tod browning en el cine estudio

Todo parecía estar marcado de antemano en la vida de Tod Browning. Nacido en 1880 en el seno de una familia de la alta burguesía de Louisville y sobrino de una estrella de la liga de béisbol, Browning acudió a un buen colegio privado esperando el momento de dar el salto a la Universidad y convertirse en un miembro respetable de la alta burguesía de Kentucky. Hasta que en plena adolescencia se enamora de una bailarina de una troupe circense de paso por su ciudad a la que el joven Browning decide seguir abandonando su vida acomodada. Así sería hasta que en 1916 conoció en un teatro de variedades a D.W. Griffith, que le ofrece un papel como actor en su monumental Intolerancia.

Filmstill aus Freaks von Tod BrowningTod Browning con el reparto de Freaks (1932)

Picado por el veneno del cine, la vida de Browning no tendrá ya vuelta atrás. Asentado en Los Ángeles, comienza a trabajar como actor, guionista y director, arrancando una carrera completamente excepcional en un Hollywood en el que llevó a la pantalla un cine que no tenía antecedentes ni encontraría ecos posteriores. Fascinado por lo grotesco y lo esperpéntico, pero sin dejar que estos elementos alteraran unas películas perfectamente construidas y con una puesta en escena tremendamente elaborada -que funciona en paralelo con el expresionismo que se desarrollaba al mismo tiempo en Europa-, Browning desarrolla una carrera inclasificable de la que el Cine Estudio rescata las que son posiblemente sus ocho películas fundamentales.

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en los bosques de la noche: antología del cine de terror 1931-2008

Un verso del poeta inglés William Blake da título a En los bosques de la noche: Antología del cine de terror 1931-2008, amplia retrospectiva del género que arrancó ayer en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. La intención de En los bosques de la noche es realizar una recopilación de las mejores películas de terror de la Historia del Cine, al mismo tiempo que recoger las principales aportaciones a las diferentes vías (esto es, subgéneros) abiertas dentro del terror a lo largo de sus más de cien años de historia.

El ciclo arranca en 1931 por ser éste el año clave para el asentamiento definitivo del género gracias a las aportaciones de la Universal. En ella habían recalado gran cantidad de cineastas judíos alemanes que, ante el ascenso del nazismo, habían huido a Hollywood y llevan al cine americano los parámetros del cine expresionista en el que se habían movido en su país de origen, dando un nuevo aspecto visual a un género que hasta entonces no había terminado de arrancar en EE.UU. Se recogen en la retrospectiva El doctor Frankenstein y La novia de Frankenstein (James Whale, 1931 y 1932), dos clásicos canónicos del género, y una auténtica rareza salida de la misma factoría: la muy poco conocida versión para el mercado hispanoamericano del Drácula de Tod Browning y Bela Lugosi. Si el equipo del director norteamericano filmaba sus escenas durante el día, por la noche lo reemplazaba en el estudio un grupo de rodaje integrado por artistas sudamericanos para trabajar en su versión paralela, imprescindible dado que en estos primeros años del sonoro no existía todavía el doblaje. Si bien prácticamente todas las películas rodadas con este curioso formato eran clones del original norteamericano, esta versión de Drácula (George Melford, 1931) ofrece numerosas variaciones respecto a su punto de partida, dando lugar a una película de calidad no menor que disfrutarán todos los seguidores del género. Y junto a estas tres cintas, una de las películas más inclasificables e impresionantes que jamás se hayan rodado, Freaks, la parada de los monstruos (Tod Browning, 1932), cinta realizada con actores no profesionales pertenecientes a uno de los sideshows norteamericanos que llevaban en ruta al modo circense a personas con todo tipo de amputaciones y deformidades, y con uno de los finales más escalofriantes que ha dado el género.

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