Fallece John Berger, Medalla de Oro del CBA

El Círculo de Bellas Artes quiere expresar su pesar ante el fallecimiento de John Berger (Londres, 5 noviembre 1926 – París, 2 enero 2017), uno de los novelistas y ensayistas más originales y relevantes del mundo anglosajón, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 2006.

John Berger

«Creo que la gente es más obstinada de lo que pensamos. Y creo que es muy importante que haya gente que hable, que exprese sus deseos, porque cuando alguien expresa un deseo o una esperanza, anima a la gente a buscar y extraer el deseo o la esperanza que llevan dentro y que han dejado de lado, pero que sigue allí. Y entonces todo sucede muy, muy rápido. Es contagioso».

Eso hizo John Berger a lo largo de sus 90 años de vida: expresar a través de la escritura deseos y esperanzas que siempre partieron de la vocación por ponerse en la piel de los demás y luchar por los desheredados, los débiles, los enfermos, los emigrantes, los campesinos… las mal llamadas hoy, minorías. Lo hizo en incontables ocasiones en las que aprovechó su exposición pública para denunciar la desigualdad y la injusticia social. Como ejemplo, en 1972, después de recibir el prestigioso Premio Booker por su novela G., donó la mitad de las 5.000 libras recibidas al Black Panther Party de Londres (Panteras Negras) después de denunciar la explotación ejercida por la firma que le otorgaba el premio y otras multinacionales en las colonias británicas del Caribe.

Antes de eso, había sido artista, pero como nos cuenta César Rendueles en Los surcos de John Berger, artículo publicado en la revista Minerva, lo dejó «porque pintar cuadros no era una manera lo suficientemente directa de luchar contra las armas nucleares».

No solo fue un hombre comprometido socialmente, también lo fue en el plano puramente artístico. Fue un constante observador, cuya mirada sirvió para invitar a la reflexión sobre el arte, incluso de manera didáctica, como en su artículo Modos de ver y en la serie subsiguiente que protagonizó en la BBC y que lo hizo célebre por mostrar una visión —valga la redundancia— distinta de la realidad, según nos la habían mostrado. En el arranque de estos programas, Berger rasgaba un cuadro decimonónico para llamar la atención en que hoy —segunda mitad del XX— «vemos la pintura tradicional europea como nunca antes; y si descubrimos por qué, descubriremos también algo sobre nosotros mismos y sobre el momento en que estamos viviendo». Una serie en la que de forma cercana, rompedora e inteligible introducía ideas ya expresadas por Walter Benjamin en su artículo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, de 1936.

El Círculo de Bellas Artes echará de menos a John Berger al que, coincidiendo con la acogida de su exposición Como crece una pluma —un trabajo conjunto con su amiga, la artista Marisa Camino—, entregó su Medalla de Oro en 2006, el mayor reconocimiento de esta institución. En aquella visita derrochó cercanía y familiaridad, algo palpable en esta entrevista, también publicada en Minerva. En 2014, el Círculo de Bellas Artes también publicó un volumen que recoge todos los poemas escritos por John Berger entre 1955 y 2008. El libro incluye un cd con la voz del propio Berger recitando algunos de estos poemas. Aunque él de insistía, como se cuenta en el prólogo, que no podía considerarse poeta porque es algo que solo corresponde al lector decidir; supongo que le alegraría saber que muchos sí creemos que se ha ganado el atributo. Descansa en paz artista, novelista, ensayista, crítico, guionista, articulista… y poeta.

HOMENAJE A JOHN BERGER EN EL CBA VIERNES 15.09.2017

ESTRENO DEL DOCUMENTAL The Seasons in Quincy. Four Portraits of John Berger 

¿Era el arte una broma?

Javier Arnaldo en 'Los Lunes, Al Círculo'
Javier Arnaldo durante su conferencia en ‘Los Lunes, Al Círculo’

Aparece un grupo de personas reunidas a lo largo de un salón, mostrando los síntomas de un aburrimiento elevado. Bajo sus figuras puede leerse el texto «Esa tarde, decidieron no discutir sobre arte contemporáneo» y la firma de Benoit Van Innis, en una viñeta de 1990. Desde su llegada, el arte contemporáneo siempre ha sido objeto potencial de la sátira y la burla. Tal y como mostró Javier Arnaldo en ‘Los Lunes, Al Círculo’, existe un recorrido histórico de largas discusiones y críticas -desde distintos sectores de la sociedad- hacia lo emergente en las prácticas artísticas.

Buen ejemplo de ello se toma de algunas tiras cómicas en las que se ha debatido de forma irónica sobre esta cuestión. En distinto formato pero mismo contenido, también aparece en la película Lo que piensan las mujeres (1941) de Ernst Lubitsch o en Manhattan (1979) de Woody Allen. Arnaldo explicó que con el paso del tiempo llega un momento en el que «se acabó la película» de bromear acerca del arte contemporáneo. La pieza «Black Video Machine» del artista conceptual Eric Doeringer, que ofrece la imagen de una pantalla ya apagada, es reflejo de este impulso de cambio.

Sin embargo, tras la aparición de algunos estudios recientes sobre el Cuadrado negro (1915) del pintor ruso Kazemir Malévich, parece que el peso de la broma vuelva a caer sobre el arte. ¿Podría haberse entendido verdaderamente bajo la noción de broma? Según contó Arnaldo en su sesión, esta pieza aparece últimamente acompañada de una pantalla que reproduce el mismo cuadro, pero que lo mira con ojos distintos: los rayos X muestran «las capas de distintos colores ocultas tras el negro y con mensajes que podrían relacionar la obra directamente con el concepto de la broma».

Las palabras -en ruso- escondidas debajo del Cuadrado negro leen: «Dos negros peleando en una cueva«, aludiendo a las famosas estampas de Alphonse Allais y sugiriendo, a su vez, que Malevich estaba en conversación con el grupo de artistas de París llamados Les incohérents. Y el cuadrado negro no es el único caso, sino que estos mensajes ocultos se encontrarían debajo de algunas otras obras del autor suprematista.

Malevich Cuadrado Negro
Cuadrado negro (1915), Kazemir Malévich

Asimismo, Arnaldo señaló que la imagen del Cuadrado negro significaba más que una obra artística, ya que acompañó a Malevich en diferentes ámbitos relacionados con su vida: aparece en las portadas de sus libros, en los carteles del movimiento de artistas rusos UNOVIS e, incluso, hasta en su lecho de muerte -tanto en el interior de la sala de hospital como en la celebración de su funeral-. «Había un componente muy serio en toda esta cuestión», afirmó el conferenciante.

«Y aquí viene la pregunta del millón: qué se está representando, y si se hace en un tono de seriedad o bajo la broma». Arnaldo afirmó que es difícil de responder, y que se trata de un polémica contemporánea que debe servirse de tesis como la de Ad. Rheingardt en «Cómo mirar al arte moderno en América» (1946): el arte contemporáneo tiene sus «propias normas de juego, que producen un cambio de paradigma entre objeto y persona, como la transformación del propio sujeto que ahora debería aprender a plantearse: ¿Y yo qué represento?».

Javier Arnaldo es Doctor en Historia del Arte y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Sus publicaciones ahondan en temas relacionados con las pedagogías artísticas y la cultura visual, el arte del Romanticismo y las vanguardias históricas. Como comisario, Arnaldo ha participado en numerosas exposiciones, la última de ellas en 2008, titulada ¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra. Asimismo, también se ha ocupado al estudios de los museos, un ámbito al que ha estado muy vinculado profesionalmente: entre 2001 y 2011 trabajó como conservador en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Próximas conferencias abiertas al público en el Círculo de Bellas Artes:
#LunesAlCírculo 24 de abril: Juan Calatrava Jugar la ciudad / Jugar en la ciudad. De Jules Verne a Aldo van Eyck.
#MoisésyAarón 27 de abril: Juan Ángel Vela del Campo. El coro: pasión y paisaje.
#LunesAlCírculo 9 de mayo: Juan Miguel Hernández León Arte y juego.
#CátedraAcciona 17 de mayo: Félix de Azúa
#MoisésyAarón 25 de mayo: Jan Assmann Moisés y Aarón de Schönberg y la tragedia del monoteísmo.
#CátedraAcciona 15 de junio: Antonio Muñoz Molina

Por Alejandro Alcolea