje. Ante la imposibilidad de decidirse (los dos se niegan enfáticamente a ser el único beneficiario del descubrimiento) deciden colocar el frasquito con la poción mágica en la repisa de la chimenea que preside el comedor de su mansión como símbolo de la confianza que ambos mantienen en su amor mutuo. Pero a medida que determinados síntomas de envejecimiento sean constatados por uno y otro (Alan tendrá problemas en sus partidos de tenis; Caroline verá en peligro su papel preponderante en la obra que representa exitosamente en Broadway a causa de la llegada de otra actriz un poco más joven), las cosas tomarán otro cariz. Ambos, decidirán tomar la poción a espaldas del otro, rellenando después el frasquito con agua medicinal. En la última escena del relato, Caroline visitará a Humphrey para darle cuenta del fin de su relación con Alan y recibir la revelación de que lo que bebió era meramente agua salada.

Sin duda estamos ante una comedia ligera y como tal la trata Welles. Pero no deja de subrayar la enjundia de su dimensión más oculta. The Fountain of Youth se presenta como una reflexión en torno al narcisismo, ese mal que, como explica Baxter, divide al mundo en dos grupos, los que lo padecen y el resto de la humanidad. Aunque lo que cuenta en esta pequeña película es, sobre todo, la extraordinaria gama de recursos estilísticos desplegados por el cineasta para poner en escena esa combinación explosiva del “eterno triángulo” con la “eterna juventud”.

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Antonio Naharro. Cine y vida.

Actualidad absoluta: se celebra la 18ª Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid hasta el 17 de abril en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes.

Punto de encuentro entre profesionales y aficionados a este género, cuyo objetivo es la divulgación del cortometraje entre el público madrileño. Con un completo programa de encuentros, jornadas, talleres y proyecciones especiales, que se desarrolla en más de 66 municipios de la región, su eje central es la sección oficial que se proyecta en el Cine Estudio.

Entre tan variada propuesta, se asoma la mirada del director, guionista y actor Antonio Naharro, que presenta su nuevo cortometraje Amén el jueves 14 de abril.

AMÉN

Naharro no es nuevo en esto: En 2002 estrena su primer cortometraje Uno más, uno menos (2002). El siguiente, Invulnerable (2005) obtuvo más de 35 premios nacionales e internacionales. Tras ello, se lanza al largometraje con Yo también (2009) que, entre otros tantos galardones y nominaciones, gana dos conchas de plata en el Festival de Cine de San Sebastián a mejor actriz y mejor actor.

Tuvimos la suerte de que viniera a Ecos del Círculo, magazine cultural de Radio Círculo, para hablar de Amén, del cortometraje, del cine; de lo humano y de la vida.

David Coello

 

Números que sonrojan: el estado de la cultura en España

El Círculo de Bellas Artes acogió la presentación del Informe sobre el estado de la cultura en España 2016. La cultura como motor de cambio, dirigido y coordinado por Enrique Bustamante, catedrático en Comunicación Audiovisual y Publicidad.

iva

La Fundación Alternativas avala este trabajo que, además de ofrecer un diagnóstico sobre el estado de nuestra cultura, aporta una serie de propuestas para mejorarla.

Advertimos que los resultados no son asombrosos. No extraña la eliminación de puestos de trabajo, la reducción de la oferta cultural, el descenso del número de espectadores y consumidores, las pérdidas millonarias… No extraña porque tal vez fuera esa la intención: la de acostumbrarnos, a golpe de medidas, a entender que la cultura es el último mono esto de la crisis.

El informe señala el ligero repunte que la actividad cultural ha tenido en España. Pero el daño ha sido tal, que si echamos un vistazo a los datos anteriores a 2008, conformarse con los recién publicados equivale a aceptar que hay que conformarse siempre con las sobras.

Durante estos cinco años de crisis económica se han perdido más de 100.000 empleos (léase lo que es: 100.000 personas sin trabajo), se han cerrado 4.500 empresas dedicadas a la cultura y ha bajado hasta un 27,72% el consumo de productos culturales. “Hablamos de un castigo en el IVA, de recortes muy fuertes en las ayudas de las autonomías, en grandes y pequeños municipios. En definitiva, la crisis cultural en España ha sido mucho más fuerte que la del resto de los sectores económicos”, señala Enrique Bustamante en una entrevista realizada en Radio Círculo.

La dejadez y la falta de interés por parte de las políticas culturales, han visto en la crisis económica un fantástico aliado, al abrigo del cual se han llevado a cabo medidas bien inservibles –por poco desarrolladas–, como la Ley de Propiedad Intelectual, o bien tan negativas como la modificación de la Ley de Bases de Régimen Local, que ha eliminado la obligación de las corporaciones de prestar servicios culturales. O como el tristemente célebre 21% de IVA cultural que, además de no servir para recaudar fondos, ha conseguido que los españoles frecuentemos cada vez menos lugares de consumo cultural.

Así, a lo largo del informe, elaborado gracias a la investigación de 19 expertos de diversas universidades, se hace alusión a las instituciones públicas y privadas, poniendo de manifiesto la necesidad de un apoyo explícito. Según Bustamente, “sin ayuda firme, la creatividad cultural seguirá existiendo pero será difícil que llegue al público con calidad. La cultura genera cohesión social, participación democrática… pero no puede llegar al público porque el tejido económico industrial se lo impide”.

Las recetas para mejorar la penosa situación que atraviesa nuestra cultura, lejos salir de una varita mágica, son concretas y evidentes. La Fundación Alternativas les pone nombre. Algunas de ellas son: la disminución del IVA, la restitución del Ministerio de Cultura, la recuperación de los presupuestos públicos, la reformulación del Plan de Fomento de la Lectura, un acuerdo nacional sobre el préstamo digital, la descentralización de la oferta musical en directo y el apoyo a las salas, la dotación de 90 millones para el Fondo de Ayuda a la Cinematografía, o la creación de un consejo o agencia del diseño.

Como decíamos al principio, y apunta Bustamante, “nos encontramos en un punto de inflexión en medio de la crisis que hemos sufrido y parece que hay algunos signos de recuperación”. Sin embargo, el informe evidencia que además de ser una mejora poco significativa, la distancia con los datos pre-crisis está aún muy lejos de salvarse.

Mucho más difícil aún va a ser que se extienda la idea del subtítulo de este informe: “La cultura como motor de cambio”. Incluso entre parte de las personas que conforman el sector. Será complicado quitarse el polvo pedigüeño con el que llevan años cubriendo las espaldas culturales. Será complicado no conformarse con la inclusión de apuntes sueltos y generales en los programas electorales.

Parece evidente que va siendo hora de sacar la Minerva que todos llevamos dentro.

Puedes escuchar la entrevista a Enrique Bustamante aquí:

Por Rosa Tasyaran y Sofía García

generación keaton

Buster Keaton

En esto del humor de tartazo, tortazo y batacazo que llamamos, por abreviar, slapstick, hay dos estrellas: Charles Chaplin y Buster Keaton. Y dos productores: Mack Sennett y Hal Roach. Pero estos se ocultan tras las presencias incontrovertibles de los Keystone Kops y de Laurel y Hardy. El resto es selva virgen que pocos se atreven a explorar. Salvo el Cine Estudio del CBA, claro, que en el ciclo Generación Keaton propone trece sesiones en las que amén de El maquinista de la General y Una mujer de París se pueden ver programas de películas de una y dos bobinas dedicados a los más excelsos cultivadores del género.

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más allá de la ciencia-ficción

Arranca hoy en el Cine Estudio un amplio ciclo que bajo el título ‘Más allá de la ciencia-ficción’ revisa un largo listado de películas que han empleado el género como marco desde el que superar sus intenciones y perspectivas tradicionales. Pese a ser uno de los géneros menos considerados entre críticos y especialistas, la ciencia-ficción ha ejercido tradicionalmente de terreno libre en el que los argumentos suponen muchas veces meras excusas para tratar temas que escapan a sus ajustados parámetros. La religión, la política, la parábola política, el análisis de la historia, los avances científicos, el desarrollo de los derechos humanos y de la propia humanidad, la contracultura o la atopía han encontrado su desarrollo más ajustado en una serie de cintas de ciencia-ficción que son revisadas en este ciclo. El ciclo ‘Más allá de la ciencia-ficción’ cubre un largo listado de películas provenientes de diferentes épocas y cinematografías, intentando reflejar la variedad de culturas y planteamientos que han empleado el género a lo largo en esta dirección.

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aproximarse a un misterio

“Cualquier biografía es siempre una aproximación a un misterio”. El último de los enigmas a los que se ha asomado Ian Gibson es el director Luis Buñuel, un hombre de personalidad escurridiza que, en palabras del hispanista de origen irlandés, nunca desvistió “su verdad interior”; más bien se despojó de la ropa en sus películas, dejando inscrita en ellas su esencia.

Ian Gibson presentó el pasado 30 de octubre en el Círculo su último libro, Luis Buñuel. La forja de un cineasta universal. 1900-1938. En él, profundiza en las raíces de la obra cinematográfica del cineasta de Calanda, plena de resonancias personales y cada vez más valorada internacionalmente. Aprovechando su presencia en la casa, le hicimos una breve entrevista.

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ciclo: eichmann en jerusalén. un estudio sobre la banalidad del mal

En 2013 se cumple el 50 aniversario de la publicación de uno de los libros fundamentales para el pensamiento occidental, Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal. La polémica obra de Hannah Arendt toma el juicio contra el SS Adolf Eichmann, uno de los principales ideólogos y ejecutores del Holocausto, como punto de partida para elaborar una amplia reflexión sobre la actitud y comportamiento de los hombres que organizaron la Shoah y sobre las causas y consecuencias del auge y caída del totalitarismo en la sociedad europea. Retomando el mismo título de la obra de Arendt, el Cine Estudio elabora un ciclo con cuatro películas que sirven como ilustración de las conclusiones elaboradas por la filósofa alemana.


Juicio a Eichmann en Jerusalén (1961)

El ciclo toma como punto de partida Hannah Arendt, la película con la que la cineasta Margarethe Von Trotta elabora una biografía de la filósofa a través de los cruciales años en los que acudió a Jerusalén para presenciar el juicio a Eichmann como enviada especial del periódico The New Yorker. Una cinta que ilustra las condiciones en las que Arendt concibió su obra y reflexiona sobre el concepto de la banalidad del mal enunciado por la pensadora, tan criticado en su momento y hoy convertido en pieza clave para el análisis de las atrocidades cometidas por el nazismo durante el Holocausto.

Para completar el debate, tres películas claves para la reflexión sobre este concepto. Alemania  año cero es la cinta que concluye la trilogía neorrealista que Roberto Rossellini había abierto tres años antes con Roma, ciudad abierta. Rossellini viaja a la Alemania destrozada por la contienda para elaborar una estremecedora plasmación del deterioro moral de la sociedad alemana a través de los ojos de un niño educado bajo los parámetros del nazismo. Vencedores o vencidos es uno de los títulos clave del cine realizado por los grandes estudios norteamericanos en la década de los sesenta. Su director, Stanley Kramer, reproduce en pantalla los juicios de Nuremberg con los que los países aliados cerraban legalmente la conflagración mundial condenando a los principales colaboradores del nazismo y a los organizadores del Holocausto. Con un reparto excepcional que reunía a las principales figuras del cine norteamericano del momento (Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Marlene Dietrich o Montgomery Clift, que deja en la película una escalofriante interpretación en el que fue su último gran papel en el cine), el descriptivo título original de la película (Judgement at Nuremberg) encontró problemas con la censura franquista, que lo transformó en un tramposo ¿Vencedores o vencidos? intentando plasmar una imposible equidistancia entre los dos bandos enfrentados en la contienda. El ciclo se cierra con la película de Ingmar Bergman El huevo de la serpiente, una escalofriante reflexión del germen del nazismo a través de la figura de un americano que al llegar a la Alemania de la República de Weimar se encuentra sumergido en una sociedad en la que la depresión económica y el miedo transforman ciegamente los valores éticos fundamentales y terminan generando las bases necesarias para el desarrollo del totalitarismo.

Un aviso: aunque como bien sabéis todas las películas del Cine Estudio se exhiben en versión original subtitulada, en este ciclo dos de ellas (¿Vencedores o vencidos? y El huevo de la serpiente) se proyectarán en versión doblada. La imposibilidad de encontrar copias en buen estado en versión original y la excelente calidad del doblaje en ambas nos ha movido a ello: aunque sea algo que se sale de la norma del Cine Estudio, la importancia de ambas películas para un ciclo como éste nos ha hecho valorar que era mejor incluirlas en versión doblada que eliminarlas de nuestra programación.

Os animamos a disfrutar de este ciclo en el Cine Estudio y a reflexionar a través de estas películas sobre un concepto tan controvertido como el del auge del totalitarismo, una amenaza siempre presente en nuestra sociedad.

Aquí os dejamos toda la información sobre el ciclo, ¡¡os esperamos!!